DESAFÍOS 2008: La lenta e incierta marcha del Mercosur Por Mario Osava*RÍO DE JANEIRO, dic (IPS) - Atrapado en problemas
que envejecen sin solución y decisiones que
tardan en hacerse efectiva, el Mercosur cumplirá
17 años dentro de tres meses sin que nadie pueda
ni quiera acelerar su paso, según analistas
consultados por IPS en los distintos países que lo integran.
El conflicto entre Argentina y Uruguay, por
la instalación en el litoral de este último país
de una fábrica de celulosa, que ya lleva más de
cuatro años, realza "la inconsistencia de la
integración", comentó a IPS José Botafogo
Gonçalves, presidente del Centro Brasileño de
Relaciones Internacionales y ex embajador
brasileño en Argentina y ante el Mercosur.
En su evaluación, el bloque en su conjunto y
especialmente Brasil deberían haber actuado con
la debida urgencia en este caso, para evitar su prolongación corrosiva.
El economista e historiador argentino Alberto
Cimadamore atribuye mucho de los males del
Mercosur (Mercado Común del Sur), precisamente, a
que "su propio diseño, caracterizado por la falta
de instituciones supranacionales", le quita
condiciones para solucionar conflictos.
Hasta ahora, explicó a IPS, "se arbitran en
función del peso relativo de los Estados" o se
convierten en "callejones sin salida" como el
caso de la planta de producción de pasta para
fabricar papel, que se levanta en Uruguay y que
el gobierno argentino cuestiona por entender que tiene potencial contaminante.
La crisis bilateral que afecta al bloque, que
se completa con Paraguay y Venezuela en proceso
de adhesión plena, cobró mayor fuerza por la
acción de ambientalistas argentinos que hace dos
años mantienen bloqueado el principal de los tres
puentes que unen a ambos países sobre el fronterizo río Uruguay.
Sin un organismo eficaz dentro del Mercosur
para dirimirla, la disputa fue llevada por
Argentina a la Corte Internacional de Justicia,
con sede en La Haya, mientras el rey Juan Carlos,
de España, intentó luego y sin éxito construir
puentes para que se reanudaran las negociaciones
entre Montevideo y Buenos Aires.
Esa falta de instancias supranacionales con
poder de decisión para zanjar controversias
también está entre las principales causas del
"peligroso estancamiento" del Mercosur, a juicio
del analista político uruguayo Daniel Chasquetti.
"Las continuas violaciones a los acuerdos del
bloque que se permiten los grandes" no tienen
sanción alguna por esas carencias, comentó ante
IPS este investigador del Instituto de Ciencia
Política de la estatal Universidad de la República.
Al respecto, recordó que el Tribunal de
Revisión Permanente del Mercosur ha sido tan
inoperante que llevó a la renuncia en octubre de
Wilfrido Fernández, miembro por Paraguay, quien
indicó que su decisión se debió a que los cuatro
países miembro "no han demostrado voluntad
política" para que el organismo funcione.
Cimadamore, miembro del Plan Fénix, grupo de
economistas de la estatal Universidad de Buenos
Aires críticos del neoliberalismo, precisa que es
normal "que haya problemas en cualquier proceso
de integración", pero administrar conflictos y
ofrecer salidas son funciones propias del bloque.
"El intergubernamentalismo, que predomina en
el Mercosur en desmedro del supranacionalismo,
"fomenta los conflictos entre Estados" y "traba
una visión de largo plazo", sometiendo el proceso
"al personalismo de los gobernantes", sentenció.
Fases de estancamiento son "parte intrínseca
del proceso de integración", pero la actual
preocupa por su duración y por la ausencia de
soluciones, acotó. Su esperanza es que la
adhesión de Venezuela "mueva el tablero",
permitiendo otra manera de discutir las
asimetrías al disminuir el peso relativo de Brasil frente a los demás socios.
Pero la incorporación de Venezuela como
miembro pleno afronta también sus dificultades.
Decidida hace un año y medio por los gobiernos,
depende aún de la ratificación parlamentaria en
Brasil y en Paraguay, con la incógnita agregada de las elecciones de abril.
Además, como indica Chasquetti, la actual
economía protegida de Venezuela no conjuga con el
proyecto de integración regional.
Fernando Masi, investigador del no
gubernamental Centro de Análisis y Difusión de
Economía Paraguaya (Cadep), cree que faltaría,
por ejemplo, acordar un plazo para que Venezuela
adopte el arancel externo común del bloque.
Pero además hay otras restricciones, de
carácter político. "Venezuela no complica al
Mercosur, pero (el presidente Hugo) Chávez sí",
en particular por sus objetivos políticos regionales, según Botafogo Gonçalves.
"Venezuela no tiene claro lo que quiere del
Mercosur", asegura Silvia Portela, asesora
internacional de la Central Única de Trabajadores
(CUT), la mayor organización sindical brasileña,
con asiento en varias instancias del proceso de
integración mercosuriana. Pero la adhesión de
Caracas representa "grandes ventajas políticas y
comerciales para Brasil", defendió.
