MOZAMBIQUE: El agua es un lujo para pocos Por Ruth Ansah AyisiMAPUTO, nov (IPS) - Los habitantes pobres de
Carrupeia, un suburbio de Nampula, la tercera
ciudad de Mozambique, no tienen acceso a agua
potable porque el comité responsable de la
administración del servicio dejó de funcionar.
El gobierno excava pozos e instala bombas,
pero sólo después de que las comunidades
establecen un comité del agua. Los habitantes
eligen a sus representantes ante ese organismo,
encargado de recaudar mensualmente el dinero necesario para mantener el equipo.
"De esta forma, la comunidad es la
propietaria del pozo. Decide cuánto debe pagar
cada habitante, pero también identifica a quienes
son muy pobres para hacerlo, como los huérfanos y
los ancianos", explicó Joaquim Jorge, a cargo del
Departamento Rural de Agua en el Ministerio de Obras Públicas y Vivienda.
El desafío para esas comunidades es la
sostenibilidad, admitió. "Cuando necesitan agua
forman rápidamente un comité, pero la continuidad
es un problema. Necesitamos supervisarlos y
darles incentivos para mantenerlos activos", agregó Jorge.
Las políticas gubernamentales para dar
respuesta a las necesidades de agua de los pobres
no han significado mucho para Russo Alfredo, de 16 años.
Desde la muerte de su madre, tres meses
atrás, se ha hecho cargo de su familia de ocho
miembros y del mantenimiento de su precaria casa,
que carece de servicios sanitarios, electricidad y agua potable.
"Antes de enfermarse, mi madre vendía pescado
para mantenernos", dijo Russo con voz quebrada.
"Nuestro padre nos abandonó hace mucho tiempo.
Aunque el resto de la familia vive con mi hermana
mayor yo soy el que debe ganar el dinero", agregó.
Russo debe cuidar de sus seis hermanas y
hermanos, su cuñado desempleado y su sobrina de pocos meses de edad.
La falta de agua potable en la casa es una de
las razones por las que el resto de la familia
vive en la casa de su hermana mayor en la ciudad,
que sí cuenta con ese servicio.
"El agua es un problema. Se la compro a una
familia que tiene un grifo. No es fácil pagar por el agua", relató Russo.
El joven gasta algo más de un dólar por mes
en agua, una pequeña fortuna para él. Apenas gana
unos 20 dólares por mes vendiendo jabón, azúcar y
polvo para lavar en un puesto al costado de la carretera.
Russo acepta que elementos básicos como el
agua potable no son fáciles de conseguir y que
cuestan dinero. Su objetivo es ganar más. "Quiero
continuar mis estudios para poder conseguir un
empleo. No sé qué clase de trabajo, cualquiera que me deje dinero", afirmó.
Su caso es similar al del creciente número de
huérfanos de Mozambique, muchos de los cuales
perdieron a sus padres a causa del sida.
Alrededor de 16 por ciento de la población de
entre 15 y 59 años está infectada con el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH) que causa esa enfermedad.
En el país hay 1,5 millones de huérfanos,
según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Domingos Chiconela, el experto en agua y
obras sanitarias de Unicef en Mozambique, señaló
que un número significativo de huérfanos y otras
personas vulnerables se ven privados de su
derecho al agua potable porque los comités comunitarios no están activos.
"Debemos lograr que vuelvan a funcionar y
hacer que sus miembros vuelvan a adoptar la
política que indicaba que los huérfanos y otros
miembros de la comunidad que no tienen recursos
no deben pagar por el uso de la bomba", dijo Chiconela.
Pero el acceso a una fuente cercana de agua
potable no es un problema sólo limitado a los
huérfanos, sino que refleja la situación general
del país, especialmente en las áreas rurales
donde vive 75 por ciento de los 20 millones de habitantes de Mozambique.
Aunque hubo lentos avances queda mucho por
hacer. Según Jorge, se espera que las
estadísticas que se conocerán en diciembre
revelen que 46 por ciento de la población rural
cuenta con agua potable, frente a 36 por ciento en 2001.
"En algunas zonas rurales la gente debe
dedicar hasta tres y cuatro horas por día a la
tarea de conseguir agua. Deben cargar recipientes
de 20 litros sobre sus cabezas por distancias de cinco kilómetros", señaló.(FIN/2007) Envíe sus comentarios al editor |