IPS Agencia de NoticiasReportajes Climáticos del Caribe – IPS Agencia de Noticias http://www.ipsnoticias.net Periodismo y comunicación para el cambio global Wed, 12 Jul 2017 03:13:42 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.8 Fondos para la resiliencia climática le sirven a todos http://www.ipsnoticias.net/2017/07/fondos-para-la-resiliencia-climatica-le-sirven-a-todos/ http://www.ipsnoticias.net/2017/07/fondos-para-la-resiliencia-climatica-le-sirven-a-todos/#respond Wed, 05 Jul 2017 18:05:56 +0000 Kenton X. Chance http://www.ipsnoticias.net/?p=135222 La gente espera la ayuda tras la devastación causada por el huracán Matthew en Low Sound, en el distrito de Andros Norte, en Baharmas en octubre de 2006. Crédito: Kenton X. Chance/IPS.

La gente espera la ayuda tras la devastación causada por el huracán Matthew en Low Sound, en el distrito de Andros Norte, en Baharmas en octubre de 2006. Crédito: Kenton X. Chance/IPS.

Por Kenton X. Chance
KINGSTOWN, Jul 5 2017 (IPS)

Estados Unidos podría proteger sus intereses económicos y políticos ayudando al Caribe a adoptar una economía más verde, aseguró el destacado activista y exnegociador climático de esta región, James Fletcher.

El exministro de Desarrollo Sostenible, Energía, Ciencia y Tecnología de Santa Lucía dijo que el énfasis puesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la industria del carbón es un intento de crear empleos que ya no existen, mientras ignora las numerosas oportunidades que ofrece el sector de energías renovables.

Trump anunció el 1 de junio que retiraría a su país del Acuerdo de París sobre cambio climático, aprobado en 2015 en la capital francesa, arguyendo que el acuerdo no vinculante supone una enorme carga económica y financiera para Estados Unidos.“El presidente Trump no comprende, su gobierno no comprende, que cuanto más inviertan en construir la resiliencia de países como los nuestros, más podremos apartarnos de los combustibles fósiles. Es un peso que se sacan de encima”: James Fletcher.

El presidente estadounidense se refería al Fondo Verde para el Clima (FVC), al que las economías más fuertes se comprometieron a financiar con 100.000 millones de dólares para 2020, a partir de distintas fuentes, para hacer frente a las necesarias medidas de mitigación y adaptación al recalentamiento planetario de los países en desarrollo.

Trump está equivocado, aseguró Fletcher, el principal representante de la Comunidad del Caribe, de 15 miembros, en las negociaciones del Acuerdo de París, en el podcast del ministro de Desarrollo Sostenible de San Vicente y las Granadinas, Camillo Gonsalves.

“Son contribuciones voluntarias, por lo que no es algo a lo que los países estén obligados”, explicó, refiriéndose a las Contribuciones Previstas y Determinadas a nivel Nacional (CPDN).

El expresidente estadounidense Barack Obama comprometió 3.000 millones de dólares al FVC y entregó 1.000 millones antes de dejar la Casa Blanca.

“Ahora le toca al presidente Trump decidir si quiere honrar esa obligación o ajustarla, sabemos que no la aumentará”, precisó Fletcher, aclarando que no hay nada que obligue a ese país a realizar una contribución al FVC.

“Solo aspiramos a reunir 100.000 millones de dólares”, subrayó.

“Las CPDN son precisamente lo que su nombre indica, contribuciones. No son compromisos. Ningún país es legalmente responsable, ni siquiera se puede señalar ni denunciar”, precisó.

“Es como un pacto de caballeros que acordamos hacer, acordamos que no habrá renuncias y creo que es una de las razones por las cuales muchos países consideraron que era seguro unirse al Acuerdo de París, sabían que no habría sanciones legales si se apartaban”, puntualizó.

“Así que hablar de las CPDN como básicamente algo que coloca una soga económica al cuello de Estados Unidos es cualquier cosa”, añadió Fletcher.

Además, acotó que en el sector energético de Estados Unidos, el crecimiento se da en las energías renovables.

“Y si el presidente Trump comprendiera un poco mejor el sector, sabría que es ahí donde tiene que concentrar la atención, y no en una industria del carbón que no tiene ningún futuro, desde el punto de vista de la generación de empleo, en Estados Unidos”, arguyó.

Además, contribuir con el FVC “tiene sentido para Estados Unidos”, sostuvo Fletcher.

“El presidente Trump no comprende, su gobierno no comprende, que cuanto más inviertan en construir la resiliencia de países como los nuestros, más podremos apartarnos de los combustibles fósiles. Es un peso que se sacan de encima”, explicó.

Cuando hay un desastre natural en el Caribe, “nos volvemos casi de inmediato hacia nuestro vecino más pudiente en busca de apoyo, que es Estados Unidos”, acotó.

“Y cuanto más puedan reducir esa carga haciéndonos resilientes y reduciendo la severidad y la frecuencia de esos desastres naturales, menos peso recaerá sobre Estados Unidos”, añadió.

Además, Fletcher observó que los refugiados climáticos serán un elemento común en los próximos años.

“La gente perderá sus ingresos, deberá desplazar sus casas y sus hábitats quedarán destruidos y tendrán menos oportunidades, en particular en las islas pequeñas como las nuestras”, abundó.

Fletcher señaló que su país, Santa Lucía, tiene 238 millas cuadradas (unos 616, 4 kilómetros cuadrados) y un terreno montañoso con una gran cantidad de asentamientos costeros.

“Cuando pierdes la mayor parte de tu franja costera, ¿a dónde vas? No vas tierra adentro, las oportunidades son limitadas, entonces la gente comienza a emigrar”, explicó.

El exvicepresidente estadounidense Joe Biden reconoció esa realidad y habló al respecto en las dos cumbres Estados Unidos-Caribe que organizó.

“Cuando vio que el Caribe cambiaba los combustibles fósiles por las energías renovables, de inmediato observó dos cosas”, precisó.

“Vio una oportunidad para reducir la influencia de Venezuela en la región, desde un punto de vista estratégico, pero también vio una oportunidad de que las compañías estadounidenses del sector renovables, en especial solares y eólicas, vendieran sus servicios al Caribe porque le preocupaba que nuestro foco estuviera en Europa y que muchos buscáramos allí asistencia técnica y apoyo”, explicó.

Fletcher precisó que mientras Trump habla de empleos en la extracción de carbón, los datos sugieren que hay menos de 75.000 puestos de trabajo en esa industria en Estados Unidos y que es un sector en contracción.

En cambio, “hay 650.000 empleos en las energías renovables en Estados Unidos, y está en crecimiento. Tendrá más sentido concentrarse en un sector en crecimiento que en uno en desaparición”, añadió.

A Trump también le preocupa que China e India, los mayores emisores de gases contaminantes, puedan seguir liberándolos, mientras Estados Unidos debe limitarse.

Fletcher reconoció que eso es “parcialmente correcto” porque son grandes emisores.

“Pero ahí entra la cuestión de la responsabilidad común, pero diferenciada”, precisó. Países como China e India dicen que tienen un gran número de personas viviendo en la extrema pobreza y necesitan cierto espacio para desarrollar algunos sectores.

“Y si bien se comprometieron, e India logró avances significativos en materia de energías renovables, arguyen que no se los puede medir con la misma vara que a países como Rusia o Estados Unidos, responsables del problema actual”, recordó.

“Sí, trabajamos para hacer frente a nuestros problemas, pero todavía nos queda una trayectoria en materia de desarrollo que no nos pueden cortar de inmediato causándonos mayores problemas de los que tenemos”, añadió, al explicar el argumento de los dos gigantes.

Fletcher dijo que si le preguntaran, en un mundo ideal, si le gustaría que China e India redujeran sus emisiones de gases invernadero más rápido, respondería que absolutamente, y que le gustaría que todos los países hicieran lo mismo.

Traducido por Verónica Firme

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El Caribe busca un turismo a prueba del clima http://www.ipsnoticias.net/2017/07/el-caribe-busca-un-turismo-a-prueba-del-clima/ http://www.ipsnoticias.net/2017/07/el-caribe-busca-un-turismo-a-prueba-del-clima/#respond Tue, 04 Jul 2017 13:13:42 +0000 Desmond Brown http://www.ipsnoticias.net/?p=135210 http://www.ipsnoticias.net/2017/07/el-caribe-busca-un-turismo-a-prueba-del-clima/feed/ 0 El Gran Caribe capta fondos para proteger sus costas arenosas http://www.ipsnoticias.net/2017/06/el-gran-caribe-capta-fondos-para-proteger-sus-costas-arenosas/ http://www.ipsnoticias.net/2017/06/el-gran-caribe-capta-fondos-para-proteger-sus-costas-arenosas/#respond Tue, 27 Jun 2017 20:38:24 +0000 Ivet Gonzalez http://www.ipsnoticias.net/?p=135157 Turistas disfrutan de la playa en el balneario internacional de Varadero, en el occidente de Cuba. Científicos aseguran que es irreversible la erosión en el Gran Caribe de los ecosistemas arenosos, de alto valor económico y una barrera de protección de la vida tierra adentro. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Turistas disfrutan de la playa en el balneario internacional de Varadero, en el occidente de Cuba. Científicos aseguran que es irreversible la erosión en el Gran Caribe de los ecosistemas arenosos, de alto valor económico y una barrera de protección de la vida tierra adentro. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Por Ivet González
LA HABANA, Jun 27 2017 (IPS)

Casi ninguna playa del caliente y turístico mar Caribe escapa de la erosión, un problema que fuentes científicas califican de extendido e irreversible en estos ecosistemas de alto interés económico y que funcionan como barreras de protección de la vida tierra adentro.

