BIODIVERSIDAD: Diálogo es esencial Miren Gutiérrez* entrevista a AHMED DJOGHLAFBELLAGIO, Italia, jul (IPS) - Es fundamental el
diálogo entre los países ricos en tecnología y
recursos financieros y los que poseen mayor
biodiversidad, sostuvo el secretario ejecutivo
del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Ahmed Djoghlaf.
Todos los científicos reconocen que el ritmo
de pérdida de especies es mayor hoy que en
cualquier otro momento de la historia. No
obstante, existen fuerzas que intentan frenar y corregir el daño.
Djoghlaf es uno de los luchadores más conocidos en el mundo contra la pérdida de riqueza natural. Ahora
se esfuerza por sacar el mayor provecho del Año
Internacional de la Biodiversidad, en 2010, y de
las reuniones previas a la X Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP10), que se realizará en octubre del año próximo en la noroccidental ciudad japonesa de Nagoya.
También ha sido director ejecutivo adjunto
del Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (Pnuma), coordinador de la división del
Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMAM) en
esa agencia y relator general del comité
preparatorio para la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992.
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"La última evaluación del Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático (IPCC, por sus siglas en inglés)
--realizada por 2.500 expertos--, demostró en
2007 que el cambio climático es real, que está
ocurriendo ahora y que nosotros, como seres
humanos, somos responsables del mismo. Y la
Evaluación de los Ecosistemas del Milenio --en la
que participaron 1.300 expertos y que fue lanzada
en 2005-- demostró que la pérdida de
biodiversidad es real, y que constituye una
amenaza sin precedentes para los ecosistemas", dijo Djoghlaf.
"El actual ritmo de extinciones es 1.000
veces (superior) al natural. Tal vez estamos
llegando a un punto de inflexión donde no podemos
revertir esta crisis. Estamos experimentando la
sexta extinción mundial masiva de especies, pero
la primera causada por los seres humanos. El
cambio climático es uno de los principales conductores de esa pérdida", agregó.
"Los diferentes estudios concluyeron que,
para 2010, podemos lograr lo que los jefes de
Estado decidieron en 2002 en la Cumbre Mundial
sobre el Desarrollo Sostenible, siempre y cuando
asumamos esfuerzos sin precedentes a todos los niveles", sostuvo. |
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IPS dialogó con Djoghlaf durante una reunión
organizada por Bioversity International, la mayor
entidad mundial de investigaciones sobre
conservación y uso de la biodiversidad agrícola.
IPS: La pérdida de biodiversidad y el cambio
climático están íntimamente vinculados. Sin
embargo, el reciente foro sobre energía y clima
realizado durante la cumbre del Grupo de los Ocho
(G-8) países más poderosos en L'Aquila, Italia,
produjo una declaración que no incluyó
compromisos concretos sobre cuántas emisiones
contaminantes deberían recortarse y cuándo. ¿Cuál es su lectura de la reunión?
AHMED DJOGHLAF: La declaración es importante.
Por supuesto, es necesario fijar objetivos a
largo plazo, así como a corto plazo. El liderazgo
del G-8 debería comprometerse con un acuerdo
post-Kyoto en Copenhague (donde en diciembre
tendrá lugar la 15 Conferencia de las Partes de
la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).
Ésta fue la primera vez que estos jefes de
Estado aprobaron los compromisos contenidos en la
Carta de Siracusa sobre Biodiversidad, emitida
durante la cumbre ambiental del G-8 en abril de
este año. La declaración de Siracusa fue muy
fuerte en asumir el liderazgo en materia de
biodiversidad y en finalizar la negociación bajo
el régimen internacional para 2010 en Nagoya.
El desafío del cambio climático es técnico y
financiero, pero primero es un asunto ambiental.
La deforestación tropical contribuye con 20 por
ciento de las emisiones de gases de efecto
invernadero. Los bosques tropicales están
desapareciendo a un ritmo de unas 13 millones de
hectáreas por año, junto con una biodiversidad
que todavía tiene que ser registrada. Los océanos
absorben 20 por ciento de las emisiones. Sin
embargo, el recalentamiento planetario debilita
la capacidad de los océanos de absorber naturalmente las emisiones.
IPS: En L'Aquila, las naciones en desarrollo
señalaron que, antes de comprometerse con una
acción, los países industrializados deberían
acordar una reducción de 40 por ciento de las
emisiones para 2020 respecto de los niveles de
1990. La mayor parte de la riqueza en materia de
biodiversidad se ubica en el Sur. ¿Cuál piensa
usted que debe ser el rol de los países en desarrollo?
