| MEXICO
(IPS)
”Asaltando las frecuencias, transgrediendo los espacios”,
es el eslogan de Radio Neza, emisora de radio comunitaria
que opera en la periferia de la capital mexicana, sin permiso
y en riesgo de expropiación y cierre como otras 83
del país, calificadas de subversivas por empresarios.
Las radios
comunitarias fomentan la piratería y azuzan a grupos
guerrilleros, según portavoces de la Cámara
Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión
(CIRT), que demanda el inmediato cierre de esas emisoras.
”No
fomentamos ninguna subversión, lo único que
hacemos es ejercer el derecho a una libre comunicación
a favor de la comunidad, fuera de los monopolios y los grupos
de interés económico”, dijo a IPS Rocío
Román, directora de Radio Neza, que opera en Nezahualcóyotl,
una populosa zona urbana vecina a la capital.
Las familias
Salinas y Azcárraga controlan en México emisoras
de televisión que suman cerca de 90 por ciento del
público, a través de las empresas Azteca y Televisa.
En cuanto a radioemisoras, 90 por ciento del dial ha sido
concedido a 13 grupos empresariales.
Radio
Neza que opera con aportes económicos de la comunidad,
y sólo reúne a jóvenes y líderes
comunitarios que, sin sueldos ni avisadores, preparan programas
culturales, deportivos y políticos, y los difunden
desde 1998 de viernes a domingo, por una frecuencia no autorizada
pero que no ocupa ninguna radio comercial.
”Decir
que asaltamos las frecuencias es sólo una frase provocativa,
pues nunca nos hemos escondido ni hecho trabajo subversivo
o similares”, aseguró Román.
En diciembre,
ante amenazas de requisa, los promotores de Radio Neza interrumpieron
su trabajo, pero anuncian que pronto regresarán al
aire, desde un lugar que prefirieron no revelar y con equipos
nuevos y más poderosos, que pueden llevar la señal
más allá de los perímetros de Nezahualcóyotl.
En los
más de 30 años de historia de las emisoras no
comerciales en México, gran parte de ellas integrantes
actualmente de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias
(AMARC), el gobierno sólo autorizó el funcionamiento
de una de ese tipo, aunque los pedidos de regularización
de esos medios han sido una constante.
Periódicamente,
las autoridades realizan operativos contra radios comunitarias.
En diciembre, con el aplauso de la CIRT, cerraron tres de
ellas que se dedicaban a difundir programas culturales y educativos
en el estado meridional de Jalisco.
La ley
otorga al Estado la administración del espectro radioeléctrico
nacional, pero no se refiere a las radios comunitarias, aunque
ordena al gobierno ”asegurar (incautarse de) todos los
equipos de cualquier estación que se encuentre operando
sin concesión o permiso”.
Según
la AMARC, que dialoga con el gobierno del presidente Vicente
Fox por la regularización de las radios comunitarias
desde antes de los cierres de diciembre, la CIRT se opone
a esa idea, aunque muchos medios alternativos operan con apoyo
de universidades e instituciones de fomento social del propio
Estado.
Las radios
comunitarias tienen amplio apoyo en sus comunidades por el
servicio que les prestan, al incluir en su programación
contenidos educativos, de derechos humanos y alertas sobre
peligros en caso de desastres naturales, y también
por hablar en sus propios idiomas, en el caso de las radios
indígenas, alega la AMARC, fundada en 1983.
Esa organización
no gubernamental, con socios en todo el mundo, promueve la
existencia de radios comunitarias ”como vía para
ejercer plenamente la libertad de expresión, el derecho
a comunicar y el pluralismo de la sociedad civil, en el entendido
de que es una herramienta eficaz para el desarrollo, la paz,
la justicia y la solidaridad”.
Pero
Javier Tejado, asesor jurídico de la CIRT, sostiene
que la AMARC y sus casi 30 socios en México ”fomentan
la radio clandestina, pirata y guerrillera”.
Cuando
las radios comunitarias mexicanas piden un permiso de operación,
el gobierno responde que deben obtener primero la anuencia
del Ejército y de organismos sociales del Estado. Además,
les pide un fondo de respaldo de más de 100.000 dólares,
entre otros requisitos.
Según
la directora de Radio Neza, se trata de demandas discriminatorias
e imposibles de cumplir para las emisoras comunitarias, que
son financiadas con dinero de la población o fundaciones
privadas, y cuyo objetivo es netamente social.
Fuentes
de la Secretaría de Gobernación (Ministerio
del Interior) aseguraron a IPS que ese organismo quiere buscar
una salida legal a la cuestión de las radios comunitarias,
pero apuntaron que eso depende de una reforma que debe aprobarse
en el Congreso, donde no hay consenso al respecto.
Mientras
eso no ocurra, deben acatar la ley y cerrar las que operan
al margen de sus disposiciones, añadieron.
Pero
el experto en comunicación Alberto Ricalde dijo a IPS
que el Estado ha actuado en la materia con total discrecionalidad,
cerrando algunas por presiones de empresarios de los medios
de comunicación o del ejército, pero tolerando
a la mayoría.
En zonas
rurales de fuerte presencia indígena, el gobierno incluso
ha llegado a pedir a las radios comunitarias difundir los
programas sociales oficiales y promover sus políticas.
Las radios
comunitarias existen en América Latina desde fines
de los años 40, cuando se crearon para movilizar a
diversos grupos sociales y fomentar su formación educativa,
cultural y política. Con el tiempo, su existencia ha
sido promovida incluso por organismos internacionales.
La Convención
Americana sobre Derechos Humanos establece que ”no se
puede restringir el derecho de expresión por vías
o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales
o particulares (...) de frecuencias radioeléctricas
o de enseres y aparatos usados en la difusión de información
o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación
y la circulación de ideas y opiniones”.
México
es firmante de ese tratado. (FIN)
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