CINE: De cómo una mazorca se convierte en Pepsi
Por
Enrique Gili
SAN DIEGO, Estados Unidos, abr (IPS) - Un
documental está dedicado a destacar el rol del
maíz en la vida cotidiana de los consumidores
estadounidenses. Pocos perciben la importancia de
este grano mientras circulan entre las góndolas del supermercado.
El maíz se ubica en la parte superior de la
pirámide nutricional. Los agricultores
estadounidenses cultivan montañas de este
producto de alto rendimiento, ingrediente básico
de miles de alimentos populares repletos de
aditivos, endulzantes y conservantes.
Este grano ocupa el centro de un sistema
agrícola altamente mecanizado y eficiente, y es
catalogado como "alimento industrial" por
activistas sanitarios y ambientales, dada su
presencia en mercaderías que van de la carne vacuna al dentífrico.
Para algunos observadores externos, el
sistema alimentario de Estados Unidos es una
maravilla del mundo industrializado. En este
país, los alimentos son abundantes, baratos y asequibles.
Pero esto tiene una contracara. Los
estadounidenses avanzan hacia un futuro de
abdómenes en expansión, asolados por una miríada
de enfermedades que tienen su raíz, precisamente,
en un elogiado sistema en que los alimentos son
abundantes, baratos y asequibles.
Curtis Ellis e Ian Cheney, jóvenes graduados
de la Universidad de Yale, abandonaron la costa
este de Estados Unidos rumbo a Greene, en el
central estado de Iowa, para satisfacer su
curiosidad sobre el papel del maíz en la cadena alimentaria.
Allí plantaron, fertilizaron y cosecharon un
acre de maíz (casi media hectárea), en un proceso
que los hizo viajar a través del complejo de la
industria estadounidense de la alimentación.
El resultado es la película titulada "King
Corn" ("Rey Maíz"), mirada irónica y a menudo sorprendente sobre el grano.
Ellis y Cheney, tanto cineastas como
agricultores novatos, sirven como guías en una
excursión que acompaña el maíz de los campos a
las fábricas y supermercados y, de paso, explican
cómo se vive en el Estados Unidos pueblerino.
Como observadores serios, incluso ingenuos,
no temen formular ninguna pregunta sobre la
producción de maíz. Las respuestas revelan el
modo en que las políticas alimentarias afectan la
agricultura, a las comunidades agrícolas y al público.
"King Corn" se emitirá en el canal público
estadounidense PBS el 15 de abril, como episodio
de la serie de documentales "Lentes
independientes", y también se exhibirá en comunidades de todo el país.
Ellis, quien hoy trabaja en el programa
Alimentos y Sociedad del Instituto Agrícola
Thomas Jefferson, en el central estado de
Missouri, conversó con IPS desde su hogar en el occidental estado de Oregon.
IPS: -- La película comienza con una situación
tensa sin resolver, cuando se toman muestras de
su cabello para hallar señales reveladoras sobre
su dieta a través de las excreciones de su cuerpo.
CURTIS ELLIS: -- Sí, les debemos una explicación
a los espectadores. Comenzamos la película con un
experimento de laboratorio y nunca volvimos realmente a él.
El maíz es una parte importante de nuestra
dieta, aun sin ser concientes que sirve de
alimento para pollos y ganado bovino y como
ingrediente de refrescos dulces. Está en miles de
alimentos que ingerimos todo el tiempo.
Cincuenta por ciento de mi dieta se basaba
sobre el maíz. En el caso de Ian, 58 por ciento.
Debió haber comido algún refrigerio tarde la noche anterior.
-- Es una cantidad sorprendente. ¿Fue eso lo que
los lanzó al interior del país en busca de respuestas?
-- Ya en la facultad Ian y yo estábamos
interesados en las cuestiones alimentarias. El
objetivo era ir a alguna parte para conocer
nuestro sistema alimentario y el modo en que se
cultiva el maíz. Queríamos saber cómo una mazorca se transforma en una Pepsi.
-- Así que terminaron en Greene, un poblado de
1.015 habitantes. ¿Qué hicieron los habitantes del lugar?
-- Creo que ese año fuimos la granja familiar más
pequeña de Iowa. La gente no sabía qué hacer con
nosotros. En Greene no hay agricultores jóvenes
por estos días. La mayoría de los pobladores se
mostraron muy interesados por que quisiéramos
saber de dónde viene nuestra comida. El público
no se hace esas preguntas tan a menudo… Es como
si apareciera mágicamente en nuestro plato.
Cultivamos en agosto y vimos crecer los
hermosos tallos hasta que alcanzaron casi tres
metros de altura. Nos sentíamos orgullosos. Pero
cuando probamos ese maíz, era como tiza. Fue
entonces que nos dimos cuenta de que se trataba
de un insumo industrial. No habíamos plantado
maíz dulce, sino una variedad genéticamente modificada llamada "Liberty Link".
-- Al parecer, los agricultores fueron eliminados
de la ecuación agrícola. Ustedes tuvieron mucho
tiempo perdido entre el cultivo y la cosecha.
-- Le subarrendamos un acre a un productor
agrario que cultivaba más de 2.000 acres (unas
800 hectáreas) de maíz. Nos llevó 18 minutos
sembrar nuestro acre y 25 cosecharlo 10.000
libras (unos 4.500 kilogramos) de maíz. Fue un
logro increíble. Desafortunadamente, era material
industrial destinado a comida rápida.
-- Uno de los aspectos más paradójicos de la
película es que se les negara a ustedes el acceso
a la fábrica donde el maíz Liberty Link era
convertido en jarabe. El argumento que usaron es
que debían salvaguardar la seguridad de la planta y la de ustedes mismos.
-- No creo que hubiera una genuina preocupación
por nuestra seguridad --hemos recorrido fábricas
antes-- ni por la de los alimentos. Es decir, los
habíamos cultivado. Sin embargo, la industria del
jarabe de maíz sabe que no gana nada con más publicidad.
Los consumidores tienen malos presentimientos
hacia el jarabe de maíz con alto contenido de
fructosa, y ver la fábrica sólo vuelve al público
más conciente de que nuestro sistema alimentario
se ha industrializado al punto de ser poco
apetitoso. No es que tengan algo que ocultar…
Pero, por cierto, no tienen nada bonito que mostrar.
(FIN/2008) Envíe sus comentarios al editor |