“El fenómeno de la erosión está generalizado en el Caribe”, dijo a IPS el geógrafo José Luis Juanes, investigador del recién creado y estatal Instituto de Ciencias del Mar de Cuba y quien participa en la coordinación científica de un proyecto de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) para proteger las costas arenosas de los efectos del recalentamiento planetario.

La iniciativa regional “Impacto del cambio climático en las costas arenosas del Caribe: alternativas para su control” pudiera comenzar a implementarse este año, luego de que culminen las negociaciones entre la AEC y el principal donante para el proyecto: la Agencia de Cooperación Internacional de Corea del Sur.

“Las playas caribeñas tienen una tendencia erosiva irreversible”, apuntó Juanes en una entrevista exclusiva, sobre un problema cuyas “causas principales están asociadas a las acciones incorrectas del ser humano en la zona costera, como extracciones de arena para la industria de la construcción y edificaciones turísticas encima de la duna”.

No obstante, el científico remarcó que investigaciones de autores locales y foráneos encontraron incluso este tipo de deterioro en playas vírgenes, de cayos deshabitados, lo que se justifica solo por la elevación del nivel del mar y otras consecuencias del calentamiento planetario.

Por ello, la AEC, fundada en 1994 y que agrupa a 25 países del llamado Gran Caribe, aprobó inicialmente en 2016 y ratificó en una cumbre en marzo de este año esta propuesta de Cuba, dentro de un programa mayor de enfrentamiento y adaptación al cambio climático.

Ese programa incluye también un proyecto contra el arribo de sargazos (macroalgas) y otro sobre la presencia de especies exóticas como el pez león.

Para financiar el programa, la AEC capta fondos de la cooperación para mitigar y adaptar al nuevo escenario climático esta región diversa, con pequeñas islas muy vulnerables y países continentales, pero que tienen en común economías en desarrollo con limitados recursos para la preservación ambiental.

Hasta el momento, el proyecto contra la erosión de las costas arenosas recibió en torno a un cuarto de millón de dólares de Holanda y Turquía, precisó Juanes. Y se prevé un aporte de 4,5 millones de dólares de Corea del Sur, para alcanzar los objetivos trazados durante cuatro años de implementación.

El geógrafo José Luis Juanes, del Instituto de Ciencias del Mar, en el litoral de La Habana donde tiene su sede el nuevo organismo estatal cubano, con muestras evidentes de erosión y de contaminación. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

El geógrafo José Luis Juanes, del Instituto de Ciencias del Mar, en el litoral de La Habana donde tiene su sede el nuevo organismo estatal cubano, con muestras evidentes de erosión y de contaminación. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Además, cada país miembro de la AEC que confirme su participación contribuirá con recursos y base logística.

La coordinación de la iniciativa ya ha recibido el interés de Antigua y Barbuda, Colombia, Cuba, Dominica, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, San Vicente, Santa Lucía y Trinidad y Tobago, aunque la convocatoria sigue abierta.

La iniciativa persigue mejorar las prácticas de preservación y rehabilitación de playas en el Caribe con el establecimiento de una red regional para el monitoreo de la erosión, la elaboración de un Manual de Ingeniería de Costas, la capacitación del personal técnico y profesional, los intercambios científicos y la dotación de equipamiento, entre otros objetivos.

“Parte de los temas que se conversan con la contraparte coreana, es la colaboración de algunas instituciones científicas de ese país en el aporte de una infraestructura mínima con algunas tecnologías modernas como drones y radares costeros”, avanzó Juanes.

Una meta clave radica en obtener datos para modelar el efecto de la erosión costera hasta 2100 en el área del Gran Caribe, que está obligado a hacer un uso sostenible de las playas arenosas, su principal recurso natural para el desarrollo turístico.

Muchas de sus naciones dependen de la industria del ocio, sobre todo los pequeños estados insulares donde el turismo representa como promedio 25 por ciento del producto interno bruto y constituye el sector con el ritmo de crecimiento más alto de cada economía local.

Un hombre busca objetos entre los desechos esparcidos en las contaminadas arenas de la playa El Gringo, en el municipio de Bajos de Haina, el principal centro industrial y portuario de República Dominicana. Crédito: Dionny Matos/IPS

Un hombre busca objetos entre los desechos esparcidos en las contaminadas arenas de la playa El Gringo, en el municipio de Bajos de Haina, el principal centro industrial y portuario de República Dominicana. Crédito: Dionny Matos/IPS

Juanes indicó que la preocupación por el problema surgió “fundamentalmente en los principales centros turísticos” de la región en las últimas décadas del siglo XX. De manera general, apuntó que los países han adoptado medidas legales de protección costera y soluciones ingenieras en las playas turísticas.

Pioneras en la materia, instituciones científicas y empresas estatales cubanas han compartido sus experiencias locales de protección y recuperación costera con países del área como Haití, Jamaica, México y República Dominicana, aseguró el científico.

El experto alertó que el “tipo de modelo de desarrollo turístico que venimos desarrollando resulta insostenible” y el Gran Caribe debe frenar el actual deterioro de las costas arenosas porque carece de los recursos millonarios que requiere mantener playas de forma artificial, como hace el estado de Florida, en Estados Unidos.

“Si tenemos deterioradas nuestras playas y ecosistemas en el Caribe, en pocos años la competencia con la oferta del turismo en el propio Estados Unidos será irresistible”, dijo sobre el gran país emisor de visitantes internacionales a la región caribeña.

Mientras  las playas de Varadero, en Cuba,  de la Riviera Maya, en México, y de Punta Cana, en República Dominicana, por citar algunos ejemplos,  autofinancian estudios y costosos mantenimientos con vertimientos de arenas extraídas en las profundidades, muchas playas fuera de las rutas turísticas están relegadas al olvido y la contaminación.

En respuesta, el proyecto de la AEC preparará “al menos tres proyectos ejecutivos de recuperación de playas en tres lugares críticos de tres países diferentes y con menos posibilidades económicas”, informó Juanes.

Pero puntualizó que se hará solo “la preparación conceptual, trabajo de campo y modelación” porque la ejecución es millonaria y quedará a cargo de los Estados.

“Una solución comunitaria y consciente es adoptar la playa de la que se beneficia la gente”, aseguró Ángela Corvea, la coordinadora del proyecto de educación ambiental Acualina, que moviliza a las autoridades y la comunidad en limpiezas del litoral en el municipio habanero de Playa, en el lado oeste de la capital cubana.

“Nadie limpia esas playas”, lamentó Corvea sobre la zona salpicada de playas mayormente rocosas, con unas pocas arenosas. Por ello, Acualina convoca desde 2003 a la población infantil y juvenil a recoger la basura en tres barrios del litoral, donde se incluye La Concha,  la única playa arenosa de libre acceso del municipio.

“Estas acciones comunitarias, si las hicieran todas las personas que se bañan en las playas, mejorarían su preservación”, abundó la activista. “Y para hacer esas cosas nadie en el mundo tiene que esperar por una orden o un decreto”, sostuvo, en referencia al poco efecto en la práctica de las leyes ambientales en distintos países de la AEC.

En otro país insular del Gran Caribe, República Dominicana, IPS comprobó uno de los mayores ejemplos de la deplorable situación ambiental de muchas playas cuando están ajenas a la explotación turística.

Montones de basuras colonizan las dunas de la playa El Gringo, en el municipio dominicano muy industrializado de Bajos de Haina. “El problema de la contaminación de la playa se ha hablado mucho en la junta de vecinos, necesita limpieza y hasta dragado”, indicó Mackenzie Andújar, un plomero de 41 años vecino del lugar.

Editado por Estrella Gutiérrez

 

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La Unión Europea no renegociará el Acuerdo de París http://www.ipsnoticias.net/2017/06/la-union-europea-no-renegociara-el-acuerdo-de-paris/ http://www.ipsnoticias.net/2017/06/la-union-europea-no-renegociara-el-acuerdo-de-paris/#respond Tue, 27 Jun 2017 12:56:14 +0000 Desmond Brown http://www.ipsnoticias.net/?p=135151 La embajadora de la Unión Europea ante Barbados, los Estados del Caribe Oriental, la OECO y Caricom-Cariforum, Daniela Tramacere. Crédito: Desmond Brown / IPS

La embajadora de la Unión Europea ante Barbados, los Estados del Caribe Oriental, la OECO y Caricom-Cariforum, Daniela Tramacere. Crédito: Desmond Brown / IPS

Por Desmond Brown
BRIDGETOWN, Jun 27 2017 (IPS)

Una alta funcionaria de la Unión Europea (UE) en el Caribe aseguró que el bloque no renegociará el Acuerdo de París, que está dispuesto a mantener su liderazgo mundial en la lucha contra el cambio climático, y que eso incluye la ayuda a los países pobres y vulnerables de la región.

La embajadora Daniela Tramacere – al frente de la delegación de la UE ante Barbados, la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO), la Comunidad del Caribe (Caricom) y el Foro del Caribe -, destacó los desafíos que plantea el cambio climático y dejó en claro que el bloque que representa no tiene planes de abandonar el Acuerdo de París, alcanzado en 2015 por cerca de 200 países."La Unión Europea no renegociará el Acuerdo de París. Hemos pasado 20 años negociando. Ahora es el momento de la acción. La prioridad del mundo es la implementación": Daniela Tramacere.

“El cambio climático es un desafío que solo podemos abordar juntos y, desde el principio, Europa ha estado a la vanguardia de este compromiso colectivo. Hoy, más que nunca, Europa reconoce la necesidad de liderar el camino en su implementación, a través de políticas climáticas eficaces y el fortalecimiento de la cooperación para construir alianzas fuertes”, declaró Tramacere, de nacionalidad italiana.

“Ahora debemos trabajar como socios en su implementación. No puede haber complacencia. Hay demasiado en juego para nuestro bien común. Para Europa, el cambio climático es una cuestión de responsabilidad política y de compromiso multilateral, así como de seguridad, prevención de conflictos e incluso radicalización. En este sentido, la UE también tiene la intención de apoyar a los más pobres y vulnerables”, añadió.

“Por todas estas razones, la UE no renegociará el Acuerdo de París. Hemos pasado 20 años negociando. Ahora es el momento de la acción. La prioridad del mundo es la implementación”, agregó.

El Acuerdo de París, que busca mantener el incremento de la temperatura promedio del planeta “por debajo de los dos grados Celsius”, entró en vigor a fines de 2016, y obliga a los países ratificantes a elaborar planes específicos para contrarrestar el cambio climático. Los países de África, el Caribe y el Pacífico y la UE desempeñaron un papel clave en el éxito de las negociaciones.

El 1 de junio de este año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país se retiraría del acuerdo histórico.

El anuncio fue recibido con consternación y temor de que la decisión pusiera en peligro el acuerdo en general. Pero hasta la fecha no hay indicios de que otros países vayan a seguir el ejemplo de Washington y abandonar el Acuerdo de París.

Tramacere señaló que, junto con la Agenda Global de Desarrollo Sostenible 2030, el Acuerdo de París tiene el potencial de acelerar considerablemente la transformación económica y social necesaria para preservar un futuro en común.

“A medida que abordamos el cambio climático con miras hacia el futuro, imaginamos la creación de innumerables oportunidades, con el establecimiento de nuevas y mejores formas de producción y consumo, inversión y comercio y la protección de vidas, en beneficio del planeta”, expresó.

“Para acelerar la transición hacia un ambiente favorable al clima, comenzamos a fortalecer nuestras alianzas existentes y a buscar y encontrar nuevas alianzas, desde las economías más grandes del mundo hasta los estados insulares más vulnerables. Desde el Ártico hasta el Sahel, el cambio climático es hoy una realidad, no un concepto remoto del futuro”, afirmó.

“Sin embargo, para lograr el cambio necesario y mantener el impulso político, es vital que los objetivos prometidos por los países y sus prioridades de adaptación se traduzcan ahora en políticas y medidas concretas y realizables que involucren a todos los sectores de la economía”, dijo la embajadora.

“Por este motivo la UE decidió canalizar 40 por ciento de la financiación del desarrollo hacia proyectos relacionados con el clima en un esfuerzo por acelerar el compromiso de los países con el proceso”, informó Tramacere.

La UE proporcionó fondos sustanciales para apoyar la acción climática en los países asociados. La embajadora dijo que también continuará fomentando y respaldando iniciativas que sean relevantes para el clima, así como fuentes de energía seguras y sostenibles, en países vulnerables.

Para la región del Caribe se dispone de fondos para proyectos por valor aproximado de 90 millones de dólares, señaló Tramacere, con el objetivo de mejorar la resistencia a los impactos del cambio climático y los desastres naturales y promover la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables.

“Esta financiación se complementará con… los programas de inversión para el cambio climático financiables del Banco Europeo de Inversiones y otros bancos regionales de desarrollo activos en la región. Junto con el instrumento de la Alianza para el Cambio Climático Global, la UE ya trabaja con organismos del Caribe como la OECO o el Centro Comunitario para el Cambio Climático del Caribe”, añadió.

En noviembre de este año, Bonn será sede de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23) para continuar con la elaboración del programa de trabajo para la aplicación del Acuerdo de París.

En 2018, el diálogo de facilitación que se celebrará como parte del proceso climático de la ONU será la primera oportunidad desde París para evaluar lo que se ha hecho concretamente para cumplir los compromisos asumidos. Estos son pasos clave para convertir en realidad el acuerdo político alcanzado en la capital francesa.

“Los desafíos identificados en el Acuerdo de París son de amplitud y escala sin precedentes. Necesitamos una mayor cooperación y coordinación entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y otros actores clave “, dijo Tramacere.

“Las iniciativas emprendidas no solo por los países sino también por las regiones, las ciudades y las empresas en el marco de la Agenda de Acción Mundial sobre el Cambio Climático, tienen el potencial de transformar el impacto sobre el terreno. Sólo juntos podremos estar a la altura del nivel de ambición que nos hemos propuesto y de las expectativas de las generaciones futuras. El mundo puede seguir contando con Europa para el liderazgo mundial en la lucha contra el cambio climático”, sostuvo.

Los países del Caribe son sumamente vulnerables y el aumento de la temperatura mundial podría conducir a la reducción de las tierras cultivables, la pérdida de islas de baja altitud y regiones costeras y fenómenos meteorológicos más extremos en muchos de estos países.

Traducido por Álvaro Queiruga

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Jóvenes activistas abrazan la causa climática en Trinidad y Tobago http://www.ipsnoticias.net/2017/05/jovenes-activistas-abrazan-la-causa-climatica-en-trinidad-y-tobago/ http://www.ipsnoticias.net/2017/05/jovenes-activistas-abrazan-la-causa-climatica-en-trinidad-y-tobago/#respond Tue, 16 May 2017 17:40:08 +0000 Jewel Fraser http://www.ipsnoticias.net/?p=134731 Manifestantes en Trinidad y Tobago forman un corazón durante la marcha contra el cambio climático de 2015, en Puerto España. La organización estuvo a cargo de jóvenes activistas voluntarios de IAMovement. Crédito: IAMovement.

Manifestantes en Trinidad y Tobago forman un corazón durante la marcha contra el cambio climático de 2015, en Puerto España. La organización estuvo a cargo de jóvenes activistas voluntarios de IAMovement. Crédito: IAMovement.

Por Jewel Fraser
PUERTO ESPAÑA, May 16 2017 (IPS)

Dos organizaciones ambientalistas de Trinidad y Tobago creadas por jóvenes voluntarios se esfuerzan por promover la sostenibilidad ambiental, así como medidas contra el cambio climático, a la vez que analizan su propia sostenibilidad a largo plazo.

IAMovement y el festival New Fire (nuevo fuego) comenzaron sus actividades ambientales en serio hace unos tres años.

El primero conquistó a los trinitenses con una marcha contra el cambio climático en 2014 y con un icónico corazón formado por 150 manifestantes que se les unieron, un símbolo retomado al año siguiente por las 450 personas que se sumaron en la actividad realizada en esta capital, en el marco de la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), realizada en París.

Cuando la primera marcha, en el marco de conversaciones climáticas en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, “la gente se acercó, interesada, pero sin saber mucho qué esperar. Pero desde el principio, el diálogo fue muy positivo sobre qué podemos hacer y qué soluciones tenemos a mano”, relató el director de IAMovement, Jonathan Barcant.

El festival New Fire, organizado por la no gubernamental T&T Bridge Initiative, se vinculó a las movilizaciones contra el cambio climático de 2016, con el lanzamiento de un festival, ecológicamente sostenible, de música e hizo énfasis en reducir, reutilizar y ser sostenible.

El encuentro fue un éxito pues los organizadores de un festival de música poco conocida decidieron dar una mayor exposición a artistas y músicos talentosos, pero poco conocidos.

“Decidimos que teníamos que lograr un mayor impacto. Es más que un simple entretenimiento. Se basa en un modelo transformador de festival”, explicó el fundador de New Fire, Gerry Williams.

“Hemos recibido unos 50 voluntarios en los últimos tres años, y tenemos una lista creciente de personas interesadas en participar de forma voluntaria”, observó Barcant.

“Fue realmente un pequeño grupo de personas que se reunieron y lograron concretarlo”, coincidió Williams.

Esta generación básicamente cree, espera y ansía que pase algo nuevo en nuestro entorno. Mucha gente dice que siempre soñó con hacer algo como esto o formar parte de esto. Una gran cantidad de trabajo es voluntario.

El enorme apoyo recibido llevó al festival y al IAMovement a dar un paso más y a apostar a planes más ambiciosos en materia de cambio climático y de sostenibilidad ambiental. Pero para asegurar su viabilidad a largo plazo, tratan de ofrecer remuneraciones a quienes trabajen en sus proyectos.

“Una de las razones de la reestructura es que hemos recibido tantas solicitudes de trabajo voluntario, que finalmente puedo decir que tenemos la capacidad de hacerlo”, explicó Barcant.

IAMovement “es una organización de base sin fines de lucro, y es el primer año que conseguimos fondos para pagarle a un coordinador de proyectos”, precisó.

“Como jóvenes que damos cada vez más de nosotros, tenemos que apuntar a un crecimiento sostenible si queremos seguir creciendo. A medida que aumenta la demanda y que nos exige más trabajo, tenemos que recibir una remuneración”, añadió.

Por su parte, Williams apuntó: “No recibo un salario de la organización ni del festival. Este año, solo logramos cubrir los costos, el año pasado, tuvimos que poner de nuestro bolsillo”.

“Como es sin fines de lucro, aun cuando el festival logre alguna ganancia, tenemos la obligación de manejar ese dinero de determinada manera. No podemos guardárnoslo o dárselo a algunos participantes”, explicó.

Por eso, la organización que arma el festival se prepara para lanzar una actividad sin fines de lucro como la confección de muebles a partir de bandejas de carga de madera que fueron descartadas.

IAMovemente reúne fondos a través de donaciones en su sitio de Internet, además de aportes de embajadas europeas en Trinidad y Tobago, donaciones de agencias multinacionales, además de las iniciativas de microfinanciación para cubrir los costos de sus proyectos ambientales.

Los organizadores del festival incluso apuestan a lanzar una empresa especializada que ofrezca el servicio de organizar eventos verdes y sostenibles.

IAMovement está en proceso de organizar unas 40 charlas climáticas en escuelas y otros lugares, en el marco de las cuales aprovecharán para difundir su filme, de bajo presupuesto, sobre cambio climático, titulado “Small Change” (pequeño cambio).

El filme se proyectó en el Festival de Cine de Trinidad y Tobago en 2016 y participará de otros como el Festival Nacional de Cine para Jóvenes Talentosos, considerado “uno de los principales y más influyentes festivales para cineastas emergentes”, creado por Dylon Quesnel, de 23 años e integrante de IAMovement.

El argumento del filme y de la organización es que Trinidad y Tobago logrará grandes beneficios sociales y económicos si abandona la economía dependiente de los combustibles fósiles y adopta una basada en energías renovables y cuidadosa del ambiente.

IAMovement también plantará el primer techo verde del país en el edificio del Ministerio de Educación, diseñado para albergar a ese proyecto en particular.

New Fire concluyó la segunda edición del festival anual a principios de abril, que tuvo lugar en el exuberante entorno de la Cordillera Septentrional, en el valle de Santa Cruz, en la isla de Trinidad, donde se reunieron unas 2.000 personas, casi el triple del año pasado.

El festival ofreció talleres sobre distintos temas relacionados con la ecosostenibilidad e invitó a los participantes a no ingresar con botellas descartables. “Hacemos todo lo posible para evitar productos descartables”, y cuando lo son, fueron recilados, explicó Williams.

“El consumo es uno de los grandes motores del cambio climático. Tenemos que modificar nuestros hábitos de consumo”, subrayó. “Esperamos que el festival sea una experiencia inspiradora para todos, que afuera de él y además de divertirse, incorporen algo del festival en sus vidas”, añadió.

Sasha Belton, de 32 años, participó en las conversaciones climáticas promovidas por IAMovement, así como en la proyección del filme y relató su experiencia.

“Definitivamente genera consciencia y hace que te des cuenta de cuánto das por sentado. Me hizo ser más consciente de mis propias acciones y de cómo hay que reciclar y compartir información con otros”, relató.

Traducido por Verónica Firme

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Cambio climático ya alteró la geografía del Caribe hondureño http://www.ipsnoticias.net/2017/05/cambio-climatico-ya-altero-la-geografia-del-caribe-hondureno/ http://www.ipsnoticias.net/2017/05/cambio-climatico-ya-altero-la-geografia-del-caribe-hondureno/#respond Thu, 11 May 2017 19:24:22 +0000 Thelma Mejia http://www.ipsnoticias.net/?p=134695 Así es de fuerte el avance del mar en la zona costera de Balfate, en el Caribe hondureño, donde las barreras naturales están desapareciendo y el mar va conquistando metros tierra adentro. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

Así es de fuerte el avance del mar en la zona costera de Balfate, en el Caribe hondureño, donde las barreras naturales están desapareciendo y el mar va conquistando metros tierra adentro. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

Por Thelma Mejía
BALFATE, Honduras, May 11 2017 (IPS)

En el municipio de Balfate, una localidad de pescadores y pequeños agricultores en la costa caribeña de Honduras, los efectos del cambio climático ya se hacen sentir sobre su afamado paisaje y sus playas. El mar se acerca inexorable a las casas, mientras el ecosistema se deteriora.

“¿Qué cómo era antes? Recuerdo que había un cocal (plantación de palmeras de coco), luego venía la playa, había un bosque con monos aulladores. Hoy el cocal no existe y los monos se fueron”, dijo a IPS el defensor del ambiente Hugo Galeano, con más de tres décadas de trabajar en la zona.

“Donde está la playa ahora, en lo que entonces era 200 metros tierra adentro, había un frondoso cocal y un hermoso bosque. Hoy la geografía es otra, el mar se ha tragado mucha vegetación y está cada vez más cerca de las casas. Los efectos del cambio climático son palpables”, acotó.

Galeano coordina en Honduras el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) de las Naciones Unidas y es uno de los mayores expertos en el país sobre cambio climático. Además,  promueve en zonas de escasos recursos proyectos de mitigación, reforestación y de integración comunitaria con prácticas amigables a la naturaleza.

Este hermoso árbol dejará de ser paisaje y barrera natural de defensa en poco tiempo en las playas de Balfate, en el centro de las costas caribeñas de Honduras, prevén los expertos. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

Este hermoso árbol dejará de ser paisaje y barrera natural de defensa en poco tiempo en las playas de Balfate, en el centro de las costas caribeñas de Honduras, prevén los expertos. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

El municipio de Balfate, con una gran extensión territorial de 332 kilómetros cuadrados y algo más de 14.000 habitantes, es una de las localidades del caribeño departamento de Colón que integra el corredor costero en donde el impacto del cambio climático más ha alterado la forma de vida de sus habitantes.

También conforman ese corredor vulnerable comunidades como Río Coco, Lucinda, Río Esteban y Santa Fe. En ellas, el mar, cuentan pobladores, “está avanzando y los árboles se están cayendo de raíz, al no soportar la fuerza del agua, al haber desaparecido las barreras naturales de protección”.

Así relató a IPS la situación de Río Coco, Julián Jiménez, un pescador de 58 años, que asegura que antes su comunidad estaba a 350 metros del mar, pero ahora, “las casas están a la orilla de la playa”.

Río Coco pertenece al municipio de Balfate y está cada vez más a orillas del mar, en la parte central de la costa caribeña de este país centroamericano. Es un punto estratégico para comunicar por vía marítima con otras zonas costeras lejos de tierra firme como Plan Grande, por ejemplo.

Para llegar a Balfate hay que recorrer un trayecto por carretera, en las cercanías sin pavimentar, de casi ocho horas desde Tegucigalpa, aunque la distancia solo ronde los 300 kilómetros, y a Río Coco una más, con partes donde la presencia de mafias del tráfico de drogas resulta notoria.

Otro aspecto del avance del mar en las playas de Balfate, una tierra de afamados paisajes en el Caribe hondureño, cuya geografía ha cambiado drásticamente en comparación a hace tres décadas, testimonian sus pobladores. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

Otro aspecto del avance del mar en las playas de Balfate, una tierra de afamados paisajes en el Caribe hondureño, cuya geografía ha cambiado drásticamente en comparación a hace tres décadas, testimonian sus pobladores. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

Jiménez no tiene dudas de que “esto que vivimos es por el cambio climático, el calentamiento global y el derretimiento de los glaciares, pues el mar se altera, y así se lo decimos a la comunidad. Desde hace una década les hacemos conciencia, pero falta mucho”.

“También somos culpables nosotros, pues en vez de proteger destruimos. Mire hoy tenemos problemas de agua y hasta de pesca. Ya casi no hay pescado como robalo y también nos cuesta encontrar camarón”,  detalló.

“Cuesta que la gente entienda, pero todo está relacionado. Esto es irreversible”, sentenció Jiménez, quien es coordinador de una asociación de juntas administradoras del agua en las zonas costeras de Balfate y del vecino municipio de Santa Fe.

Pero no solo el departamento de Colón afronta problemas en sus costas, sino los cuatro de los 18 del país con costas al Caribe, cuyo mar hace el papel de frontera oriental del país.

En el de Cortés, en el extremo norte de la costa atlántica de Honduras,  las áreas de Omoa, la Barra del Motagua y Cuyamelito, que conforman la cuenca del río Motagua, cerca de la frontera con Guatemala, soporta fenómenos similares.

Estas zonas que integran en golfo de Honduras y donde los pescadores reportan también una merma sustantiva en las capturas y en los rendimientos pesqueros, explicó José Eduardo Peralta, del Proyecto Marino Costero de la Secretaría (ministerio) de Energía, Recursos Naturales, Ambiente y Minas, en diálogo con IPS.

“Aquí el nivel del mar ha tomado mayor área de playa que en otras zonas costeras y tierras productivas. En el caso de la pesca, hay problemas en la captura de langosta y medusa, ésta última con más de un año y medio de no pescarse, recién se informa de una  captura hace un mes en la zona de la Mosquitia”, en el Caribe, dijo en su oficina en Tegucigalpa.

Este otro árbol de una de las playas de Balfate podría caerse en seis meses por la fuerza de las olas que labra sus raíces, como parte de la avanzada del mar. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

Este otro árbol de una de las playas de Balfate podría caerse en seis meses por la fuerza de las olas que labra sus raíces, como parte de la avanzada del mar. Crédito: Cortesía de Hugo Galeano para IPS

Peralta aseguró que existe preocupación en el gobierno por estos efectos del cambio climático, pues los mismos pueden alcanzar niveles dramáticos en pocos años.

El mar, dijo, está creciendo y “apropiándose de espacios terrestres, tenemos también la pérdida de biodiversidad asociada al cambio de temperatura del agua y a la acidificación de la misma”.

En coincidencia con la visión de Jiménez, Peralta aseguró que “las corrientes marinas están cambiando rápidamente, y la corriente no puede cambiar de la noche a la mañana. Los cambios deben ser entre 24 y 36 horas, pero ahora ya no es así. Esto se llama cambio climático”.

Honduras es considerado por organismos internacionales como uno de los países más vulnerables del mundo a los impactos climáticos, por estar en la ruta de los huracanes y por  presiones internas que afectan sus humedales, como la deforestación y el cultivo de palma africana en extensiones sin control con un efecto directo en la escasez de agua.

El ecologista Galeano recordó que datos oficiales indican que en las zonas de humedales, hay aproximadamente dos hectáreas de cultivo de palma africana por una de mangle. Por ello, llama a poner atención a este tipo de cultivo, cuyo exceso tarde o temprano terminará impactando en los ecosistemas que interviene.

El 9 de marzo, el secretario de Ambiente, José Antonio Galdames, lanzó la Agenda Climática, que establece el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático del país, cuya aplicación recién comenzó a estructurarse.

Entre las medidas que se ejecutarán bajo la sombrilla de ese plan, Galdames  destacó ahora a IPS un proyecto de gestión integral en la cuenca del río Motagua, que incluirá reforestación, manejo de sistemas agroforestales y diversificación de los medios de vida a nivel de sistemas productivos.

Tras el paso del devastador huracán y posterior tormenta tropical Mitch en 1998, que causó pérdidas económicas incalculables, más de 5.000 muertos y 8.000 desparecidos, la vulnerabilidad hondureña se puso a flor de piel y dos décadas después del meteoro, el impacto climático se siente especialmente en las zonas costeras del Caribe, ya entonces entre las más afectadas por la catástrofe.

Con 8,4 millones de habitantes, Honduras cuenta con el 66,5 por ciento de los hogares en situación de pobreza, según cifras de las Naciones Unidas.

Editado por Estrella Gutiérrez

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Ecosistema arenoso propio de Cuba reclama soluciones climáticas http://www.ipsnoticias.net/2017/05/ecosistema-arenoso-unico-de-cuba-reclama-soluciones-climaticas/ http://www.ipsnoticias.net/2017/05/ecosistema-arenoso-unico-de-cuba-reclama-soluciones-climaticas/#respond Tue, 09 May 2017 21:36:37 +0000 Ivet Gonzalez http://www.ipsnoticias.net/?p=134674 Vecinos de localidad periurbana de La Playa descansan a la sombra de un arbusto, en medio de la contaminada duna formada en la desembocadura del río Macaguaní, llamada localmente tibaracón, próxima a la ciudad de Baracoa, en la costa del oriente de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Vecinos de localidad periurbana de La Playa descansan a la sombra de un arbusto, en medio de la contaminada duna formada en la desembocadura del río Macaguaní, llamada localmente tibaracón, próxima a la ciudad de Baracoa, en la costa del oriente de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Por Ivet González
BARACOA, Cuba, May 9 2017 (IPS)

Un puente maltrecho conecta el centro de Baracoa, la ciudad más antigua de Cuba, con la singular barra de arenas oscuras, llamada tibaracón, que se forma en una de las orillas del río Macaguaní cuando desemboca en la costa caribeña del nororiente cubano.

Apenas 13 casas de madera y techos ligeros resguardan a las pocas familias que aún viven en uno de los seis deltas lineales exclusivos de Baracoa, un municipio montañoso y costero con singulares reservas naturales y cuya Ciudad Primada, como se la define localmente, fue fundada hace 505 años por los colonizadores españoles.

Estos camellones de arenas largos y estrechos entre las desembocaduras de los ríos y el mar llevan aquí un nombre araucano, el primer pueblo originario de América del Sur que pobló Cuba. Nacieron del raro cóctel de ríos cortos con gran pendiente hidráulica, estrechas llanuras costeras, régimen lluvioso elevado y estacional junto a cercanos arrecifes coralinos de cresta.

Especialistas locales piden que estas cortinas de arena únicas del Caribe insular tengan un tratamiento especial en el actual ordenamiento costero que puede cobrar nuevas fuerzas con la Tarea Vida, el primer Plan de Estado para el enfrentamiento del cambio climático, aprobado el 27 de abril por el Consejo de Ministros.

Baracoa, con 81.700 habitantes, figura entre los municipios que prioriza el nuevo programa debido a las grandes elevaciones del nivel medio del mar. Las autoridades remarcan que el plan, con 11 tareas específicas, tiene un alcance y jerarquía superiores a los precedentes relacionados con el fenómeno climático, e incluye inversiones progresivas hasta 2100.

“Yo nací aquí. Me fui a otro lugar cuando me casé y regresé hace siete años porque me divorcié”, contó a IPS la estomatóloga María Teresa Martín, vecina del Consejo Popular La Playa, un asentamiento periurbano que abarca el tibaracón del Macaguaní.

Este delta lineal es el más pequeño del municipio más lluvioso de Cuba y el mayor se encuentra en la desembocadura del río Duaba, de tres kilómetros de extensión.

“Es difícil vivir aquí”, valoró Martín. “Hay una marea y el día entero se siente una pestilencia porque los vecinos aledaños tiran toda la basura y escombros al río, el mar y la arena”, lamentó la trabajadora mientras señalaba los desechos que cubren las dunas y se entremezclan con las raíces de cocoteros y botes de pesca encallados.

Un hombre pesca en la playa junto a la desembocadura del río Macaguaní en el mar Caribe, en la costa de las afueras de la ciudad de Baracoa, en el oriente de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Un hombre pesca en la playa junto a la desembocadura del río Macaguaní en el mar Caribe, en la costa de las afueras de la ciudad de Baracoa, en el oriente de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Macaguaní baja por las montañas y atraviesa la ciudad bordeando la bahía de Baracoa, donde desemboca. Recibe toda suerte de desechos humanos, que vuelven escasas y malolientes sus aguas, una de las causas de la acelerada reducción del tibaracón.

El Gran Caribe lanza proyecto

Los 25 miembros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) aprobaron el 8 de marzo en la capital cubana un proyecto regional para contener la erosión de las costas arenosas, promover alternativas que controlen el fenómeno e impulsar el turismo sostenible.
La iniciativa, propuesta por La Habana durante la primera Conferencia de Cooperación de la AEC, en que participaron gobiernos del bloque con organismos y países donantes, entre ellos Holanda y Corea del Sur, se integró dentro del Plan de Acción 2016-2018 de la AEC y prolongará hasta 2020.
El proyecto, actualmente en fase de divulgación para captar fondos, ya cuenta con el compromiso de Holanda de contribuir con 1.000 millones de dólares, según lo trascendidos, mientras Corea del Sur ofreció inicialmente tres millones.
La iniciativa está destinada inicialmente a 10 países insulares, aunque otros proyectan sumarse, porque el fenómeno de la erosión en las costas arenosas afecta a economías que dependen del turismo y la pesca.

“Antes teníamos hasta una calle y había muchas más casas. Hemos perdido otras vías de comunicación con la ciudad”, recordó Martín. “Nos tenemos que evacuar por cualquier amenaza de ciclón o tsunami”, enumeró la vecina, que espera ser reubicada en un lugar seguro en la ciudad.

El pescador Abel Estévez, que vive enfrente, también quisiera trasladarse tierra adentro pero le preocupa que le brinden una vivienda muy distante de la ciudad. “Uno está cerca del mar y vive de eso. Si nos mandan lejos de aquí, ¿cómo voy a mantener a mi niña?, ¿qué hará mi esposa para venir a trabajar al hospital?”, reflexionó.

Como sucede con La Playa, el ordenamiento costero establece que las autoridades municipales deben trasladar a lugares seguros 21 comunidades enclavadas en sus 82,5 kilómetros de litoral, de los cuales 13,9 son arenosos.

“Tenemos recursos naturales exclusivos y muy vulnerables como los tibaracones”, explicó Ricardo Suárez, representante municipal del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. “Son un suelo arenoso entre el mar y el río y, por lo tanto, son ecosistemas frágiles porque el río y el mar lo pueden dañar”, apuntó.

La desaparición de los tibaracones provocaría cambios “en las dinámicas costeras”, explicó el geógrafo. “Donde hoy hay arenas puede haber mañana una bahía y esto trae consigo más exposición a las penetraciones del mar, que pone en riesgo a las zonas urbanizadas y saliniza los suelos y las aguas terrestres”, alertó en diálogo con IPS.

Indicó que estas barras están afectadas por malos manejos humanos como contaminación, extracción de arenas y tala indiscriminada, además de por el cambio climático y su consecuente elevación del nivel del mar. Y observó causas naturales como cambios geológicos en la zona.

A su juicio, las acciones de protección de estos accidentes geográficos resultan paliativas porque están destinados a desaparecer. Precisó que ese momento se puede retardar a menos que sucedan catástrofes naturales similares al huracán Matthew que azotó la ciudad el 4 y 5 de octubre de 2016.

Suárez es el autor de un estudio que demuestra la paulatina reducción de los dos tibaracones ubicados en Baracoa, que funcionan como “una barrera natural de protección a la ciudad”. Incluso expuso cómo la población ha ido migrando de estos lugares por su elevada vulnerabilidad.

Una mujer ante la entrada de su vivienda, construida sobre la arena del tibaracón de la desembocadura del río Macaguaní, en el municipio de Baracoa, en el oriente de Cuba. Los pobladores de su asentamiento deberán ser reubicados por la vulnerabilidad climática del lugar. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Una mujer ante la entrada de su vivienda, construida sobre la arena del tibaracón de la desembocadura del río Macaguaní, en el municipio de Baracoa, en el oriente de Cuba. Los pobladores de su asentamiento deberán ser reubicados por la vulnerabilidad climática del lugar. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

En el empequeñecida comunidad donde habitan Martín y Estévez entre la desembocadura del Macaguaní y el mar, se registraban 122 viviendas en 1958. Y en el tibaracón del río Miel, en el extremo este citadino, existían 45 viviendas en 1978 y en la actualidad solo queda infraestructura comercial.

El ancho central del singular delta del Miel medía 70 metros a mediados del siglo XX y hoy su porción más estrecha abarca apenas 30 metros. En Macaguaní, en tanto, la reducción ha sido más abrupta, de los 80 metros de ancho reportados entonces, pasó ahora  a un segmento muy afectado de seis metros, recabó la investigación. 

El especialista recomienda brindar un trato diferenciado a estos ecosistemas, que no están contemplados específicamente en el Decreto Ley 212 para la Gestión de la Zona Costera, vigente desde 2000 y la principal base legal del actual ordenamiento territorial que, entre otras acciones, elimina las construcciones dañinas para las costas.

Suárez señaló que la eliminación de los inmuebles sobre el suelo arenoso rodeado por aguas debe estar acompañada de acciones preventivas para conservar las arenas como reforestación con especies originales de estos ecosistemas y otras más específicas.

Recuerda en el estudio que la estatal Agencia de Estudios Marinos, una subsidiaria de la empresa Geocuba en la vecina provincia de Santiago de Cuba, propone construir un dique rompeolas y de escollera para proteger el delta del Miel. Y remarcó la importancia de realizar un análisis similar para el caso de Macaguaní.

El estatal Instituto de Planificación Física (IPF) revisó los 5.746 kilómetros de costas el archipiélago cubano y encontró 5.167 ilegalidades cometidas por individuos y otras 1.482 por personas jurídicas. La entidad reportó que hasta febrero de 2015 se erradicaron 489 de las infracciones de las personas jurídicas.

Cuando las autoridades aprobaron la Tarea Vida, el IPF aseguró a los medios oficiales que los principales avances del ordenamiento costero se han alcanzado hasta ahora en las playas, que suman 414 en el país y acogen 36 polos turísticos. En auge desde 2015, el turismo es el segundo renglón económico, después de la exportación de servicios médicos.

Editado por Estrella Gutiérrez

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Científicos caribeños luchan contra el cambio climático en el mar http://www.ipsnoticias.net/2017/05/cientificos-caribenos-luchan-contra-el-cambio-climatico-en-el-mar/ http://www.ipsnoticias.net/2017/05/cientificos-caribenos-luchan-contra-el-cambio-climatico-en-el-mar/#respond Tue, 02 May 2017 17:17:50 +0000 Zadie Neufville http://www.ipsnoticias.net/?p=134616 En Islas Turcas y Caicos, el gobierno busca nuevas formas de gestionar las poblaciones de caracolas y ostras. Crédito: Zadie Neufville/IPS.

En Islas Turcas y Caicos, el gobierno busca nuevas formas de gestionar las poblaciones de caracolas y ostras. Crédito: Zadie Neufville/IPS.

Por Zadie Neufville
KINGSTON, May 2 2017 (IPS)

Los científicos caribeños, quienes hace unos 10 años comenzaron a diseñar sistemas y estrategias para reducir las consecuencias del cambio climático en el mar, subrayan que los pescadores de la región ya sufren los efectos del fenómeno.

Algunos profesionales trabajan en jardines de coral y en estrategias para repoblar áreas perjudicadas por la sobrepesca, mientras otros analizan datos, crean herramientas para preparar la región y generar consciencia sobre el recalentamiento del planeta, además de suministrar información útil a las autoridades.Como los océanos absorben más dióxido de carbono, se pronostica la disminución del suministro regional de caracolas y ostras, el sostén de algunas comunidades.

La secretaría del Mecanismo Caribeño de Pesca Regional (CRFM, en inglés) anunció que en diciembre de este año emitirá un Informe Climático para contribuir a la formulación de estrategias que reduzcan el impacto del cambio climático en el sector.

“Los jefes de gobierno de la Caricom (Comunidad del Caribe) pusieron a los productos pesqueros entre los bienes prioritarios”, indicó Peter Murray, gerente de programa para Desarrollo y Pesca del CRFM.

“Eso quiere decir que lo que afecte a su desarrollo es importante para nosotros y que el cambio climático es de primordial importancia”, remarcó.

El bloque regional de pequeños estados en desarrollo refuerza los sectores que dependen del ambiente marino, o economía azul, para resistir los estragos previstos del cambio climático, que según los científicos, aumentará la intensidad de los huracanes y las sequías, elevará el nivel del mar y blanqueará los corales.

Por su parte, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) señaló en su último informe AR5: “Muchas especies de tierra, agua dulce o salada cambiaron sus áreas geográficas, actividades estacionales, patrones de migración, volumen e interacciones entre especies en respuesta al cambio climático”, lo que ya notaron los pescadores caribeños.

El Informe Climático ofrece datos en profundidad para que los gobiernos tomen decisiones importantes en materia de mitigación y adaptación.

El documento contiene información sobre la acidificación de los océanos, sobre eventos extremos como tormentas y aumento del nivel y de la temperatura del mar, pero también sobre la sociedad civil en lo que respecta a la pesca, el turismo y los asentamientos humanos.

Además, los 17 miembros del CRFM acordaron incorporar la gestión de la pesca en sus planes para hacer frente a los desastres naturales y suscribieron la Estrategia de Reducción del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático.

El informe de 2015 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) coincide con el último del IPCC cuando dice que en los últimos 30 años, la pesca disminuye en todo el mundo por el cambio climático.

Y en el Caribe, la disminución de la captura ya impactó la estabilidad de comunidades enteras, además de la dieta y el sustento de las poblaciones más pobres de la región. De seguir la tendencia, la economía de muchas islas podría quedar destruida.

Las especies pelágicas (que viven en aguas medias o cerca de la superficie) podrían directamente evitar el Caribe, lo que agravaría aún más la situación. El plan regional se concentra en una Política Pesquera Caribeña que abarca la gestión, el monitoreo, además de sistemas y herramientas para mejorar la planificación del riesgo.

Además, la Caricom instaló un Sistema de Alerta Temprana para los Arrecifes de Coral, nuevos protocolos de recolección de datos, mejoró la capacidad informática para analizar los datos climáticos, creó un programa de seguros para aumentar la resiliencia de las comunidades pesqueras y de otros actores, así como dispuso de varias herramientas para pronosticar sequías y el exceso de lluvias.

Unas 3.000 millones de personas dependen de la pesca como su principal fuente de proteínas. La industria ofrece un sustento a alrededor de 12 por ciento de la población mundial y genera unos 2,9 billones (millón de millones) de dólares al año, indicó el WWF.

Con una producción regional apenas registrada a escala internacional, el Caribe vuelca sus esfuerzos a la preservación de la economía azul que, según el Banco Mundial, generó 407.000 millones de dólares en 2012.

En las próximas semanas, el Centro para Cambio Climático de la Comunidad del Caribe, conocido en la región como 5Cs, coordinó e implementó una serie de programas destinados a crear sistemas que ayuden a la región a hacer frente a los efectos del cambio climático.

Con la colaboración de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) de Estados Unidos, el 5Cs instala una red integrada de estaciones de monitoreo biológico y climático para reforzar el mecanismo de alerta temprana de la región.

Como los océanos absorben más dióxido de carbono, se pronostica la disminución del suministro regional de caracolas y ostras, el sostén de algunas comunidades.

Además, el recalentamiento de la superficie oceánica modificaría las rutas migratorias de peces pelágicos hacia el norte, reduciría más el suministro de especies de aguas profundas, y encima, la competencia por los recursos escasos podría hacer que las consecuencias negativas de una industria se trasladen a otra.

Los científicos buscan opciones, pero mientras, las antiguas tradiciones a veces chocan con los proyectos de conservación.

Por ejemplo, hace dos semanas hubo un incidente en aguas de San Vicente y las Granadinas, donde unos observadores de ballenas fueron testigos de cómo unos pescadores sanvicentinos cazaban a dos orcas con arpones. El episodio llevó al primer ministro Ralph Gonsavles a anunciar el final de lo que había sido, hasta ahora, una industria ballenera próspera en el pueblo de Barouille.

Durante años, el gobierno hizo la vista gorda cuando los pescadores violaban acuerdos internacionales y regionales vinculados a la conservación de especies marinas.

Las continuas infracciones también violan la Política Pesquera Común de la Caricom, que prohíbe varias actividades con el fin de proteger y preservar el ambiente marino y sus seres vivos.

Cinco días después del incidente, el 2 de abril, Gonsalves denunció públicamente a la caza de ballenas por “codicia” y anunció normas para poner fin a la captura de esos mamíferos. También empañó el excelente cumplimiento de las normas para proteger a la industria pesquera del factor climático que tenía este país insular.

En el norte del Caribe, las tradiciones también chocan con las normas y los acuerdos internacionales.

En Jamaica, la Fundación Sandals lanzó, en colaboración con los grandes supermercados, una campaña para frenar la captura, la venta y el consumo de peces loro porque es sinónimo de salvar a los arrecifes y de mitigar los efectos del cambio climático.

Mientras muchos debaten sobre la preparación del Caribe para hacer frente al cambio climático, los científicos alertan de que no hay tiempo que perder; el 26 de abril lanzaron un proyecto de adaptación costera (PAE, en inglés) y un programa de educación pública en la capital de Belice.

El PAE, llamado “Sienta el Cambio”, cuenta con fondos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y del Proyecto de Cambio Climático Japón-Caribe.

“El cambio climático no se trata solo del aumento del nivel del mar o del recalentamiento planetario, la variabilidad climática nos afecta a todos”, subrayó el especialista de 5Cs, Keith Nichols.

Los eventos extremos, desde sequías graves hasta cambios en los cultivos, le han costado a la región miles de millones de dólares, añadió.

Traducido por Verónica Firme

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El Caribe hacia la eficiencia energética en la construcción http://www.ipsnoticias.net/2017/04/el-caribe-hacia-la-eficiencia-energetica-en-la-construccion/ http://www.ipsnoticias.net/2017/04/el-caribe-hacia-la-eficiencia-energetica-en-la-construccion/#respond Wed, 26 Apr 2017 09:02:45 +0000 Jewel Fraser http://www.ipsnoticias.net/?p=134567 Este edificio comercial, conocido como Savannah East y propiedad de RGM Limited, es considerado el primero certificado por el sistema de certificación de edificios sostenibles LEED en Trinidad y Tobago. Crédito: RGM Limited

Este edificio comercial, conocido como Savannah East y propiedad de RGM Limited, es considerado el primero certificado por el sistema de certificación de edificios sostenibles LEED en Trinidad y Tobago. Crédito: RGM Limited

Por Jewel Fraser
PUERTO ESPAÑA, Apr 26 2017 (IPS)

Los estados de la Comunidad del Caribe (Caricom) están redactando un código para la eficiencia energética en la construcción que ayudaría a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en la región, pero su aplicación dependerá en gran medida de la voluntad de cada país.

“Cuando proponemos una norma o código a nivel regional se pretende que sea voluntario”, señaló Fulgence St. Prix, funcionario técnico de la Organización Regional de Normas y Calidad de Caricom (CROSQ, en inglés), que supervisa la elaboración del Código Regional de Construcción con Eficiencia Energética (REEBC)."Los estados miembros están en etapas muy diferentes de su desarrollo. Cualquier código de construcción es un desafío. El mayor reto son los recursos humanos y (la necesidad de) recursos económicos para poder emplear al personal necesario": Fulgence St. Prix.

De acuerdo con las pautas de la Organización Mundial del Comercio, “una norma es un documento voluntario. No se puede obligar a ningún estado miembro a implementarla”, añadió el funcionario. Por consiguiente, la decisión de aplicar el REEBC recae en cada gobierno.

El proyecto se presentó oficialmente en una reunión en Jamaica a fines de marzo, luego de consultas realizadas durante varios meses por un equipo integrado por representantes de algunos de los estados miembros de Caricom, así como de arquitectos, ingenieros, constructores y electricistas, sobre la necesidad de tener una norma de eficiencia energética mínima para la región.

El equipo acordó por unanimidad que el REEBC se basará en la versión 2018 del Código Internacional de Conservación de Energía, que se publicará en julio de este año.

“El objetivo es tener un documento que reduzca la huella de CO2 en promedio”, explicó St. Prix, y agregó que el cambio climático es solo una de las consideraciones que impulsan la iniciativa. “Si pudiéramos desarrollar el código y ponerlo en vigencia lograríamos una reducción de al menos 25 por ciento de las emisiones de CO2, pero eso es apenas una estimación”, aclaró.

En su quinto informe de evaluación, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) señala que en 2010 los edificios fueron responsables de 32 por ciento del consumo mundial total de energía final, de 19 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía y de aproximadamente un tercio de las emisiones de carbono negro.

Las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina y el Caribe procedentes de los edificios se elevaron a 280 millones de toneladas equivalentes a CO2 en 2010.

El informe también afirma que “el consumo final de energía puede permanecer constante o incluso descender a mediados del siglo, en comparación con los niveles de hoy, si las mejores prácticas y tecnologías rentables actuales se difunden con amplitud”.

Sin embargo, el documento del IPCC sugiere que la persuasión moral puede no ser el medio más eficaz para lograr la implementación de las normas de eficiencia energética.

“Los códigos de construcción y las normas de electrodomésticos con fuertes requisitos de eficiencia energética que se aplican bien, se ajustan con el tiempo y se adaptan al clima local y otras condiciones han sido entre las más ecológicas y rentables”, resumió.

La arquitecta Jo-Ann Murrell, directora general de Carisoul Architecture, una firma especializada en arquitectura ecológica, dijo que la aplicación del código regional de eficiencia energética podría tener que esperar hasta que las generaciones más jóvenes sean quienes toman las decisiones con respecto a las compras del hogar.

“Tenemos una generación más joven que será mayor en ese momento, que tendrá interés en invertir en eficiencia energética. Ellos tienen interés ​​en la sostenibilidad del clima”, aseguró.

El costo subsidiado de la electricidad en Trinidad y Tobago es de tres centavos de dólar por kilovatio/hora, por lo que “no existe el deseo por parte de los clientes, debido al factor de costo, de recurrir a fuentes alternativas de energía o utilizar dispositivos de ahorro”, explicó.

“Así que cuando les decimos a los clientes que pueden ahorrar energía si usan ciertos métodos de construcción, elegirán la unidad de aire acondicionado eficiente…, usarán luces LED, etc., pero no siempre cuando se trata de otras opciones”, observó Murrell.

“Tenemos arquitectos muy competentes en Trinidad y Tobago… muy conocedores en términos de diseño sostenible. Lo que no tenemos son clientes que estén dispuestos a hacer el gasto financiero para incorporar la sostenibilidad”, argumentó.

St. Prix también mencionó las dificultades económicas para los estados de Caricom que deseen aplicar el REEBC.

“Los estados miembros están en etapas muy diferentes de su desarrollo. Cualquier código de construcción es un desafío. El mayor reto son los recursos humanos y (la necesidad de) recursos económicos para poder emplear al personal necesario”, expresó.

El informe del IPCC también menciona los costos de los trámites, el acceso insuficiente a  la financiación y la energía subsidiada como una de las barreras para la adopción efectiva de tecnologías con eficiencia energética en la construcción en general.

“Los electrodomésticos tradicionales, como las heladeras y los lavarropas, siguen siendo responsables de la mayor parte del consumo de electricidad de los hogares… aunque con un descenso en su proporción frente a los equipos informáticos y de comunicaciones, que en la mayoría de los países constituyen 20 por ciento o más del consumo de electricidad residencial”, señaló.

Por esta razón, la CROSQ también lleva a cabo un plan de etiquetado energético para los electrodomésticos que se venden en la región. Aunque las etiquetas son comunes en Europa, no son una práctica habitual en el Caribe. La iniciativa es financiada por el gobierno alemán, informó Janice Hilaire, coordinadora del proyecto de Energía Renovable y Eficiencia Energética.

“Estamos armando una intensa campaña de información y sensibilización porque queremos lograr un cambio en el comportamiento. Queremos que las familias entiendan por qué deben adoptar ciertas prácticas. También deseamos lograr un uso más eficiente de la energía en la región, lo que afectará positivamente al producto interno bruto”, dijo.

“El REEBC no puede funcionar en el vacío. Debe complementarse con otras iniciativas”, recomendó.

El REEBC está en sus primeras etapas, subrayó St. Prix. A medida que se desarrolle, la CROSQ comenzará a recolectar datos que exhiban los ahorros reales en dólares que la región disfrutará gracias a la iniciativa. El equipo podrá entonces “dirigirse a nuestros políticos y decirles ‘si lo hacen obligatorio se ahorrarán este monto’”, precisó.

Traducido por Álvaro Queiruga

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El Caribe Sur de Nicaragua se entrena contra el cambio climático http://www.ipsnoticias.net/2017/04/el-caribe-sur-de-nicaragua-se-entrena-contra-el-cambio-climatico/ http://www.ipsnoticias.net/2017/04/el-caribe-sur-de-nicaragua-se-entrena-contra-el-cambio-climatico/#respond Thu, 20 Apr 2017 23:42:51 +0000 Jose Adan Silva http://www.ipsnoticias.net/?p=134531 Embarcadero de la comunidad costera de Laguna de Perlas, dentro del municipio de Bluefields, que debe su nombre a estar ubicada en la laguna litoral más larga de Nicaragua, a 40 kilómetros al norte de la ciudad. La convivencia con el agua marítima, fluvial o lacustre es parte de la vida de la Región del Caribe Sur, que el cambio climático obliga a reexaminar. Crédito: José Adán Silva/IPS

Embarcadero de la comunidad costera de Laguna de Perlas, dentro del municipio de Bluefields, que debe su nombre a estar ubicada en la laguna litoral más larga de Nicaragua, a 40 kilómetros al norte de la ciudad. La convivencia con el agua marítima, fluvial o lacustre es parte de la vida de la Región del Caribe Sur, que el cambio climático obliga a reexaminar. Crédito: José Adán Silva/IPS

Por José Adán Silva
BLUEFIELDS, Nicaragua , Apr 20 2017 (IPS)

Los efectos del cambio climático golpearon a las dos  regiones del Caribe de Nicaragua en la última década y obligaron a autoridades y residentes costeros a tomar medidas de protección y adaptación ante el fenómeno que ha alterado paulatinamente su seguridad y sus modos de vida.

Bluefields, capital de la Región Autónoma del Caribe Sur de Nicaragua, ha padecido desde hace 10 años una seguidilla de huracanes, inundaciones por lluvias u oleajes, sequías, contaminación ambiental y cambios generales en las temperaturas, con daños económicos para las poblaciones locales.

El último gran evento en la oriental costa caribeña fue el huracán Otto, que impactó con categoría dos en la escala Saffir-Simpson en octubre del 2016.

Los daños estructurales y grandes inundaciones fueron los de siempre, pero algo cambió para bien: no se registraron ni muertos, ni heridos, ni desaparecidos.“La población de esta zona ha sufrido mucho por el cambio climático, no solo por los huracanes e inundaciones del mar y los ríos, sino por la variabilidad del clima. Han perdido cosechas por sequía o mucha lluvia, antes sabían interpretar las señales de las lluvias, ahora no”: Guillaume Craig.

Los 10.143 residentes de las 69 comunidades costeras directamente afectadas  en el Caribe Sur salieron ilesos tras resguardarse en refugios organizados por el gubernamental Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres.

El logro obedeció al paulatino desarrollo de la conciencia social ante el fenómeno climático, según Ericka Aldana, coordinadora del Componente Ciudadanía Preparada ante el Cambio Climático de la organización no gubernamental internacional Global Communities.

“Históricamente las zonas del Caribe de Nicaragua, Sur y Norte, fueron azotadas por los fenómenos naturales por su posición costera y su entorno rodeado de selvas y grandes ríos que han servido de canales de transporte, pero con el cambio climático esa vulnerabilidad aumentó y era necesario desarrollar los cambios de mentalidad de los habitantes”, dijo Aldana a IPS.

Su organización y las autoridades civiles y militares han organizado foros, charlas y campañas de concientización ambiental, además de planes de prevención y rescate de comunidades costeras en todo el Caribe Sur.

La costa Caribe representa 52  por ciento del territorio nicaragüense, se divide políticamente en dos regiones autónomas, donde vive 15 por ciento de los 6,2 millones de habitantes de este país centroamericano, incluyendo a la mayoría de los pobladores indígenas y afrodescendientes.

Aldana detalló que en las comunidades costeras, sobre todo en las islas Corn Island y Little Corn Island, ubicadas en mar abierto frente a Bluefields, el oleaje varió por la intensidad e inestabilidad del comportamiento actual de los vientos.

Eso dificulta la manejabilidad de las lanchas de pesca, altera los ciclos de pesca, aleja los peces y erosiona las costas de las dos pequeñas islas.

En Little Corn Island, la residente Vilma Gómez confirmó a IPS las amenazas y el daño provocado por el cambio en las corrientes, vientos y oleaje del mar en su comunidad.

Como ejemplo, contó que ha sido testigo de cómo la erosión de las olas en los últimos 30 años ha sumergido casi cuatro kilómetros de costas.

El municipio de Corn Island, conformado por las dos islas separadas por 15 kilómetros y con una superficie conjunta de 13,1 kilómetros cuadrados, es una de las zonas más pobladas de la Región Autónoma del Caribe Sur de Nicaragua, con aproximadamente 598 habitantes por kilómetro cuadrado.

Parte de la Zona Central de la ciudad de Bluefields, en la costa del Caribe Sur de Nicaragua, desde el muelle de acceso a la laguna de Bluefields, con las construcciones al borde del agua. Los habitantes rurales y urbanos del municipio aprendieron a elevar con pilotes sus viviendas, entre otras medidas para afrontar las cada vez más frecuentes inundaciones. Crédito: José Adán Silva/IPS

Parte de la Zona Central de la ciudad de Bluefields, en la costa del Caribe Sur de Nicaragua, desde el muelle de acceso a la laguna de Bluefields, con las construcciones al borde del agua. Los habitantes rurales y urbanos del municipio aprendieron a elevar con pilotes sus viviendas, entre otras medidas para afrontar las cada vez más frecuentes inundaciones. Crédito: José Adán Silva/IPS

Gómez detalló que en la isla se construyeron con fondos gubernamentales infraestructuras como muros de contención, para contener la erosión costera, los daños a los humedales, la reducción de las playas y el impacto en el turismo, que junto a la pesca representa 90 por ciento de la actividad económica municipal.

Pero a su juicio, son esfuerzos inútiles ante el empuje del mar. “Pienso que si esto sigue así, en pocos años la isla será inhabitable porque el mar se la podría tragar entera y contaminar las fuentes de agua y tierras cultivables”, se lamentó Gómez.

Otras comunidades ubicadas en las adyacencias de la bahía de Bluefields y sus afluentes sufren de manera cada vez más frecuente los embates del oleaje y las inundaciones repentinas, que destruyeron y contaminaron humedales.

Superados la incredulidad y el temor, la población pasó a tratar de fortalecer sus capacidades de resiliencia ante el cambio climático, destacó Aldana.

Guillaume Craig, director de la organización ambientalista blueEnergy, participa en el proyecto “Ciudadanía preparada ante el Cambio Climático”, en que autoridades, sociedad civil y la academia impulsan juntos en Bluefields campañas para fortalecer las capacidades de respuestas de las comunidades caribeñas ante el fenómeno.

“La población de esta zona ha sufrido mucho por el cambio climático, no solo por los huracanes e inundaciones del mar y los ríos, sino por la variabilidad del clima. Han perdido cosechas por sequía o mucha lluvia, antes sabían interpretar las señales de las lluvias, ahora no”, explicó a IPS.

Como resultado, destacó, “los pozos se le secan en enero, cuando antes ocurría en abril, las lluvias de mayo a veces caen en marzo o se pierden hasta julio, es una locura con la cual (los pobladores) no sabían convivir”.

Tras años de capacitación y campañas, los residentes aprendieron a aplicar técnicas y métodos de ahorro de agua, de siembra de cultivos resistentes a los cambios y técnicas de construcción en zonas costeras, que pasaron a inundarse repentinamente por el oleaje o por las lluvias.

El costo de este conocimiento ha sido alto para las comunidades: disminución de la producción de granos básicos, pérdida de la diversidad biológica y del recurso forestal, desabastecimiento de agua, degradación de los suelos, salinización de pozos, inundaciones en las zonas costeras bajas, deslizamientos de masas de tierra y más.

“Ahora el aumento de la temperatura afecta la salud de las personas y produce amenazas cardíacas, se incrementan los vectores que propagan enfermedades, la erosión por el oleaje y la pérdida de suelos e incrementa el consumo de energía y el riesgo de incendios. El nivel del mar ha aumentado el riesgo”, enumeró Craig.

Bluefields, que nació como un refugio de piratas, está ubicada a 383 kilómetros de Managua, y se llega solo por vía aérea o navegando en panga (lanchón) a través del río Escondido en el puerto de El Rama, ubicado en tierra firme a 292 kilómetros de la capital nicaragüense.

Su población, de más de 60.000 habitantes, es multiétnica: creoles, mestizos, ramas, garífunas y descendientes ingleses, franceses y asiáticos.

Se asienta frente a una bahía que sirve de barrera ante el oleaje directo del mar y está rodeada de ríos, afluentes y lagunas que conectan a la región con las costas occidentales del océano Pacífico y las del Caribe Norte. Su elevación sobre el nivel del mar es de apenas 20 metros y eso la vuelve especialmente vulnerable.

Marlene Hodgson, del barrio ribereño y marginal de El Canal, en la periferia urbana, dijo a IPS que ella y su familia llevan años padeciendo “la oleada” de la bahía.

“A veces no lo esperábamos y cuando veíamos estábamos hasta la cintura de agua, ahora hemos elevado los pilotes de la casa con cemento y hemos puestos canales y diques que la protegen, pero ya también advertimos cuando se nos viene y eso nos permite sobrevivir sin daños”, dijo esta mujer de la etnia creole.

Tras las tormentas, muchas viviendas del sector fueron abandonadas por sus dueños, que se desplazaron a tierras más altas y menos vulnerables.

El fenómeno también trastocó la economía y la forma de vida de los pescadores tradicionales, explicó Albert Down.

“Hace apenas 20 años, tiraba la red y en dos horas pescaba 100, ahora tengo que gastar más en combustible mar adentro y debo esperar hasta ocho horas para sacar la mitad. Y en ocasiones no saco nada”, se quejó a IPS este pescador del barrio 19 de Julio, de los más vulnerables en esta localidad eternamente amenazada por el clima.

Editado por Estrella Gutiérrez

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