BIODIVERSIDAD: Extinciones alcanzan magnitud de cataclismo Por Stephen LeahyUXBRIDGE, Canadá, 14 oct (IPS) - Con el impacto de un cataclismo, el planeta Tierra experimenta la sexta mayor extinción de especies de su historia, causada por la contaminación, la tala, la sobreexplotación, el consumo y los cambios en el uso de la tierra."Es difícil imaginar una prioridad mayor que
proteger los servicios que presta la diversidad
biológica", dijo Georgina Mace, del Imperial
College de Londres, y vicepresidenta del programa
científico internacional Diversitas.
"Ciertamente no alcanzaremos en 2010 el
objetivo de abatir el ritmo de pérdida de esa
biodiversidad", señaló Mace en un comunicado.
Entre el martes y este viernes, se realiza en
Ciudad del Cabo la Segunda Conferencia Científica
Abierta de Diversitas, con participación de 600 especialistas de todo el mundo.
El planeta no ha podido frenar la crisis de
extinción de especies pese a 17 años de intentos
nacionales e internacionales desde los grandes
compromisos asumidos en la Cumbre de la Tierra
celebrada en 1992 en Río de Janeiro.
La última gran promesa se adquirió en 2003,
cuando los ministros de 123 países se obligaron a
reducir el ritmo de pérdida de biodiversidad para 2010.
Los expertos reunidos esta semana en
Sudáfrica coinciden en que el objetivo no se
cumplirá en 2010, que es también el Año Internacional de la Biodiversidad.
La diversidad biológica no es sinónimo de
animales de aspecto raro y aves hermosas. Es la
riqueza de la vida sobre la Tierra, que conforma
los ecosistemas que brindan servicios vitales,
como la regulación climática, los alimentos y agua y aire puros.
Según algunas estimaciones, cada año
desaparecen de la faz de la Tierra 12.000 especies, y el ritmo se acelera.
Los ecosistemas de agua dulce pueden ser el
primer sistema fundamental de la vida en la Tierra que colapse en 13.000 años.
Las especies que viven en lagos y ríos
desaparecen entre cuatro y seis veces más rápido
que las de cualquier otro sistema en el planeta,
dijo Klement Tockner, del alemán Instituto
Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca en Aguas Interiores.
"Hay cada vez más evidencias científicas de
que estamos al borde de una importante crisis de
biodiversidad en ríos y lagos", declaró a IPS.
Algunos expertos pronostican que para 2025 ni
un solo río chino llegará al mar, excepto en
períodos de inundaciones, lo que tendrá efectos
tremendos en las pesquerías costeras de China.
En todo el mundo, las 25 especies de
esturiones y todas las de delfines de río se
extinguieron o están amenazadas. Las que quedan
en los grandes ríos, como el Danubio, el Rin, el
Hudson y el Mekong, son principalmente especies no autóctonas, dijo Tockner.
"Éste es un cambio completo, y pocos son
conscientes de la amenaza", agregó.
Los ecosistemas de agua dulce cubren
solamente 0,8 por ciento de la superficie del
planeta, pero contienen aproximadamente 10 por
ciento de todos los animales, entre ellos más de
35 por ciento de todos los vertebrados.
El ritmo de las extinciones se está
acelerando, especialmente en áreas del mar
Mediterráneo, América Central, China y Asia sudoriental, advirtió Tockner.
"Nuestra prioridad debe ser conservar los
últimos y pocos sistemas de ríos que fluyen libremente", dijo.
Sobre muchos de ellos penden planes de
represas y centrales hidroeléctricas, que generan
energía sin emitir carbono. Paradójicamente, los
ecosistemas de agua dulce tienen capacidad de
absorber alrededor de siete por ciento de ese gas
que la humanidad arroja cada año a la atmósfera,
considerado responsable del recalentamiento global.
"Los científicos están alarmados por el
desencadenamiento de los hechos", dijo Hal
Mooney, biólogo ambiental de la estadounidense
Universidad de Stanford y presidente de Diversitas.
"Hay urgencia, pero no entre los políticos",
dijo Mooney a IPS desde Nairobi.
Mooney y otros investigadores se reunieron
con funcionarios gubernamentales de 95 países en
la capital keniata para intentar crear una
Plataforma Intergubernamental Político-Científica
sobre Diversidad Biológica y Servicios de los
Ecosistemas, un entidad análoga al Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) creado
en el marco de las Naciones Unidas.
La idea es reducir la enorme distancia entre
ciencia y política en materia de biodiversidad, y
aportar criterios científicos a quienes toman las decisiones.
Muchas de esas decisiones, incluso las
ambientales, se adoptan sin considerar los
impactos sobre la biodiversidad, dijo Anne
Larigauderie, directora ejecutiva de Diversitas, con sede en París.
Por ejemplo, las políticas de fomento del uso
de biocombustibles y energía de biomasa para
reducir las emisiones de carbono han avanzado
ampliamente con poca investigación sobre sus
potenciales impactos sobre los ecosistemas.
"Tales decisiones políticas revelan una
visión fragmentada del mundo", dijo Larigauderie
a IPS en una entrevista realizada en agosto en Ginebra.
Aunque en diciembre se tomarán importantes
decisiones en la 15 Conferencia de las Partes de
la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
el Cambio Climático que se celebrará en
Copenhague, los participantes saben poco sobre biodiversidad.
Algunos programas para abatir la
contaminación de carbono mal concebidos, como la
iniciativa de Reducción de Emisiones de la
Deforestación y la Degradación Forestal (REDD),
pueden ser un desastre para la biodiversidad y
agravar el cambio climático, señaló Larigauderie.
"El cambio climático impacta en la diversidad biológica y viceversa", dijo.
Sin embargo, los gobiernos todavía no están
listos para integrar las preocupaciones sobre
biodiversidad en sus decisiones cotidianas.
Después de cuatro años y medio hablando de una
organización similar al IPCC, no pudieron ponerse
de acuerdo en Nairobi, dijo Mooney.
"Falta por lo menos otro año. Hay un
desfasaje entre la velocidad en que se deterioran
los ecosistemas y los tiempos en que los gobiernos toman decisiones", destacó.
Y sin una entidad como esa, hay pocas
posibilidades de frenar la reducción de especies.
Como ocurre con el clima, los gobiernos deben
comprometerse mediante metas obligatorias, que
lucen poco probables en materia de biodiversidad,
por lo menos en los próximos años.
"Si ya hubiéramos creado la Plataforma
Intergubernamental Político-Científica sobre
Diversidad Biológica y Servicios de los
Ecosistemas, ahora el mundo estaría implementando
nuevos objetivos con base científica", dijo Mooney.
"Esperamos que el fracaso del objetivo
impuesto para 2010 genere el impulso para hacer
que los gobiernos pongan a andar la Plataforma", agregó.
(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |