| BRUSELAS
(IPS)
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, recibió en
una gira por la Unión Europea (UE) duras críticas
de grupos de la sociedad civil por su tratamiento a los derechos
humanos, pero obtuvo el respaldo de altos funcionarios europeos.
Los grupos
reclaman a los líderes europeos una actitud firme hacia
Uribe, que procura la ayuda financiera de Bélgica,
Alemania e Italia para combatir a las organizaciones guerrilleras
que operan en su país, principalmente las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de
Liberación Nacional (ELN).
El 11
de febrero, cuando Uribe comenzaba su visita a Italia y el
Vaticano, los líderes de las tres principales federaciones
sindicales italianas enviaron una carta al presidente Carlos
Azeglio y al primer ministro Silvio Berlusconi en la que denunciaron
la ”dramática” situación de los
derechos humanos en Colombia.
Los líderes
sindicales, que representan a unos 11 millones de trabajadores
italianos, recordaron que "sólo en el último
año fueron asesinados 72 activistas sindicales sin
que los culpables hayan sido castigados”, y solicitaron
la condena pública del gobierno de Uribe por desatender
tales derechos.
Mientras,
organizaciones internacionales de derechos humanos como Human
Rights Watch y Amnistía Internacional condenaron la
ley aprobada en diciembre en Colombia que otorgó amplios
poderes a las Fuerzas Armadas para detener sospechosos sin
cargos, intervenir líneas telefónicas y recabar
pruebas en zonas de guerra.
Ambos
grupos sostienen que las nuevas facultades estimularán
a las fuerzas gubernamentales a cometer más abusos,
y exhortaron a los donantes europeos a no brindar más
ayuda a Colombia hasta que el gobierno de Uribe cumpla con
las recomendaciones de la Comisión de las Naciones
Unidas sobre Derechos Humanos.
Según
la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la nueva
ley es incompatible con el derecho internacional.
Por otra
parte, Uribe recibió el 9 de febrero en Bruselas el
apoyo del presidente de la Comisión Europea, Romano
Prodi, al comienzo de su gira.
La Comisión
Europea, el órgano ejecutivo de la UE, ”reafirmó
su compromiso de apoyar al gobierno (colombiano) en la búsqueda
de una solución para el conflicto interno”, declaró
Prodi tras su reunión con Uribe.
El 10
de febrero, el mandatario colombiano lanzó un nuevo
programa de apoyo a los desplazados internos junto con el
comisario europeo de Asuntos Exteriores, Chris Patten, y el
comisario de Comercio, Pascal Lamy. El programa, de 11,7 millones
de dólares, se aplicará en 2004 y 2005.
Uribe
también firmó un acuerdo con la Oficina de la
Policía Europea (Europol) y el canciller europeo, Javier
Solana. El acuerdo facilitará el intercambio de información
entre Colombia y la UE en áreas como el tráfico
de drogas y el lavado de dinero.
Solana
declaró que la UE ”apoya los esfuerzos realizados
por el gobierno de Colombia para llevar la seguridad a todo
el país”.
”Es
esencial una amplia estrategia de paz para alcanzar una solución
negociada en el conflicto interno armado, en línea
con el derecho internacional y la protección de los
derechos humanos”, agregó.
Unas
3.500 personas, en su mayoría civiles, murieron el
año pasado a causa de la violencia en Colombia, donde
el conflicto interno lleva ya más de 40 años.
La violencia
procede de todas partes. Mientras las FARC y el ELN matan
y secuestran, fuerzas gubernamentales y paramilitares cometen
también ”masivas y sistemáticas violaciones
a los derechos humanos”, denunció la Comisión
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Funcionarios
del gobierno colombiano prometieron en una conferencia celebrada
en Londres el pasado julio aplicar una lista de 24 recomendaciones
realizadas por la Comisión, pero desde entonces la
situación se ha deteriorado, según observadores
y diplomáticos.
El 10
de febrero, Uribe defendió su política contra
el terrorismo en un discurso ante el Parlamento Europeo, en
Estrasburgo.
El presidente
dijo que su política es necesaria para combatir a los
rebeldes de izquierda involucrados en el narcotráfico
y los secuestros, y afirmó que la criminalidad se redujo
desde que él llegó al poder en 2002.
Colombia
produce 70 por ciento de la cocaína mundial, y el tráfico
de drogas en el país está controlado principalmente
por la guerrilla de izquierda y los paramilitares de derecha.
Según
Uribe, aliado del gobierno estadounidense, las leyes sobre
detención de personas no son más duras que normas
similares de Estados Unidos y Europa. ”Los terroristas
son muy ricos en Colombia gracias a las drogas y el narcotráfico”,
dijo a los parlamentarios europeos.
El presidente
comparó a las FARC con los nazis. ”Si Hitler
todavía tuviera encerrada a la gente en campos de concentración,
los países extranjeros no estarían impulsando
acuerdos humanitarios con él”, dijo, y agregó
que ”los derechos humanos no deben utilizarse para encubrir
acciones terroristas”.
Cerca
de 12 legisladores europeos se retiraron del recinto del parlamento
cuando Uribe pronunciaba su discurso, en protesta por la nueva
ley que otorga amplios poderes a las Fuerzas Armadas.
Pero
las declaraciones de Uribe no convencieron a los grupos de
derechos humanos. Human Rights Watch exhortó a la UE
a posponer una conferencia de donantes prevista para este
año hasta que Colombia cumpla con sus compromisos en
materia de derechos humanos.
La UE
prometió 410 millones de dólares de ayuda a
Colombia hasta 2006. Europa es el mayor donante de Colombia
para programas humanitarios, de paz y derechos humanos.
”Colombia
está en un punto de inflexión, y la posición
de la UE será decisiva”, declaró José
Miguel Vivanco, director ejecutivo de Human Rights Watch en
América.
Mientras,
Amnistía Internacional urgió a la UE a insistir
en que cualquier proceso de paz ofrezca garantías de
verdad, justicia y compensación a las víctimas.
”La
UE debe observar más de cerca lo que está ocurriendo
y abstenerse de apoyar políticas que pueden exacerbar
la crisis de derechos humanos en el país”, declaró
el director de la oficina europea de la UE, Dick Oosting.
El líder
liberal demócrata europeo Graham Watson se sumó
a las inquietudes de la sociedad civil.
Watson,
quien se negó a asistir a un almuerzo en honor a Uribe,
destacó que la UE debe proteger los derechos humanos
al negociar un acuerdo comercial con el gobierno colombiano.
(FIN)
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