| WASHINGTON
(IPS)
Ocho meses antes de las elecciones en Estados Unidos, los
seguidores del candidato opositor John Kerry muestran creciente
confianza en sus posibilidades de desalojar al presidente
George W. Bush de la Casa Blanca.
Su optimismo se
basa sobre la creencia de que el opositor Partido Demócrata
escogieron como su abanderado al más ”elegible”
de los aspirantes a la presidencia. El Partido Republicano,
dicen, tendrá dificultades para atacar a Kerry por
”liberal”, dadas sus credenciales como héroe
de guerra.
Kerry conquistó
la candidatura demócrata tras ganar en nueve de las
elecciones internas celebradas en 10 estados, durante la jornada
del 2 de marzo, conocida como ”súper martes”.
Los demócratas
confían también en la inédita unidad
alcanzada por su partido en la campaña de las elecciones
primarias y en su determinación por derrotar a Bush.
”Nunca vi
a las bases tan activas. Realmente quieren derrotar a este
tipo”, dijo a IPS un activista demócrata del
noroccidental estado de Washington.
Pero dirigentes
demócratas son cautos respecto de una campaña
encarnizada que, según los expertos, culminarán
con elecciones extremadamente parejas.
La campaña
comenzó el 5 de marzo, cuando los partidarios de Bush
contrataron espacios publicitarios en la televisión
de 17 estados, a un costo de 4,5 millones de dólares,
dirigidos a identificar al presidente con el patriotismo que
inundó el país después de los atentados
del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington.
Una encuesta del
Centro de Investigaciones Pew, realizada antes del ”súper
martes”, mostraba a una mayoría de los entrevistados
seguros de su voto por Kerry, por 48 a 44 por ciento. En cuanto
al resto, 13 por ciento se inclinaron por Bush, y 10 por ciento,
por Kerry.
Pero Bush entra
en la carrera con tres grandes ventajas sobre su rival: la
familiaridad que origina el ejercicio de la presidencia durante
cuatro años, su reconocida capacidad de ”hacer
noticias” y el mayor fondo financiero de campaña
de la historia en este momento de la campaña.
En efecto, los
seguidores del presidente ya recaudaron casi 200 millones
de dólares y la cifra continúa aumentando.
A pesar de sus
casi 20 años en el Senado, Kerry no es aún tan
conocido por la ciudadanía como Bush. Pero existe consenso
entre los expertos en que tiene buenas posibilidades de derrotar
al presidente, y en que eso atraerá grandes contribuciones
financieras a campaña.
Kerry no tiene
una fortuna personal tan abultada como la de Bush, pero sí
su esposa. La nacida en Mozambique Therese Heinz Kerry heredó
buena parte de la fortuna de su primer esposo, un senador
republicano muerto en un accidente aéreo en 1991 y
perteneciente a la familia Heinz, propietaria de la marca
de la famosa salsa ketchup.
Los republicanos
aprovechan la falta de rasgos fuertes de identificación
de Kerry como oportunidad para retratarlo como un ”liberal
de Massachussets” cercano al senador Ted Kennedy, lo
cual constituye, por otra parte, un dato de la realidad.
También
lo consideran un émulo de Michael Dukakis, el candidato
presidencial demócrata que perdió las elecciones
de 1988 ante George Bush, padre del actual presidente, luego
de tener una ventaja de 17 puntos porcentuales en las encuestas.
De hecho, Kerry
ha actuado en el Senado dentro del bando liberal: defendió
con fuerza las libertades civiles, medidas de acción
afirmativa en beneficio de mujeres y comunidades minoritarias,
acciones en favor de los derechos reproductivos femeninos
y para la protección del ambiente.
También
ha sido un persistente defensor de los acuerdos de libre comercio,
una posición que pareció desdibujar en el discurso
para asegurarse el apoyo de los sindicatos.
Kerry mostró,
además, mucho escepticismo ante los grandes gastos
militares y apoyó un congelamiento del armamentismo
nuclear en los años 80.
Sus primeras apariciones
en público se remontan a su regreso del frente militar
del sudeste asiático, cuando se convirtió en
un extravertido líder de la organización Veteranos
de Vietnam Contra la Guerra.
Pero los republicanos
ya se resignaron al hecho de que será imposible calificar
a Kerry de Dukakis recalentado, tanto por sus distinguidos
antecedentes militares como por su reputación de luchador
político.
En 1996, Kerry
superó una mala posición en las encuestas al
derrotar en las urnas a un popular gobernador republicano,
William Weld, en uno de los más resonantes triunfos
electorales de la década pasada.
La campaña
de Bush se concentrará, en cambio, en ataques a los
cambios de posición de Kerry, para sugerir que se trata
de un ”típico político de Washington”
que determina sus acciones más por intereses electorales
que por sus convicciones.
En ese contexto,
los republicanos recordarán que Kerry dio con su voto
autorización a Bush para que invadiera Iraq, si bien
luego se volvió contra la operación militar,
según ellos, cuando encajaba con sus ambiciones presidenciales.
También
destacarán sus votos a favor del libre comercio, de
los que parece haber renegado para ganar votos en áreas
aquejadas por el desempleo. (FIN) |