| COLOMBIA:
El arte como terapia infantil
Hernando Gil es un médico de
la Asociación de Cabildos Indígenas
del Norte del Cauca que por estos días
trabaja sin parar en la asamblea permanente de
Natalá, junto con un equipo de salud. Es
que el pueblo nasa tiene su propio servicio médico,
reconocido por el Estado.
Aquí se atienden especialmente problemas
de "ansiedad, depresión, estrés
y todas las reacciones psicosomáticas que
se presentan por el miedo y el terror. También
lo que se da como consecuencia del hacinamiento
y malas condiciones sanitarias”, señaló
a IPS.
En la mayoría de los casos "tratamos
de disminuir la ansiedad con medicamentos alternativos,
homeopáticos y plantas medicinales, y para
los afectados con infecciones "usamos el
tratamiento convencional”, explicó.
Esta zona los más afectados son los niños.
En una dinámica terapéutica hecha
con ayuda de jóvenes recreacionistas, el
servicio de salud indígena puso a los pequeños
a pintar el domingo por la mañana.
"En este momento es muy importante que
los niños tengan claridad sobre lo que
está sucediendo. Que tenga significado
y sentido para ellos el estar en grupo, y que
tengan el respaldo de todos los adultos y su círculo
familiar”, explicó Gil.
Los dibujos no dejan dudas. Pintan guerrilleros
que disparan desde las inmediaciones de las viviendas
a helicópteros y la respuesta armada de
éstos dirigida directamente sobre las casas
de la población civil. También muestran
niños llorando y con gesto de desesperación.
"En los momentos en que hay enfrentamientos,
ellos salen corriendo, lloran, quedan expuestos
a ser agredidos y buscan la cobertura de los padres”,
relató el médico.
"A través de los dibujos podemos
conocer qué les está pasando y también
evidenciar si tienen alguna incapacidad”,
agregó.
Para Gil, por el momento, la presencia de todos
en un solo lugar "es el mejor vehículo
para atenderlos. Ni me imagino qué pasaría
a alguno de estos niños si estuviera alejado,
fuera de aquí. Estaría ensimismado,
sólo, sufriendo un proceso de trauma mental”,
explicó.
Los médicos ya están planeando
qué hacer. "Todo depende de sí
el conflicto cesa. Pero si el conflicto permanece,
no sabemos cómo van a responder más
tarde”, dijo. Entonces, niños y adultos
tendrían que ser llevados a otro lugar.
La niña Lizeth Sánchez, en lugar
de pintar, escribió con letra primorosa
su deseo: "quiero que la guerra se acabe
hasta en los libros”.
Aquí, el que está peor es el que
evade la situación: pintó unas flores
y un radiante sol. (FIN)
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