AMBIENTE Amazonia cada día más petrolera
Por
Milagros Salazar LIMA, ago (Tierramérica
) - Más de 180 campos
petroleros y gasíferos se extienden por la
Amazonia occidental repartida en cinco países
sudamericanos, amenazando la biodiversidad y
territorios indígenas, afirma un estudio de organizaciones estadounidenses.
El caso de Perú es el más preocupante: 72 por
ciento de su territorio selvático coincide con
planes de explotación de hidrocarburos, afirma la
investigación "Los proyectos petroleros y
gasíferos en la Amazonia occidental: Una amenaza
a la vida silvestre, biodiversidad, y pueblos
indígenas", publicada el 13 de este mes por la revista científica PLoS ONE.
Estas actividades extractivas cubren un área
de más de 688.000 kilómetros cuadrados de la
Amazonia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y
parte de Brasil, donde operan unas 35 compañías
transnacionales, sostienen los investigadores de
Universidad Duke de Carolina del Norte y de las
organizaciones no gubernamentales Save America's Forests y Land is Life.
Las concesiones se ubican en "el área más
rica en especies de la Amazonia", según la investigación.
"La Amazonia occidental es la zona más
biodiversa del mundo, en especial en anfibios",
dijo a Tierramérica uno de sus coautores, Clinton
Jenkins, ecólogo de la Universidad Duke.
En una sola hectárea, se puede encontrar más
de 600 especies de árboles, mientras en todo el
territorio de Estados Unidos quizás haya unas 800
especies, comentó. Cualquier biólogo que la
visite encontrará especies nunca antes descritas
por la ciencia, pero bien conocidas por sus habitantes indígenas.
"Es muy difícil acceder a ella y existen
decenas de grupos indígenas no contactados",
completamente aislados de la civilización moderna, agregó.
Perú "es el caso más alarmante", dijo a
Tierramérica el autor principal, Matt Finer,
ecólogo jefe de Save America's Forests. Uno de
los mayores retos fue registrar los proyectos que
se multiplicaron en este país desde que comenzó la investigación, en 2005.
En los primeros meses de ese año, al menos 15
por ciento de la Amazonia peruana estaba afectada
por explotaciones petroleras, en el transcurso de
2005 llegó a 25 por ciento y en 2006 subió a 50 por ciento.
En lo que va de 2008, las actividades
llegaron a afectar 72 por ciento de esa selva
peruana, con 64 campos en unas 49 millones de
hectáreas. Cincuenta y seis de ellos aparecieron
en los últimos cinco años, 20 se encuentran en
zonas protegidas y 17 en reservas territoriales
propuestas o creadas para proteger pueblos en aislamiento voluntario.
Pero el viceministro de Energía de Perú,
Pedro Gamio, advierte que menos de cinco por
ciento de los territorios concesionados son
explotados, y usualmente se otorgan grandes
extensiones porque las empresas realizan
inversiones de alto riesgo con una posibilidad de
éxito que oscila apenas entre 10 y 15 por ciento.
"Perú es el menos explorado de la región, por
el péndulo político que nos ha hecho tanto daño.
A diferencia de Colombia o Brasil, nuestro país
ha perdido la oportunidad de captar inversiones", dijo Gamio a Tierramérica.
Según el Ministerio de Energía y Minas, se
otorgaron concesiones a 84 proyectos de
hidrocarburos hasta fines de 2007, 19 de ellos en
proceso de explotación y 65 en exploración.
Finer apuntó que de modo simultáneo a las
concesiones, crecieron los conflictos entre
empresas y comunidades nativas. Perú vive en
estos días una intensa protesta en la Amazonia
contra dos decretos que promueven la inversión
privada en territorios indígenas.
A pesar de que son pocos los que ya están en
explotación, señaló Finer, la exploración genera
impactos, como la deforestación para instalar
helipuertos y campamentos o construir vías de acceso.
De hecho, la mayor preocupación es la
construcción de caminos, según Jenkins. Una vez
que hay carreteras, por ellas llegan los colonos,
el mismo patrón que ha afectado las selvas de
Brasil, dijo el ecólogo que dicta parte de sus
clases anuales en el Instituto de Investigaciones
Ecológicas Nazaré Paulista, en el sureño estado brasileño de São Paulo.
El Ministerio de Minas de Perú asegura que
hay normas para exigir a las empresas priorizar
el tránsito fluvial y aéreo y el uso de carreteras ya construidas.
Inclusive para explorar, los planes deberían
contar con la consulta y aprobación previa de los
pueblos indígenas, según el Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), que fue ratificado por Perú.
"De acuerdo al Convenio 169, los pueblos
indígenas anteceden a la conformación del Estado
y por lo tanto deben ser consultados... Pero aquí
se hace lo contrario, vulnerando nuestros
derechos consagrados", dijo a Tierramérica el
presidente de la Asociación Interétnica de
Desarrollo de la Selva Peruana, Alberto Pizango.
Para el viceministro Gamio "si no hacemos un
esfuerzo por conocer hasta dónde llega el
potencial en hidrocarburos del Perú, las
generaciones futuras nos pueden juzgar
diciéndonos por qué ustedes no aprovecharon esta
oportunidad cuando el petróleo era protagonista en la economía mundial".
La creciente demanda energética mundial es un
gran incentivo para la búsqueda de recursos por
parte de empresas radicadas en Estados Unidos,
Canadá, Europa y China, afirma el estudio.
Los estudios de impacto ambiental no resultan
lo bastante independientes para generar confianza
en las poblaciones, pues son contratados y
pagados por las empresas concesionarias, y no se
consideran los impactos sinérgicos. "No hay un
análisis de mayor escala sobre el impacto de dos,
cinco, 10 o 20 lotes a la vez", apuntó Finer.
Las áreas protegidas tampoco se encuentran
libres de la exploración y explotación de crudo
en Ecuador y Bolivia, como lo prueban el
ecuatoriano Parque Nacional Yasuní y el boliviano
Parque Nacional Madidi, afirman los investigadores.
El gobierno de Ecuador dividió en lotes
petroleros casi 65 por ciento de su Amazonia,
donde habitan 10 grupos indígenas. Pero en 2007,
las autoridades delimitaron una zona intangible
de 7.580 kilómetros cuadrados en el Yasuní para
mantener su crudo bajo tierra a cambio de una
compensación económica de la comunidad internacional.
En Brasil, el gobierno concedió 25 lotes en
2005, que rodean los yacimientos de gas Urucú y
Jurua en el noroccidental estado de Amazonas. La
Agencia Nacional de Petróleo ha anunciado su
intención de explorar en el también amazónico de Acre.
En Colombia, 35 campos de exploración y
producción se ubican dentro o en torno del
departamento del Putumayo, en la frontera con
Ecuador. Las autoridades abrieron una nueva ronda
de licitaciones en la misma zona. Pese a ello,
más de 90 por ciento de la selva colombiana está
libre de actividades petroleras, afirma la investigación.
"Conduzco un auto, así que no puedo decir que
prohíban el petróleo y el gas", reconoció
Jenkins. Pero el uso de recursos naturales en esa
región debería ser social y ambientalmente sustentable, acotó.
* Con aportes de Stephen Leahy (Toronto).
Este artículo fue publicado originalmente el 23
de agosto por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
(FIN/2008) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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