AMBIENTE: La moda se enamora de la ecología Por Daniela Estrada SANTIAGO, oct (IPS/IFEJ) - Jóvenes diseñadores
chilenos se vuelcan al reciclaje, las fibras
naturales y el trabajo con sectores vulnerables
para confeccionar ropa y accesorios, en una apuesta no exenta de tensiones.
"Hay muchos estudiantes de diseño haciendo
cosas, pero existen pocos espacios donde mostrar
y vender esos productos", señaló Josefina
Heiremans, socia de la agencia de gestión de
diseño MH Design & Networking, representante en
Chile de la marca italiana Remade (Rehecho).
La convocatoria anual que realiza MH Design &
Networking desde 2007 dio cierta visibilidad a
diseñadores con propuestas sustentables. Pero aún
son pocos los que se atreven a formar empresas de
cierta escala, puesto que el mercado local es muy pequeño.
La empresa Modulab, creada por el matrimonio
de diseñadores industriales Felipe Ferrer y
Pamela Castro, se dio a conocer en 2006 con
bolsos, gorros y botas fabricadas con lonas de
policloruro de vinilo (PVC) impresas con
publicidad de la industria cinematográfica.
Inspirada en el trabajo de la empresa suiza
Freitag, Modulab se asoció a las distribuidoras
de cine para hacerse cargo de los paneles que
desechaban. Luego empezó a confeccionar carteras,
cinturones y otros accesorios con caucho
reciclado de neumáticos en desuso. Y ahora
experimenta con materiales plásticos.
Sus creadores trabajan a pedido, distribuyen
en pequeñas tiendas y han exportado a Estados
Unidos, Holanda, Gran Bretaña y Japón. "Generamos
negocios inclusivos desde el diseño y el
reciclaje", definió Ferrer, ya que todos los
productos son elaborados por personas de escasos
recursos, a las que "se les paga muy bien y a tiempo".
Otra empresa de diseño que ha llamado la
atención es Duotipo. Sus responsables reciclan y
transforman en botones las piezas centrales de
los disquetes de 1,44 megabytes. Hasta ahora han
producido varios cientos de botones rojos, azules
y amarillos que venden en tiendas.
La elección de los disquetes derivó del
"análisis de productos obsoletos que no estaban
siendo utilizados en las casas, que habían sido
reemplazados por otros de mejor desempeño y que
estaban siendo acumulados", comentó Francisco Véliz, de Duotipo.
"Nuestra premisa fundamental era generar
productos de consumo masivo", sostuvo.
La artista visual Consuelo Riedel confecciona
accesorios con materiales que desecha la
industria textil y la diseñadora Paula Vidal hace
chaquetas con fieltro industrial reutilizado.
Bajo la marca Mantis, Alexandra Guerrero y
Ricardo Cheuquiante confeccionan gorros,
vestidos, boleros (toreras) y mantas con los
filtros de las colillas de cigarros.
Primero separan el filtro del papel y luego
les eliminan las sustancias tóxicas, como
nicotina y alquitrán, en una autoclave a vapor,
presión y alta temperatura. La fibra purificada
es desenredada y teñida para ser mezclada con
lana de oveja. Con el ovillo final, que contiene
cerca de 10 por ciento de colillas, las prendas son tejidas a mano.
A la estudiante Camila Labra se le ocurrió
fabricar coloridas botas femeninas con bolsas
plásticas y, a Betzabé Ortiz, pendientes y
collares con restos de botellas de tereftalato de
polietileno (PET). Otro grupo teje boleros y cinturones con cintas de casetes.
Giovana Altamirano fabrica carteras,
cinturones y otros accesorios con tiras dobladas
de radiografías médicas y Pamela Jerez creó joyas
a partir de corchos en desuso.
Pese a su atractivo, la conjunción
moda-ecología no está exenta de tensiones y
contradicciones, más o menos expuestas por las
fuentes entrevistadas. ¿Confeccionar y vender
nuevos productos es más o menos contaminante que
dejar en la basura los desechos que les dan vida?
¿Qué magnitud de residuos se reutilizan?
Algunos diseñadores consideran que es mínimo
el aporte que puede hacer la moda de autor al
ambientalismo, por lo que se requieren alianzas con empresas.
"Los 3.000 bolsos que vendí a Londres para
una Navidad no son una diferencia muy sustancial
para el ambiente. Evitamos que muchos metros
cuadrados de PVC fueran a la basura y se generó
trabajo local. Pero ahora buscamos aliarnos con
la empresa y tratar de generar pequeñas
diferencias en productos de tirada masiva", planteó Ferrer, de Modulab.
Ellos han optado "por trabajar con los
desechos de las empresas para que vuelvan a
entrar a ellas" en la forma de regalos corporativos, por ejemplo.
Ése también es el enfoque de Remade, creado
por el gobierno de la norteña región italiana de
Lombardía para estimular a las empresas en la
generación de nuevos productos a partir de sus
desechos, con el fin de cumplir la estricta
legislación europea en materia de reciclaje. El
proyecto se ha replicado en Portugal, Argentina y Chile.
Pero tanto Ferrer como Heiremans, de Remade,
cuestionan la pobre normativa chilena en materia de reciclaje.
Para la diseñadora argentina Laura Novik,
analista de tendencias de moda y fundadora y
directora de Raíz Diseño, lo sustentable no sólo
es sinónimo de reutilización y reciclaje.
"También es sustentable permitir que en tu
producto trabajen comunidades emergentes, y
lograr que tu producto permita que determinadas
tradiciones artesanas pervivan en este mundo
contemporáneo. Todo eso es sustentabilidad:
cultural, social, ambiental", dijo Novik, que vive en Chile hace seis años..
En este marco, se destaca el trabajo de los
diseñadores Martín Churba y Alejandro Sarmiento
(Argentina), Ronaldo Fraga (Brasil), Ana Livni y
Fernando Escuder (Uruguay), Juana Díaz (Chile),
entre muchos otros, y de tiendas independientes
que difunden el "diseño consciente" y la "slow fashion" (moda lenta).
En 2008, Raíz Diseño organizó en Santiago una
feria internacional de ecodiseño, replicada el 17
y 18 de este mes bajo el lema "Vida Simple".
Este año, Novik convocó especialmente a
diseñadores que utilizan fibras naturales y dan
trabajo a artesanos e indígenas, como las
chilenas Andrea Onetto, María Paz Valdivieso y
María Inés Solimano, considerando que 2009 fue
elegido por la Organización de las Naciones
Unidas como el Año Internacional de las Fibras Naturales.
En el ámbito del rescate de las tradiciones
también hay controversia. Por ejemplo, algunos
diseñadores "puristas" defienden la conservación
fiel de las prácticas indígenas, aunque no sean
sustentables. El trato justo con las comunidades
empleadas como mano de obra es otro tema en constante debate.
"Si la sustentabilidad es una puerta tan
estrecha a la que pueden entrar unos pocos
elegidos, nunca vamos a cambiar nada", planteó
Novik. "El diseño es una herramienta muy poderosa
que puede transformar conciencias", agregó.
"La idea es abrir muchas puertas desde
distintos lugares: desde el que trabaja con
fibras naturales al que trabaja reciclando. Pero
también desde el que se permite tomar Coca-Cola además de reciclar", concluyó.
* Este artículo es parte de una serie
producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ
(siglas en inglés de Federación Internacional de
Periodistas Ambientales) para la Alianza de
Comunicadores para el Desarrollo Sostenible
(http://www.complusalliance.org). Publicado
originalmente el 17 de octubre por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |