SALUD-EL SALVADOR: Año nuevo, medicamentos más baratos
Por Edgardo AyalaSAN SALVADOR, ene (IPS) - Tras años de retrasos y bloqueos, la entrada en vigencia de una norma
que regula el mercado de fármacos permitirá a los salvadoreños acceder a
ellos a precios más razonables, con rebajas superiores a 50 por ciento
en algunos casos de gran venta como el usado para controlar la diabetes. "La Ley de Medicamentos es un avance significativo en el derecho a la
salud" en El Salvador, dijo a IPS la directora de la Asociación de
Promotores Comunales Salvadoreños, Margarita Posada, una de las
primeras activistas en presentar en 2002 una iniciativa legislativa
para poner coto al abuso de laboratorios y farmacias.
La flamante Dirección Nacional de Medicamentos (DNM) publicó a
comienzos de este mes los precios máximos de venta al público de
4.406
fármacos, donde se aprecia una baja promedio de 35 por ciento.
En ese universo, empero, los más vendidos y más caros tienen una
rebaja media de 69 por ciento, una buena noticia para los
consumidores
que por décadas han estado pagando altos precios fijados por una
industria poco regulada y que ha sido acusada por organizaciones
sociales de cometer abusos en la comercialización.
Así se aprecia en la lista de la DNM que un medicamento para tratar
el
colesterol, que todavía cuesta el equivalente a 68 dólares, baja a
37,
y otro para controlar la diabetes pasa de 23 dólares a 10,73.
La medida de adecuación de valores en la venta al público de
medicamentos, solo aplicará a los requeridos bajo receta médica,
según
lo establecido en la ley que, si bien fue aprobada en febrero de
2012,
recién pudo hacerse efectiva el 29 de diciembre una vez que el Poder
Ejecutivo la reglamentó.
La norma da plazo hasta el 1 de abril para que las farmacias adopten
los nuevos valores de esos productos y los coloquen en las viñetas
respectivas.
La Organización Mundial de la Salud establece que los fármacos no
deben quintuplicar el precio de referencia internacional (PRI), pero
en este país han excedido con creces ese parámetro, según estudios
realizados por la estatal Universidad de El Salvador.
"Por supuesto que ha habido abusos por parte de la industria
farmacéutica", agregó Posada, tras señalar que el mismo medicamento
para controlar la presión arterial que en Ecuador vale el equivalente
a cuatro dólares, el precio en El Salvador es de 17 dólares.
Los precios divulgados por la DNM han sido el resultado de
compararlos
con medicamentos en el resto de América Central y en el listado del
PRI. Un nuevo bloque de productos, con rebajas significativas en los
nuevos valores al público, estará listo en febrero y totalizará
alrededor de 7.000.
"En tres meses, todos los productos deberán mostrar la etiqueta con
el
precio de venta máximo al público", indicó a IPS el titular de la
DNM,
José Vicente Coto.
Mientras se divulgan estos precios, el sector farmacéutico mantiene
la
misma hostilidad que mostró desde que la legislación fue puesta a
debate.
Propietarios de farmacias, los últimos en la cadena que tiene que
aplicar las modificaciones en los precios, se reunieron en diciembre
con funcionarios de la DNM para que les aclararan los alcances de la
normativa, pero el encuentro se convirtió en un espacio para que los
empresarios mostraran colectivamente su desacuerdo con la aplicación
de la ley.
Según ellos, la ley les traería pérdidas económicas porque, en tres
meses, no podrán vender los productos adquiridos con los precios
anteriores.
"Esto nos va a causar pérdidas, sin duda alguna, y no podemos bajar
el
precio solo porque la ley lo dice", dijo Ricardo Iglesias,
propietario
de la farmacia La Divina Providencia, de Chalatenango, al norte del
país.
En general, los propietarios de farmacias se quejaron de que la norma
los presiona a ellos para adaptar sus precios, pero no dice nada a
los
laboratorios que producen los fármacos ni a las distribuidoras, que
los comercializan.
El director de la DNM les dijo que la ley regula nada más el precio
de
venta al público, pero se entiende que toda la cadena de producción
tendrá que readecuarse a la normativa, lo cual incluye por supuesto a
los laboratorios y a las distribuidoras.
En tanto, la Asociación de la Industria Química Farmacéutica de El
Salvador (Inquifar), que aglutina a los laboratorios, dijo que el
sector no podrá subsistir con los precios que impone la ley.
Carmen Estela Pérez, directora ejecutiva de Inquifar, señaló que se
ha
identificado un bloque grande de fármacos que no podrán venderse
porque los precios que manda la ley están incluso por debajo de sus
costos.
"Los precios que hemos conocido con inviables", señaló Pérez a una
estación de televisión.
Además están en juego, agregó, los 7.000 empleos directos y los 110
millones de dólares en exportaciones generados por el sector
farmacéutico.
La Corte Suprema de Justicia aceptó en octubre del 2012 un recurso de
inconstitucionalidad interpuesto por una ciudadana contra algunos
artículos de la Ley de Medicamentos, con lo cual la industria
farmacéutica se juega su última carta para anular la legislación y la
baja en los precios.
Pérez dejó entrever que la norma, impulsada por el grupo
parlamentario
del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN),
pudiera intentar desplazar a la industria local para dar cabida al
Alba Médica, una iniciativa que pretendería seguir los pasos a Alba
Petróleos, que ya está funcionando entre alcaldes del FMLN y el
gobierno de Venezuela.
Todo lo relacionado al ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos
de Nuestra América) causa urticaria en sectores conservadores
salvadoreños, sobre todo por la cercanía entre dirigentes del otrora
guerrillero FMLN con el gobierno venezolano de Hugo Chávez y su
Socialismo del siglo XXI, impulsor de esa alianza de países
latinoamericanos.
El analista Kirio Waldo Salgado dijo en una entrevista televisiva
que,
si al caso Alba Médica entra al mercado, eso no debería asustar a
nadie, pues de eso se trata el libre mercado que tanto se ha
pregonado
en El Salvador.(FIN/2013) |