MÉXICO: Una patronal con sello indígena
Por
Emilio Godoy MÉXICO, oct (Tierramérica
) - México está a punto
de convertirse en el primer país de América
Latina con una cámara empresarial indígena,
dedicada a promover y representar a un sector de
más de un millón de micro y pequeños negocios nacidos para desafiar la pobreza.
Habitantes de cuatro municipios del sureño
estado mexicano de Puebla formaron en 2005 la Red
de Turismo Alternativo Totaltikpak de pequeñas
empresas sociales que ofrecen recorridos
ecológicos, de aventura y rurales, alojamiento y
alimentación en la región nororiental de la Sierra Norte.
"Nuestro objetivo principal era integrar el
producto de las diferentes empresas. Ha sido una
buena iniciativa, porque hemos logrado difundir
proyectos desconocidos y que los socios, por sí
solos, no podrían ofertar", dijo a Tierramérica
Misael Morales, secretario de Totaltikpak, que
significa "nuestra tierra" en lengua náhuatl.
Ésta es una de las muchas empresas indígenas
que operan en México, pero que carecen de una
asociación mayor que actúe en su nombre.
Por esa razón, un grupo de inversionistas
diseñó un plan para crear la Cámara Empresarial
Indígena de México, que estaría legalmente constituida en mayo de 2010.
"Es muy interesante el reto de sumarnos en
una iniciativa de esta naturaleza, con nuestras
propias empresas. Luego, ver cómo estas pequeñas
iniciativas van sumando a otros integrantes de la
propia comunidad, en algunas ocasiones como
socios o como trabajadores", dijo a Tierramérica
el director de la Red Indígena de Turismo de
México (RITA), Cecilio Solís, una de las impulsoras de la futura cámara.
La RITA se constituyó en 2002. Los miembros
de las 155 microempresas asociadas provienen de
17 pueblos nativos con presencia en 15 de los 32
estados que componen la república mexicana.
Se estima que hay 1,2 millones de micro y
pequeñas empresas asentadas en territorios
indígenas, con un promedio de 25 trabajadores
cada una, que se dedican a una variedad de
actividades, desde ecoturismo hasta extracción
mineral, pero no hay datos de su aporte a la economía mexicana.
De los más de 107 millones de habitantes de
México, casi 12 millones son indígenas, según estadísticas oficiales.
La idea de la cámara empresarial indígena
cuenta con el patrocinio de entidades especializadas.
El proyecto fue presentado ante la octava
sesión del Foro Permanente para las Cuestiones
Indígenas de las Naciones Unidas, celebrada del
18 al 29 de mayo en Nueva York, por el Foro
Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y el
Programa México Nación Multicultural de la
estatal Universidad Nacional Autónoma, que
investiga sobre pueblos nativos y afromestizos.
El FIMI es una red de dirigentes indígenas de
América, Asia y África que nació en 1995 en
Beijing, en el marco de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.
El Foro Permanente, integrado por 16 expertos
independientes, la mitad de ellos nombrados por
los gobiernos y la otra por organizaciones
indígenas, fue establecido en 2000 y sesionó por
primera vez en 2002 para analizar los problemas
de los pueblos aborígenes y recomendar acciones a la comunidad internacional.
"Estamos convencidos de que esto que están
llevando a cabo es un cambio fundamental para que
los pueblos indígenas participen en el
desarrollo. Las empresas turísticas son las que
están más organizadas en este momento", explicó a
Tierramérica José del Val, director del Programa México Nación Multicultural.
Este programa inició los trabajos para
elaborar un diagnóstico sobre las empresas
indígenas, para saber cuántas son, qué hacen,
cuánta gente emplean y qué dificultades
enfrentan, que estaría listo en dos años y
servirá para diseñar políticas específicas.
Con todo, hay algunas pistas: muchas adoptan
la forma de asociaciones civiles. A menudo
reinvierten las ganancias para mejorar sus
técnicas y prácticas. Hay en sus propuestas un
interés expreso en el aprovechamiento sustentable
de los recursos y la capacitación. Sin embargo,
hay rezagos es materia de género: pocas mujeres ocupan cargos superiores.
La cámara indígena será la primera de su tipo
en América Latina. En el meridional estado
estadounidense de Nuevo México --fronterizo con
México--, los navajos crearon una entidad
similar y existen otras en Canadá y Nueva Zelanda.
En marzo, una delegación mexicana visitó a
los navajos para observar de primera mano esa
experiencia y conocer sus procesos de trabajo.
"En México estaríamos desafiándonos a
nosotros mismos, no sólo en cuanto a la
posibilidad de la creación, sino en estar
generando también todo el proceso, en tanto que
no hay nada escrito al respecto", dijo Solís.
"El cambio en relación a los pueblos
indígenas es considerarlos socios de los
proyectos. Así nos desarrollamos todos. Si no,
los únicos que se desarrollan son los ricos, y
los pobres desaparecen. Lo que nos interesa ver
es de qué manera estos grupos organizados pueden
mejorar sus condiciones", señaló Del Val.
Si bien las pequeñas y medianas empresas
pueden aspirar a apoyos financieros
gubernamentales, las sociedades de perfil
indígena carecen de una instancia específica para acceder a esos recursos.
"En los territorios indígenas existe una gran
cantidad de recursos naturales que durante muchas
décadas han sido explotados o usados por empresas
foráneas que llegan y se establecen, y los
habitantes de la región sólo aportan mano de obra", señaló Solís.
Totaltikpak, por ejemplo integra a siete
empresas comunitarias que dan trabajo a 70
personas en los municipios poblanos de Xochitlán,
Zapotitlán, Cuetzalan --que alberga a las
conocidas grutas del mismo nombre-- y Tenampulco.
"Una idea puede ser la creación de centros de
capacitación empresarial en diversas regiones, y
que sean las propias empresas las que construyan
sus propios procesos", sugirió Del Val.
* Este artículo fue publicado originalmente el 10
de octubre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
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