Lo menos conocido
Dos aspectos de este embrollo han sido soslayados o escasamente tratados por la prensa venezolana y española.
El primero es que la llegada de los etarras en 1989-1990 fue parte de un convenio tripartito, y verbal, entre los entonces gobernantes Felipe González, de España, Fidel Castro, de Cuba, y Carlos Andrés Pérez, de Venezuela, con la aquiescencia del presidente francés François Mitterrand, fallecido en 1996.
El socialista González pidió a Pérez y a Castro que recibieran a etarras que vivían o estaban detenidos en países vecinos de España, y así llegaron a Venezuela los integrantes del llamado Comando de Argel, que París no deseaba entregar a Madrid.
Luego llegaron expulsados por gobiernos o por su propia cuenta otros militantes vascos, tanto a Venezuela como a Cabo Verde, Cuba, Nicaragua, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay.
Los refugiados en Panamá abandonaron ese país luego de que una invasión estadounidense derrocó en diciembre de 1989 al gobierno de Manuel Noriega.
El presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle (1990-1995), el mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000) y el dominicano Leonel Fernández en su primer mandato (1996-2000) entregaron a Madrid a varios presuntos etarras, a quienes sus países habían acogido sin problemas por años.
En Venezuela, los ex etarras debían presentarse cada mes ante la policía política y abstenerse de hacer activismo. Se integraron a la comunidad de origen vasco y hubo quien, como Cubillas, montó un restaurante al que incluso dio el nombre de Okers, como el comando armado que supuestamente integró en la década de los 80.
En 1996, cuando gobernaba Venezuela el socialcristiano Rafael Caldera, agentes españoles y de Interpol, la policía internacional, intentaron llevarse en un vuelo privado al vasco Eugenio Berrutiabengoa, pero Caracas abortó esa operación y protestó con energía ante Madrid.
El segundo aspecto es que, paradójicamente, Chávez es el único presidente venezolano que ha entregado activistas vascos a Madrid, y lo hizo cuando gobernaba España el derechista Aznar.
Juan Víctor "Bittor" Galarza, juzgado en España por asesinato, fue arrestado por la policía política de Venezuela y deportado el 1 de junio de 2002. Dos semanas antes, en la cumbre de la Unión Europea, América Latina y el Caribe realizada en Madrid, Aznar había pedido a Chávez colaboración en la lucha antiterrorista.
El procedimiento se repitió contra Sebastián Etxaniz Alcorta el 16 de diciembre de ese mismo año.
La captura y deportación de Galarza y Alcorta violaron sus derechos fundamentales, según la entonces abogada de la Defensoría del Pueblo, Luz Patricia Mejía, actual presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Este organismo ordenó en 2006 que Venezuela indemnizase a los dos vascos con 400.000 dólares.
Galarza pagó tres años de cárcel, en tanto Alcorta cumple una condena a 96 años por su participación en tres asesinatos.
En 2003, Cubillas dijo en una entrevista con IPS que se sentía perseguido por agentes de la policía española que actuaban en Venezuela y temía su captura o deportación. Su suerte cambió en 2005, cuando él y su esposa se hicieron funcionarios de confianza del ministro de Agricultura y ahora también vicepresidente de la República, Elías Jaua.