MUJERES-ÁFRICA: Mutilación genital es tema clave en elecciones Por Wambi MichaelKAMPALA, oct (IPS) - Hace tres décadas, Gertrude Chebet, de 14 años, su hermana y otras adolescentes se dirigieron al río Amana para una
ceremonia que les cambiaría la vida para siempre. Desde que era niña le hablaban del día en que se convertiría en mujer. La convencieron de que sería un gran cambio y de que debía esperar aquel momento con alegría.
Cuando llegó aquella fría mañana, ella y su
hermana atravesaron la selva desde su aldea, en
el este de Uganda, hasta donde se realizaría la
ceremonia de iniciación. Para Chebet, resultó ser
el día más terrible: iba a ser sometida a una mutilación genital.
"Una de las ancianas que supervisaba la
circuncisión nos tomó una muestra de saliva, de
orina y un vello público y enterró todo. Luego
nos ordenó que nos acostáramos en el piso. Tras
el primer corte, me desmayé y no recuerdo nada de
lo que ocurrió después", relató.
Al igual que a las otras adolescentes, no le
permitieron recurrir a medicamentos. La obligaron
a usar orina de vaca para limpiar la herida, como indica la costumbre.
Chebet hoy es maestra y preside la Iniciativa
de Mujeres en Paz de Kapchorwa/Bukwo, que aboga
por una legislación contra la también llamada circuncisión femenina.
Es una larga y dura lucha cambiar una antigua
tradición que se practica en diferentes regiones
del mundo y que en Uganda implica cercenar el
clítoris y mutilar otras partes del órgano sexual femenino.
Las autoridades ugandesas no han logrado
detener esa práctica ritual, condenada a
principios de este año por el propio presidente
Yoweri Museveni. Su gobierno, por falta de votos
en el parlamento, no ha podido promover una ley que la prohíba.
En las comunidades donde la circuncisión
femenina es algo común, es difícil que elijan a
candidatas a cargos de poder que no se la hayan
realizado. Incluso algunas mujeres han perdido
elecciones por hacer campaña contra la práctica.
Jane Frances Kuka, ex ministra de Género y ex
legisladora por el distrito de Kapchorwa, donde
la mutilación genital está prohibida, perdió su
asiento parlamentario por hacer campaña contra
esa práctica tradicional, observada por las etnias sabiny, sebei y pokot.
"Es común que las niñas se desangren después
de la circuncisión. Algunas tienen infecciones o
se mueren de tétano. Muchas otras sufren
problemas que luego las afectan durante el parto", explicó Chebet.
Los consejos de los distritos de Kapchorwa y
Bukwo aprobaron en 2007 una serie de ordenanzas
municipales que prohíben la ablación genital,
pero no suelen ser respetadas. En diciembre del
año siguiente, unas 40 adolescentes de la primera
localidad y más de 100 de la segunda fueron sometidas al ritual de iniciación.
Se necesita una ley nacional, indicó Chebet,
pero reconoció que hay una gran resistencia a
abolir la práctica, en especial de quienes tienen aspiraciones políticas..
Uganda es signataria del Protocolo de Maputo,
adoptado por la Unión Africana, que garantiza los
derechos de las mujeres y se opone a la
mutilación genital, pero no ha aprobado aún ninguna ley para prohibirla.
El gobierno de Museveni ha sido aclamado en
conferencias internacionales de mujeres por
promover la emancipación femenina, pero se ha
demorado en prohibir del todo la ablación genital.
Musevini obtuvo amplio respaldo en los
distritos de Kapchorwa y Bukwo, en parte porque
no interfirió con las tradiciones culturales,
como la práctica de la circuncisión.
En abril de 2007, la organización Derecho y
Defensa de las Mujeres en Uganda presentó una
petición ante el Tribunal Constitucional para
prohibir la práctica. Las activistas arguyeron
que se trataba de una violación de sus derechos
fundamentales y una forma de tortura y un trato inhumano y cruel.
Las Cámaras de la Fiscalía General,
presididas por el fiscal general y el Ministerio
de Justicia, pidieron al tribunal que rechazara
el petitorio, pero éste aún no ha comunicado su fallo.
La ministra de Cultura, Roukia Nakadama, dijo
que el gobierno ahora estaba resuelto a trabajar
con las comunidades donde se practican
ablaciones, y que apoyará un proyecto de ley
presentado en el parlamento para prohibirlas.
El legislador y médico Chris Baryomunsi es el
autor de la iniciativa. El parlamentario dijo a
IPS que se sentía obligado a hacer algo por las
mujeres ugandesas que sufren de las circuncisiones.
"Siento dolor y tristeza de que esto continúe
en Uganda. Esas mujeres, voluntaria o
involuntariamente, son sometidas a métodos
crueles para cortarles partes de sus cuerpos sin
ningún beneficio médico. Tuve que dar un paso
para pelear contra esta injusticia", afirmó.
Baryomunsi es respaldado por algunas
activistas y por la vicepresidenta del parlamento, Rebecca Kadaga.
El proyecto propone duras penas para
curanderos tradicionales y padres que promuevan
la mutilación genital, de hasta 15 años de
prisión. También establece que el consentimiento
de la joven o mujer no es una defensa válida,
dado que la práctica supone serios riesgos para la salud.
La Organización Mundial de la Salud presentó
en 2006 un primer estudio sobre los efectos
nocivos de la mutilación genital, indicando que
las mujeres que han sido víctimas de la práctica
tenían más probabilidades de padecer dificultades
durante el parto, y sus hijos tenían más probabilidades de morir.
Incluso a los candidatos hombres el tema de
la mutilación femenina les ha planteado problemas
entre los ancianos de las comunidades, celosos de sus tradiciones.
"Algunas personas han perdido (las
elecciones) por el lenguaje que usan contra la
mutilación genital femenina. Yo personalmente he
hablado en contra, subrayando sus aspectos
negativos", señaló el parlamentario John Yeko, del condado de Kween.
La situación no es diferente en la vecina
Kenia. La parlamentaria Linah Jebbi dijo que el
tema siempre aparece durante las elecciones, y
reconoce que ella misma pudo haber perdido los
últimos comicios por su postura contra las
ablaciones si no hubiera apoyado a la vez otras
campañas por los intereses de las comunidades
locales, como una por la paz entre las tribus pastorales.
A sus 46 años, muchos ancianos la siguen
considerando una "niña" a la que no se le puede
confiar una responsabilidad de liderazgo.
"Hoy acepto que soy una niña según sus ideas,
pero les digo que para ser un líder, para
integrar el parlamento, hay que ser un servidor.
¿Y a quién envían para servir? No envían a un
adulto, envían a un niño", afirmó Jebbi.
En muchas culturas africanas tradicionales,
es costumbre enviar a niños y niñas para hacer recados.
Por su parte, Kukas dijo a IPS que la mayoría
de los políticos hombres utilizan la mutilación
genital y la cultura patriarcal como argumentos
para socavar a las mujeres que hacen campaña. Si
una política no ha sido sometida a una ablación,
será un tema que usarán en su contra.
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