JUEGOS OLÍMPICOS: La polémica va de Beijing a Vancouver Por Chris ArsenaultVANCOUVER, Canadá, 23 ago (IPS) - Los Juegos
Olímpicos de Beijing arrojaron nueva luz sobre el
trato que China le da a sus minorías. Canadá
afrontará una controversia similar, menos ardua,
como organizador en 2010 de los Juegos Olímpicos de invierno en Vancouver.
Muchas naciones indígenas de la provincia
canadiense de Columbia Británica temen que el
torneo reduzca aun más sus tradicionales
territorios, abriendo vastas zonas al turismo y
el desarrollo de infraestructura, con daño a las áreas de caza y pesca.
Si sus quejas no son atendidas con rapidez,
dijo el líder de la Unión de Jefes Indígenas de
esa provincia, los nativos realizarán marchas,
actos públicos e iniciarán demandas judiciales
para llamar la atención internacional sobre la
pobreza y la falta de servicios sociales en sus comunidades.
El gran jefe Stewart Phillip dijo a IPS que
si las negociaciones en marcha con el gobierno
sobre la tierra fracasan "se verá una gran
actividad política, manifestación de las
frustraciones en muchas comunidades nativas".
Alrededor de 40 por ciento de los niños
indígenas viven debajo de la línea de pobreza, el
moho contamina casi la mitad de los hogares de
las "primeras naciones" y cerca de 100 de sus
comunidades carecen de agua potable, según un
informe de 2006 realizado por varios grupos no gubernamentales.
A medida que se aproximen los Juegos
Olímpicos de invierno, "es probable que haya
tensos enfrentamientos entre las comunidades
aborígenes y el Estado", señaló Wenran Jiang,
director del Instituto de China de la Universidad de Alberta.
A su juicio existen puntos de comparación
entre la situación de Canadá y la de Tíbet,
territorio anexado por China donde se reeditó el
conflicto entre las autoridades nacionales y la población local este año..
"Hay sectores de población desfavorecidos,
dominados por el grupo más numeroso. La
diferencia es que las comunidades aborígenes
canadienses fueron prácticamente eliminadas. Fue
un verdadero acto de genocidio", dijo a IPS.
Pero la principal diferencia, que dificulta
establecer comparaciones, es que Canadá, a
diferencia de China, es una democracia.
El gran jefe Phillip no cree que Vancouver
ofrezca una imagen similar a la de Lhasa, la
capital de Tíbet, donde este año hubo protestas
contra la ocupación por parte de la políticamente
dominante etnia han, mayoritaria en China.
Pero algunos activistas aborígenes
canadienses podrían adoptar una actitud más belicosa.
En marzo de 2007, miembros de la Sociedad de
Guerreros Nativos con pasamontañas negros,
arrancaron la bandera olímpica que ondeaba en el
edificio del ayuntamiento de Vancouver para
expresar su "solidaridad con todos los que luchan
contra la destrucción causada por los Juegos Olímpicos" de invierno de 2010.
Una declaración entregada a la prensa por el
grupo concluía con la consigna: "No a los Juegos
Olímpicos en tierras nativas robadas."
El gran jefe Phillip se preocupa por aclarar
que cuatro naciones originarias han establecido
asociaciones con el comité organizador de los
Juegos de invierno, para colaborar con sus actividades.
Muchos canadienses creen que los aborígenes
reciben del gobierno una cantidad de dinero más
que justa, pero que la gastan de forma poco
inteligente. Es un pensamiento similar al que
existe en China entre los miembros de la etnia han respecto de los tibetanos.
"El gobierno chino ha invertido dinero en
Tíbet, pero la realidad es que la mayoría de los
tibetanos han sido desfavorecidos y que el
llamado desarrollo originó sentimientos
encontrados: la mayoría disfruta un mejor
estándar de vida, pero está preocupada por su
estatus y por su libertad religiosa", señaló Jiang.
Los organizadores de los Juegos de invierno y
los empresarios, tanto nativos como no nativos,
tienen la esperanza de que el torneo atraiga
inversiones extranjeras y nuevos desarrollos
inmobiliarios y de infraestructura a Columbia
Británica, a la que definen como "el lugar más hermoso sobre la tierra".
Un dólar canadiense fuerte y otros factores
han prácticamente destruido la industria maderera
de la región, que tiempo atrás fue el pilar de su economía.
Aunque la mayoría de los aborígenes están a
favor de un mayor desarrollo, temen que la
proliferación de nuevos hoteles, centros de esquí
y autopistas arrasen con su estilo de vida tradicional.
"El balance ecológico natural se verá
alterado y se perderá el hábitat animal como
resultado del enorme incremento de la población e
infraestructura urbana", afirmó Taiaiake Alfred,
director del Programa de Gobernanza Indígena de la Universidad de Victoria.
"Esto hará casi imposible que las personas
usen sus tierras para la caza, la pesca y propósitos ceremoniales", agregó.
En mayo de 2006, la policía arrestó a dos
docenas de manifestantes, nativos y no nativos,
que intentaron bloquear los trabajos de expansión
de una autopista, en la que se invirtieron 600
millones de dólares, destinada al traslado de los
atletas y sus equipos desde Vancouver hasta el centro de esquí de Whistler.
Jiang considera que los Juegos de invierno de
2010 son "una buena oportunidad para asumir que
nuestras políticas hacia los aborígenes deben ser
mejor entendidas y contar con medios más
adecuados para ayudar a un grupo que se encuentra
en una situación desventajosa".(FIN/2008) Envíe sus comentarios al editor |