| MONTREAL
(IPS) Mientras el líder rebelde Guy Philippe
se declara ”jefe militar” de Haití, abundan
las especulaciones sobre el papel de Estados Unidos en el
derrocamiento del presidente Jean-Bertrand Aristide.
Más
de un experto afirma que, una vez fuera del poder el campeón
de los pobres en la nación más miserable de
América, es tiempo de avanzar en la construcción
de la democracia en Haití, pero será imprescindible
antes desarmar a los bandos en pugna.
Aristide dijo el 1 de marzo a la cadena televisiva CNN que
soldados estadounidenses lo obligaron a subirse a un avión,
en lo que calificó de "secuestro" y de "moderno
golpe de Estado".
”Debimos
irnos (de Haití) y pasar 20 horas en un avión
estadounidense sin saber a dónde nos dirigíamos.
Hasta que nos dijeron, 20 minutos antes de aterrizar, que
íbamos a República Centroafricana”, agregó.
El secretario de Estado (canciller) estadounidense Colin Powell
aseguró, por su parte, que Aristide ”no fue secuestrado”.
”No lo obligamos. Entró en el avión por
su propia voluntad, y esa es la verdad”, dijo Powell
a la prensa el mismo 1 de marzo.
Horas después del vuelo, el Consejo de Seguridad de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) autorizó
el envío de una fuerza multinacional para intervenir
en Haití.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo al día
siguiente: ”Espero que esta vez la comunidad internacional
tome el camino largo, no una vuelta rápida. Insumirá
años (construir Haití) y confío en que
tengamos la paciencia de hacerlo.”
El portavoz de la Comunidad del Caribe (Caricom) y canciller
de Jamaica, Keith Knight, dijo a la cadena canadiense de radio
y televisión CBC que no daba crédito a las versiones
según las cuales los insurgentes se unieron a Washington
para derrocar a Aristide.
De todos modos, la Caricom criticó la semana pasada
a la comunidad internacional por no enviar antes una fuerza
militar de paz a Haití, y Knight sugirió el
2 de marzo que el bloque no reconocería un gobierno
que incluyera a los insurgentes.
”La
comunidad internacional, que en este caso abarca Estados Unidos,
Francia y, en menor medida, Canadá, ya dejaron en claro
que no harán ninguna intervención positiva en
Haití”, advirtió el activista Charles
Arthur, director de la organización británica
Haiti Support Group.
Por el contrario, añadió, la misión militar
internacional tendrá la misión ”de proteger
las propiedades que disponga la comunidad internacional: la
infraestructura de la capital, las embajadas, las grandes
empresas, los barrios donde viven los ricos... la infraestructura
básica”.
”El
mantenimiento de la paz, la ley y el orden, de hecho, significará
preservar a quienquiera esté a cargo del ejército
y la policía de Haití, y tal parece que será
Guy Philippe”, sostuvo Arthur.
El líder insurgente, un ex policía y cadete
del ejército, huyó en 2001 de Haití,
después de participar en un fallido golpe de Estado
contra Aristide. El y muchos de sus seguidores tienen malos
antecedentes en materia de derechos humanos.
El portavoz del Departamento de Estado (cancillería)
estadounidense, Richard Boucher, rechazó las atribuciones
de ”jefe militar” que Philippe se adjudicó.
”Los rebeldes deben dejar las armas y volver a casa”,
dijo Boucher, según la agencia de noticias AP.
Arthur sostuvo que el mundo no debería lamentar la
caída de Aristide.
”Resulta
claro que Estados Unidos es la principal fuerza que logró
su salida. No creo que los izquierdistas y progresistas del
mundo deban concentrarse en la cuestión de la presidencia
de Aristide”, afirmó.
”En
mi opinión, basada sobre el trabajo con organizaciones
de base haitianas durante 12 años, Aristide no fue
capaz de atender las demandas y aspiraciones de los pobres
del país, que constituyen 85 por ciento de la población”,
agregó Arthur.
”Esa
fue una de las razones que permitió a Estados Unidos
removerlo del poder”, según el activista.
Hace más de una semana, cuando Philippe avanzaba hacia
Puerto Príncipe desde el norte, Aristide se mostró
de acuerdo con un plan de solución política
formulado por la Caricom, según el cual él permanecería
en la presidencia hasta 2006, compartiendo el poder con la
oposición.
Pero sus detractores se negaron a aceptar la iniciativa.
Estados Unidos ”facilitó la salida” de
Aristide, ”pero no creo que sea responsable” de
que el líder haitiano perdiera el poder, dijo Carolyn
Fick, profesora de historia de la canadiense Universidad Concordia.
”Hubo
negociaciones y presión internacional sobre Aristide,
pero también hubo presión interna, a pesar de
sus declaraciones en contrario”, agregó Fick.
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