| CARACAS
(IPS) El poder electoral de Venezuela anunció
que la oposición no recogió suficientes firmas
válidas para convocar a un referendo revocatorio del
mandato del presidente Hugo Chávez, pero colocó
en observación una cantidad de rúbricas que
lo haría posible dentro de algunas semanas.
El anuncio fue hecho el 2 de marzo, al cabo de cuatro días
de desórdenes en Caracas y las principales ciudades,
protagonizados por enfurecidos opositores que reclaman al
Consejo Nacional Electoral la convocatoria de inmediato, con
un saldo provisional de cuatro muertos y decenas de heridos
de bala.
Para que el referendo se convoque, el Consejo debe validar
2.436.083 firmas de solicitantes, 20 por ciento del padrón
electoral, según la Constitución de 1999, impulsada
por Chávez, que estableció la figura revocatoria
de los mandatos.
Francisco Carrasquero, presidente del Consejo, entregó
los resultados de la revisión de las firmas, que la
coalición opositora Coordinadora Democrática
recogió entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre
de 2003.
El Consejo evaluó 3.086.013 firmas, y declaró
como válidas 1.832.493, rechazó por incorrectas
377.503, y colocó bajo observación, como dudosas,
876.017.
Estas dudosas corresponden a planillas que fueron llenadas
con caligrafía similar, es decir, quizás por
la misma mano, luego de que oficialismo y oposición
discutiesen durante semanas si el "acto personalísimo"
de la solicitud correspondía sólo a la firma
autógrafa del elector o a la escritura de sus otros
datos personales en el formulario.
De las rechazadas, 143.930 son definitivamente inválidas,
pues corresponden a personas no inscritas en el registro electoral,
fallecidas, menores de edad o extranjeros. Otras 233.573 firmas
fueron rechazadas porque falta o está incorrecto alguno
de los datos del elector.
Las firmas estuvieron contenidas en 388.108 planillas, con
diez casillas cada una, pero el Consejo invalidó o
inutilizó por distintas razones 46.357 formularios.
La Coordinadora Democrática reivindicó haber
recogido 3.447.000 firmas.
La decisión del Consejo lleva a un período de
rectificaciones y reparos, que podrán efectuar los
ciudadanos en la segunda quincena de marzo -si bien la fecha
aún no se precisa- en 2.700 centros que se habilitarán
en todo el país con ese fin.
El Consejo publicará los números del documento
nacional de identidad de los electores que corresponden a
firmas aceptadas, rechazadas o en observación, y hará
una campaña de información a los ciudadanos
para los reparos, anunció otro de los cinco integrantes
del poder electoral, Jorge Rodríguez.
En síntesis, informó Rodríguez, poco
más de un millón de firmas podrán ser
ratificadas durante dos días en los 2.700 centros.
Podrán
ir a ratificación tanto las firmas en planillas con
caligrafía similar como las rechazadas por incorrección
o incongruencia de alguno de los datos del ciudadano.
En la nueva fase deberán repararse o ratificarse, para
obligar a la convocatoria del referendo, 603.590 firmas.
La decisión del Consejo de cinco miembros fue tomada
por mayoría, pero Rodríguez rehusó precisar
cuántos miembros votaron por ella este martes.
La Organización de Estados Americanos (OEA) y el estadounidense
Centro Carter para la Paz, que han observado todas las fases
del proceso, discreparon con la decisión del Consejo.
"No
compartimos el criterio del Consejo, en particular separar
para observación las planillas con caligrafía
similar", dijeron los organismos en un comunicado conjunto
leído poco después del anuncio del poder electoral
por el jefe de la misión de la OEA, Fernando Jaramillo.
"Debió
privar la voluntad del elector, y el volumen de planillas
afectadas podría afectar todo el proceso?, según
los representantes de la OEA y el Centro Carter.
Sin embargo, aclararon que "aunque tuvimos diferencias,
el Consejo Electoral tomó su decisión, que nosotros
respetamos".
"Haremos
lo posible para que los ciudadanos puedan ir al proceso de
ratificación de firmas, y llamamos a la población,
a los medios de comunicación y a la fuerza armada para
que no se apele a la violencia", afirmó Jennifer
McCoy, portavoz del Centro Carter.
La Coordinadora Democrática de oposición aguardaba
la opinión de la OEA y el Centro Carter para pronunciarse
sobre la decisión del Consejo, si bien varios de sus
dirigentes, durante estos días marcados por protestas,
adelantaron que rechazarían ir al proceso de reparación.
El dirigente opositor Julio Borges, del centroderechista partido
Primero Justicia, rechazó el plan de ratificación
de firmas que propone el Consejo, y dijo que "apelamos
a la OEA y el Centro Carter para que se respeten las firmas
de 3,4 millones de venezolanos. Si no hay justicia, seguiremos
en las calles".
"Que
la OEA y el Centro Carter actúen como un juez de paz.
Queremos un referéndum, y pronto. Como están
planteados los reparos, es una humillación a la dignidad
de los venezolanos. No hubo fraude, las firmas están
allí y no claudicaremos en los principios", expresó
Borges en la sede caraqueña de la Coordinadora Democrática.
De sus palabras se desprende que todavía hay un fluido
proceso de negociación. (FIN) |