AD: Países como India o China tienen más
biodiversidad que todos los países del G-8 juntos
(Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran
Bretaña, Italia, Japón y Rusia). Por lo tanto, el
diálogo entre el G-8 y sus socios en el Sur, es
decir los que son ricos en tecnología y recursos
financieros, y los que son ricos en
biodiversidad, es esencial para los tres
objetivos del Convenio sobre la Diversidad
Biológica (conservación de la diversidad
biológica, su uso sostenible, y una distribución
justa y equitativa de los beneficios de los recursos genéticos).
La fuerte asociación entre el Norte y el Sur
que surgió de la declaración de Río (en 1992) es
esencial. Ésta contenía la base para los vínculos
entre los países ricos y en desarrollo, y debería
brindar liderazgo y diferentes responsabilidades
en base a las contribuciones y las necesidades.
IPS: Debería, pero ¿por qué en L'Aquila no se
llegó a un acuerdo más sustancial?
AD: Porque prevalecen los intereses a corto
plazo. Si se piensa en los objetivos a largo
plazo, entonces todas las partes tienen para
ganar con un acuerdo: el Norte, el Sur, la
humanidad ganarán. Prevalecen la política
cortoplacista y los políticos cortos de miras. No
podemos darnos el lujo de tener esto.
IPS: La posición de los países ricos --que
urgieron a las naciones en desarrollo a reducir
emisiones para 2050-- y la de los pobres están
muy distantes, mientras se acerca la conferencia
de Copenhague. ¿Cuáles son sus expectativas para
la reunión en la capital danesa? ¿Cómo influirá
esto en lo que ocurra en 2010, el Año Internacional de la Biodiversidad?
AD: El cambio climático y la pérdida de
biodiversidad están estrechamente vinculados, y
cualquier acuerdo al que se llegue en Copenhague
afectará, positiva o negativamente, a la cumbre
sobre biodiversidad de 2010. Los líderes del
mundo y la comunidad internacional no pueden
darse el lujo de perder la oportunidad de
Copenhague de renovar los esfuerzos para atacar el cambio climático.
IPS: Uno de cada cuatro mamíferos corre el
riesgo de desaparecer, según la lista de especies
amenazadas de la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza (UICN). Pero el
objetivo es reducir de modo significativo el
ritmo de pérdida de biodiversidad para 2010.
¿Esto todavía se puede lograr? ¿Qué es lo que usted considera "significativo"?
AD: Éste es un problema importante que
enfrentará la comunidad internacional en Nagoya,
donde alrededor de 8.000 personas evaluarán los
avances hechos para lograr el objetivo de 2010.
Estamos trabajando en un estudio importante, el
Panorama Mundial de la Diversidad Biológica, que
será presentado en 2010, en base a informes
nacionales que los gobiernos tienen que enviar.
Ofrecerá una instantánea sobre el estado de la
biodiversidad. Habrá datos científicos sobre si
los países lograron o no el objetivo.
Más importante que señalar con el dedo es
sacar lecciones del objetivo de Johannesburgo
(para 2002) y la estrategia de Nagoya post-2010.
Así que ¿"significativo" comparado con qué? ¿Con
el informe base de evaluación de 2002? Esperamos
que los criterios (de la estrategia de Nagoya)
sean medibles, identificando mecanismos para
lograr objetivos, porque es importante tomar
decisiones en el plano nacional que se traduzcan en estrategias.
IPS: La COP 10 evaluará el estatus del
objetivo de biodiversidad para 2010 y discutirá
un nuevo objetivo. ¿Usted espera tener buenas
noticias en cuanto a indicadores de biodiversidad
concretos? ¿Qué cambió desde la COP 1 en Nassau, Bahamas?
AD: El Convenio es único y complejo, y ha
llevado algún tiempo adoptarlo. Hay programas de
trabajo en todos los sectores, pautas en áreas
vinculadas entre sí. Y ahora ha llegado el momento de implementar el Convenio.
Lo que ocurre ahora en comparación con la
reunión de Bahamas es que las partes están
comprometidas en la fase de implementación.
También en L'Aquila hubo jefes de Estado
refiriéndose al Convenio sobre Diversidad
Biológica. Esto comenzó con la cumbre del G-8 de
2007 en Heiligendamm (Alemania), y continuó en la
cumbre de Hokkaido/Toyako (Japón). A este
compromiso le ha llevado algún tiempo surgir.
El año próximo, durante la Asamblea General
(de la Organización de las Naciones Unidas) que
se realizará en septiembre en Nueva York,
hablaremos exclusivamente sobre biodiversidad.
Eso no ocurrió nunca antes. Este impulso debe
traducirse en Nagoya en acciones concretas para implementar el Convenio.
Por primera vez también, la ONU ha dedicado
un año a la biodiversidad. Al final de 2010 toda
la población del planeta estará al tanto del
desafío, comprometida, y asociada al cambio. Ésta es una revolución tremenda.
* Miren Gutiérrez es editora en jefe de IPS.
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