También hay opositores del bloque en
Venezuela. "El Mercosur atraviesa un período de
desintegración, con diferencias manifiestas como
las de Argentina y Uruguay, además de que no hay
avances en el trato diferenciado entre socios
para superar las asimetrías", sostuvo Félix
Arellano, antiguo negociador comercial de ese
país y catedrático de la Universidad Central.
El ingreso de Venezuela "se traducirá en mas
incertidumbre e inestabilidad institucional,
porque la libertad de mercado y el entendimiento
con otros bloques comerciales no forma parte del
discurso gubernamental", aseveró.
Seria "perjudicial, porque puede ahondar las
diferencias y el ímpetu de Chávez no va a
detenerse" ante los intentos de "apaciguarlo" que
exhiben otros líderes sudamericanos, corroboró su
compatriota Elsa Cardoso, profesora de la cátedra
de Relaciones Internacionales en las universidades Central y Metropolitana.
El "activo energético" que aporta Venezuela
"es mas bien teórico, pues no existe la
infraestructura para su disponibilidad en el Mercosur", comentó.
El pesimismo cunde también entre los dos más
pequeños países fundadores del bloque.
Paraguay "sigue siendo uno de los grandes
perdedores", como víctima de "una verdadera
injusticia" impuesta por los socios mayores,
Argentina y Brasil, que "nunca abrieron sus
grandes mercados", se quejó Max Haber, presidente
del Centro de Importadores paraguayo.
A pesar del creciente descontento en el
sector productivo paraguayo, ese país debe
continuar dentro del bloque, siguiendo el ejemplo
de Uruguay para "negociar con países de otras
regiones y no estar colgados permanentemente del Mercosur", sostuvo Haber.
Precisamente, Chasquetti aseguró que el
gobierno uruguayo se fijó como "estrategia,
evidente aunque no declarada, de transitar por el
camino del medio", como es seguir adherido
plenamente al Mercosur a la par de que intenta
abrir mercados de modo unilateral por fuera del
bloque. "No es casual que el presidente Tabaré
Vázquez haya visitado ya 10 países con ese fin", apuntó.
La defensa del Mercosur en Uruguay quedó sólo
restringida a la cancillería, como una señal,
además, de que los pocos avances registrados este
año fueron en el plano político, con la puesta en
marcha del Parlamento del Mercosur, con sede en Montevideo.
"Estamos en un proceso de estancamiento, si
realmente el objetivo es la unión aduanera y el
mercado común", diagnosticó Masi, al destacar
también las trabas impuestas a productos
paraguayos en los dos grandes mercados vecinos.
Argentina y Brasil "quieren seguir manejando el
Mercosur en forma bilateral o unilateral", acotó.
"No se nota un espíritu comunitario, sino que
cada país defiende cada vez más sus políticas
nacionales", lo cual hace imposible la
integración, cuya profundización depende de
Brasil, para el cual el Mercosur "no constituye
un mercado importante, pero si una estructura
política" para negociaciones como en la
Organización Mundial de Comercio, afirmó el economista de Cadep.
Tantos problemas no significan estancamiento,
contrarrestan los brasileños. Hubo avances en
infraestructura y en mecanismos financieros de
apoyo, como el Fondo para la Convergencia
Estructural del Mercosur, matizó el embajador
Botafogo, un crítico de la actual orientación de la diplomacia de su país.
El comercio intrarregional registra los
mejores resultados históricos y Brasil hace
"pesadas inversiones" en Uruguay, donde reabrió
el Banco do Brasil, "respondiendo a una demanda
sindical", e instaló una oficina del Banco
Nacional de Desarrollo Económico y Social, destacó Silvia Portela.
Las exportaciones de Brasil a los demás
socios plenos alcanzó los 13.951 millones de
dólares en 2006, que equivale a 20,4 por ciento
más que el año anterior, cifra ya superada entre
enero y octubre de este año, lapso en el cual
creció 23,7 por ciento, según datos del
Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio.
Las importaciones aumentaron más aun, 28,2 y 27,7 por ciento respectivamente.
La integración de cadenas productivas,
comprendiendo todos los socios, es clave para
destrabar el proceso de integración, coincidieron
Portela y el presidente de la Asociación de
Empresas Brasileñas para la Integración de Mercados, Michel Alaby.
También es necesario avanzar en la
coordinación de políticas macroeconómicas, un
objetivo definido en la década pasada y del que
poco se habla hoy, señaló Alaby. Un aspecto
central cuya intención de entonces es desmentida
en los hechos por Argentina, con su política
actual de depreciación de su moneda respecto del
dólar a diferencia del resto del bloque, como recalca Chasquetti.
Alaby precisó también que falta consolidar el
libre comercio regional, caminar hacia la unión
aduanera y confluir en las negociaciones
externas. El acuerdo con Israel tiene un valor
"solo simbólico" con efectos políticos inciertos, cuestionó.
Restablecer la prioridad a la profundización
del Mercosur es la recomendación de Botafogo,
para quien la integración simultánea de América
del Sur representa una dispersión paralizadora de esfuerzos.
* Aportes de Marcela Valente (Argentina), David
Vargas (Paraguay), Darío Montero (Uruguay) y Humberto Márquez (Venezuela)(FIN/2007) Envíe sus comentarios al editor |