AMBIENTE: Emergen armas químicas abandonadas en lecho marino Por Matthew BergerWASHINGTON, 21 oct (IPS) - El 24 de septiembre,
una persona que caminaba por la playa cerca de la
ciudad galesa de Swansea, en Gran Bretaña,
informó haber encontrado una pieza de
equipamiento militar abandonada en la orilla.
Tres días después, dos miembros del equipo
que acudió a deshacerse del artefacto mostraron
síntomas compatibles con los efectos del gas
mostaza, un agente químico usado en las dos
guerras mundiales y otros conflictos.
La preocupación sobre las armas químicas
abandonadas en el lecho marino aumenta,
particularmente en el mar Báltico, donde fueron
volcadas 40.000 toneladas de este tipo de
armamentos excedentes o incautados tras la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y donde hoy se
prevé construir un gasoducto entre Rusia y Alemania.
Tras una serie de presentaciones en la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) la
semana pasada y en el Congreso legislativo de
Estados Unidos esta semana, el embajador de
Lituania en Holanda y ante la Organización para
la Prohibición de las Armas Químicas, Vaidotas
Verba, espera crear conciencia sobre este
problema y presentar el borrador de una
resolución en el foro mundial al respecto.
"El completo alcance de las armas químicas
lanzadas (al mar) nunca se conocerá debido a que
los registros son inadecuados y otros fueron
destruidos", dijo Verba el lunes a funcionarios y
expertos en las oficinas en Washington de la
organización ambientalista Global Green USA.
Además del Báltico, han sido vertidas armas
químicas en los océanos Atlántico y Pacífico, en
los mares del Norte y Mediterráneo y en las
costas de Australia y de la isla hawaiana de Oahu.
El proyecto del gasoducto, llamado "Nord
Stream", ha vuelto a poner esta problemática en el tapete.
La Comisión Helsinki, encargada de proteger
el Báltico de la contaminación, no detectó
grandes amenazas a la vida marina por parte de
armas químicas abandonas en 1994, y determinó que
la mejor forma de tratar esos materiales en el
suelo marino es simplemente identificar dónde están y no tocarlos.
Pero la instalación del gasoducto podría
causar problemas en al menos dos vertederos
submarinos, a pesar de los continuos esfuerzos de
la compañía constructora para desviar la ruta de
sitios donde se sepa existen arsenales abandonados.
Verba explicó que es difícil detectar los
lugares donde están las armas debido a que muchos
objetos se amontonan en el suelo marino.
En 1995, unas 4.500 bombas incendiarias
aparecieron flotando a lo largo de la costa
occidental de Escocia pocos días después de que
comenzaran las excavaciones para un ducto hacia Irlanda.
"Muchas personas piensan que si están en el
agua, están fuera de nuestra vista, fuera de
nuestra mente", dijo el lunes Rick Stauber,
técnico retirado en tratamiento de bombas. Pero
los acontecimientos en Gales y el occidente de Escocia sugieren otra cosa.
La pesca de arrastre, las obras de dragado y
la extracción de arena y gravilla suponen serios
riesgos, dijo Verba, así como la instalación de
ductos y cables submarinos. El caso de Nord
Stream es sólo el más destacado, señaló.
Si bien algunos agentes se descomponen y
finalmente se hacen inofensivos en el agua
salada, otros se mantienen vigentes y peligrosos.
El gas mostaza por ejemplo, sufre un proceso por
el cual sus capas superiores se solidifican
mientras el líquido dentro permanece activo. Si
un pescador extrae una porción de este agente
solidificado podría sufrir serios problemas de salud.
"Como ni el agua ni el aire alcanzan el
interior del químico, sigue siendo peligroso", explicó Stauber.
En Estados Unidos, el periódico Daily Press
desató una ola de preocupación y de
investigaciones en 2005 tras informar que 29.000
toneladas de armas químicas y 400.000 bombas con
agentes peligrosos fueron vertidas cerca de las
costas de Estados Unidos luego de la Segunda Guerra Mundial.
"Los artículos publicados en 2005 generaron
interés en el Departamento de Defensa", dijo
Stauber, "porque había dudas y nadie realmente tenía ninguna respuesta".
Uno de los muchos descubrimientos que ésta y
otras investigaciones hicieron fue que, en 1919,
del barco de guerra USS Elinor realizó un viaje
de Baltimore a Nueva York lanzando armas
excedentes por la borda. La ubicación actual de
algunas de estas armas es conocida, de otras no.
En la llamada Operación Davy Jones Locker,
Estados Unidos lanzó toneladas de armas químicas
alemanas que se acumulaban en depósitos,
especialmente en el estrecho de Skagerrak, en el
norte de Dinamarca, donde también fueron hundidos
barcos alemanes cargados de gas mostaza y agentes nerviosos.
Pero el tema más preocupante hoy es el
proyecto Nord Stream, aprobado el martes en
Dinamarca pero que todavía necesita el aval de
Finlandia y Suecia, a través de cuyas aguas pasará el ducto.
Markus Binder, analista independiente y ex
vicedirector del Programa contra la Proliferación
de Armas Químicas y Biológicas del estadounidense
Centro James Martin de Estudios contra la
Proliferación, expresó algunas reservas sobre los
motivos de los estados como Lituania para traer sobre el tapete este tema.
Lituania ha expresado preocupación por la
posibilidad de que un gasoducto hacia Europa
occidental atraviese su territorio y por tanto
que Rusia pueda tomar de sus recursos gasíferos.
El gobierno lituano podría estar citando el
peligro de las armas químicas para disuadir este
proyecto y defender así sus intereses económicos.
Es probable que las armas sean de preocupación
para Lituania, "pero el hecho por el cual le
preocupan seguramente es más estratégico", evaluó Binder.
Cuando uno escucha a los países bálticos,
parece que cualquier movimiento en los lugares
donde están las armas provocaría una explosión de
gas, pero la amenaza en realidad no es más grave
que un problema ambiental o de salud causado por
las viejas fábricas de la ahora desaparecida
Unión Soviética, dijo Binder. "Es un tema manejable", añadió.
Sin embargo, aún está por verse cómo será
manejado. Los estados no están obligados a
declarar arsenales abandonadas antes 1985. Por
tanto, casos como el de una serie de armas
alemanas lanzadas por un barco ruso al Báltico en
1946 y desplazadas al año siguiente por una
empresa constructora italiana suponen una gran
incertidumbre sobre quién tiene la
responsabilidad sobre esos peligrosos desechos.
Lo más probable, señaló Stauber, es que las
armas permanezcan en el mar para evitar demoras y
complicaciones legales de una operación de limpieza.
No obstante, la preocupación de Lituania
sobre los potenciales peligros de los químicos es
al menos lo suficientemente genuina como para
presionar por una resolución en la ONU, e
impulsar nuevos proyectos de investigación para
educar al público sobre los peligros de las armas abandonadas.
"El mayor objetivo de nuestros esfuerzos es
estimular el diálogo entre los países afectados", dijo Verba.
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