BIRMANIA: Un ciclón y pocas certezas Por Marwaan Macan-MarkarBANGKOK, 28 may (IPS) - La dictadura militar de
Birmania manipula las cifras de muertos y
damnificados por el ciclón Nargis para lucrarse de
la devastación, según miembros del gobierno
democráticamente electo radicados en el exilio.
Tres semanas después del paso del ciclón
Nargis por el populoso delta del Irrawaddy, el
régimen de Birmania ha mostrado más disposición a
informar sobre la cantidad de búfalos y pollos
muertos que sobre el sufrimiento de los seres humanos.
Informes manejados por la junta militar de
los que IPS fue enterada, pero mantenidos en
reserva, elevan la cifra de muertos por el ciclón
a 300.000. Sin embargo, la cifra oficial de
fallecidos en Birmania es, por ahora, de 77.738,
mientras 55.917 personas figuran como desaparecidas.
Estos números aparecieron en un escueto
artículo publicado en la parte inferior de la
página seis del diario oficial The New Light of
Myanmar en su edición del 17 de este mes.
La cifra de fallecidos casi duplica a la que
la junta había divulgado casi 10 días después del
poderoso ciclón, en las primeras horas del sábado
3. Al ser el peor desastre natural del que se
tenga memoria en el país, las cifras oficiales de
muertos y desaparecidos han sido revisadas al menos cuatro veces.
Agencias humanitarias internacionales han
calculado la cantidad de muertos en unos 130.000.
Pero incluso esa cantidad puede ser mucho más
baja que el cálculo real de las autoridades
dictatoriales, según informaron a IPS fuentes
cercanas a organizaciones civiles que suelen colaborar con la junta.
Datos recabados por la junta, que fueron
objeto de discusión de un reducido grupo de altos
oficiales militares reunidos en Rangún una semana
después del ciclón, situaban la cantidad de
muertos en 300.000, dijo la fuente, que habló a
condición de no revelar su identidad.
"Se quedaron conmocionados por la escala del
desastre, y es por eso que frenaron la
información que salía y a los extranjeros, entre
ellos los socorristas, que se dirigían al delta" del Irrawaddy, agregó.
Esta revelación se conoció pocos días antes
de otra evaluación de las áreas afectadas,
realizada por 18 agencias humanitarias en
Birmania y que estimó en al menos 220.000 los
desaparecidos y en 101.682 los posibles muertos,
dijo a IPS un trabajador cercano a las agencias.
A los birmanos familiarizados con el terreno
y la composición demográfica de la zona del delta
no les sorprende la posibilidad de que haya muertos en una escala tan enorme.
"Para algunos conocedores, sólo en la
localidad de Bogale y las áreas circundantes la
cantidad de muertos podría ascender a 100.000",
señaló a IPS Win Min, un experto birmano en
seguridad nacional que creció en el delta del Irrawaddy.
"Al menos 36 aldeas cercanas a Bogale" fueron
arrasadas por el ciclón, agregó.
Bogale fue uno de los centros poblados que
más sufrieron los vientos de 190 kilómetros por
hora que levantaron un "muro" de agua de mar de
3,5 metros de altura. La devastación llegó a 40
kilómetros de la costa. Otras localidades
arrasadas fueron Kyaklat, Labutta y Mawlamyinegyun.
La superficie afectada es vasta, dijo Steve
Marshall, de la oficina de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) en Rangún, la
antigua capital. "Estamos hablando de un área de
82.000 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de Austria", señaló.
Además, el delta posee la mayor densidad
demográfica, no sólo de Birmania, sino de Asia.
Tiene 183 habitantes por kilómetro cuadrado,
mientras que el promedio del resto del país hay
72. La densidad de población en Asia es de 126
personas por kilómetro cuadrado, según un experto en población de la ONU.
La junta confirmó esa impresión el día 22 en
Rangún, en una inusual reunión para discutir los
esfuerzos de alivio y reconstrucción con unas 200
personas, entre ellas diplomáticos, personal de
organizaciones humanitarias internacionales y funcionarios de la ONU.
De los 7,3 millones de habitantes en las
áreas azotadas por el ciclón, cuatro millones
resultaron afectados, reveló la junta, según una
fuente diplomática presente en la reunión. A esa
cantidad se suman 1,5 millones de residentes en
Rangún y sus alrededores, añadió.
La cifra oficial de afectados por el desastre
--5,5 millones-- más que duplica la estimación de
2,5 millones realizada la semana pasada por
organizaciones humanitarias internacionales.
Estos últimos cálculos suponen un salto
drástico en relación a los números citados por la
junta tres días después del ciclón. Las
estimaciones iniciales se referían a 975.858
personas, según información revelada a IPS.
La junta prefirió ser selectiva al informar
sobre el costo humano del ciclón. En cambio, fue
bien franca al divulgar sus estimaciones sobre
los búfalos y pollos muertos en el delta, región
en la que se produce buena parte del arroz y la
carne que se consumen en Birmania, entre otros alimentos.
La junta dijo a los extranjeros reunidos en
Rangún que habían muerto 136.804 búfalos, señaló
Penny Lawrence, directora internacional de la
organización humanitaria Oxfam Internacional,
quien asistió a la reunión presidida por el primer ministro, general Than Shwe.
A Lawrence y el resto de la comunidad
humanitaria también se les informó que 1.250.194
pollos murieron en el desastre.
"Las estadísticas de la junta fueron muy
precisas. La presentación duró una hora y fue
seguida por ocho preguntas", dijo Lawrence a la prensa.
La junta espera que la precisión militar con
que desplegó los números de búfalos y pollos
muertos estimule a la comunidad internacional a
donar dinero para ayudar a reconstruir la destrozada zona del delta.
Además, pretende administrar por sí misma los
10.700 millones de dólares de asistencia
extranjera, lo que plantea un desafío a los donantes internacionales.
El régimen birmano tiene comprobados
antecedentes de empobrecer a su pueblo a pesar de
los enormes ingresos que el país recibe por sus
ricos recursos naturales, como el gas.
Birmanos en el exilio manifiestan su
indignación por los esfuerzos del régimen para
encubrir las cifras de muertos y los obstáculos
interpuestos en el camino de la asistencia a las víctimas.
Los miembros de la junta y sus colaboradores
tendrán ganancias imprevistas a partir de tanta
muerte y devastación en el delta del Irrawaddy, advierten.
"Éste es el comportamiento habitual del
régimen militar. Ellos nunca pierden una
oportunidad de explotar el sufrimiento del pueblo
para beneficiarse a sí mismos", dijo a IPS Sann
Aung, ministro del gobierno birmano
democráticamente electo y forzado al exilio.(FIN/2008) Envíe sus comentarios al editor |