| GINEBRA (IPS) La iniciativa
contra el hambre y la pobreza en el mundo, lanzada por el
gobierno de Brasil con apoyo de otras naciones y de la ONU,
se funda en la idea de que la globalización en curso
genera recursos más que suficientes para financiar
un programa de lucha contra esos flagelos.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula
da Slva, propuso forjar una alianza para movilizar la voluntad
política y el apoyo financiero y recomienda estudiar
los mecanismos apropiados para obtener recursos destinados
a un fondo especial.
Los aportes frescos podrían provenir de imposiciones
al tráfico de armas y a algunos flujos financieros,
sugirió Lula. Sus dos apoyos más convencidos
del plan, los mandatarios Ricardo Lagos, de Chile, y Jacques
Chirac, de Francia, calculan que ya nada se puede esperar
de la fuente tradicional de recursos de las últimas
décadas, la asistencia oficial al desarrollo (AOD).
La AOD establece que los 30 países industrializados
destinen cada año 0,7 por ciento de su producto bruto
interno como contribución al desarrollo de las naciones
del Sur, pero ese es un compromiso que hoy sólo tres
cumplen.
Es difícil que los países ricos vayan a mejorar
su aporte actual, por eso se cree que la AOD llegó
a su techo, opinó Lagos, quien junto a Chirac y el
secretario general de la ONU (Organización de las Naciones
Unidas), Kofi Annan, acompañaron 30 de enero en Ginebra
a Lula en el lanzamiento de su plan mundial contra el hambre
y la pobreza.
El fenómeno de la pobreza y el hambre se refleja
en los 1.100 millones de personas que luchan por sobrevivir
con menos de un dólar al día, 840 millones de
los cuales no consumen las calorías mínimas
para subsistir.
Lula recordó en su discurso que el hambre es una
"arma de destrucción masiva" que mata a 24.000
personas cada día, entre los que se cuentan 11 niños
menores de cinco años por minuto.
La reducción en 2015 de la pobreza en el mundo a
la mitad de los valores de 1990, según los informes
anuales del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas,
es una de las llamadas metas del milenio establecidas por
la Asamblea General de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) de 2000.
Para alcanzar ese y otros objetivos relacionados con la
pobreza se necesita aumentar las contribuciones de los actuales
50.000 millones de dólares anuales de la AOD a por
lo menos 110.000 millones, precisó Chirac, quien sin
embargo descartó que los países ricos vayan
a proporcionar esos fondos adicionales. Por ese motivo, se
necesitan recursos nuevos, dijo.
Una alternativa interesante sería poner en marcha
finalmente el Fondo de Financiación Internacional,
conocido por sus siglas en inglés IFF, una idea de
técnicos y funcionarios británicos que propone
crear un sistema de prefinanciación de la ayuda al
desarrollo.
El proyecto del IFF será discutido en abril en París,
pero Chirac y también Lagos y Lula mostraron simpatía
por el plan. El presidente francés favoreció
también la constitución de un grupo de trabajo
que estudie otras variantes de financiación, que un
principio estará conformado por representantes de ese
país y brasileños y tendrá carácter
técnico.
El organismo examinará la propuesta británica
de una nueva institución internacional de financiación
y otras iniciativas, como la imposición fiscal de algunas
transacciones internacionales, como ciertos tipos de ventas
de armas y algunas operaciones financieras.
Pero Chirac descartó la posibilidad de implantar
la tasa Tobin, como se la llamó a la propuesta de organizaciones
no gubernamentales, en gran parte francesas, de grabar ciertos
flujos financieros internacionales y destinar esa recaudación
para atender las necesidades humanas y de preservación
del ambiente para el desarrollo.
James Tobin, galardonado en 1981 con el premio Nobel de
Economía, había estudiado la posibilidad de
establecer un impuesto sobre los movimientos financieros internacionales,
pero no compartió la idea de destinarlo a un fondo
para el desarrollo como propusieron las agrupaciones de la
sociedad civil en la década del 90.
No será un impuesto Tobin, que no ha tenido éxito,
sentenció Chirac. Los fondos para la lucha contra la
pobreza y el hambre tienen que salir de "la tremenda
riqueza" que genera la globalización, coincidieron
los tres mandatarios.
Chirac observó que para cumplir las metas del milenio
harían falta 60.000 millones de dólares adicionales
por año. Esa cifra es sólo una gota comparada
con los 8.000 billones de dólares que, al amparo de
la globalización, mueve el comercio mundial cada año,
dijo.
Por su parte, Lagos sostuvo que el proceso de globalización
presenta todavía un déficit social para el cual
no ha entregado aún una solución. El presidente
chileno mencionó que en la alianza contra el hambre
hay también un lugar para el sector privado.
El grupo técnico integrado por brasileños
y franceses entregará sus conclusiones en una reunión
que se hará en septiembre en Nueva York, en coincidencia
con la anual Asamblea General de la ONU. Chile hizo saber
que espera anunciar su incorporación al grupo técnico
en ese encuentro (FIN)
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