CINE-CHINA: Ang Lee y una historia de traición Por Antoaneta BezlovaBEIJING, nov (IPS) - Los intelectuales chinos no
hablan de otra cosa. En bibliotecas y
universidades resuena un encarnizado debate
ideológico sobre lo último del cineasta taiwanés
Ang Lee, un thriller erótico y melodramático
titulado "Se, Jie" ("Lujuria, peligro").
En lo que parece un "flashback" de la
Revolución Cultural (1966-1976), cuando la
política determinaba el valor del arte, Ang Lee y
la autora del libro que inspiró la película,
Eileen Chang, son virtualmente flagelados por
sugerir que los traidores también merecen amar.
El filme, ganador del León de Oro a la mejor
película en el Festival Cinematográfico de
Venecia, recibió calificativos como "enfermedad
dermatológica de transmisión sexual" y "hierba
venenosa". (El final se revela en los párrafos siguientes.)
La campaña contra la película fue lanzada por
el Diario del Pueblo, portavoz oficial del
Partido Comunista. Pero, en un intrigante
retruécano del destino, quienes reclaman su
prohibición no son los infames censores del Buró
de Propaganda del partido gobernante.
Luego de ser sometido por su director a seis
cortes en escenas eróticas o violentas, que le
restaron 12 minutos de la versión distribuida en
el resto del mundo, el Buró aprobó la película,
la cual fue estrenada el 1 de este mes.
A pesar de tal censura, el trabajo de Ang Lee
se convirtió en un enorme éxito comercial en
China, con una recaudación de 90 millones de
yuanes (el equivalente a 12 millones de dólares)
en las dos primeras semanas de exhibición.
Diversos círculos intelectuales chinos
manifestaron su disgusto por el modo en que la
película, cuya trama transcurre en Shangai y en
Hong Kong durante la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), pinta el vínculo entre ocupante y ocupado.
En "Sei, Jie", la protagonista femenina Chia
Chi (interpretada por la actriz china Tang Wei)
no cumple con su misión patriótica de asesinar a
Yee, un traidor que colabora con la ocupación
japonesa, encarnado por el actor hongkongués Tony Leung.
Y no lo asesina porque está enamorada de él.
"'Sei, Jie' es un insulto a las buenas
mujeres de China", advirtió Huang Jisu, de la
Academia Nacional de Ciencias Sociales, en un
debate sobre el filme organizado por el Club de Libros Utopía, en Beijing.
"Este tipo de películas, que presentan a los
chinos como ávidos bebedores de potentes tónicos
y a las chinas como eternas insatisfechas
sexuales, se convirtieron en una nueva variedad
de Viagra exótico para Occidente", agregó.
"Pero fabricaron la insultante imagen de una
China de rodillas", advirtió Huang. "El pueblo
chino ha resistido de pie más de 100 años. Es Ang
Lee y los que son como él los que aún se arrodillan."
En la película, Chia Chi pertenece a un
elenco de teatro que, encendido por el fervor
patriótico, se embarca en una conspiración para
asesinar a un funcionario chino que colabora con
las fuerzas de ocupación japonesas.
La relación entre Chia Chi y Yee evoluciona
desde el dominio sexual directo del hombre a una
delicada intimidad. Cuando llega el momento del
asesinato, la mujer ayuda a Yee a esquivar el cuidadoso atentado.
Ganador del Oscar de la industria
cinematográfica estadounidense al mejor director
(por "Brokeback Mountain", conocida en español
como "Secreto en la montaña") y a la mejor
película extranjera (por "El tigre y el dragón"),
Ang Lee dejó de lado las sutilezas convencionales
del arte chino y prefirió describir el romance de modo bien gráfico.
A medida que la clave del vínculo pasa del
deseo a la sospecha, también se sacuden las
convenciones históricas sobre lo correcto y lo
erróneo, reemplazadas con los valores trascendentales del amor.
En este plano es que chocan las opiniones de los espectadores.
Intelectuales de izquierda --como, por
ejemplo, los miembros del Club del Libro Utopía--
han calificado el filme de reconstrucción del
pasado chino motivado ideológicamente. Otros lo
ven como un intento erótico de presentar la complejidad del amor.
Unos perciben en la película un insulto, y
los otros aplauden el triunfo de la humanidad.
"No me gustan los cuestionamientos del filme
que lo analizan como discurso histórico o que
interpretan la novela original como un texto
político", dijo el crítico Chai Ziwen.
"La trama, en realidad, opera en cualquier
contexto histórico, porque se mete en la pasión y
la crueldad que ocupan el corazón humano. Es un
filme sobre la desesperanza y la soledad, a las
que ninguna represión puede suprimir", agregó
Más capas cubren el debate, debido a la
trayectoria personal del director de la película
y en la escritora cuya obra la inspiró.
Eileen Chang, quien escribió algunas de sus
novelas y cuentos más famosos en los años 40,
durante la guerra de resistencia contra la
ocupación japonesa, sufrió en carne propia el
oprobio por su romance con un colaboracionista.
Muchas de sus narraciones sobre amores
condenados y alienación, muy cuestionadas por sus
compatriotas, se ambientan en la cosmopolita
Shangai antes del triunfo de la revolución comunista en 1949.
"No se trata de que merezcas o no el amor",
escribió en el prólogo de su última colección de
cuentos, que incluye "Sei, Jie".
Chang comenzó a escribir el libro en 1950,
pero no lo publicó hasta que consideró terminada
una enorme serie de revisiones que concluyó en 1979.
Se trata de una figura controvertida en
China, al igual que Ang Lee. Nacido en Taiwán,
sus padres habían huido del continente luego de
la revolución. Ha vivido y trabajado en Estados Unidos desde los años 80.
La mayoría de los críticos chinos admiran su
talento pero deploran su "individualismo", que,
según ellos, le impide beneficiar con su labor la cultura nacional.
En el debate realizado en el Club del Libro
Utopía, el cineasta Zhou Guojin calificó "Sie,
Jie" de "película de traidor chino", y sostuvo
que Ang Lee se vale de sus galardones para entrar
con su obra en el mercado nacional.
Pero Ang Lee parece muy al tanto de los
riesgos que asumió al realizar su película.
"Describe el lado oscuro del heroísmo, algo con
lo que nos sentimos incómodos. Pero decidí afrontarlo", sostuvo.
La polémica dentro de China ha trascendido
los círculos académicos. El periódico Southern
Weekend aseguró que los comentarios chinos sobre
"Sei, Jie" en Internet sumaron un millón y medio en unas pocas semanas.
Al margen del debate sobre amor y
patriotismo, algunos críticos aplaudieron la
concurrencia de multitudes a las salas de cine
para apreciar una película diferente y de calidad.
"'Sei, Jie' insufló entusiasmo en los
espectadores chinos. Hizo que las salas sean lo
que deben ser: centros urbanos de vida social",
dijo el profesor Zhang Yiwu, de la Universidad de
Beijing, en su columna semanal del Diario de la
Juventud.(FIN/2007) Envíe sus comentarios al editor |