DESAFÍOS 2008-IRAQ: La ocupación parece eterna
Análisis de Dahr Jamail
WASHINGTON, ene (IPS) - Los gobiernos de Iraq y
Estados Unidos y el Consejo de Seguridad de la
ONU evitaron acceder a un pedido de la mayoría de
los legisladores iraquíes: un "calendario" para
la retirada de las tropas extranjeras del territorio de ese país del Golfo.
"Los parlamentarios iraquíes abajo firmantes
demandamos un calendario para la retirada de las
fuerzas de la ocupación de nuestro amado Iraq",
exigieron en una declaración, emitida en abril
pasado, 144 de los 275 legisladores iraquíes.
Pero los gobiernos del presidente George W.
Bush y del primer ministro Nouri al-Maliki,
instalado por Washington, lograron el 18 de
diciembre que el Consejo de Seguridad de la ONU
(Organización de las Naciones Unidas) extendiera
otro año la misión militar extranjera en Iraq.
Tal resolución violó tanto la Constitución
iraquí como una resolución aprobada a comienzos
de este año por el parlamento iraquí.
Los legisladores firmantes de la declaración
advirtieron que cualquier renovación del mandato
de la misión de la ONU no ratificado por el
parlamento iraquí es ilegal. La medida,
consideraron, garantiza un aumento de la
violencia, y una profundización de la tensión entre comunidades religiosas.
"Pasarle por arriba al parlamento iraquí y
debilitar el proceso político empujará a más
gente a la resistencia armada en vez de alentar
métodos no violentos", dijo a IPS Raed Jarrar,
experto de la Oficina de Políticas Públicas del
Comité de Servicio de los Amigos Americanos,
organización pacifista con sede en Washington.
"El apoyo de Estados Unidos al gabinete
iraquí, impopular y no elegido, aumentará la
violencia y debilitará los planes de los iraquíes
de lograr la reconciliación nacional. La mejor
manera de apoyar la reconciliación es dejar sin
respaldo a una minoría de separatistas iraquíes
enfrentada contra una mayoría de nacionalistas iraquíes", dijo Jarrar.
La estrategia estadounidense de fortalecer a
milicias armadas sunitas ya conduce a
enfrentamientos con grupos chiitas, pero también
con el gobierno iraquí, dominado por esa comunidad islámica.
"Sólo cabe preguntar: ahora que Estados
Unidos 'liberó' a Iraq de Saddam Hussein, ¿quién
liberará a Iraq de Estados Unidos?", escribió Jarrar en una columna de prensa.
Uno de los aspectos más problemáticos de lo
que 2008 puede traerle a Iraq es la crítica
situación de sus refugiados. En las últimas
semanas, decenas de miles regresaron de Siria a
Bagdad luego de una disminución de la violencia
en la capital, pero ese contingente es aún
pequeño en comparación con la cantidad total de refugiados.
Según el Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (Acnur), desde
diciembre 2,4 millones de iraquíes fueron
desplazados dentro del territorio de su país, y
al menos otros 2,25 millones habían huido de allí.
Un funcionario de la ONU en Damasco, que
habló con IPS a condición de que no se revelara
su identidad, dijo que las cifras de Acnur
estaban "consistentemente muy por debajo de las
reales" y no reflejaban con precisión la
"catastrófica crisis de refugiados real, causada por la ocupación".
El gobierno iraquí anunció que en octubre
regresaron 46.000 refugiados. Pero Acnur informó
en noviembre que "apenas 14 por ciento de los
consultados retornaban a Iraq por creer que la
seguridad había mejorado, en oposición a 70 por
ciento que citaron razones financieras y de visa".
A la mayoría de los 1,5 millones de
refugiados iraquíes en Siria, así como los
radicados en Jordania, nunca se les permitió
trabajar legalmente. Con el precio de los
productos básicos y de los alquileres en continuo
ascenso, muchos de aquellos que agotaron sus
ahorros se ven incapaces de permanecer más tiempo.
Muchos de los que regresaron hallaron sus
hogares destruidos, saqueados u ocupados por extraños.
El gobierno iraquí ofrece a cada familia que
regresa un millón de dinares (alrededor de 900
dólares). "Esta suma no alcanza para amueblar dos
habitaciones", dijo Ibtissam, que ha vuelto a vivir en la casa de su hermano.
El gobierno iraquí ofrece, a través de la
televisión estatal, viajes gratuitos en autobús
de Damasco a Bagdad, a pesar de que las propias
autoridades reconocen oficialmente que el país no
es seguro y que no puede absorber a aquellos
refugiados que desean volver a casa.
Otra crisis que seguramente recrudecerá en
2008 es la relativa a los ataques de las fuerzas
armadas de Turquía en el Kurdistán iraquí.
Bombardeos y ataques aéreos que apuntan a
bases en Iraq del Partido de los Trabajadores de
Kurdistán (PKK), insurgente en Turquía, obligaron
a más de 4.000 personas a escapar de sus hogares
en las últimas semanas de 2007.
Todo esto ocurre con el telón de fondo de
entre 50 y 70 por ciento de desempleo, 70 por
ciento de inflación y, en promedio, menos de
siete horas de electricidad por día.
Empresas occidentales que trabajan en la
reconstrucción de Iraq recibieron, hasta ahora,
más de 50.000 millones de dólares, pero la
infraestructura sigue siendo caótica, mucho peor
que en el régimen de Saddam Hussein (1979-2003),
incluso tras más de 12 años de sanciones económicas.
Pero la construcción continúa en la embajada
de Estados Unidos en Bagdad, la más grande del
mundo, y en las bases militares estadounidenses.
En mayo de 2007, Tony Snow, entonces portavoz
de George W. Bush, anunció que al presidente le
gustaría ver una mayor presencia militar de su
país en Iraq, igual que en Corea del Sur, donde
miles de soldados estadounidenses se apostan desde hace 50 años.
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