IPS Agencia de NoticiasMujer y economía – IPS Agencia de Noticias http://www.ipsnoticias.net Periodismo y comunicación para el cambio global Wed, 12 Jul 2017 03:13:42 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.8 Todo cambia cuando las mujeres tienen derechos sobre la tierra http://www.ipsnoticias.net/2017/06/todo-cambia-cuando-las-mujeres-tienen-derechos-sobre-la-tierra/ http://www.ipsnoticias.net/2017/06/todo-cambia-cuando-las-mujeres-tienen-derechos-sobre-la-tierra/#respond Tue, 13 Jun 2017 12:56:35 +0000 Manipadma Jena http://www.ipsnoticias.net/?p=134960 La consolidación de los derechos de tenencia de las mujeres sobre la tierra genera diversos resultados positivos para ellas y sus familias, incluida la capacidad de resistencia a los choques climáticos, la productividad económica, la seguridad alimentaria, la salud y la educación. En la imagen, una mujer tribal trabaja junto a su esposo plantando arroz en la provincia de Rayagada, India. Crédito: Manipadma Jena / IPS

La consolidación de los derechos de tenencia de las mujeres sobre la tierra genera diversos resultados positivos para ellas y sus familias, incluida la capacidad de resistencia a los choques climáticos, la productividad económica, la seguridad alimentaria, la salud y la educación. En la imagen, una mujer tribal trabaja junto a su esposo plantando arroz en la provincia de Rayagada, India. Crédito: Manipadma Jena / IPS

Por Manipadma Jena
NUEVA DELHI, Jun 13 2017 (IPS)

Las tres mayores tribus de Megalaya, un punto fuerte de la biodiversidad del noreste de India, son matrilineales. Los descendientes toman el apellido de la madre, mientras que las hijas heredan las tierras de la familia.

Como las mujeres son las propietarias de las tierras y siempre han decidido qué se cultiva en ellas y qué se conserva, el estado no solo tiene un sólido sistema de alimentos resistentes al clima, sino también algunas de las plantas comestibles y medicinales más escasas."Las protecciones legales internacionales relativas a los derechos de tenencia de las mujeres indígenas y rurales aun no se reflejaron en las leyes nacionales que regulan las interacciones diarias de las mujeres con los bosques comunitarios": Stephanie Keene.

Mientras que su antigua cultura les da poder a las mujeres indígenas de Megalaya, ya que la propiedad de la tierra mejora enormemente su resistencia a los choques alimentarios que provoca el cambio climático, a la abrumadora mayoría de las mujeres en el Sur en desarrollo la sociedad no les permite ni siquiera tener voz en la gestión de la familia o la comunidad.

Ni siquiera las leyes nacionales apoyan sus derechos a la propiedad de la misma tierra que siembran y cosechan para alimentar a sus familias.

Según un nuevo informe de la organización no gubernamental Iniciativa de Derechos y Recursos (RRI, en inglés), las protecciones legales para que las mujeres indígenas y rurales posean y administren propiedades privadas son insuficientes o inexistentes en 30 países de ingresos bajos y medios.

Esta conclusión significa que gran parte de los recientes avances que las comunidades indígenas y locales consiguieron en relación con la conquista del reconocimiento legal de su territorio comunitario podrían tener una base inestable.

“En términos generales, las protecciones legales internacionales relativas a los derechos de tenencia de las mujeres indígenas y rurales aun no se reflejaron en las leyes nacionales que regulan las interacciones diarias de las mujeres con los bosques comunitarios”, señaló Stephanie Keene, de RRI, una coalición internacional con sede en Estados Unidos.

En conjunto, estos 30 países albergan 75 por ciento de los bosques del mundo en desarrollo, que siguen siendo esenciales para mitigar el calentamiento global y los desastres naturales, incluidas las sequías y la degradación de las tierras.

En Asia meridional la migración por necesidad debido a los fenómenos climáticos – en, particular, a las sequías – es alta, ya que más de 75 por ciento de la población depende de la agricultura, y de esa proporción más de la mitad son agricultores de subsistencia que dependen de las lluvias para el riego.

“En muchos pueblos indígenas son las mujeres las productoras de alimentos y quienes administran las tierras y bosques consuetudinarios. La salvaguardia de sus derechos consolidará los derechos de sus comunidades a poseer colectivamente las tierras y bosques que han protegido y de los cuales dependen desde hace generaciones”, afirmó Victoria Tauli Corpuz, relatora especial de las Naciones Unidas para los Derechos de los Pueblos Indígenas.

La desertificación, una crisis silenciosa e invisible, amenaza a un tercio de la superficie mundial. Esta imagen de 2013 registra el intento de volver fértil partes del desierto de Kubuqi, en China. Crédito: Manipadma Jena / IPS

La desertificación, una crisis silenciosa e invisible, amenaza a un tercio de la superficie mundial. Esta imagen de 2013 registra el intento de volver fértil partes del desierto de Kubuqi, en China. Crédito: Manipadma Jena / IPS

“Las comunidades indígenas y locales de los 10 países asiáticos analizados brindan el reconocimiento más consistente de los derechos de herencia de las mujeres a nivel comunitario. Sin embargo, esto… no se observa en India o Nepal, donde la insuficiencia de leyes sobre herencia y resolución de disputas a nivel comunitario hacen que los derechos forestales de las mujeres sean particularmente vulnerables”, explicó Keene a IPS acerca del estudio de RRI.

“Ninguno de los cinco marcos legales analizados en Nepal trata la herencia o la resolución de disputas a nivel comunitario. Aunque la ley sobre derechos forestales de India reconoce la herencia de tribus… y otros habitantes tradicionales de los bosques, no se reconocen expresamente los derechos específicos de las mujeres a la herencia o a la resolución de disputas a nivel comunitario”, añadió.

“La herencia en India puede estar regulada por leyes civiles, religiosas o personales, algunas de las cuales no garantizan expresamente derechos de herencia equitativos para esposas e hijas “, expresó Keene.

Madhu Sarin, que participó en la redacción de la Ley sobre Derechos Forestales de India y ahora impulsa su implementación, habló con IPS sobre la situación en Asia meridional.

“Donde los gobiernos han ratificado los derechos internacionales, en principio aceptan que las leyes nacionales sean compatibles con ellos. Sin embargo, sigue habiendo una gran brecha entre estos compromisos y su traducción en la práctica. En primer lugar, la mayoría de los gobiernos no tienen mecanismos ni requisitos vinculantes para garantizar dicha compatibilidad”, comentó.

“Además, las beneficiarias previstas de las leyes de género permanecen desorganizadas y no tienen conocimiento de ellas”, dijo.

Los derechos de las mujeres sobre la tierra, las sequías recurrentes y la desertificación progresiva

Según la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD), una manera de enfrentar las sequías – que causan más muertes y más desplazamientos que cualquier otro desastre natural – y detener la desertificación – la silenciosa e invisible crisis que amenaza a un tercio de la superficie terrestre – es aplicar urgentes reformas legales que apliquen la paridad de género en la propiedad y la gestión agrícola y forestal.

“Las mujeres rurales pobres en los países en desarrollo son fundamentales para la supervivencia de sus familias. La tierra fértil es su salvavidas. Pero el número de personas afectadas negativamente por la degradación de la tierra crece rápidamente”, declaró Monique Barbut, secretaria ejecutiva de la UNCCD, en su estudio de 2017.

“El fracaso de los cultivos, la escasez de agua y la migración de los cultivos tradicionales perjudican a los medios de subsistencia rurales. La acción para detener la pérdida de tierras más fértiles debe centrarse en los hogares. En este nivel, el uso de la tierra se basa en los roles asignados a hombres y mujeres. Aquí es donde la marea puede comenzar a cambiar”, aseguró.

La reducción de la brecha de género en la agricultura por sí solo aumentaría el rendimiento de las granjas de mujeres de 20 a 30 por ciento y la producción agrícola total en los países del Sur en desarrollo de 2,5 a 4 por ciento, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Traducido por Álvaro Queiruga

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Pequeñas productoras lideran agricultura sostenible en Zimbabwe http://www.ipsnoticias.net/2017/06/pequenas-productoras-lideran-agricultura-sostenible-en-zimbabwe/ http://www.ipsnoticias.net/2017/06/pequenas-productoras-lideran-agricultura-sostenible-en-zimbabwe/#respond Wed, 07 Jun 2017 13:21:59 +0000 Sally Nyakanyanga http://www.ipsnoticias.net/?p=134894 El Programa Mundial de Alimentos apoyó a 95.000 personas en Zimbabwe en 2016 mediante la recuperación o creación de activos comunitarios, como los sistemas de recolección de agua. Crédito: PMA.

