| GINEBRA
(IPS)
La ONU y su secretario general, Kofi Annan, reconocieron ”el
fracaso colectivo” de la comunidad internacional para
impedir el genocidio, en 1994, de más de 900.000 personas
en Ruanda, la mayoría miembros de la etnia tutsi.
La ONU (Organización de las Naciones Unidas), el mismo
Annan, que en esa época se desempeñaba como
subsecretario general a cargo de las operaciones de paz, y
los gobiernos de Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña
han sido duramente criticados por su papel ante las evidencias
de la catástrofe.
El secretario general admitió que las fallas de los
funcionarios eran irreparables, pero anunció una serie
de medidas con el fin de evitar la repetición de matanzas
similares.
Annan comunicó el 7 de abril a la Comisión de
Derechos Humanos de la ONU su decisión de crear un
nuevo puesto, de consejero especial sobre prevención
del genocidio, definido como el exterminio sistemático
y planificado de un grupo nacional, racial o étnico.
El asesor, que informará al Consejo de Seguridad, a
la Asamblea General y la Comisión de Derechos Humanos,
se ocupará también de casos de asesinatos masivos
y de otras violaciones de los derechos humanos a gran escala,
como la limpieza étnica.
En forma simultánea, Annan anunció el lanzamiento
de un Plan de Acción de Prevención del Genocidio
que involucrará a todo el sistema de la ONU.
El primer objetivo del programa será la prevención
de los conflictos armados porque los genocidios ”casi
siempre ocurren durante las guerras”, observó
el funcionario.
En este aspecto, la comunidad internacional deberá
también prestar mayor atención a los problemas
y tensiones ambientales relacionados con la competencia por
recursos naturales, aconsejó.
El plan de Annan subraya la protección de los civiles
en los conflictos armados porque cuando ese sector de la población
se convierte en un blanco deliberado a causa de su pertenencia
a una comunidad particular, ”nos encontramos ante un
genocidio potencial o ya en marcha”, dijo.
En concreto, el secretario general mencionó el caso
de la provincia de Ituri, en la República Democrática
de Congo, donde los conflictos étnicos podrían
claramente desembocar en un genocidio.
Según despachos internacionales, por lo menos 1.000
personas murieron en acciones de violencia étnica en
esa zona del noreste de la nación africana.
Otro punto del programa contra el genocidio es el fin de la
impunidad. ”No podemos esperar la prevención
del genocidio si los autores de los crímenes más
odiosos son dejados en libertad y eluden la justicia”,
dijo Annan.
El secretario general mencionó los méritos del
Tribunal Penal Internacional para Ruanda y exhortó
a ratificar el Estatuto de Roma, que creó la Corte
Penal Internacional para entender en crímenes contra
la humanidad.
El plan de la ONU incluye un sistema de alarma precoz y clara
ante la aparición de señales previas de genocidio.
”Una
de las razones de nuestro fracaso en Ruanda fue que no quisimos
aceptar que el riesgo del genocidio era real”, dijo
Annan.
”Una
vez que había comenzado, demoramos demasiado en reconocerlo
como tal y en llamarlo por su nombre”, admitió.
De hecho, los tutsis fueron objeto de varios ataques desde
1990. Pero la mayoría hutu, que controlaba el ejército
y milicias armadas, desató las matanzas de tutsis y
de hutus moderados el 7 de abril de 1994, al día siguiente
del derribo del avión en que viajaba el presidente
de Ruanda, Juvenal Habyarimana, de origen hutu.
La carnicería duró unos 100 días. En
ese lapso, los gobiernos de los países involucrados
y la misma ONU evitaron tipificar de genocidio a los asesinatos,
así como enviar fuerzas para detenerlos.
Los hutus mataron a unas 800.000 personas en tres meses, según
cálculos de la ONU. Pero el ministro de Cultura de
Ruanda, Robert Bayugamba, dijo la semana pasada que se recuperaron
los cadáveres de 937.000 masacradas en ese periodo,
y que esperaban hallar más.
Un año antes, el abogado senegalés Bacre Waly
Ndiaye, relator especial de la Comisión de Derechos
Humanos para las ejecuciones extrajudiciales sumarias o arbitrarias,
había prevenido a la comunidad internacional de las
condiciones que se incubaban en Ruanda.
”Nadie
le prestó atención, lamentablemente”,
reconoció Annan.
El representante del grupo africano ante la Comisión
de Derechos Humanos, Roger Julien Menga, de la República
del Congo, recordó a Annan que en su visita a Ruanda
del 8 al 17 de abril de 1993, Ndiaye había observado
que los casos de violencia intercomunitaria mostraban que
las víctimas, tutsis en su inmensa mayoría,
eran atacadas por su etnia.
Ndiaye, un ex vicepresidente del comité ejecutivo de
la organización humanitaria Amnistía Internacional,
se desempeñó como relator especial entre 1992
y 1998, cuando la entonces Alta Comisionada de la ONU para
los Derechos Humanos, Mary Robinson, lo designó su
representante en Nueva York.
El plan de Annan contra el genocidio recomienda acciones rápidas
y decisivas cuando se tiene conocimiento de que los abusos
están en marcha o van a ocurrir.
En ese sentido, el secretario general declaró que comparte
la preocupación expresada la semana pasada por ocho
expertos independientes designados por la Comisión
de Derechos Humanos, ante los abusos y la crisis en la región
sudanesa de Darfur.
Annan dijo que funcionarios de la ONU albergan las mismas
inquietudes a causa de los desplazamientos forzados, y a largas
distancias de poblaciones determinadas, que califican de ”limpieza
étnica”.
La ONU enviará un equipo de alto nivel a Darfur para
evaluar la situación y las necesidades de asistencia
y protección, dijo el secretario general.
La Organización Mundial contra la Tortura (OMCT), una
institución humanitaria independiente con sede en Ginebra,
saludó la decisión de Annan y compartió
su preocupación por la ”política de limpieza
étnica en la cual el gobierno de Sudán es cómplice”.
La OMCT recibió el 7 de abril informaciones de un bombardeo
a la aldea de Mahajrea, ubicada al este de Nyala, en el estado
meridional de Darfur.
Dos helicópteros artillados y un avión militar
Antonov atacaron la aldea el 4 de abril y mataron a cuatro
personas, dos de ellas menores de 15 años.
La organización no gubernamental había denunciado
el martes ejecuciones extrajudiciales masivas, torturas y
arrestos de 168 personas de la comunidad fur, en la misma
región de Darfur. (FIN) |