| WASHINGTON
(IPS)
Los principales colaboradores del belicoso presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, ven como su más poderoso enemigo
al senador John Kerry, un héroe de Vietnam que se opuso
a esa guerra.
Luego
de su triunfo en los meridionales estados de Virginia y Tennessee
el 10 de febrero, Kerry, oriundo del septentrional Massachussetts,
parece adueñarse de la candidatura presidencial del
opositor Partido Demócrata.
Con sus
últimos triunfos, Kerry dejó fuera de competencia
al general retirado Wesley Clark y detuvo el avance del senador
John Edwards, que lo había derrotado en el estado de
Carolina del Sur.
Para
la mayoría de los analistas, la candidatura demócrata
ya tiene nombre y apellido, así como las míticas
iniciales JFK.
De hecho,
dirigentes demócratas y antiguos rivales se apresuraron
a apoyar su candidatura desde su victoria en enero en Iowa,
un proceso que se acelerará, sin duda, ahora que recibió
un apoyo mayor del esperado en el sur, el bastión conservador
de este partido.
”Ya
terminó todo, menos el griterío”, dijo
a The Washington Post el 11 de febrero Donna Brazile, quien
dirigió la campaña presidencial del ex vicepresidente
Al Gore en 2000.
Kerry
porta la bandera demócrata frente a un cada vez más
incómodo Bush, forzado a la defensiva por acusaciones
contra sus colaboradores de exagerar la amenaza de los arsenales
de Saddam Hussein para fundamentar la invasión a Iraq.
Bush
soporta ahora interrogantes insistentes sobre el periodo en
que sirvió en la Guardia Nacional durante la guerra
de Vietnam.
El 10
de febrero, la Casa Blanca difundió los registros de
salarios de la Guardia Nacional a Bush mientras supuestamente
estuvo enrolado en esa división militar, pero eso sembró
dudas sobre la posibilidad de que estuviera ”ausente
sin permiso” al menos seis meses en 1972, acusación
que él mismo había rechazado antes personalmente.
”El
presidente Bush estaría claramente equivocado si pensara
que la difusión de registros seleccionados de pagos
y de servicios elimina la creciente controversia sobre sus
posibles faltas en algunos servicios hace tres décadas”,
sostuvo el diario The New York Times en su editorial este
miércoles.
Las razones
por la renovada atención sobre el modo en que Bush
sirvió a las fuerzas armadas durante la guerra de Vietnam
son claras, y las consecuencias de ello podrían ser
desastrosas para las posibilidades de reelección, especialmente
si Kerry es el candidato demócrata.
Aunque
se opuso a la intervención militar de Estados Unidos
en el sudeste asiático, Kerry --quien tenía
los medios económicos y los contactos políticos
para evitar el enrolamiento-- fue uno de los más condecorados
soldados en esa guerra.
Por el
contrario, Bush se alejó del frente de batalla al inscribirse
en la Guardia Nacional, actitud típica de los graduados
universitarios con buenas conexiones que deseaban minimizar
las posibilidades de participar en los combates en Vietnam.
El contraste
juega en claro favor del senador por Massachussetts, a pesar
de que él mismo regresó del frente convertido
en un extravertido líder de los veteranos contra la
participación estadounidense en la guerra.
La intención
de Bush de mostrarse como ”presidente guerrero”
en la incipiente campaña solo subraya ese contraste.
Peor es la situación del vicepresidente Dick Cheney,
quien dijo en su momento que no había ido a Vietnam
porque tenía ”mejores cosas que hacer”.
Al mismo
tiempo, legisladores demócratas y medios de prensa
consideran que altos funcionarios, incluido Bush, engañaron
deliberadamente al Congreso legislativo para justificar la
invasión a Iraq, encabezada por Estados Unidos entre
el 20 de marzo y el 1 de mayo pasados.
”Para
un presidente, la confianza es un bien difícil de recuperar
una vez perdido. Eso es especialmente cierto para George W.
Bush, cuya apelación (al electorado) siempre fue tan
personal como política”, dijo el analista político
liberal Robert Kuttner.
”Si
la Casa Blanca sigue siendo incapaz de demostrar que Bush
no estuvo 'ausente sin permiso' en la Guardia Nacional, esa
podría ser la rotura que no podrá se reparada
en el barco”, escribió Chris Nelson, quien publica
un boletín privado dirigido a embajadas y altos funcionarios
en Washington.
Ahora la incógnita no parece ser la candidatura presidencial
demócrata, sino el compañero de fórmula
de Kerry.
Las especulaciones
se concentran en Edwards, quien no ha tenido un periodo completo
como senador pero impresiona por su capacidad política
y de apelación ante las clases trabajadoras.
Además,
por ser sureño, equilibra la fórmula geográfica:
Kerry es norteño y tiene una imagen distante y arisca,
alimentada por su carrera como abogado litigante. (FIN)
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