CIENCIA-BRASIL: La energía en una semilla de ricino
Por Mario Osava (Tierramérica)*RIO DE JANEIRO, may (IPS) - En la búsqueda de combustibles
menos contaminantes, el uso del aceite de ricino (Ricinus
communis) tiene beneficios ambientales y técnicos y representa una
gran oportunidad de desarrollo para zonas áridas y empobrecidas,
como el nordeste de Brasil.
El aceite que se extrae de las semillas de esta planta ya tiene
un mercado internacional creciente, asegurado por 700 aplicaciones
que incluyen usos medicinales y cosméticos y sustitución del
petróleo en plásticos y lubricantes.
El producto también se utiliza en la producción de fibra
óptica, vidrio a prueba de balas y prótesis óseas. Además, es
indispensable para impedir la congelación de combustibles y
lubricantes de aviones y cohetes espaciales, a bajísimas
temperaturas.
”Pero su gran mercado se está abriendo en el campo energético,
con la expansión del biodiesel”, señaló a Tierramérica Napoleao
Beltrao, quien investiga hace 18 años las propiedades del ricino
en la unidad Algodón de la estatal Empresa Brasileña de
Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), en la nororiental ciudad de
Campina Grande, estado de Paraíba.
El aceite de ricino es el mejor para producir biodiesel, por
ser el único soluble en alcohol, y no requerir calor y el
consecuente gasto de energía que exigen otros aceites vegetales en
su transformación a combustible, argumentó el investigador.
El biodiesel, químicamente denominado éster, resulta de la
reacción de cualquier ácido graso con alcohol etílico (etanol) o
metílico (metanol). Europa y Estados Unidos ya consumen casi dos
mil millones de litros anuales de biodiesel, hecho sobre todo de
colza o soja y metanol.
Sus productores crearon asociaciones nacionales e
internacionales para difundir esta energía alternativa, que reduce
la contaminación urbana y el efecto invernadero característico de
los gases emitidos por la combustión de petróleo.
Beltrao confía en la competitividad del ricino frente a los
demás aceites vegetales.
La planta es de fácil cultivo y resistente a la escasez de
agua. Por eso es ideal para el extenso y semiárido nordeste
brasileño. Allí, según Beltrao, se dispone de casi cuatro millones
de hectáreas apropiadas, donde se alcanzaría un rendimiento de
hasta 1,5 toneladas de semillas de ricino por hectárea, mientras
el promedio mundial es de apenas 750 kilogramos.
Además, el ricino se convertiría en una alternativa productiva
para ”15 millones de personas que pasan hambre” en la región más
pobre del país, dijo el especialista.
Investigaciones recientes y mejoras genéticas permitieron
elevar de 24 a 48 por ciento el contenido de aceite en la semilla
del ricino. La soja sólo contiene 17 por ciento de aceite, observó
el investigador.
Se logró también reducir la altura de la planta, que alcanzaba
tres metros, lo que dificultaba la cosecha manual y la
mecanización. Ahora hay variedades de 1,7 metros.
El mercado para el aceite de ricino es ”ilimitado”, porque se
multiplican sus usos, evaluó Roberto Veneziani, director de la
empresa Braswey, con sede en la meridional Sao Paulo y exportadora
del producto a Europa y América.
Es el mejor para hacer tintas especiales y para usos en áreas
de alta tecnología, como los reactores nucleares, destacó.
Sin embargo, conquistar el mercado de biodiesel requiere dos
aspectos clave: la mecanización de la cosecha y superar las
grandes oscilaciones de precios, opinó Veneziani.
Brasil, durante décadas el mayor productor y exportador mundial
de aceite de ricino, cayó al tercer lugar, superado por India y
China. Su producción de 500 mil toneladas a fines de los años 80
cayó a menos de 120 mil el año pasado, según Veneziani.
Una señal clara de que Brasil se inclinará al biodiesel
impulsaría el renacimiento de este cultivo.
Pero eso está por verse, según Fernando Baratelli de la empresa
estatal Petrobrás, quien asegura que los precios son un obstáculo
para el biodiesel.
”El aceite de soja cuesta el doble que el diesel. En Alemania,
el biodiesel avanzó porque el gobierno redujo la carga impositiva,
algo que difícilmente Brasil podría ofrecer”, dijo Baratelli,
quien lidera el sector de Gas y Energía del Centro de Pesquisa
(CENPES) de Petrobrás.
El funcionario reconoció, sin embargo, que el ricino es
”prometedor por sus aspectos sociales y ambientales” e informó que
el propio CENPES está evaluando su viabilidad en una planta
piloto.
* Publicado originalmente el 24 de mayo por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.
((FIN/2003) |