EDUCACIÓN-MÉXICO: Protesta docente amenaza desbordar Oaxaca Por Adrián ReyesMÉXICO, 12 ago (IPS) - Oaxaca, capital del
meridional estado mexicano de igual nombre, es el
centro de la resistencia de maestros y
organizaciones sociales de apoyo que en casi 100
días de protesta han sufrido la muerte de cuatro
activistas. La protesta hizo eco en el Congreso
nacional, que evalúa intervenir el gobierno local.
El conflicto estalló con la demanda de
mejoras salariales de los maestros agrupados en
la sección 22 del Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación, quienes tras
instalarse en el zócalo (plaza principal) de la
ciudad de Oaxaca chocaron en varias ocasiones con
la policía municipal que pretendía reprimirlos.
Los maestros reclamaban inicialmente un
aumento de sueldos y, en respuesta el gobernador
de Oaxaca, Ulises Ruiz, del histórico Partido
Revolucionario Institucional (PRI), dijo carecer
de recursos para satisfacer esa demanda, lo cual
radicalizó las protestas y, consecuentemente,
impidió que más de un millón de estudiantes
completaran el ciclo escolar 2005-2006.
Tres indígenas fueron asesinados y cuatro más
resultaron heridos el miércoles en la emboscada
contra miembros del no gubernamental Movimiento
de Unificación y Lucha Triqui perpetrada por
desconocidos cuando se dirigían a la capital
estadual para sumarse al movimiento de los
maestros y de la Asamblea Popular del Pueblo de
Oaxaca (APPO), que reúne decenas de grupos sociales.
Al día siguiente, una persona más fue
asesinada cuando una manifestación de la APPO y
de maestros fue atacada por personas armadas, que dispararon y luego huyeron.
La fiscalía, empero, informó que la muerte
del manifestante se dio a raíz de una riña entre
particulares y rechazó que se haya tratado de una
emboscada o una represión por parte de agentes de seguridad del Estado.
Añadió que, incluso, está en curso
investigaciones para fundamental cargos contra
los líderes de la protesta por la toma temporal
que realizaron del aeropuerto de Oaxaca, de una
estación de autobuses de pasajeros, de oficinas
gubernamentales, de bloqueos de carreteras y de
la toma de una estación de radio y otra de televisión.
Casi al inicio de las protestas, los maestros
impidieron la realización de la fiesta
tradicional de las comunidades indígenas conocida
como la Guelaguetza, la más representativa del
estado de Oaxaca, cuya capital fue declarada
patrimonio de la humanidad por la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Según empresarios, la cancelación de la
Guelaguetza dejó pérdidas económicas por más de
300 millones de pesos (unos 28,2 millones de dólares).
Los manifestantes pasaron entonces de la
demanda de mejoras salariales a exigir la
renuncia del gobernador y la denominada
desaparición de poderes del estado, reclamo que
ya analiza la comisión permanente del Congreso
legislativo federal, la cual pidió el jueves al
presidente Vicente Fox que ponga especial
atención en resolver el conflicto en Oaxaca.
Rubén Aguilar, el portavoz del gobierno de
Fox, rechazó en la víspera que la prolongación
del conflicto magisterial y las protestas de
otras organizaciones civiles en Oaxaca represente
un fracaso para el gobierno nacional y aclaró que
corresponde a las autoridades estatales buscar una solución.
"La presidencia lamenta los hechos de
violencia ocurridos en la ciudad de Oaxaca. No es
con violencia como en una sociedad democrática se
resuelven los problemas", dijo Aguilar al
referirse a la muerte del activista durante la
manifestación del jueves, al tiempo de reiterar
el apoyo al gobierno estatal a través del ministerio de Gobernación (Interior).
El gobernador Ruiz había solicitado el envío
de la Policía Federal Preventiva para contener a
los maestros que habían bloqueado rutas y ocupado
el aeropuerto. Sin embargo, esas fuerzas nunca llegaron.
El Comité Ejecutivo Nacional del PRI
justificó la situación indicando que hay
organizaciones radicales externas y ajenas al
conflicto, que intentan desestabilizar al gobierno estatal.
Ruiz acusó en particular al izquierdista y
opositor Partido de la Revolución Democrática de
estar detrás del conflicto y, además, urgió al
gobierno federal el envío de fuerzas de seguridad
para evitar el cierre de tránsito carretero, ya
que éste es un tema de su competencia.
Al iniciarse el conflicto se formó una
comisión mediadora integrada por el pintor
Francisco Toledo, el obispo emérito de
Tehuantepec, Arturo Lona Reyes, y el apoderado
legal de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca,
Wilfredo Mayrén Peláez, quienes decidieron
disolverla a los 40 días debido a la radicalización del movimiento magisterial.
No obstante, Toledo, quien además de ser
reconocido por su obra artística es considerado
un defensor de las culturas indígenas, dijo el
jueves que estaría dispuesto a volver a fungir
como negociador entre manifestantes y
autoridades, pues reconoció el riesgo de un
estallido social que cause más muertes.
La independiente Confederación Patronal de la
República Mexicana hizo, por su parte, un llamado
a los gobiernos federal y al estatal para que
eviten el uso de la fuerza pública para resolver este conflicto.
"México no necesita de represión, estaríamos
enviando un mensaje negativo al exterior. Lo que
hace falta es actuar con sensibilidad e
inteligencia política", expresó el organismo
empresarial a través de un comunicado.
Por su parte, Pablo Gómez, coordinador de la
bancada del PRD en la Cámara de Diputados, acusó
al gobierno estadual de Ruiz de dejar crecer el
conflicto intencionalmente y de ordenar reprimirlo.
Consideró que, si el Congreso nacional lo
destituye y pone a uno interino estaría
desactivando el conflicto. Negó que su partido
esté detrás de los manifestantes y se opuso a la
intervención de los poderes estaduales en Oaxaca,
uno de los estados más pobres y de mayor presencia indígena.
A su vez, el diputado Héctor Larios, del
gobernante y conservador Partido Acción Nacional
minimizó la dimensión del conflicto.
En su opinión, este tipo de protestas del
sindicato de maestros se registran cada año y
siempre es para demandar más salario; asimismo,
descartó que la intervención de poderes sea una
alternativa, ya que sólo se incrementaría la irritación social.
A su vez, Heliodoro Cárdenas, secretario de
gobierno de Oaxaca rechazó en la víspera que el
gobierno local esté reprimiendo a los activistas
y se sumó a la condena por los cuatro asesinatos.
Además aclaró que la fiscalía estatal actuará
legalmente en contra de quienes han cometido
delitos durante las manifestaciones. ((FIN/2006) Envíe sus comentarios al editor |