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EDITORIAL
Los hombres marcan la diferencia
A
medida que los índices de infección por VIH (Virus
de Inmunodeficiencia Humana) aumentan, sobre todo entre los jóvenes,
es claro que debemos hacer mucho más para cambiar los patrones
que alimentan la pandemia.
Este
año, Naciones Unidas difunde el rol especial que juegan hombres
y niños. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas contra
el VIH/SIDA, ONUSIDA, seleccionó el lema "A mí
me importa..¿Y a ti?" para la Campaña Mundial
contra el SIDA 2001.
Este
mensaje está destinado a todos los varones, no sólo
presidentes y primeros ministros, sino también a hombres
comunes, jóvenes que van a la escuela, deportistas, maestros
y padres de familia.
En
América Latina, así como en muchas partes del mundo,
diversas normas culturales y sociales, incluyendo lo que llamamos
"machismo", pueden estar lesionando nuestros esfuerzos
para frenar el SIDA. Son los hombres quienes generalmente deciden
cómo se desarrolla una relación sexual y, con frecuencia,
simplemente no usan condones.
Además
de que representa un riesgo para los propios hombres, esta norma
social puede crear terribles amenazas para sus parejas. Muchos hombres
y niños latinoamericanos creen que es de "machos"
tomar riesgos, o incluso tener relaciones sexuales a la fuerza.
El machismo, junto con la violencia sexual contra las mujeres (dentro
y fuera de los hogares), la drogadicción, la pobreza y el
abuso infantil, ayuda a extender el VIH entre mujeres jóvenes
y sus hijos. Las víctimas de violencia sexual también
son más vulnerables en el futuro.
En
la era del SIDA, tenemos que trabajar para cambiar los patrones
culturales que aseguran que "los verdaderos hombres corren
riesgos". En lugar de eso, debemos enseñar que es de
"machos" cuidarse y protegerse a sí mismos y a
los demás de una infección mortal.
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