El Programa Mundial de Alimentos apoyó a 95.000 personas en Zimbabwe en 2016 mediante la recuperación o creación de activos comunitarios, como los sistemas de recolección de agua. Crédito: PMA.

Por Sally Nyakanyanga
HARARE, Jun 7 2017 (IPS)

“¿Quiere tomates o boniatos (batatas)? ¿Cuánto tiene?”. Los gritos de las vendedoras se oyen desde lejos a medida que uno se aproxima a Domboshawa, una localidad 30 kilómetros al noreste de la capital de Zimbabwe, Harare.

Decenas de mujeres y niños que cargan con verduras, bolsas de boniatos y recipientes llenos de productos agrícolas gritan por encima del estruendo de los vehículos en movimiento, con el fin de vender sus productos a cambio de una reducida ganancia."Los hogares y las comunidades se han comprometido a promover prácticas no opresivas, que reconocen la importancia de compartir roles": Ali Said Yesuf.

Tsitsi Machingauta, de 32 años y propietaria de una granja de dos hectáreas en la zona, se queja de los numerosos problemas que padecen los pequeños agricultores, que van desde la podredumbre de los productos en los campos debido a las fuertes lluvias que el país experimentó este año, hasta la mediocre red vial que restringe su acceso a los mercados.

“Incluso cuando las cadenas de supermercados nos compran productos, pagan muy poco porque no tenemos poder de negociación. Debido a las limitadas ganancias, apenas podemos ganarnos la vida y ni que hablar de enviar a nuestros hijos a la escuela”, aseguró Machingauta a IPS.

La mujer, fundadora y directora del Sindicato Agrícola de Mujeres, una organización que apoya a las pequeñas agricultoras en Domboshawa, explicó cómo la falta de conocimiento para aprovechar la tecnología y el tiempo limitado para acceder a la capacitación, además de las consecuencias del cambio climático, agravaron la situación de las mujeres en la zona.

Según el Ministerio de Asuntos de la Mujer, Género y Desarrollo Comunitario de Zimbabwe, las mujeres constituyen 70 por ciento de la población rural y 86 por ciento de ellas se dedican a la agricultura. Pero de los pequeños agricultores que se beneficiaron del programa de reforma agraria estatal, solo 18 por ciento eran mujeres.

Un estudio realizado en 2016 por la Cámara Nacional de Comercio sobre mujeres emprendedoras reveló que pocas de las numerosas pequeñas agricultoras cumplen con los rigurosos requisitos que exigen los bancos para concederles un préstamo. Por eso es más probable que las mujeres operen en el sector informal.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre pequeños propietarios y agricultores familiares, si las agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían aumentar el rendimiento en sus establecimientos entre 20 y 30 por ciento, lo cual sacaría de la pobreza a entre 100 y 150 millones de personas.

Ali Said Yesuf, asesor técnico de la FAO, dijo a IPS que el Departamento de Desarrollo Internacional de Gran Bretaña financió 72 millones de dólares para implementar el Programa de Subsistencia y Seguridad Alimentaria (LFSP) con el fin de aumentar la productividad y los ingresos agrícolas, mejorar la seguridad alimentaria y nutricional y reducir la pobreza en las zonas rurales de Zimbabwe.

“El LFSP abordará activamente las limitaciones específicas que enfrentan los pequeños agricultores, particularmente las mujeres, a la hora de mejorar la productividad de sus granjas y participar en los mercados”, según Yesuf. El proyecto abarca ocho distritos en Zimbabwe.

Las intervenciones tienen en cuenta las limitaciones temporales, que son consecuencia de las numerosas responsabilidades domésticas que recaen sobre las mujeres. El LFSP promueve tecnologías que ahorran mano de obra, tales como la mecanización en la agricultura de conservación, las descascarilladoras y las tecnologías de extracción de agua, así como estufas de madera más eficientes.

Los servicios de extensión y de capacitación se realizan cerca de los hogares para evitar interrupciones en las rutinas de las mujeres, explicó Yesuf.

“Las cadenas de valor como las aves de corral – pollos de engorde y autóctonos – y el maní, que se perciben como un dominio de las mujeres, también reciben preferencia. Esto les permite tener cierto control sobre los ingresos derivados”, añadió.

El LFSP también asegura la participación de las mujeres en la toma de decisiones, como su pertenencia a comités rurales, consejos de ahorro y préstamo y asociaciones de productos básicos, y en el trabajo con mujeres y hombres para integrar las relaciones de género dentro del hogar.

El programa también promueve mejorar el conocimiento de las mujeres sobre los mercados.

El LFSP aplica el enfoque conocido como Sistemas de Aprendizaje de Acción de Género, que brinda espacios seguros para que las comunidades integren la toma de decisiones y las relaciones de poder.

Así, “los hogares y las comunidades se han comprometido a promover prácticas no opresivas, que reconoce la importancia de compartir roles”, afirmó Yesuf.

A medida que las mujeres son conocidas por sus buenas prácticas de ahorro, el LFSP ha mejorado y construido estas iniciativas mediante el ahorro y los préstamos internos a través de la capacitación y el desarrollo de capacidades y la introducción de actividades generadoras de ingresos.

Las mujeres de la provincia de Midlands han transformado sus vidas con el proyecto de Extensión y Capacitación para la Agricultura Rural del LFSP, como le sucedió al grupo de ahorro y préstamo de Vavariro.

“Comenzamos contribuyendo pequeñas cantidades de dinero, desde tres dólares por persona”, informó Virginia Gomana, una integrante del grupo.

“Ahora nos aventuramos en grandes proyectos que nunca pensamos que haríamos, como la cría de cabras y la horticultura, y esto nos permitió tener nuestros propios hogares. Vavariro también se convirtió en una plataforma donde podemos intercambiar ideas, fortalecer nuestras habilidades”, agregó.

Yesuf dijo que también se recurrió a las instituciones financieras para apoyar mejor las necesidades de estas mujeres. “Las mujeres acceden a préstamos de instituciones microfinancieras… con garantías grupales”, explicó.

Traducido por Álvaro Queiruga

 

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Carpas solares mejoran alimentación de valles andinos de Bolivia http://www.ipsnoticias.net/2017/05/carpas-solares-mejoran-alimentacion-de-valles-andinos-de-bolivia/ http://www.ipsnoticias.net/2017/05/carpas-solares-mejoran-alimentacion-de-valles-andinos-de-bolivia/#respond Mon, 29 May 2017 16:22:18 +0000 Franz Chavez http://www.ipsnoticias.net/?p=134829 La joven agricultora Jhaneth Rojas muestra unos rábanos cosechados en el huerto familiar tipo invernadero, llamado localmente carpa solar, en la aldea de Phuyuwasi, en los valles interandinos del departamento de Cochabamba, en Bolivia. Crédito: Franz Chávez/IPS

La joven agricultora Jhaneth Rojas muestra unos rábanos cosechados en el huerto familiar tipo invernadero, llamado localmente carpa solar, en la aldea de Phuyuwasi, en los valles interandinos del departamento de Cochabamba, en Bolivia. Crédito: Franz Chávez/IPS

Por Franz Chávez
PHUYUWASI, Bolivia, May 29 2017 (IPS)

En esta remota comunidad, entre las montañas de un valle interandino de Bolivia, un grupo de mujeres aprendió a combatir las intensas heladas y la escasez de agua con cultivos en las llamadas carpas solares, y a preparar con ellos para sus familias nutritivos alimentos que hasta hace nada desconocían. 

En un paisaje dominado por la vegetación sobreviviente al clima oscilante entre temperaturas gélidas y medias de Phuyuwasi, en el departamento central de Cochabamba, Maribel Vallejos relata a IPS cómo el proyecto de esos huertos familiares tipo invernadero en que participa cambió su vida y la de sus compañeras.

“Antes compraba verduras por 100 bolivianos (unos 12 dólares), pero ahora ahorro ese dinero”, dice esta mujer, la única que habla español entre el grupo de agricultoras donde domina el quechua, su lengua materna.

La aldea perteneciente a Pocona, uno de los 46 municipios cochabambinos, se beneficia de un programa liderado por el Ministerio de Desarrollo Rural y de Tierras, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y a la que se han sumado otras agencias de la ONU.

Tras dos años de actividades de capacitación, “ya no se ve más la desnutrición (infantil). Antes comíamos muy sucio, ahora comemos limpio y sabemos lo que estamos comiendo. Somos más fuertes comiendo estas verduras”, asegura Vallejos.

