TEATRO-VENEZUELA: El oriente levanta el telón
Por
Humberto Márquez
BARCELONA, Venezuela, 1 nov (IPS) - Arlequines,
teatreros, danzarines, muñequeros, mimos y
zanqueros marcharon bajo el tórrido sol de las
tres de la tarde en un recodo costanero del
Caribe para anunciar a los habitantes de esta
vieja ciudad del oriente venezolano que ha subido
el telón para la fiesta anual de su teatro.
El disminuido presupuesto y el temor a la
lluvia intempestiva y tormentosa que trajo
trombas marinas motivaron a los organizadores a
suspender el acostumbrado desfile inaugural, pero
los barceloneses lo reclamaron e impusieron el pasado fin de semana.
"Nuestra gente ya considera al Festival
Internacional de Teatro de Oriente como una
especie de fiesta patronal, algo distintivo de
esta ciudad", 300 kilómetros al este de Caracas,
señaló a IPS el creador y conductor del festejo, Kiddio España.
La clave es que este encuentro artístico de
10 días se ha desarrollado durante 32 años
consecutivos, sin interrupción alguna desde su primera edición, en 1976.
"Siempre nuestra expectativa está en los
grupos nacionales que podremos presentar y en
cuáles espectáculos llegarán del exterior",
comentó a IPS Teresa González, activista cultural
en la popular barriada Sierra Maestra, mientras
se afanaba en los preparativos para que actuase
un grupo de muñequeros llegado de la noroccidental provincia de Zulia.
Niños y niñas en su derredor jugaban mientras
esperaban el espectáculo en el área que en la
escuela del barrio hace de cancha múltiple y escenario para actos culturales.
"Ya se han formado varias generaciones en el
hecho teatral, algo que rebasa lo que fueron
nuestros sueños iniciales, que eran abrir un
espacio para el encuentro de lo que en 1976
teníamos como bisoños grupos del oriente con los
más experimentados de Caracas y del exterior",
rememoró España, en su juventud estudiante de
teatro en Italia e integrante del Teatro Studio de Roma.
Hubo ediciones en que el festival pudo
mostrar a grupos de los cinco continentes, pero
el respaldo financiero del Estado ha menguado.
Con el equivalente a 100.000 dólares, España y su
equipo hacen malabares para traer cada año
muestras distintas, a pesar de que algunos
grupos procuran repetir, animados con el respaldo popular que concitan.
"La taquilla no es un aporte a tener en
cuenta. No sólo muchos espectáculos son de calle,
sino que en las salas cerradas lo que más se
recoge es la calidez e informalidad de los
orientales: aquí la gente saluda y entra",
comenta el periodista Hernán Colmenares, durante
décadas el principal relacionista del festival.
La edición número 32 se abrió con la obra
"Más de mil jueves", de la formación italiana
Assemblea Teatro, con guión de Máximo Carlotto
sobre el drama de las Madres de Plaza de Mayo, la
organización creada por un puñado de mujeres en
plena dictadura militar de Argentina (1976-1983)
para buscar a sus hijos detenidos-desaparecidos.
La dirección del espectáculo es de Renzo
Sicco y tiene como protagonista a la actriz de
origen uruguayo Annapaola Bardeloni. El guionista
italiano es nieto de Estela Barnes de Carlotto,
emblemática presidenta de la Asociación Abuelas
de Plaza de Mayo, la organización hermana de
Madres dedicada a la búsqueda de los niños
secuestrados o nacidos en el cautiverio de sus padres.
También llegaron, de Argentina, Títeres
Andariegos El Gorrión y la Cooperativa teatral
Quarta Pared, que dirigida por Jesús Gómez trajo
un montaje de "Menguada la hora", del venezolano
César Rojas, basado en el cuento "La hora
menguada", de Rómulo Gallegos (1884-1969), el
autor de la novela insignia de la llanura venezolana, "Doña Bárbara".
Desde Bolivia están el grupo Teatro La Cueva,
con "Alaestatuas", risueño diálogo entre jóvenes
amigos, y de Perú la Fundación Zanquimbalista,
con su combinación de teatro callejero y música afroperuana.
México impactó con otra obra escrita por un
venezolano, Ángel Méndez, titulada las
"Vacaciones en el purgatorio", una comedia basada
en las figuras de los míticos artistas Pedro
Infante y Jorge Negrete, quienes se encuentran en
el más allá para evocar películas, canciones,
amoríos, rivalidades y hechos políticos de América Latina.
Esta obra mexicana está a cargo de la
Compañía Repertorio de la Universidad del Valle
de Atemajac (Guadalajara) y la dirige el profesor
Miguel Ángel Rangel. Los jovencísimos Luis Carlos
Wong y Frank Rodríguez encarnan a Infante y Negrete.
Por su parte, el país anfitrión presenta 42
agrupaciones, tanto de teatro como de danza,
música, mimo y títeres, combinándose elencos
informales y experimentales con acrisolados como
el Ballet Contemporáneo de Caracas o el teatro de la Universidad Central.
La fiesta teatral más grande de Venezuela es
el bienal Festival de Caracas, correspondiendo a
oriente el pergamino de ser el más constante y el
único de una provincia --además de barriadas de
Barcelona cubre pequeñas poblaciones cercanas--
que se ha sostenido en el tiempo, pese a que
otras ciudades y regiones tienen una intensa vida cultural.
"Las claves han sido la constancia para
sembrar conciencia en el público y en quienes
hacen teatro en la región de que debemos trabajar
con horizontes de más de una vez y más de un año", sostuvo España.
"Son diez días de festival, pero a la
fundación que hicimos para respaldarlo le consume
todo un año de trabajos", recalcó.
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