: Esclavitud moderna se hace visible en Chile
Por Marianela JarroudSANTIAGO, feb (IPS) - Chile se trasformó en los últimos años en un enclave de
destino,
tránsito y origen de trata de personas, afirman expertos. Para
las
autoridades judiciales, la explotación sexual y laboral son
las formas
más frecuentes de la "esclavitud moderna". "Si bien uno puede decir que es apreciable el fenómeno de
trata en
Chile, el número de investigaciones no responde a la
percepción que
pueda existir respecto de un volumen mayor de estos hechos",
advirtió
a IPS el jefe de la Unidad de Delitos Económicos, Lavado de
Dinero y
Crimen Organizado de la Fiscalía Nacional, Mauricio
Fernández.
"Debe haber cifras mucho más altas, con muchas situaciones
no
denunciadas o no investigadas", añadió.
Es que las estadísticas de la Subsecretaría del Interior
indican que
solo 22 personas fueron identificadas como víctimas de este
delito
entre 2007 y 2011, la mayoría mujeres y niños. En el mismo
lapso
fueron detenidas 63 personas, resultando condenadas 10 de
ellas.
Pero el Informe sobre la Trata de Personas 2012 del
Departamento de
Estado de Estados Unidos asegura que Chile es hoy "origen,
tránsito y
destino de hombres, mujeres y niños víctimas de la trata de
personas
con fines de explotación sexual y trabajos forzados".
El documento explica que mucha trata es interna y con fines
sexuales,
aunque también "mujeres y niñas de otros países
latinoamericanos,
como Argentina, Bolivia, Perú, Paraguay, la República
Dominicana y
Colombia, van a Chile atraídas por el señuelo de
fraudulentas ofertas
de trabajos y posteriormente son coaccionadas a ejercer la
prostitución o entrar a servidumbre doméstica".
La Organización de los Estados Americanos estableció que la
trata de
personas afecta a dos millones de personas y moviliza un
estimado de
6.600 millones de dólares en América Latina.
Chile solo en 2011 incorporó una normativa que aborda este
delito. La
ley 20.507 actualizó el Código Penal para tipificar todas
las formas
de trata, incluida la realizada con fines laborales y el
tráfico de
migrantes.
"Desde que existen las figuras nuevas de trata se han
realizado
investigaciones que han derivado en sentencias
condenatorias", afirmó
Fernández, aunque reconoció que "sin duda hay muchos
desafíos en
términos de preparación de los equipos investigativos frente
a una
normativa que es nueva".
Fernández precisó que está pendiente que "fluya
adecuadamente la
información de sospecha de fenómenos que puedan configurarse
dentro
de ese delito".
"Algunos países se caracterizan por ser tránsito de personas
víctimas
de trata, otros por ser destino u origen, pero Chile reúne
todas esas
condiciones", señaló a IPS el sacerdote Idenilso Bortolotto,
vicepresidente del Instituto Católico Chileno de Migración
(Incami)
(http://www.incami.cl/home.php).
Bortolotto agregó que ello se debe a que este país ofrece
"una cierta
seguridad" y que es atrayente, en medio de complicados
"contextos
sociales, económicos y políticos de la región" que abonan la
trata,
definida por la Organización de las Naciones Unidas como la
captación, transporte, traslado y recepción de personas,
recurriendo
a la amenaza o al uso de fuerza u otras formas de coacción.
Este fenómeno estalló en los medios de comunicación en Chile
en 2011,
cuando se hizo pública la miserable situación en la que se
encontraban 57 ciudadanos paraguayos que trabajaban
ilegalmente en
los establecimientos rurales del excandidato presidencial
derechista
Francisco Javier Errázuriz.
Este empresario fue llevado ante los tribunales mediante una
querella
presentada por el Ministerio del Interior y el Instituto de
Derechos
Humanos, acusado de tráfico de inmigrantes, pero el jueves
14 fue
sobreseído temporal y parcialmente por el juez actuante tras
un
informe médico indicando que se encuentra en un estado de
"enajenación mental".
A comienzos de 2012, el también empresario Eugenio Mujica,
excónsul
honorario en Buenos Aires de la dictadura de Augusto
Pinochet (1973-
1990), convocó a 43 ciudadanos peruanos para que trabajaran
en la
cosecha de ciruelas en su campo en el centro de Chile con
promesas de
sueldo y condiciones de vivienda y alimentación dignas que
jamás se
cumplieron.
Otros casos que investiga la justicia involucran a víctimas
de
explotación sexual comercial reclutadas en Colombia o
República
Dominicana.
Antes de la entrada en vigor de la ley "pensábamos que en
nuestro
país esto no existía la trata de personas", admitió a IPS la
asistente social Ingrid Almendras, de la organización no
gubernamental Raíces, que hace más de 10 años investiga el
tráfico
humano con fines de explotación sexual en el país.
Almendras precisó que, si bien la ley es "un gran avance",
al ser
nueva "está todo por hacerse". Añadió que un aporte positivo
es que
otorga la posibilidad de que las víctimas reconocidas
legalmente
puedan quedarse en el país, una diferencia con Europa, donde
las
víctimas son repatriadas.
En esa línea, el Incami y el Servicio Nacional de la Mujer
implementaron una Casa de Acogida para mujeres
sobrevivientes de
estos delitos. Almendras indicó que en los esquemas de
explotación
sexual comercial de niñas, niños y adolescentes, "las más
dañadas"
son aquellas que también fueron sujetas a trata.
"Te encuentras en un lugar que no conoces, donde no tienes
redes ni
conocidos. Muchas veces las vuelven adictas a las drogas, lo
que las
hace más dependientes y las predisponen de mejor manera para
los
eventuales clientes", señaló.
La asistente social sostuvo que en estos casos, la
rehabilitación
requiere, como mínimo, tres o cuatro años, pues en menos
tiempo "no
se puede realizar un trabajo real". De todas formas,
advirtió, los
procesos dependen de cada persona.
A juicio de los expertos, un tema pendiente es la
concientización de
la sociedad chilena sobre este delito y la tolerancia hacia
los
inmigrantes.
"Falta un trabajo muy grande, buscamos concientizar,
sensibilizar,
comunicar de este flagelo", afirmó Bortolotto.
Según una encuesta de la Alianza Comunicación y Pobreza, un
41 por
ciento de los migrantes asegura haber sufrido discriminación
de parte
de ciudadanos chilenos. La cifra aumenta en el caso de
personas de
países vecinos y afrodescendientes.
"Estamos lejos de que la ciudadanía conozca, comprenda de lo
que
estamos hablando y entienda que se trata de la esclavitud
moderna",
concluyó el sacerdote.(FIN/2013) |