Aunque el panorama muestra verdes campos, plantaciones de avena elevándose firmes y plantas de papas emergiendo de la tierra fértil, en estos valles de las dos vertientes andinas es difícil obtener una producción regular porque las temperaturas pueden caer bruscamente a cuatro grados centígrados, o ascender hasta los 28 grados, explica a IPS el coordinador en Cochabamba del proyecto, el agrónomo Remmy Crespo.

Especialistas de varias disciplinas llegaron hasta los municipios de Pocona y su vecino Pojo, con poblaciones dispersas en aldeas y caseríos, bajo un concepto integral de apoyo que comprende desde la producción de alimentos, la transformación o la comercialización, hasta el consumo, acota el coordinador nacional del programa, Abdón Vásquez.

Cuando los técnicos arribaron en 2015, en la zona se consumía arroz, huevos, y algo de carne de pollo. Hoy la ingesta diaria de los integrantes de las familias incluidas en el proyecto aumentó en unas 800 calorías en proteínas, vitaminas y minerales aportadas por las verduras y hortalizas producidas por sus habitantes, relata Crespo.

Dos carpas recién pescadas en una de las pozas familiares construidas con el apoyo de la FAO en Conda Baja, en el municipio de Pocona. La introducción de la piscicultura y las hortalizas en la producción y el consumo de las comunidades de los valles interandinos de Bolivia cambió la vida de sus pobladores. Crédito: Franz  Chávez/IPS

Dos carpas recién pescadas en una de las pozas familiares construidas con el apoyo de la FAO en Conda Baja, en el municipio de Pocona. La introducción de la piscicultura y las hortalizas en la producción y el consumo de las comunidades de los valles interandinos de Bolivia cambió la vida de sus pobladores. Crédito: Franz Chávez/IPS

Jhaneth Rojas, una joven agricultora de Phuyuwasi, corrobora a IPS la historia del cambio en los hábitos alimenticios de su familia, mientras saca de la tierra algunos rojos rábanos y los muestra sonriente.

Aquí, los rábanos (Raphanus sativus), la beterraga (Beta vulgaris), el pepino, el zapallo (Cucúrbita maxima), la vainita (Phaseolus vulgaris), el brócoli o la espinaca “no se conocían”, pero hoy “mi papá está interesado en ampliar la carpa solar para que los hijos sean fuertes” con la producción y el consumo de verduras, dice Rojas. 

La experiencia en esta aldea de 102 familias comenzó en febrero de 2016 con seis carpas y ahora la comunidad desarrolla sus cultivos en 28.

Comunidades cercanas de Pocona, con una población total de 14.000 personas, pidieron el apoyo técnico y supervisión para colocar en ellas otros 36 huertos invernadero, que protegen los cultivos de los cambios del clima y donde prosperan perfectamente atemperados.

En una de ellas, Conda Baja, Elvira Salazar, muestra su pequeño huerto donde destaca el intenso verde de las lechugas, las vainitas y las beterragas con que se alimenta su familia.

Muy próximo a su huerto, unas pozas dedicadas a la piscicultura parecen vacías, pero en su profundidad de un metro, alevines de carpa (Cyprinus carpio) se mueven silenciosos en aguas captadas de las vertientes montañosas.

Una campesina de Phuyuwasi examina dentro de su huerto invernadero un tomate aún verde con Remmy Crespo, el coordinador de la FAO en el departamento central de Cochabamba, en Bolivia. Crédito: Franz Chávez/IPS

Una campesina de Phuyuwasi examina dentro de su huerto invernadero un tomate aún verde con Remmy Crespo, el coordinador de la FAO en el departamento central de Cochabamba, en Bolivia. Crédito: Franz Chávez/IPS

Esos peces también han pasado a integrar la dieta de las 99 familias de la aldea, explica Luis Alberto Morales que junto a su esposa Zulma Miranda ya han saboreado algunos ejemplares de ese pescado.

Por cada 100 gramos de la carpa, se obtienen 120 calorías, aparte de un alto aporte de proteínas y vitaminas A, B2, B6, B12, y E, además de hierro, potasio, magnesio y fósforo.

La pesca con redes en estanques de 10 por 10 metros es festiva para los productores,  en que cada uno invirtió unos 144 dólares en las excavaciones y luego recibieron intensas sesiones de capacitación en la fertilización de peces, crianza de alevines, oxigenación del agua, control de turbiedad y alimentación.

En total, 224 familias de los municipios de Pocona y Pojo, con 10.000 habitantes, poseen pozas con peces traídos desde el sureño departamento de Santa Cruz.

Al pescado, la FAO agregó a la producción y consumo de la carne de cuy (Oryctolagus cuniculus), un roedor andino más pequeño que el conejo, con una producción anual de 30 crías por hembra.

Motivados por la calidad de la carne, agricultoras como Daly García decidieron construir criaderos para los pequeños ejemplares, porque aprecian su calidad nutricional, según comenta a IPS.

En su granja familiar localizada en las cercanías de Pojo, la cabecera del municipio del mismo nombre, a 200 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, cría a los cuyes con el forraje, la yerba y la alfalfa que produce en su terreno de dos hectáreas donde también cultiva manzanas, duraznos y otras frutas.

Clemencia Zapata, de Villa Esperanza, muestra orgullosa las hojas de dos coles recién cosechadas en su pequeña finca a más de 3.000 metros de altura, que cultiva con bioinsumos producidos por la FAO y la alcaldía para reemplazar en los Andes bolivianos la producción con agroquímicos. Crédito: Franz Chávez/IPS

Clemencia Zapata, de Villa Esperanza, muestra orgullosa las hojas de dos coles recién cosechadas en su pequeña finca a más de 3.000 metros de altura, que cultiva con bioinsumos producidos por la FAO y la alcaldía para reemplazar en los Andes bolivianos la producción con agroquímicos. Crédito: Franz Chávez/IPS

Más lejos, casi tocando el cielo a 3.300 metros sobre el nivel del mar, a las faldas de las montañas que rodean Villa Esperanza, también en Pojo, Clemencia Zapata cuida un huerto de 15 hectáreas. Cada mañana asciende por una senda hasta llegar a su predio de ordenados surcos, donde emergen lechugas, repollos y maíz.

Expuestos al sol de intenso brillo de las alturas, los cultivos requieren ayuda para combatir las plagas explica Zapata a IPS. Hasta allí llegó Miguel Vargas, agrónomo de la FAO,  portando envases que contienen “bioinsumos”, productos que reemplazan a los agroquímicos.

Los bioinsumos tienen el apoyo técnico de la FAO, la agencia de cooperación de Alemania (GTZ) y la organización Agrecol Andes, a la cual se sumó la alcaldía de Pojo.

Los productos tienen gran aceptación entre unas 150 personas que cambiaron los agroquímicos, a los cuales atribuyen afecciones visuales y al sistema nervioso, por una oferta que se elabora con base a alimentos naturales como el afrecho (residuos de cereales) y la “chancaca” (azúcar sin refinar), describe Vargas a IPS.

El proyecto consiste en vender los “bioinsumos” a los agricultores, a precio de costo, y con esos ingresos continuar con la producción para ampliar la producción y beneficios a otros productores.

El círculo del proyecto culmina en las instalaciones de la Planta de Transformación de Productos Saludables, inaugurada el pasado 21 de abril, y dirigida por la Asociación de Productoras de Alimentos Nutritivos de Pojo. Aquí el sello y la marca también tiene rostro femenino.

La pedagoga Cinthya Orellana y la productora Zaida Orellana dirigen las actividades, bajo un riguroso control de calidad, higiene y cuidado de alimentos y procesos. Debe hervirse durante 20 minutos y servirse caliente, recomiendan.

Una sopa nutritiva de maíz, verduras y “charque” (carne deshidratada), o de verduras combinadas con las abundantes habas (Vicia faba), están entre los platillos que se ofertan en las ferias comerciales de la zona.

“Los varones no se interesan, por eso las asociadas son mujeres”, dice Orellana, una mujer joven que abandonó los talleres de costura de Argentina y Brasil, para retornar a su tierra a cuidar de su esposo e hijos y ayudar a la producción alimentaria industrial de Pojo.

Editado por Estrella Gutiérrez

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Zambia busca integrar mujeres y jóvenes al agro http://www.ipsnoticias.net/2017/04/zambia-busca-integrar-mujeres-y-jovenes-al-agro/ http://www.ipsnoticias.net/2017/04/zambia-busca-integrar-mujeres-y-jovenes-al-agro/#respond Thu, 13 Apr 2017 09:02:09 +0000 Friday Phiri http://www.ipsnoticias.net/?p=134478 El río Zambezi, en Zambia occidental. Crédito: Friday Phiri

El río Zambezi, en Zambia occidental. Crédito: Friday Phiri

Por Friday Phiri
MONGU, Zambia, Apr 13 2017 (IPS)

Ivy Inonge es la tesorera de la Granja Integrada de la Isla de Mbeta, en Zambia, y su grupo ganó 5.000 dólares para realizar un proyecto que integra el procesamiento de pescado con la cadena de valor agropecuaria.

El premio, otorgado por la iniciativa Expansión de Oportunidades Empresariales para Jóvenes Africanos en Cadenas de Valor Agropecuario en África Austral, de CultiAf (Cultivar el futuro de África). "Incluso si usted tiene los peces, las redes y el dinero, si su mentalidad es pobre, seguirá volviendo a la pobreza": Mawila Fututu.

Inonge, de 35 años, está entusiasmada ante la perspectiva de lo que pueden hacer 5.000 dólares para su grupo, y en última instancia, para toda la comunidad de Isla Mbeta.

“Como mujeres, soportamos la mayor carga en la familia. Es por eso que estamos entusiasmados con esta oportunidad… en primer lugar a través de la investigación participativa en métodos de procesamiento de pescado, y ahora con la subvención empresarial”, destacó.

Inonge se refiere a una relación simbiótica entre el proyecto de investigación de CultiAF que se concentra en el procesamiento posterior a la cosecha de pescado para reducir las pérdidas y su componente complementario de agroempresas, que busca generar y probar nuevos modelos empresariales en la cadena de valor del pescado.

Ambos proyectos son financiados conjuntamente por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, de Canadá, y el Centro Australiano para la Investigación Agrícola Internacional, y ejecutados por el Departamento de Pesca y el Centro de Emprendimiento de África, respectivamente.

La propuesta ganadora del grupo pretende convertir la laguna Malengaula en un estanque de peces, e integrarla a la producción de ganado y hortalizas. La idea es tener una fuente ininterrumpida de ingresos, algo que actualmente no sucede.

Aparte de la prohibición legal anual de pescar durante 90 días, persisten la caída en las poblaciones de peces del río Zambeze debido al cambio climático y los métodos de pesca inadecuados, lo que exige estrategias alternativas.

Inonge cree que su decisión de pasar a la piscicultura integrada con cultivos y ganado “es una oportunidad para desarrollar una fuente confiable de ingresos y una plataforma para convertirnos en nuestros propios jefes”.

Jóvenes y mujeres

África es el continente más joven del mundo. Los jóvenes constituyen más de dos tercios de la población, pero padecen el desempleo más que los adultos. Las estadísticas mundiales calculan que las mujeres son responsables de más de 50 por ciento de la producción de alimentos en el planeta, pero en África la cifra sube a 80 por ciento, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Sin embargo, aunque se cree que la agricultura tiene el mayor potencial para lograr la transformación necesaria para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los jóvenes y las mujeres están ausentes de los procesos correspondientes.

Este problema es particularmente serio en los países en desarrollo como Zambia, donde el acceso a los recursos financieros es limitado, lo que obstaculiza su potencial de movilidad ascendente, habilidades y experiencia para dirigir empresas prósperas.

Este contraste generó un renovado interés en formas interconectadas para satisfacer no solo la creciente demanda mundial de alimentos, sino también la erradicación de la pobreza. Una forma innovadora recomendada es que las cadenas de valor de las agroempresas estimulen la participación de jóvenes y mujeres y aprovechen una fuerza de trabajo cada vez más educada y emprendedora para impulsar el crecimiento y crear empleos.

Los países africanos ya tienen cubierto el aspecto político. El Programa Integral para el Desarrollo de la Agricultura en África (CAADP) es un plan con un fuerte componente de participación juvenil y femenina.

Estherine Fotabong, directora de Implementación y Coordinación de Programas de Nepad, la agencia técnica de la Unión Africana, asegura que el CAADP sigue siendo una iniciativa inclusiva que brinda el impulso para atender la inseguridad alimentaria y nutricional, así como el desempleo, particularmente de jóvenes y mujeres, mediante el acceso a mercados y oportunidades para expandir las agroempresas.

Y la iniciativa de CultiAf con las cadenas de valor de las agroempresas en África austral podría hacer realidad la meta del CAADP. “El objetivo principal es incrementar la participación de los jóvenes en la cadena de valor de la agroindustria a través de ideas creativas”, explica Jonathan Tambatamba, coordinador del proyecto.

Con un equipo central de socios internacionales, nacionales y locales creado para apoyar a los emprendedores emergentes, el proceso ha avanzado y ahora está en la etapa de capacitación y mentoría empresarial.

En “Zambia elegimos a diez finalistas, de los cuales cinco emergieron como ganadores de las subvenciones empresariales. Los ganadores del primer premio recibirán 5.000 dólares para su proyecto”, explicó Tambatamba a IPS.

Compromiso de liderazgo e inversión

El análisis de expertos señala que para que las economías en desarrollo reduzcan la pobreza y creen empleos de calidad, especialmente para los jóvenes y las mujeres, se necesita voluntad política de los líderes y sumas colosales de inversión en agricultura, lo que es la base del CAADP. Tambatamba concuerda con esta postura.

“Nos impresionaron muchas ideas que surgieron”, dijo, especialmente con respecto a la propuesta ganadora que integra la reutilización del agua entre la piscicultura y la producción de verdura, lo que se adapta al tema de este año del Día Mundial del Agua – ¿Por qué derrochar el agua? – referido a la reducción y reutilización de las aguas residuales.

Considerando la importancia que tiene el agua para las comunidades pesqueras, Tambatamba cree que se requiere una seria inversión para apoyar esas “ideas brillantes”.

“Incluso si usted tiene los peces, las redes y el dinero, si su mentalidad es pobre, seguirá volviendo a la pobreza”, opinó Mawila Fututu, de Future Search, un proyecto de desarrollo empresarial de la División de Gestión del Servicio Público de Zambia.

Por tanto, las personas participantes en los proyectos deben aprovechar al máximo la oportunidad para diversificarse, subrayó.

Traducido por Álvaro Queiruga

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La justicia social es clave para el futuro del trabajo http://www.ipsnoticias.net/2017/04/la-justicia-social-es-clave-para-el-futuro-del-trabajo/ http://www.ipsnoticias.net/2017/04/la-justicia-social-es-clave-para-el-futuro-del-trabajo/#respond Wed, 12 Apr 2017 09:02:17 +0000 Baher Kamal http://www.ipsnoticias.net/?p=134464 Crédito: OIT.

Crédito: OIT.

Por Baher Kamal
ROMA, Apr 12 2017 (IPS)

“El futuro del trabajo debe inspirarse en cuestiones de humanidad, justicia social y paz. De no ser así, nos dirigimos a un lugar sombrío,… a un lugar peligroso”, advirtió Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El diálogo entre los gobiernos y la sociedad civil es un instrumento clave para construir un mundo de trabajo que no excluya a nadie, declaró Ryder al concluir el Diálogo global: El futuro del trabajo que queremos, una conferencia celebrada en la sede de la OIT en Ginebra, los días 6 y 7 de este mes."El futuro del trabajo debe inspirarse en cuestiones de humanidad, justicia social y paz. De no ser así, nos dirigimos a un lugar sombrío,… a un lugar peligroso": Guy Ryder.

“Ahora necesitamos transformar nuestro pensamiento en resultados, en resultados concretos. Debemos atender las preocupaciones de esas personas jóvenes que se preguntan si existe un futuro de trabajo para ellos”, agregó.

La conferencia reunió a más de 700 destacadas economistas, académicos, representantes de gobiernos y organizaciones de empleadores y trabajadores para discutir los profundos cambios que azotan al mundo del trabajo.

“No podemos dejarlo todo al mercado”

El orador principal del evento, Robert Skidelsky, de la británica Universidad de Warwick, afirmó que se necesitan soluciones internacionales para armonizar el proceso de adaptación al futuro del trabajo. “No podemos dejarlo todo al mercado. No podemos detener la innovación, pero podemos gestionarla”, observó.

En la reunión de Ginebra también se celebró una sesión especial sobre cómo definir el futuro del trabajo para los jóvenes, con especial atención a la transición de la escuela al empleo, a la organización del mundo laboral y a su reglamentación.

Ryder recordó que el futuro del trabajo es un tema global que merece una respuesta internacional, pero una que requiere “tener en cuenta las diversas circunstancias de nuestros 187 Estados miembros” y la importancia de que se compartan experiencias entre ellos.

El director de la OIT destacó la necesidad de promover la innovación y el desarrollo, al mismo tiempo que se mantienen los objetivos sociales de la organización internacional.

Trabajo, tecnologías, cambio climático, migración…

El Diálogo Global formó parte de la Iniciativa del Centenarios sobre el Futuro del Trabajo de la OIT con el fin de investigar el tema y comprender mejor los factores que impulsan los cambios sin precedentes, como la innovación tecnológica, la organización del trabajo y la producción, la globalización, el cambio climático, entre otros.

La iniciativa busca abarcar las opiniones de los protagonistas del mundo del trabajo sobre todas estas cuestiones, según la OIT. Hasta la fecha, más de 167 países han participado en la iniciativa, de los cuales 107 emprendieron diálogos nacionales y regionales.

Sus conclusiones ayudarán a informar a una Comisión Global de Alto Nivel sobre el Futuro del Trabajo, que la OIT establecerá a finales de este año. El informe de la comisión será la base de los debates para una Declaración del Centenario en la Conferencia Internacional del Trabajo de 2019.

En todo el mundo se están produciendo profundos cambios en la naturaleza del trabajo que alteran la conexión entre el trabajo, el desarrollo personal y la participación comunitaria, señaló la OIT.

Para 2030 deben crearse más de 600 millones de nuevos puestos de trabajo, solo para mantenerse al ritmo del crecimiento de la población en edad laboral, que asciende a 40 millones de personas por año.

Existe una necesidad urgente de mejorar las condiciones para los 780 millones de mujeres y hombres que trabajan pero no ganan lo suficiente para que ellos y sus familias puedan salir de la pobreza.

Guy Ryder, director general de la OIT. Crédito: OIT

Guy Ryder, director general de la OIT. Crédito: OIT

Problemas mayores

Con respecto a estos problemas, que afectan principalmente a grupos vulnerables como las mujeres, los jóvenes, los migrantes, las comunidades rurales y los pueblos indígenas, antes de la reunión de Ginebra la OIT planteó a los participantes siete preguntas.

¿Cómo manejarán las sociedades estos cambios? ¿Acercarán o separarán a las economías industrializadas, emergentes y en desarrollo? ¿De dónde saldrán los empleos del mañana y cómo serán? ¿Cuáles son los retos y oportunidades que tendrán los jóvenes al hacer la transición al mundo laboral? ¿Cuál es el camino para lograr un crecimiento inclusivo sostenible para las generaciones futuras?

¿Cuáles son las nuevas formas de la relación laboral y en qué medida seguirá esta siendo el espacio de muchas de las protecciones actuales que reciben los trabajadores? ¿Qué iniciativas podrán revitalizar las normas e instituciones existentes o crear nuevas formas de regulación que ayuden a enfrentar los retos actuales y futuros de la gobernabilidad?

En todo el mundo, en economías en todas las etapas del desarrollo, se están produciendo profundos cambios en la naturaleza del trabajo, explicó la OIT. Estas transformaciones se deben a los cambios demográficos, el cambio climático, la innovación tecnológica, la pobreza y la prosperidad, la creciente desigualdad, el estancamiento económico y el carácter cambiante de la producción y el empleo.

Un panorama preocupante

“Nos enfrentamos al doble reto de reparar el daño causado ​​por la crisis económica y social global y de crear empleos de calidad para las decenas de millones de nuevos participantes en el mercado de trabajo cada año”, destacó Ryder antes de la conferencia.

El crecimiento económico continúa decepcionando, tanto por los niveles como del grado de inclusión, explicó. “Esto pinta un panorama preocupante para la economía global y su capacidad de generar suficientes empleos. Y mucho menos trabajos de calidad”, agregó.

Según el director de la OIT, la persistencia de niveles altos de formas de empleo vulnerables, combinada con una clara falta de progreso en la calidad de los empleos – incluso en los países donde las cifras globales están mejorando – es “alarmante”.

De hecho, la publicación de la OIT Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2017 indica que las formas de empleo vulnerables – es decir, los trabajadores familiares contribuyentes y los trabajadores por cuenta propia – se mantendrán por encima de 42 por ciento del empleo total, lo que equivale a 1.400 millones de personas.

Se prevé que el número de trabajadores en situación de empleo vulnerable aumentará en 11 millones de personas al año, siendo el sur de Asia y África subsahariana las regiones más afectadas.

También se espera que la tasa global de desempleo aumente ligeramente de 5,7 a 5,8 por ciento en 2017, lo que equivale a un aumento de 3,4 millones en el número de desempleados, según un nuevo informe de la OIT.

Traducido por Álvaro Queiruga

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Cultivadores del té toman la vía sostenible en Sri Lanka http://www.ipsnoticias.net/2017/03/agricultores-del-te-toman-la-via-sostenible-en-sri-lanka/ http://www.ipsnoticias.net/2017/03/agricultores-del-te-toman-la-via-sostenible-en-sri-lanka/#respond Thu, 30 Mar 2017 12:31:47 +0000 Stella Paul http://www.ipsnoticias.net/?p=134350 http://www.ipsnoticias.net/2017/03/agricultores-del-te-toman-la-via-sostenible-en-sri-lanka/feed/ 0 Restricciones de viaje ensombrecen reunión de mujeres en la ONU http://www.ipsnoticias.net/2017/03/restricciones-de-viaje-ensombrecen-reunion-de-mujeres-en-la-onu/ http://www.ipsnoticias.net/2017/03/restricciones-de-viaje-ensombrecen-reunion-de-mujeres-en-la-onu/#respond Thu, 16 Mar 2017 17:01:29 +0000 Lyndal Rowlands http://www.ipsnoticias.net/?p=134233 Sala de sesiones de la Asamblea General en la inauguración de la 61 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW). Crédito: Rick Bajornas/UN Photo.

Sala de sesiones de la Asamblea General en la inauguración de la 61 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW). Crédito: Rick Bajornas/UN Photo.

Por Lyndal Rowlands
NACIONES UNIDAS, Mar 16 2017 (IPS)

Las crecientes restricciones de viajes en Estados Unidos y otros países impidieron que algunas personas participaran en las sesiones de este año de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, denunciaron organizaciones de la sociedad civil.

Las limitaciones exceden la prohibición impuesta por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a refugiados y ciudadanos de algunos países de mayoría musulmana, una iniciativa otra vez bloqueada por un juez federal el miércoles 15.

El decreto no fue restablecido, pero las organizaciones de mujeres sienten que es cada vez más difícil organizarse en el ámbito internacional. Algunas delegadas se sorprendieron al darse cuenta de que no les concedieron visa para ingresar a Estados Unidos para una reunión de la ONU (Organización de las Naciones Unidas)."Muchas organizaciones de la sociedad civil de otros países encuentran rechazos, y esto es nuevo para nosotras, pues nunca nos negaron la visa cuando presentamos las credenciales de la ONU": Sanam Amin.

A otras le preocupaba el trato cada vez más estricto que existe en los aeropuertos estadounidenses, mientras otras más directamente no pudieron viajar por prohibiciones de sus propios países.

La sesión anual de la comisión es una de las más dinámicas y diversas que hay en la sede de la ONU de Nueva York, con cientos de ministros y miles de delegados de la sociedad civil de todo el mundo.

Representantes de gobiernos y organizaciones de todo el mundo participan del 13 al 24 de este mes en el 61 período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, en inglés)

Sanam Amin, del Foro de Asia Pacífico sobre Mujeres, Derecho y Desarrollo (APWLD), dijo a IPS que dos integrantes de su delegación, originarias de Bangladesh y Nepal, los que “no figuraban en la primera ni en la segunda versión de la prohibición (de viaje de Trump)” no pudieron conseguir visa.

“Muchas organizaciones de la sociedad civil de otros países encuentran rechazos, y esto es nuevo para nosotras, pues nunca nos negaron la visa cuando presentamos las credenciales de la ONU”, relató Amin.

Ella mantuvo “contactos con ONU Mujeres en Bangladesh, en Bangkok y en Nueva York” durante semanas por este asunto para tratar de encontrar una solución. La APWLD es una organización no gubernamental acreditada ante el Consejo Económica y Social de la ONU.

“Las que no consiguieron visas iban a hablar o a participar en actividades y reuniones al margen de la sesión de la comisión con organizaciones sociales y delegaciones oficiales”, se lamentó.

Entre las personas que no pudieron conseguir visa hay una joven activista de El Salvador, quien finalmente participó el miércoles 15 en una de las actividades paralelas por vídeoconferencia. En cambio, las defensoras de los derechos de la mujer Mozn Hassan y Azza Soliman, de Egipto, no pudieron participar porque su propio gobierno no las dejó salir de su país.

La dificultad para los representantes de la sociedad civil de obtener visas para participar en reuniones de la ONU en Estados Unidos es anterior al actual gobierno de Trump, del Partido Republicano. Al respecto, el Departamento de Estado (cancillería) dijo a IPS que no podía realizar comentarios sobre casos particulares.

Sin embargo, si bien existen muchas razones para negar la visa, varias organizaciones sienten que este año se hace más difícil viajar.

“Es increíblemente despreciable que las defensoras de los derechos de las mujeres sientan que la revisión del decreto y la retórica general de odio del gobierno de Trump las haga sentir inseguras de venir a esta CSW y eso es lo que escuchamos”, se lamentó Jessica Stern, directora ejecutiva de OutRight Action International.

“Escuchamos a muchas activistas preocupadas por cómo las iban a tratar en los aeropuertos y en las fronteras de Estados Unidos. También escuchamos a activistas LGBTI que venían a esta reunión preocupadas por su seguridad”, añadió.

Stern y Amin se mostraron inquietas por las consecuencias y el significado de la prohibición de viaje, a pesar de que la justicia la dejó en suspenso, porque aun la versión revisada del decreto procura impedir el ingreso de ciudadanos de Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

“El texto incluso menciona a la violencia contra las mujeres, en la sección uno, en seis países, como motivo para ‘no admitir a quienes participan en actos de intolerancia y odio’”, precisó Amin.

“De hecho, impedirá a la sociedad civil de esos mismos países participar en encuentros como la CSW”, denunció.

“Y sus gobiernos se verán envalentonados para tomar posiciones más retrógradas con respecto a los derechos humanos de las mujeres, y Estados Unidos, con su ley mordaza global, entre otras políticas contra las mujeres, ocupa un lugar junto a esos mismos países a los que apunta con su prohibición”, explicó Amin.

Además, el tema del CSW de este año, el empoderamiento económico de las mujeres, no debe politizarse, añadió Stern.

“Debe ser un asunto no partidario que convoque a todos los gobiernos porque todos tienen interés en erradicar la pobreza y en el desarrollo económico nacional; y sabemos que las mujeres son mayoría entre los pobres, así que su empoderamiento económico empodera a las familias, a las comunidades y a las naciones”, remarcó.

También subrayó la importancia de la reunión como foro global para que las personas dedicadas a trabajar por la justicia de género en todo el mundo hablen con representantes de los gobiernos.

En la CSW, “miles de defensoras de los derechos de las mujeres y de la justicia de género hablan con los gobiernos del mundo para contarles las dificultades que encuentran con sus propios gobiernos y las responsabilidades que esperan que asuma el sistema internacional”, precisó Stern.

Las organizaciones que apoyan la campaña Sin fronteras para la Justicia de Género son MADRE, Just Associates (JASS), Center for Women’s Global Leadership, AWID, Fondo de Acción Urgente, Mujeres en la Red de Migración y OutRight Action International.

Traducido por Verónica Firme

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El día tiene más horas para las mujeres de Zimbabwe http://www.ipsnoticias.net/2017/03/el-dia-tiene-mas-horas-para-las-mujeres-de-zimbabwe/ http://www.ipsnoticias.net/2017/03/el-dia-tiene-mas-horas-para-las-mujeres-de-zimbabwe/#respond Mon, 13 Mar 2017 12:51:06 +0000 Sally Nyakanyanga http://www.ipsnoticias.net/?p=134205 Constance Huku, de la localidad rural de Masvingo, en el sudeste de Zimbabwe, carga leña. Crédito: Sally Nyakanyanga / IPS

Constance Huku, de la localidad rural de Masvingo, en el sudeste de Zimbabwe, carga leña. Crédito: Sally Nyakanyanga / IPS

Por Sally Nyakanyanga
HARARE, Mar 13 2017 (IPS)

El canto del gallo despierta a Tambudzai Zimbudzana, de 32 años, que rápidamente dobla sus mantas y sale de su casa de tres habitaciones, con techo de chapas, en Masvingo, una localidad rural del sudeste de Zimbabwe.

La mujer recoge unos leños de una enorme pila y prepara fuego para hervir el agua y hacer la comida para que su marido se bañe y coma antes de irse al trabajo en bicicleta."Las mujeres serán capaces de hacer más cuando haya hombres que compartan la responsabilidad en el hogar, así como cuando desempeñen un papel clave en las decisiones en sus hogares": Anna Giolitto.

“¡Shorai! ¡Shorai! ¡Shorai!”, llama Zimbudzana a su hija de 14 años, que aún duerme y debe ayudarla con las tareas diarias.

“Mi día comienza a las cuatro de la mañana. Cocino, enciendo el fuego, voy a buscar agua y paso el resto del tiempo en el campo o el jardín, según el mes”, relata la mujer.

“Mi día a menudo termina a las diez de la noche, ya que tengo que asegurarme de que todo el trabajo doméstico esté hecho, incluso atender a mis seis hijos, antes de poder descansar”, añade en diálogo con IPS. Rara vez le queda tiempo para asistir a actividades comunitarias.

Muchas mujeres y niñas se hacen cargo del trabajo – pesado, desigual y aparentemente natural – que implica cuidar a su familia, algo que pocas veces se aprecia, no resulta financieramente beneficioso y está profundamente arraigado en la cultura de este país del sur de África.

“En los últimos años, considerables evidencias y resultados de investigaciones demuestran que la inversión en el trabajo del cuidado no remunerado – por los gobiernos, la sociedad civil y los empleadores – mejoran el bienestar, el goce de los derechos de las mujeres, el desarrollo económico y reduce la desigualdad”, afirmó Anna Giolitto, de la organización humanitaria Oxfam.

Desde 2014, Oxfam trabaja en Zimbabwe para fortalecer los derechos económicos de las mujeres mediante la recolección de datos sobre los cuidados no remunerados, la innovación en las intervenciones y la influencia en políticas y prácticas para abordar la atención como parte del empoderamiento femenino.

La organización no gubernamental llevó a cabo programas en tres distritos desde 2014 y desarrolló dos herramientas para evaluar el trabajo doméstico no remunerado y el cuidado de las personas en las comunidades, el Análisis de Atención Rápida y la Encuesta sobre el Cuidado en el Hogar.

Charity Ncube, de la localidad rural de Masvingo, en el sudeste de Zimbabwe, lleva a su hijo y un contenedor de 20 litros de agua. Crédito: Sally Nyakanyanga / IPS

Charity Ncube, de la localidad rural de Masvingo, en el sudeste de Zimbabwe, lleva a su hijo y un contenedor de 20 litros de agua. Crédito: Sally Nyakanyanga / IPS

“El objetivo principal es reducir el tiempo o la labor requeridos para el trabajo doméstico diario y el cuidado de las personas, y así aumentar la participación de las mujeres, su empoderamiento, liderazgo y representación en las esferas públicas y privadas”, explicó Giolitto.

Los resultados de la encuesta mostraron que las mujeres se encargan de hacer de tres a seis veces más horas de trabajo de cuidados que los hombres.

Según ONU Mujeres, el mundo del trabajo está evolucionando, con importantes consecuencias y oportunidades para las mujeres debido a la globalización y las revoluciones tecnológica y digital.

Sin embargo, la creciente informalidad del trabajo, la inestabilidad de los medios de subsistencia y los ingresos, las nuevas políticas fiscales y comerciales y los impactos ambientales tienen un efecto negativo en el bienestar de muchas mujeres en todo el mundo. Como tales, deben abordarse en el contexto de su empoderamiento económico.

Las mujeres que trabajan en la economía informal de Zimbabwe se enfrentan diariamente a la hostilidad del entorno económico y de los funcionarios de seguridad, incluso en las aduanas.

“Nos confiscan los bienes en los puestos fronterizos debido a la cantidad limitada de mercancías que se permite ingresar al país. Acabamos pagando más dinero a los transportistas con el fin de pasar una cantidad razonable por la frontera”, manifestó Lorraine Sibanda, presidenta de la Cámara de Asociaciones de la Economía Informal de Zimbabwe (ZCIEA). Cerca de 65 por ciento de sus integrantes son mujeres, indicó.

Sibanda agregó que las tarifas de los transportistas no son uniformes, por lo que se puede pagar varias veces por las mismas mercancías. Además, tienen que cargar con gran peso durante mucho tiempo, lo que puede tener consecuencias nocivas para la salud de las mujeres involucradas en el comercio transfronterizo.

“Poco o nulo conocimiento de los trámites aduaneros, como la declaración de bienes, también contribuye a que las comerciantes sean víctimas de los transportistas depredadores, del personal de inmigración y otros elementos que rondan los puestos fronterizos para ganarse la vida”, aseguró Sibanda.

La Oficina Nacional de Estadísticas de Zimbabwe señaló que 84 por ciento de la clase trabajadora del país pertenece al sector informal y solo 11 por ciento tiene un empleo formal.

Oxfam no trabaja con mujeres comerciantes transfronterizas en Zimbabwe, pero aplica la estrategia de las “cuatro R” para el cambio en su empoderamiento.

  • Reconocer el trabajo de cuidados a nivel de las políticas, la comunidad y el hogar, para  hacerlo visible y valorarlo. Cambiar la idea de que se trata solo de una actividad natural de las mujeres. Es trabajo.
  • Reducir el trabajo de los cuidados mediante el uso de tecnologías y servicios que ahorren tiempo.
  • Redistribuir la responsabilidad del cuidado de manera más equitativa – de mujeres a hombres, y de familias al Estado y los empleadores.
  • Representar a las cuidadoras en la toma de decisiones.

“Las mujeres serán capaces de hacer más cuando haya hombres que compartan la responsabilidad en el hogar, así como cuando desempeñen un papel clave en las decisiones en sus hogares”, afirmó Giolitto.

Kelvin Hazangwi, de Padare (Foro de Hombres sobre Género), también enfatizó la necesidad de compartir el trabajo de cuidados no remunerados.

“Los hombres deben tomar la iniciativa para disminuir el peso del cuidado que hacen las mujeres, ya que esto tiene un efecto positivo en el hogar, la comunidad y el país en general”, opinó Hazangwi.

Padare es un foro de hombres que aboga por la igualdad de género en Zimbabwe.

ZCIEA cree que el sector informal es el futuro, y que políticas económicas de inclusión de género, la formalización del comercio informal, la infraestructura digna, la protección social, los servicios de salud, el reconocimiento de los comerciantes informales como actores económicos clave darán lugar a un crecimiento sostenible e inclusivo.

Traducido por Álvaro Queiruga

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Mujeres de América Latina enfrentan mayor pobreza y obesidad que varones http://www.ipsnoticias.net/2017/03/mujeres-de-america-latina-enfrentan-mayor-pobreza-y-obesidad-que-varones/ http://www.ipsnoticias.net/2017/03/mujeres-de-america-latina-enfrentan-mayor-pobreza-y-obesidad-que-varones/#respond Tue, 07 Mar 2017 18:28:34 +0000 http://www.ipsnoticias.net/?p=134178 En América Latina 40 por ciento de las mujeres rurales mayores de 15 años no tiene ingresos propios. Crédito: Max Toranzos/FAO

En América Latina 40 por ciento de las mujeres rurales mayores de 15 años no tiene ingresos propios. Crédito: Max Toranzos/FAO

Por Corresponsal Fao
SANTIAGO, Mar 7 2017 (IPS)

Cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer, este miércoles 8 de marzo, la FAO destacó la necesidad de empoderar a las mujeres para disminuir sus tasas de pobreza y obesidad, y avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

Los ODS destacan la igualdad y el empoderamiento de las mujeres no sólo como una meta sino como parte de la solución a los grandes problemas de desarrollo que enfrenta el mundo, ya que ellas son una piedra angular de la economía rural y la seguridad alimentaria.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), si se potencia el papel de las mujeres rurales y se invierte en actividades que aumenten significativamente su productividad, se podría disminuir de forma significativa el hambre y la malnutrición.

“Para lograrlo todos los países deben incorporar el enfoque de igualdad de género en sus políticas públicas, garantizar su efectiva implementación y convertirlo en un tema del más alto nivel político”, señaló Claudia Brito, Oficial de Género de la FAO.

En enero de este año, América Latina y el Caribe dio un gran paso en este sentido, cuando la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), adoptó la estrategia de género del mayor acuerdo regional de lucha contra el hambre, el Plan SAN CELAC.

Mayores tasas de malnutrición y pobreza

Según el Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional en ALC 2016, la obesidad impacta de forma desproporcionada a las mujeres de la región: un 26,8 por ciento en comparación con 18,5 por ciento de los hombres.

Existen múltiples factores detrás de esta tendencia regional, como la pobreza y la falta de acceso a recursos productivos, a servicios de salud integrales, su poco acceso a educación nutricional, sumados a una excesiva carga de trabajo, en especial en el caso de las mujeres rurales.

A pesar de que la pobreza general de la región ha disminuido, la pobreza de las mujeres, ha aumentado: según el índice de feminidad de la pobreza, por cada cien hombres indigentes en América Latina y el Caribe hay 121 mujeres indigentes.

En América Latina, 40 por ciento de las mujeres rurales mayores de 15 años no tiene ingresos propios, aunque trabaja a diario de forma no remunerada. Además, las mujeres rurales de la región sólo poseen una fracción de la tierra, el crédito, los insumos productivos y la educación en comparación a los hombres. 

Garantizar el acceso a la propiedad

El ODS 5 reconoce la importancia del acceso de las mujeres a la tierra y otras formas de propiedad, ya que les permite gozar de derechos humanos críticos como la seguridad alimentaria, la salud, el acceso al agua, a un trabajo decente y un hogar seguro.

Un estudio de seis países halló que el porcentaje de propietarias mujeres es mayor en México (32,2 por ciento) y en Paraguay (29,7 por ciento), y solo 20 por ciento en Nicaragua y 14 por ciento en Honduras.

Para las mujeres indígenas -que representan cerca de 10 por ciento de las mujeres rurales en la región- los derechos a la tierra suelen tomar la forma de derechos de propiedad colectiva y son claves para su seguridad alimentaria.

“Se debe fortalecer el acceso a la tierra de las mujeres indígenas de la región, en línea con el mandato de la Conferencia Mundial de Pueblos Indígenas de 2014, que estableció el compromiso de apoyar el empoderamiento de las mujeres indígenas”, dijo Brito. 

Inequidades en el mercado laboral rural

En América Latina y El Caribe, la población rural asciende a cerca de 121 millones de personas, quienes representan aproximadamente 20 por ciento de la población total. De ellas, 48 por ciento son mujeres, un total de 59 millones.

Aunque representan 20 por ciento de la mano de obra agrícola en América Latina y el Caribe, las mujeres enfrentan una serie de inequidades que afectan tanto su desarrollo económico como su seguridad alimentaria.

Los censos agrícolas indican que en América Latina y Caribe las mujeres a cargo de una explotación agrícola (mayoritariamente granjas para cultivo) van de ocho por ciento en Belice y Guatemala a no más de 30 por ciento en Chile, Jamaica y Santa Lucia.

Sin embargo, por lo general los predios encabezados por mujeres son más pequeños y en tierras de menor calidad.

Un estudio de la FAO ,que analizó las cadenas de valor de la yuca (Belice), quinua (Bolivia), maíz (Guatemala) y el cultivo del algodón a nivel regional desde una perspectiva de género, encontró que en el ámbito rural, el, pese a que realizan una gran parte de las actividades en la finca, además del trabajo doméstico y el cuidado no remunerado en los hogares.

Según el estudio, la participación de las mujeres es más marcada en actividades que involucran tiempo y esfuerzo físico, como plantar, desmalezar y cosechar. Contrariamente, participan menos en los eslabones de la cadena productiva asociados a la generación de mayores ingresos.

El estudio “Mujeres de Algodón” identificó diversos factores de desigualdad en las cadenas de valor de dicho cultivo en Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay y Perú, como el limitado acceso a créditos y esquemas de apoyo financiero, su falta de control sobre las ganancias obtenidas, y su bajo poder de decisión sobre bienes productivos.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

Revisado por Estrella Gutiérrez

 

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Ingenieras solares descalzas luchan contra la desigualdad http://www.ipsnoticias.net/2017/03/ingenieras-solares-descalzas-luchan-contra-la-desigualdad/ http://www.ipsnoticias.net/2017/03/ingenieras-solares-descalzas-luchan-contra-la-desigualdad/#respond Tue, 07 Mar 2017 16:50:55 +0000 Stella Paul http://www.ipsnoticias.net/?p=134171 La ingeniera Magan Kawar (de rosado), quien apenas terminó tercero de primaria, enseña a sus estudiantes de distintos países del mundo todo sobre la tecnología solar; ya capacitó a 900 mujeres de más de 20 países. Crédito: Stella Paul/IPS.

