AGUA-SUDÁFRICA: Salada no sirve
Por
Steven Lang
GRAHAMSTOWN, Sudáfrica, abr (IPS) - Un plan para
aumentar el suministro de agua potable en dos
ciudades costeras de la meridional provincia
sudafricana de Cabo Oriental provoca un acalorado debate en este país.
El proyecto de 110 millones de dólares para
elevar la cantidad de agua potable de Port
Alfred y Kenton-on-Sea fue diseñado por la
empresa local de agua (Albany Coast Water Board),
una consultora de ingeniería y una institución financiera.
El creciente consumo de agua en ambas
ciudades se debe al aumento de población y a su
popularidad como destino turístico.
A primera vista, llama la atención que esas
ciudades sufran escasez de agua, pues Port Alfred
está sobre el río Kowie y Kenton-on-Sea está
bordeada por otros dos, Bushmans y Kariega.
Pero el agua de la cuenca de esos ríos es muy
salobre debido al origen marino de las
formaciones rocosas de la región. Las represas
que solían suministrar agua a esas dos ciudades y
otros pueblos de la zona deben ser purgadas
periódicamente para asegurar su viabilidad.
El polémico proyecto se propone desviar más
agua de la mayor reserva de Sudáfrica, la represa
de Gariep, a lo largo un túnel existente hacia el río Fish.
El agua adicional se extraerá de la cuenca
baja del río. Se tratará en una presa cerca de
esta ciudad de Grahamstown y se llevará por
nuevas cañerías a Kenton-on-Sea y Port Alfred.
Pero el director del Instituto de
Investigaciones de Agua, Denis Hughes, señaló que
"el recurso extraído del sistema del río Orange y
de la represa de Gariep ya está repartido".
La represa de Gariep se encuentra sobre el río Orange.
Otras críticas que le hacen al proyecto es
que es demasiado caro y complicado.
Como partes de la cuenca del río Orange son
propensas a la sequía, Port Alfred y
Kenton-on-Sea podrían padecer ocasionales faltas
de agua, aun en época de lluvias si su suministro
dependiera de la represa de Gariep.
El descontento de Hughes también tiene que
ver con lo que describió como respuestas
inadecuadas a muchas preguntas planteadas a los
responsables de la propuesta durante una reunión
pública realizada a principios de marzo.
Entre los asuntos planteados en el encuentro
estuvo la calidad del agua, cuestiones
ambientales y otras opciones para mejorar el
suministro a las ciudades costeras.
La organización Campaña de la Cuenca del
Kowie sugirió que hay que pensar seriamente el
asunto de la construcción de una planta
desalinizadora como fuente alternativa para obtener agua dulce.
Port Alfred ya utiliza agua de una pequeña
planta desalinizadora. Pero Bigen Africa, la
consultora de ingeniería que propuso la
construcción de cañerías, arguyó que ese proceso es demasiado caro.
La desalinización suele costar un dólar por
kilolitro, según el Departamento (ministerio) de
Asuntos Hídricos y Forestales. En cambio, con
agua dulce cuesta un cuarto o un tercio de esa cifra.
La reserva con que se maneja la propuesta de
construir cañerías levanta suspicacias entre los
residentes de la zona. Bigen Africa presentó el
estudio de viabilidad del proyecto a la alcaldía
de esta ciudad el 20 de este mes y restringió la
participación al público y a la prensa.
"Nos quieren obligar a aceptar la propuesta
como un hecho consumado", señaló Nikki Kohly de
Campaña de la Cuenca del río Kowie.
La organización también está preocupada por
la calidad del agua que fluye por ese río hacia
el sistema de distribución de Port Alfred.
Grandes alcantarillas abiertas destinadas a
recoger el agua de lluvia fueron construidas a
principios del siglo XIX al costado de varias
calles de Grahamstown, unos 60 kilómetros río arriba.
Cuando llueve, el agua contaminada se vierte al río Kowie.
El portavoz de Campaña de la Cuenca del río
Kowie, Jim Cambay, señaló que la corriente que
sale de las alcantarillas está en pésimas
condiciones. "El curso de agua se trata como un
vertedero abierto de residuos y, cuando llueve,
la mayor parte de los desperdicios fluye hacia las granjas del valle Belmont".
La organización recurre casi exclusivamente a
fotografías para controlar los cursos de agua de
la cuenca del río Kowie. Las imágenes se envían a
la municipalidad y al museo Albany de esta ciudad
para poner a disposición de la población las
pruebas del deterioro de los lechos fluviales.
Pero las fotografías no revelan nada acerca de la calidad del agua.
Cambay expresó su voluntad de realizar
análisis químicos del agua, pero como la
organización no tiene fondos suficientes para
ello, trata de convencer a la municipalidad de
compartir sus registros, un proceso que no arrojó sus frutos.
"En los últimos cinco años traté de que la
municipalidad me brindara información acerca de
la calidad del agua de las alcantarillas que se
vierte al río Kowie", señala Cambay.
Los sumideros de agua de lluvia forman parte
del sistema de aguas servidas de la zona.
(FIN/2008) Envíe sus comentarios al editor |