| LA
HABANA (IPS)
Disidentes moderados de Cuba comenzaron a recoger firmas por
la moratoria de las ejecuciones de condenas a muerte, castigo
previsto en este país para un centenar de delitos.
La campaña fue iniciada el 9 de marzo por la Coalición
Diálogo Pro Derechos, que el pasado año promovió
una consulta nacional para la elaboración de una carta
nacional de derechos y deberes fundamentales.
De 35.209 ciudadanos consultados entonces, 30.727 (87 por
ciento) se pronunciaron contra la pena de muerte, un dato
”que nos estimula” a un debate ”permanente
sobre este trascendental asunto”, dijo a la prensa el
dirigente opositor Leonardo Calvo.
Un grupo de disidentes y activistas de derechos humanos firmaron
frente a la prensa una petición de moratoria en la
aplicación de la pena capital, la cual se elevará
a la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento).
Los opositores consideran que la petición es un paso
”previo y necesario” hacia la abolición
de la pena de muerte, sanción que se amplió
en 1999 en este país de 11 millones de habitantes a
casos de tráfico de drogas agravado, robo con violencia
y corrupción de menores.
El reclamo se apoya en el artículo 63 de la Constitución,
según el cual ”todo ciudadano tiene derecho a
dirigir quejas y peticiones a las autoridades y a recibir
la atención o respuestas pertinentes y en plazo adecuado
conforme a la ley”.
Calvo, coordinador de la coalición integrada por varias
organizaciones opositoras, explicó que en todas las
provincias se realizarán entre marzo y octubre debates
por ”el derecho a la vida y sobre la pena de muerte”.
Esas discusiones concluirán en octubre con la celebración
en La Habana de un foro al cual serán invitados a participar
organizaciones, personalidades e instituciones interesadas
en que ”se extienda el mapa de las sociedades y Estados
abolicionistas (de la pena de muerte) en el mundo”,
explicó el activista.
”Creemos
necesario ir afianzando la conciencia y la sensibilidad de
los cubanos”, dijo Calvo, quien añadió
que otro de los propósitos de la coalición es
promover la ”nacionalización” del debate
sobre derechos humanos.
Algunos sectores de la disidencia interna han criticado la
”politización” de las deliberaciones en
la Comisión de Derechos Humanos de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), escenario de ásperas
y frecuentes confrontaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Preguntado por IPS sobre el impacto de la campaña sobre
la pena de muerte en el periodo de sesiones de la Comisión,
que comenzará el 15 de marzo y finalizará el
23 de abril en Ginebra, Calvo explicó que otro de los
objetivos propuestos es ”traer a Cuba el debate sobre
los derechos humanos”.
Que el cubano tome ”voz, presencia y protagonismo”
en las discusiones sobre libertades fundamentales es ”condición
esencial para que este tema avance en positivo. Ese es nuestro
propósito”, añadió.
La campaña opositora comienza casi un mes antes del
primer aniversario del fusilamiento, el 11 de abril, de tres
personas que secuestraron una embarcación para desviarla
hacia Estados Unidos.
Esa acción fue considerado por las autoridades cubanas
como parte de un ”plan siniestro de provocaciones”
procedentes de Estados Unidos con el ”único propósito
de crear condiciones y pretextos para agredir” a Cuba.
Las ejecuciones rompieron la moratoria de hecho que el gobierno
de Cuba mantenía desde 2000 sobre la aplicación
de la pena de muerte y causaron un fuerte rechazo internacional.
La reacción adversa fue alimentada, además,
por las severas condenas impuestas, por esos días,
contra 75 opositores acusados de conspirar con personal de
la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana
para ”desestabilizar” al gobierno de Fidel Castro.
Tales hechos debilitaron ”aun más el tejido de
nuestra cohesión social” y enrarecieron ”los
climas de confianza en y hacia Cuba y entre cubanos”,
señaló el coordinador de la Coalición
Diálogo Pro Derechos.
En noviembre de 2000, Castro había informado que un
grupo de juristas analizaba ”alternativas” a la
sentencia máxima.
”Tenemos
otras ideas que nos permitirán un día, y por
nuestra propia decisión, abolir la pena capital. Y
no por tener más amigos o menos amigos, sino porque
queremos conocer a los seres humanos'', dijo el mandatario
cubano en esa ocasión.
En diciembre de ese mismo año, el Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos llamó
a una moratoria en la ejecución de las condenas a muerte
en el mundo entero. (FIN) |