CAMBIO CLIMÁTICO: ''Lo que se necesita es liderazgo''
Stephen Leahy entrevista a LESTER BROWN, del Earth Policy Institute
UXBRIDGE, Canadá, oct (IPS) - Lester Brown dice
que, a veces, sus puntos de vista parecen
extremos porque la gran mayoría de los medios de
comunicación dominantes no entienden la urgencia
y los desafíos que impone el catastrófico fenómeno del cambio climático.
"No podemos darnos el lujo de dejar que el
planeta se caliente mucho más", sostiene.
Luego de trabajar como granjero en el
nororiental estado estadounidense de Nueva
Jersey, Brown ingresó en los años 60 ingresó en
el Servicio Civil, convirtiéndose en un experto
en políticas agrícolas antes de fundar el Worldwatch Institute, en 1974.
Ganador de muchos premios y títulos
honoríficos, Brown es autor de 50 libros. En 2001
fundó el Earth Policy Institute con sede en
Washington, el cual también preside, para trazar
una hoja de ruta hacia una economía ambientalmente sostenible.
IPS dialogó con Brown sobre su nuevo libro,
"Plan B 4.0: Mobilizing to Save Civilization"
("Plan B 4.0: Movilizarse para salvar a la
civilización"). Se trata de la cuarta versión, y
tal vez la más urgente, de la serie "Plan B", a
la cual se puede acceder en el sitio web del Instituto.
IPS: En su nuevo libro, usted reclama una
reducción de 80 por ciento en las emisiones de
carbono para 2020. Eso es muchísimo más de lo que cualquier país propone ahora.
LESTER BROWN: Los líderes políticos se fijan
en la magnitud que debería tener la reducción de
las emisiones para ser políticamente viable. En
el Earth Policy Institute, en cambio, evaluamos
cuánto se necesita para evitar los efectos más peligrosos del cambio climático.
Las enormes plataformas heladas de
Groenlandia y el Antártico occidental ya se están
derritiendo a un ritmo acelerado. Si se derriten
completamente, esto elevará 12 metros los niveles
del mar. Los glaciares de montaña se están
reduciendo en todo el mundo y corren riesgo de
desaparecer, incluidos los de las montañas de
Asia, donde el derretimiento de los hielos
alimenta a los principales ríos del continente durante la estación seca.
Para estabilizar el clima y mantener el
futuro aumento de las temperaturas globales en un
mínimo, necesitamos mantener la concentración de
dióxido de carbono en 400 partes por millón.
IPS: ¿Es posible semejante reducción de las emisiones?
LB: Insumirá una movilización mundial propia
de tiempos de guerra. Primero, invertir en
eficiencia energética nos permitirá impedir que
aumente la demanda mundial de energía. Dejar de
usar diodos emisores de luz y pasar a sensores
inteligentes como los detectores de movimiento
puede reducir 90 por ciento la cantidad de
electricidad utilizada en iluminación.
Luego podemos reducir un tercio las emisiones
reemplazando los combustibles fósiles por fuentes
de energía renovables en la producción de
electricidad y calor. En pocos años, Texas
cuadruplicará su producción de energía eólica a
8.000 megavatios. Y planea aumentar a 40.000
megavatios, el equivalente a 50 centrales
alimentadas a carbón. El ritmo del cambio quita el aliento.
Reducciones por otro 14 por ciento en las
emisiones se concretarán reestructurando nuestros
sistemas de transporte y reduciendo el uso de
carbón y petróleo en la industria. Poner fin a la
deforestación en todo el mundo puede reducirlas
otro 16 por ciento. Por último, plantar árboles y
manejar suelos para secuestrar carbono puede absorber otro 17 por ciento.
Ninguna de estas iniciativas depende de las
nuevas tecnologías. Sabemos qué se necesita hacer
para reducir 80 por ciento las emisiones de
dióxido de carbono para 2020. Y todo lo que se necesita ahora es liderazgo.
IPS: La mayoría de la gente, incluidos los
líderes políticos, no parecen tener ningún
sentido de urgencia o peligro respecto del cambio
climático. ¿Qué motiva esta propuesta de movilización "de guerra"?
LB: El cambio ya está ocurriendo y se está
acelerando. Las emisiones de carbono en Estados
Unidos bajaron nueve por ciento este año, y no
sólo debido a la recesión. Dudo que en el futuro
se construya una nueva planta eléctrica a carbón
en este país: solamente este año 22 habrán sido
cerradas o reconvertidas. Cuando se vuelva más
evidente el aumento del nivel del mar, la gente actuará.
Esto es algo similar a la caída del Muro de
Berlín, en 1989. Hubo años de descontento
generalizado antes de esa caída, y luego,
aparentemente de la noche a la mañana, se produce
una revolución política que lo cambia todo. Nos
estamos moviendo hacia esta clase de punto de inflexión.
IPS: ¿Qué otras señales ve usted de que el
planeta esté llegando a ese punto de inflexión?
LB: Veo un cambio en los patrones de
socialización. En una época, obtener la licencia
de conducir o poseer un automóvil era la clave
para la interacción social de los jóvenes. Eso
está cambiando. En Japón, la socialización ocurre
ahora a través de Internet y las ventas de autos
nuevos están en declive. La flota automotriz se
reduce, incluso en Estados Unidos, y aumenta el uso de bicicletas.
También veo mucha búsqueda de valor: ¿cuáles
son los efectos en la salud del uso de
automóviles y del estilo de vida basados sobre el
traslado continuo? ¿Cómo podemos construir calles
completas con aceras y ciclovías que sean seguras para todos?
La crisis económica también ha cambiado el
pensamiento. Creo que surgiremos como una sociedad mucho menos materialista.
IPS: ¿Será eso suficiente para reestructurar las economías mundiales?
LB: No lo sé. Al final, la carrera para
salvar a la civilización es entre los puntos de
inflexión socio-políticos y los naturales.
(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |