El turismo es el principal motor de la economía y el mayor creador de empleo en el Caribe después del sector público. En 2016 superó por primera vez los 29 millones de visitantes y volvió a crecer más rápidamente que el promedio mundial.
El arroz es un alimento básico en muchas comunidades asiáticas, y la cría de peces en arrozales es una tradición de varios siglos en muchos países de la región y hasta milenaria en algunas partes de China.
Pese a que América Latina y el Caribe concentran 12 por ciento de los suelos cultivables del planeta y un tercio de sus reservas de agua dulce, varios factores contribuyen a la degradación de sus suelos y al éxodo rural que compromete la seguridad alimentaria en un futuro ya no tan improbable.
La degradación de tierras, las sequías severas y el avance de la desertificación empujan fuera de sus hogares a vastos sectores de población. En Medio Oriente y el norte de África, esa opción obligada implica riesgos adicionales, como que caigan en manos de grupos extremistas.
Las tres mayores tribus de Megalaya, un punto fuerte de la biodiversidad del noreste de India, son matrilineales. Los descendientes toman el apellido de la madre, mientras que las hijas heredan las tierras de la familia.
Los océanos del mundo están peligrosamente expuestos a por lo menos tres grandes amenazas: el cambio climático, la grave degradación de la biodiversidad marina y las autoridades y dirigentes políticos. Estos últimos sencillamente favorecen su destrucción mediante subsidios a la sobrepesca e ignorando las capturas ilegales.
La salud de los océanos no hace más que empeorar y es necesario revertir el deterioro, coincidieron los delegados presentes en la apertura de la Conferencia sobre los Océanos en Nueva York.
“Debemos ser plenamente conscientes de que sin un ambiente sano no gozaremos de nuestros derechos humanos básicos”, subrayó un experto de la ONU. Sin embargo, el presidente Donald Trump anunció el retiro de Estados Unidos, el mayor contaminador de la historia, del Acuerdo de París sobre cambio climático.
La Conferencia sobre los Océanos que se desarrollará del 5 al 9 de junio en Nueva York será fundamental porque, quizás por primera vez, enfocará la atención de la comunidad internacional sobre la importancia que tienen los océanos para nuestra vida y medios de subsistencia.
Los seres humanos son el mayor depredador de recursos naturales. Los bosques, el verdadero pulmón de la Tierra, pierde 15 hectáreas de árboles cada 60 segundos, principalmente a causa de la producción de alimentos y energía. En América del Sur desaparecen 45.000 hectáreas por cada millón de kilogramos de carne exportados.
En el municipio de Balfate, una localidad de pescadores y pequeños agricultores en la costa caribeña de Honduras, los efectos del cambio climático ya se hacen sentir sobre su afamado paisaje y sus playas. El mar se acerca inexorable a las casas, mientras el ecosistema se deteriora.
El cambio climático está indisolublemente ligado a la reducción del riesgo de desastres (RRD), según Robert Glasser, director de la oficina de la Organización de las Naciones Unidas dedicada al tema.
En los océanos se puede encontrar desde vida microscópica hasta los animales más grandes que hayan vivido en la Tierra; desde los más descoloridos hasta los más relucientes; desde los que habitan zonas gélidas hasta los que lo hacen en las más cálidas, los que necesitan sol y los que se adaptaron a la oscuridad de las profundidades marinas.
Kenia se convirtió en el país número 11 en prohibir el uso, la fabricación y la importación de bolsas de plástico. La decisión, que entrará en vigor en octubre, se produce pocas semanas después de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le declarara la "guerra al plástico" en su campaña Mares Limpios.
A docenas de metros de la playa caribeña de Puerto Vargas, donde apenas se percibe una espuma blanca de las olas que revientan mar adentro, está el arrecife coralino que figura como protagonista del sector oceánico del Parque Nacional Cahuita, en Costa Rica.
En la caleta de Punta de Choros, en la costa del océano Pacifico de Chile, unos 900 pescadores no se atreven a celebrar plenamente aún el rechazo de las autoridades regionales al proyecto minero portuario Dominga por insuficiencias ambientales.
Douglas Tompkins conoció en 1997 los Esteros del Iberá, en el noroeste de Argentina, y quedó fascinado con ese salvaje paisaje de pantanos y pastizales de 1.300.000 hectáreas, casi sin seres humanos y con una diversa vida silvestre.