| MONTEVIDEO, 30 ene (IPS)
La mayoría de los países de América cedieron
a la insistencia de Estados Unidos y se comprometieron en
la capital uruguaya a redoblar las medidad de seguridad antiterroristas
en sus puertos marítimos y aéreos.
El Comité Interamericano contra el Terrorismo (Cicte)
terminó el 30 de enero en Montevideo su cuarto período
de sesiones con una declaración en la que anuncia también
la creación de un sistema continental de vigilancia
contra actividades terroristas en Internet, la red mundial
de computadoras.
A la reunión de este comité de la Organización
de Estados Americanos (OEA), que comenzó el 28 de enero,
asistió el coordinador de lucha antiterrorista del
Departamento de Estado (cancillería) estadounidense,
Joseph Cofer Black, antes de partir para una visita a Buenos
Aires.
Al igual que la OEA, el Cicte no incluye a Cuba.
El funcionario estadounidense subrayó el interés
del gobierno de George W. Bush en que los países del
continente fortalezcan sus controles en aeropuertos y centrales
marítimas, y anunció el aporte de 1,6 millones
de dólares para que el Cicte coordine medidas en ese
sentido.
Washington insiste en este punto con la intención
declarada de impedir que América Latina se convierta
en un ”puerto seguro” para terroristas internacionales,
tras la ofensiva militar estadounidense en Afganistán.
Esa ofensiva, realizada en 2001, derrocó al movimiento
islámico Talibán, que controlaba la mayor parte
del territorio afgano y amparaba a la organización
extremista Al Qaeda, a la que el gobierno estadonidense considera
responsable de los atentados de septiembre de 2001 en Nueva
York y Washington.
En la denominada Declaración de Montevideo, el Cicte
destacó la importancia de ”promover la mayor
seguridad posible para el transporte en todas sus modalidades,
incluso en los aeropuertos, puertos y fronteras, sin perjuicio
de los compromisos internacionales pertinentes relativos al
libre movimiento de personas y la facilitación del
comercio”.
Además, subrayó la necesidad de ”tomar
medidas preventivas contra incidentes que afecten la seguridad
de los buques y las instalaciones portuarias, garantizando
la seguridad marítima contra amenazas terroristas”.
”Entendemos que cada país debe tomar las medidas
que considere necesarias para impedir el ingreso de terroristas
a su territorio. Lo que ahora necesitamos es coordinar de
forma permanente todos los esfuerzos entre los países”,
dijo a IPS el subsecretario de Defensa de Uruguay, Elías
Bluth, tras asumir la presidencia rotativa del Cicte.
Black aseguró que Washington está satisfecho
con el respaldo de América Latina a su campaña
mundial antiterrorista, y aseguró que la red Al Qaeda,
dirigida por el saudita Osama bin Laden, está en una
situación ”catastrófica”.
”Las dos terceras partes de sus dirigentes fueron
detenidos o muertos. La caza de la otra tercera parte sigue
adelante”, afirmó el funcionario, y dijo no tener
datos confiables sobre la presencia permanente de células
de esa organización en América Latina.
El funcionario explicó que, ante la campaña
internacional lanzada por el gobierno de George W. Bush, los
miembros de Al Qaeda están ”huyendo” por
el mundo y ”a la defensiva”, y por lo tanto les
cuesta más preparar atentados.
El grupo de Bin Laden se convirtió en la principal
amenaza terrorista contra la seguridad de Estados Unidos tras
los ataques suicidas de septiembre de 2001, en los que murieron
unas 3.000 personas. Antes, el primer lugar lo ocupaba la
organización libanesa Hizbolá, explicó
Black en Montevideo.
El funcionario destacó la ”excelente”
relación de Estados Unidos con Argentina, Brasil y
Paraguay, que juntos conforman el llamado Grupo 3+1, destinado
a vigilar la llamada Triple Frontera (entre esos países
latinoamericanos), donde Washington sospecha que terroristas
recolectan fondos para sus actividades.
El funcionario afirmó que cuando los soldados estadounidenses
ingresaron en algunos escondites de Al Qaeda en Afganistán,
hallaron varios afiches con imágenes de las cataratas
del Iguazú, una atracción turística de
la Triple Frontera.
Los 34 países del hemisferio representados en el
Cicte se
comprometieron a identificar y combatir peligros terroristas
”emergentes”, como las amenazas a la seguridad
cibernética.
La delegada salvadoreña Margarita Escobar, que entregó
a Uruguay la presidencia del grupo durante la reunión
en Montevideo, explicó que la idea es formar una ”red
hemisférica de alerta”, con ”servicio de
24 horas los siete días de la semana”, para ”prever
cualquier ataque a la seguridad cibernética”
del continente.
Escobar destacó que el terrorismo cibernético
parece menos grave que el convencional, pero ”puede
causar mucho daño y caos si logra dañar los
sistemas financieros, sanitarios y de seguridad” de
los países.
Bluth anunció que, durante su presidencia, el Cicte
buscará ”capacitar personal y establecer sistemas
de alerta ante la posible infiltración de virus y otras
herramientas que puedan socavar las redes informáticas
de los Estados”.
El comité de la OEA también señaló
la importancia de que todas las medidas contra el terrorismo
que se adopten en el continente sean ”con pleno respeto
del estado de derecho y el derecho internacional, incluidos
el derecho internacional humanitario y el derecho internacional
de los refugiados”.
”Es vital dejar en claro que no se trata de perseguir
a los
inmigrantes, sino que estamos hablando de luchar contra el
terrorismo. Todo tiene que hacerse con respeto al derecho
internacional”, dijo Escobar a IPS.
La reunión en Montevideo fue también la oportunidad
para que el gobierno de Venezuela anunciara la ratificación
de la Convención Interamericana contra el Terrorismo.
Ese país se convirtió así en el octavo
miembro de la OEA que ratifica esa Convención, aprobada
en 2002, junto con Antigua y Barbuda, Canadá, El Salvador,
México, Nicaragua, Panamá y Perú.
El Cicte fue creado en 1999, pero adquirió mayor
importancia luego de los atentados de 2001 en Estados Unidos.
Su próxima reunión se celebrará en Trinidad
y Tobago dentro de un año. (FIN)
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