MUJERES: Apostar al cambio cultural Nastassja Hoffet entrevista a AISHA SHAHEEDNUEVA YORK, mar (IPS) - "Para ser buena musulmana,
buena hindú, buena pakistaní y buena mujer, una
tiene que actuar de ciertas maneras. Y todos
estos parámetros están definidos por
autoproclamados líderes culturales", que son
hombres, dijo a IPS la activista por los derechos femeninos Aisha Shaheed.
Shaheed integra la red Mujeres Viviendo Bajo
Leyes Musulmanas (WLUML, por sus siglas en
inglés), que vincula a individuos y
organizaciones de derechos humanos en más de 70
países para brindar información y apoyo a las mujeres de comunidades islámicas.
Dado que el Corán puede ser traducido en múltiples formas, la WLUML se dedica a combatir las ideas equivocadas en torno a las leyes musulmanas, reinterpretando los textos religiosos para ser implementados de una forma que sea más equitativa para las mujeres, así como para pelear por la preservación de espacios seculares.
Shaheed nació en Pakistán, creció en Canadá y ahora vive en Gran Bretaña. También es parte de una campaña mundial para poner fin a la práctica de la lapidación, que es una forma legal de pena capital para el delito de adulterio en Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Nigeria, Pakistán y Sudán.
La activista habló con IPS en la sede de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde
desde el 2 y hasta el 13 de este mes se celebra
la 53 sesión de la Comisión sobre el Estatus de las Mujeres.
IPS: ¿Cuáles son los próximos pasos para
fortalecer la defensa y poner fin a la violencia contra las mujeres?
AISHA SHAHEED: Pienso que un área realmente no
explorada es el tema de la cultura. El movimiento
femenino, especialmente en contextos musulmanes,
ha estado apostando a una reforma legal y una
reforma del derecho de familia. Sin embargo,
solamente podemos lograr la implementación en
este nivel "intermedio" que es la cultura, tanto
en su sentido positivo de reclamarla y
redefinirla como en abordar sus malos usos para
justificar la violencia, las violaciones y la exclusión de las mujeres.
Se ha trabajado sobre las mujeres como
portadoras de cultura, pero ellas no son las
guardianas de la cultura en lo que atañe a sus
cuerpos y a su sexualidad. Se espera que ellas
representen la identidad del grupo.
IPS: ¿Cómo calificaría usted a la ONU en materia de derechos femeninos?
AS: Siempre se tiene que hacer énfasis en las
necesidades locales y en los deseos locales.
Puede ser extremadamente peligroso que haya
presión internacional sin comprender realmente
las implicaciones para las mujeres en el lugar donde viven.
La ONU es una entidad importante en la
determinación de estándares y en responsabilizar
a los gobiernos, pero es una colección de estados
miembro, y hay mucha violencia perpetrada por
actores no estatales, por miembros de la familia
y la comunidad, por grupos armados y
fundamentalistas que no están conectados con el Estado.
Pienso que en la ONU hay algunos vacíos en
cuanto a cómo se puede abordar las violaciones
cometidas por actores no estatales. Las mujeres
necesitan explorar otras áreas de la ONU. Por
ejemplo, el trabajo hecho por los relatores
especiales es muy útil para llevar a este idioma
de actores no estatales la violencia culturalmente justificada.
IPS: ¿Cuáles son las herramientas para combatir
la violencia culturalmente justificada contra las mujeres?
AS: A veces, los problemas locales requieren
estrategias locales. Por ejemplo, en Asia
meridional la violencia contra los derechos de
las mujeres procede de concejos, que formalmente
no son parte del sistema estatal sino del sistema
tradicional de justicia local. Para contrarrestar
eso, las mujeres (empezaron a participar) en el
concejo, lo que significó reformular el sistema
de justicia local para introducir en él a las mujeres.
IPS: ¿Cuáles son algunos de los logros en
términos de derechos femeninos bajo el Islam?
AS: Tomemos el ejemplo de Mokarrameh Ebrahimi,
una mujer de Irán que pasó una década en la
cárcel con su compañero y su hijo pequeño. Fueron
acusados de adulterio --y sometidos a
lapidación-- porque no podían obtener el
divorcio. Fue realmente la fortaleza del
movimiento femenino lo que reveló el caso y lo mantuvo en los periódicos..
En 2006 se lanzó la campaña para frenar los
apedreamientos en Irán. Varias abogadas iraníes
trabajaron para averiguar cuántas mujeres y
hombres estaban en la cárcel esperando sentencias de lapidación.
Fueron extremadamente valientes, activando el
movimiento femenino local y nacional, y cuando
creyeron que era el momento correcto movilizaron
a la comunidad internacional y al feminismo internacional.
Las abogadas de derechos humanos asumieron su
caso e hicieron campaña usando alertas de acción
urgente y mecanismos legales en el plano
internacional. Ella (Ebrahimi) terminó siendo
liberada. Esto es un logro, pero en Irán la
lapidación no fue eliminada de la ley.
IPS: ¿Cómo pueden involucrarse los hombres y los jóvenes?
AS: Sin dudas, los perpetradores de la violencia
son en su mayoría hombres y niños. Una campaña
llamada Toque el Timbre, alienta a hombres, niños
y miembros de la comunidad a hacer sonar los
timbres de las casas si ven actos de violencia doméstica.
En el plano internacional, con la campaña del
secretario general (de la ONU, Ban Ki-moon) hay
mucha atención sobre los hombres y los niños. No
sé si éste es el momento correcto para que ambos
estén en la primera línea o tengan un rol muy
grande en cuestiones que fueron puestas en la
agenda por el movimiento feminista.
En el ámbito local, con nuestra Campaña
Global Contra las Muertes y el Apedreamiento de
Mujeres, es importante estar trabajando con
hombres, niños y líderes religiosos, pero me
preocupa que el movimiento sea dominado en el plano de la toma de decisiones.
IPS: ¿Piensa que la ley religiosa y las
cuestiones culturales pueden reconciliarse con
convenciones internacionales sobre las mujeres?
AS: Absolutamente, ése es el núcleo de muchas religiones. Pese a los aspectos técnicos, hay principios subyacentes de paz y armonía, cosas que van en línea con los derechos humanos. Sin embargo, se advierte que es muy difícil para las religiones, que afirman que son verdaderamente igualitarias para las mujeres. (FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |