COLUMNA La partida de Chávez Por Clara Nieto *
SERVICIO DE COLUMNISTAS DE IPS BOGOTÁ, 8 mar (IPS) - El mundo está conmovido con el deceso de Hugo Chávez, uno de los líderes
latinoamericanos de mayor impacto y proyección en las últimas décadas. Y
uno de los más controvertidos y difamados del planeta.
Los mayores acosos le vinieron de Colombia, bajo el gobierno de Álvaro
Uribe. Cuando Juan Manuel Santos asumió la Presidencia y lo acogió como su
"mejor nuevo amigo", comenzó una de las mejores épocas de las relaciones
colombo-venezolanas.
Chávez insistía en la necesidad de lograr la paz en Colombia, pues así
Estados Unidos perdería el pretexto para meterse en sus asuntos. En las
negociaciones de paz del gobierno de Santos con la guerrilla de las FARC se
mencionan acuerdos, y Santos reconoce que la dedicación e interés de
Venezuela han sido definitivos para conseguirlos.
Hay una gran incertidumbre sobre el futuro de la revolución bolivariana.
Sesudos análisis, sesgadas suposiciones y simples especulaciones llenan los
medios de comunicación del mundo sobre lo que podrá acontecer ahora que se
ha apagado su liderazgo. Si en las elecciones presidenciales que se
avecinan, su vicepresidente Nicolás Maduro logrará coronar, o si el
candidato de la oposición, Henrique Capriles, le arrebatará la Presidencia.
Quizá la inmensa mayoría que le ha dado aplastantes victorias electorales, y
lo reeligió aun sabiendo que estaba herido de muerte, no esté dispuesta al
cambio.
Su régimen ha traído inmensos beneficios a su país. Habló del "socialismo
del siglo XXI" como meta de su gobierno, y ante las críticas de los jerarcas
de la Iglesia Católica, les pidió buscar el socialismo en la Biblia y en los
evangelios.
Además cortó las políticas neoliberales, recuperó el control de sus riquezas
naturales, del petróleo y del consorcio estatal PDVSA, y utilizó sus
inmensos recursos en sus "misiones" a favor de los pobres.
La pobreza bajó de 49,4 por ciento en 1999, cuando asumió el mando, a 27,8
en 2010, y la indigencia se redujo de 21,7 a 10,7 por ciento. Con la ayuda
de Cuba, obtuvo logros reales en salud y educación, en especial la
erradicación del analfabetismo.
Chávez es responsable del mayor cambio geopolítico continental de su
historia: la integración regional.
Propuso la creación de un organismo que excluyera a Estados Unidos. El
entonces presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lo apoyó, y
arrancó la integración sudamericana: crearon Unasur, el Consejo de Defensa
Suramericano y el Banco de Sur, iniciativa de Chávez para aislar al Banco
Mundial y al Fondo Monetario Internacional, ambos con récords lamentables en
el continente.
Y en febrero de 2010, cerraron con broche de oro: Lula convocó a la
Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe, sin Estados Unidos ni
Canadá, y participación de todas las naciones de la región, incluida Cuba.
"Es el cambio geopolítico más importante de la última década", afirmó Mark
Weisbrot, codirector del Centro para la Investigación Económica y Política,
con sede en Washington.
En el campo internacional, Chávez fue una voz de peso. Fue el primero en
criticar la entrega de siete bases militares
colombianas para uso de Estados Unidos, una cesión de la soberanía nacional
y una amenaza para el continente, en especial para Venezuela, a la que ya ha
rodeado de bases. Tal entrega provocó un escándalo continental.
Abrió relaciones con China y acordó una voluminosa venta de petróleo para
contrarrestar su dependencia del mercado de Estados Unidos, del que
Venezuela es principal proveedor, aunque esta es también una relación de
mutuo beneficio.
Cuando el ejército colombiano incursionó en Ecuador para liquidar al número dos de las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia) y mató a 25 personas, la mayoría guerrilleros,
Quito rompió relaciones con Bogotá, y Chávez, a su vez, congeló los lazos
con Colombia.
Cuando el presidente de Bolivia, Evo Morales, expulsó al embajador
estadounidense por intervencionista, en solidaridad Chávez hizo lo propio
con el acreditado en Venezuela. Ambos sacaron a la agencia antidrogas de
Estados Unidos (DEA) de sus países.
También actuó en otros conflictos: rechazó el derrocamiento del presidente
hondureño Manuel Zelaya, y cortó con Honduras; cuando Israel lanzó su
operación Fuego Fundido contra el territorio palestino de Gaza, causando
inmensa destrucción, miles de muertos y el rechazo mundial, Chávez señaló a
ese país de "asesino" y expulsó a su embajador.
Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador extendieron sus relaciones
diplomáticas y comerciales hacia otros continentes y países, como China,
Rusia o Irán.
Respecto de Irán, con el cual Washington mantiene un conflicto desde la toma
de su embajada en Teherán, la secretaria de Estado, Hillary Clinton,
amenazó a Venezuela y a Bolivia (no se atrevió con Brasil) y les anunció:
"Aténgase a las consecuencias".
Barack Obama, que tanta esperanza despertó en América Latina, mantuvo la
retórica hostil de George W. Bush contra Chávez y lo señaló como un elemento
desestabilizador.
Ambos mandatarios se encontraron por primera vez en Trinidad y Tobago, en la
V Cumbre de las Américas, hicieron uso de amables palabras y se estrecharon
la mano. Chávez comentó que le agradó el encuentro, pero agregó: "¡No se
engañen, el imperio sigue vivito y coleando!".
Chávez fue algo más que una piedra en el zapato del Tío Sam. Tenía enorme
acogida en el continente y desplazó el liderazgo de Cuba, pues contaba con
inmensos recursos económicos, de los que La Habana carecía, para hacer oír
su voz.
Sus pactos petroleros con distintas regiones, en acuerdos de trueque, dieron
acceso al crudo a países amigos y con precios preferenciales.
Bush apoyó en 2002 un golpe de Estado contra Chávez, que fracasó, y este
intensificó su diatriba contra el mandatario. Lo consideraba un idiota.
Obama heredó y mantuvo el conflicto.
El legado de Chávez en su país y en el mundo es sólido e invaluable: del
capitalismo al socialismo, un cambio de vida para grandes sectores
venezolanos; y el afianzamiento de la independencia política y económica del
continente, libre del dominio de Washington. Difícilmente podrán dar marcha
atrás. Paz en su tumba.
* Clara Nieto es escritora y diplomática, exembajadora de Colombia ante la
ONU y autora del libro "Obama y la nueva izquierda latinoamericana".
(FIN/2013)
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