La preferencia de Estados Unidos y Europa por las carnes magras perjudica a la industria avícola de África, alertó Luc Smalle, gerente de la agroempresa Rossgro en esta localidad de Sudáfrica.
Deficiencias sanitarias amenazan el auge de las exportaciones brasileñas de carne vacuna, pero ello poco va a influir a la reducción de la deforestación de la Amazonia, en su mayor parte provocada por la ganadería.
Hace años circulaban unos anuncios en los que un hombre aducía que había logrado su empleo a través de las páginas de ofertas laborales de The New York Times. Era una buena estrategia: anunciantes y buscadores de puestos de trabajo pagaban espacios en la sección de “clasificados” y los que deseaban empleo las consultaban.
Además de elevar a 14,2 millones el total de desempleados, la aguda recesión en los dos últimos años introdujo a Brasil la tendencia mundial de flexibilizar las leyes laborales para abaratar más aún el costo del trabajo.
Un nuevo informe del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (Fida) señala que en la última década se duplicaron las remesas que envían los trabajadores migrantes - que suelen estar ubicados en países industrializados - a sus familias en países de bajos ingresos.
Los océanos del mundo están peligrosamente expuestos a por lo menos tres grandes amenazas: el cambio climático, la grave degradación de la biodiversidad marina y las autoridades y dirigentes políticos. Estos últimos sencillamente favorecen su destrucción mediante subsidios a la sobrepesca e ignorando las capturas ilegales.
“Debemos ser plenamente conscientes de que sin un ambiente sano no gozaremos de nuestros derechos humanos básicos”, subrayó un experto de la ONU. Sin embargo, el presidente Donald Trump anunció el retiro de Estados Unidos, el mayor contaminador de la historia, del Acuerdo de París sobre cambio climático.
En el marco de la peor sequía del siglo, los sudafricanos inician este martes 30 un proceso de consultas globales para ponerse de acuerdo sobre el valor del agua, como forma de asegurar un uso más igualitario de este recurso finito.
Por fin: el presidente obsesionado por su slogan de campaña preferido (“América, primero”) está de gira en el exterior. Se ha escapado del laberinto ruso y la defenestración de su director del FBI. El Medio Oriente y Europa sufren el impacto del desembarco de su Air Force One, con un coste que dejará como un picnic por el vecindario sus partiditas golfistas en Mar-a-Lago, en las que ya se ha gastado más de lo empleado por Barack Obama en todo un año.
La desigualdad en los ingresos y la riqueza aumentó en las últimas décadas, pero el reconocimiento del papel que desempeñan la liberalización económica y la globalización en esa brecha nunca ha sido tan generalizado. Los guardianes del capitalismo global están nerviosos, pero poco hicieron para controlar o revertir la situación.
Tras la votación del “brexit”, miles de jóvenes se manifestaron por las calles de Gran Bretaña expresando su malestar por salirse de la Unión Europea. Pero según las encuestas, si hubieran concurrido a las urnas de forma masiva, y no solo 37 por ciento de ellos, el resultado del referendo habría sido el opuesto.
¿Podríamos cambiar el debate sobre Donald Trump y no concentrarnos en lo que hace, sino en su importancia histórica? Ojala las siguientes reflexiones sirvan para comprender que el presidente de Estados Unidos representa, de hecho, el final de un ciclo estadounidense y que estamos todos en el mismo barco.
Será difícil acabar con el hambre para 2030 porque está en peligro la capacidad de la humanidad para alimentarse debido a las crecientes presiones sobre los recursos naturales, la mayor desigualdad y las consecuencias del cambio climático, alerta el último informe de la FAO.
Los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) encuentran cada vez más dificultades para ingresar a los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) con sus exportaciones de alimentos.
Parecería la versión moderna y sin fin de las siete plagas de Egipto: vacas locas, gripe aviar, pescado contaminado con plomo, gripe porcina y langosta del desierto, la más peligrosa de las plagas migratorias, por no mencionar a la roya agresiva, que pone en riesgo a los cultivos de trigo en tres continentes. Pero hay más.
“El mundo está en crisis, y lo que no es menos importante, debido a que las élites gobernantes se distanciaron de las necesidades y de las aspiraciones de la gente. El sentimiento de haber quedado atrás hizo que se revelaran contra la gobernanza estratificada de sus países”, alertan especialistas.
Hace tiempo que el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene que China, su mayor socio comercial, hace trampa, por ello decidió priorizar el cambio de las condiciones y de los términos comerciales como parte de su estrategia para que su país “vuelva a ser grande”.