La ingeniera Magan Kawar (de rosado), quien apenas terminó tercero de primaria, enseña a sus estudiantes de distintos países del mundo todo sobre la tecnología solar; ya capacitó a 900 mujeres de más de 20 países. Crédito: Stella Paul/IPS.

Por Stella Paul
TILONIA, India,, Mar 7 2017 (IPS)

Una mañana del verano boreal de 2008, la india Magan Kawar decidió abandonar su aldea en busca de trabajo. Al otro día, sus suegros la condenaron al ostracismo. “Estaban muy enojados”, recordó la mujer de 52 años, con dos hijos y originaria de Bhawani Khera, 400 kilómetros al oeste de Nueva Delhi.

“Las mujeres nunca salen solas de su casa. Irse de la aldea y trabajar en una oficina con hombres fue una desgracia. Mis suegros dijeron que les llevé la desgracia”, relató."En todo el mundo, la vida de las mujeres es la misma, con demasiadas dificultades, pero juntas podemos reescribir nuestra historia": Magan Kawar.

Kawar salió rumbo a Tilonia, a una hora de autobús de su aldea, a pesar de que sus familiares enojados y sus vecinos impactados la vieron partir con total consternación. Junto con su esposo, se convirtió en técnica solar en un centro de innovación rural.

Cuando su mundo le cerró las puertas tras de sí, su esposo le aseguró: “Un día, todo estará bien”, recordó.

Ocho años después, Kawar, quien solo había terminado tercer grado de primaria, es una de las principales expertas en energía renovable de India.

Actualmente es la principal instructora del Barefoot College (Universidad Pies Descalzos), en Tilonia, un centro de innovación y capacitación único, donde las mujeres de todo el país y del mundo se especializan en tecnología solar.

Un instituto para ingenieras descalzas

La Universidad Pies Descalzos de Tilonia fue creada hace cuatro décadas por Bunker Roy, un educador visionario y ambientalista que imaginó un lugar donde las mujeres con poca o ninguna educación formal pudieran adquirir herramientas para ganarse la vida y convertirse en lideresas de sus comunidades.

Se enseñan muchos oficios como costura, soldadura y carpintería, entre otros, pero el programa más emblemático es un curso semestral en tecnología solar.

El curso acepta a mujeres mayores de 35 años, principalmente de comunidades económica y socialmente postergadas de zonas sin electricidad. Hay dos centros de aprendizaje separados, para las indias y para las extranjeras, llamadas “mamás solares”.

Cada una de las mamás solares es elegida por su comunidad y enviada al instituto por sus respectivos gobiernos y becadas por el de India, que les ofrece una beca que cubre su estadía en el campus y la comida.

Actualmente, hay 30 mamás solares de 13 países de Asia y África, entre los que se destacan India, Myanmar (Birmania), Siria, Malí, Sierra Leona y Botswana.

El último grupo de estudiantes se graduará el 15 de este mes, cuando recibirán 700 dólares como estipendio por los meses que estuvieron estudiando. Para muchas, es una suma que podrían emplear como capital semilla para comenzar un negocio en su comunidad.

Amarmani Oraon es una indígena analfabeta de la atribulada zona de Chhattisgarh, en India, que aprende a ensamblar el circuito para una linterna solar. Crédito: Stella Paul/IPS.

Amarmani Oraon es una indígena analfabeta de la atribulada zona de Chhattisgarh, en India, que aprende a ensamblar el circuito para una linterna solar. Crédito: Stella Paul/IPS.

Aprender mediante lengua de señas

Las alumnas que se graduaron en el último domingo de febrero recibieron una linterna solar, fabricada por las técnicas del instituto.

El circuito de la linterna es complejo, con decenas de microchips electrónicos conectados entre sí en una pequeña placa de poco más de 10 centímetros. Enseñar esa compleja tecnología cuando ni los profesores ni las estudiantes hablan inglés o cualquier otra idioma común puede parecer un enorme desafío, pero no para las instructoras de Pies Descalzos que tienen su propia metodología innovadora.

“Comenzamos haciendo una lista de las partes y de los equipos más importantes y les decimos a cada estudiante que se la aprenda de memoria. Eso es fundamental”, explicó Kawar. “Luego, nos comunicamos señalando las partes, las señales y las acciones”, acotó.

“Por ejemplo, tomo una placa de circuito, señalo una parte y digo ‘presionen’. O luego tomo un cable de la fuente de energía de prueba, se la muestro a las estudiantes y les digo ‘prueba de energía’. Y ellas copian”, detalló.

No se entregan certificados ya que el lugar no apunta a ser un centro formal de educación. En cambio, se pone en práctica un método “muy, muy simple” que fomenta una educación que “realmente empodere”, explicó Bunker Roy, también director de la universidad.

“Imagina a una mujer que nunca salió de su aldea, no sabe leer ni escribir, se toma un avión y viaja 19 horas para llegar a un país extraño, con comida rara, un idioma extraño y en seis meses se vuelve ingeniera solar mediante lengua de señas. Sabe más de ingeniería solar que un universitario recién graduado. ¿Qué puede ser más gratificante que eso?”, preguntó.

Las mujeres de aldeas rurales en India usan linternas solares fabricadas por mamás solares formadas en la Universidad Pies Descalzos de Tilonia. Crédito: Stella Paul/IPS.

Las mujeres de aldeas rurales en India usan linternas solares fabricadas por mamás solares formadas en la Universidad Pies Descalzos de Tilonia. Crédito: Stella Paul/IPS.

Perfeccionando su capacidad de liderazgo climático

Elizabeth Halauafu, de 42 años, llegó de Tonga, la pequeña nación insular del océano Pacífico considerada la más vulnerable del mundo al aumento del nivel del mar causado por el cambio climático. Pero que no ha adoptado con celeridad medidas de adaptación, como puede ser el uso de energías renovables.

Cuando Tonga finalmente se decida a asumir su papel y redoblar esfuerzos en la lucha contra el cambio climático, Bayes podrá ser una de las pioneras en tecnología solar gracias a la capacitación de la Universidad Pies Descalzos.

“Ya aprendí sobre instalaciones solares; puedo armar circuitos, ensamblar y reparar luces solares”, detalló.

“Cuando regrese a Tonga, me encantaría conseguir un trabajo que me permita utilizar mis habilidades. Mi esposo y yo quizá comencemos un emprendimiento solar”, indicó Bayes, antes de precisar que cuando llegue a su país será el inicio de la época de tormentas oceánicas, cuando la electricidad escasea.

Un lugar para compartir, olvidar y sobreponerse

Las mamás solares Hala Nasif y Azhar Sarhan llegaron procedentes de Damasco. El gobierno podrá tratar de presentar a la capital de Siria como un oasis en un país desgarrado por la guerra, pero la realidad en el terreno es muy diferente: hay apagones con frecuencia y todo el mundo vive con el temor de un colapso de la red eléctrica.

La tecnología solar no es muy popular, pero pronto podría ser la única fuente de electricidad si la guerra no termina en breve, coincidieron Nasif y Sarhan.

“Extraño mi casa y la comida, pero ver a otras mujeres que vinieron de lugares difíciles y me olvido de mis propias dificultades”, reconoció Nasif.

Lila Devi Gujjar, otra instructora como Kawar, comentó que la mayoría de las estudiantes cargan con un dolor enorme.

“Muchas sobrevivieron al abuso, la violencia y están quebradas espiritualmente. Pero aquí encuentran una forma de olvidar el pasado y de renovar la esperanza de reconstruir sus vidas”, observó Gujjar.

Kawar contó el caso de Chantal, una estudiante de República Democrática del Congo, que había sido violada varias veces. “Era su primera escapada de la violencia. Primero lloró durante días, luego se sumergió en el estudio. De alguna forma, nuestro entorno de aprendizaje informal le resultó confortante”, analizó.

“De alguna forma nos damos cuenta de que en todo el mundo, la vida de las mujeres es la misma, con demasiadas dificultades, pero juntas podemos reescribir nuestra historia”, arengó Kawar, quien reescribió la suya hace unos años mandando a sus dos hijos a la universidad e invitando a sus suegros a conocer la Universidad Pies Descalzos.

“Llegaron, me vieron enseñar y mi suegra exclamó: ‘pero son solo mujeres aprendiendo unas de otras’. Ese día, me volvió a recibir en la familia”, comentó con una sonrisa.

Traducido por Verónica Firme

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