| NACIONES
UNIDAS (IPS) Siete niñas y niños mueren
violentamente en Colombia cada día, atrapados en la
guerra civil más larga de América, según
el informe de una red internacional no gubernamental.
"Estamos
escandalizados de que la comunidad internacional permanezca
en silencio”, dijo la coordinadora de Watchlist on Children
and Armed Conflict (Red de vigilancia sobre niños y
conflicto armado), Julia Freedson.
”Incontables
niños pierden sus familias, sus hogares, sus comunidades
e incluso sus vidas en el actual conflicto”, agregó
Freedson al presentar el 18 de febrero en la sede de la ONU
en Nueva York el reporte ”Colombia: la guerra en los
niños y las niñas”.
La red de organizaciones no gubernamentales reclama al Consejo
de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones
Unidas) que incluya al conflicto colombiano en su agenda,
dijo Freedson en entrevista con IPS.
”Es
una cuestión urgente para la paz y la seguridad internacionales,
que se basa en el severo y mortal impacto de la guerra en
la infancia”, agregó.
La red incluye a Care International, el Consejo Noruego para
los Refugiados, Save the Children (Salvemos a los Niños),
World Vision (Visión Mundial) y la Coalición
para Detener el Uso de Niños Soldados.
La activista se mostró esperanzada en que el Consejo
de 15 países examine la cuestión colombiana,
”dado su compromiso en reconocer el efecto de los conflictos
armados en niñas y niñas”, agregó.
En el documento de 45 páginas se afirma que grupos
de la guerrilla izquierdista, de paramilitares derechistas,
de las Fuerzas Armadas y de la policía ejercen violencia
y abusos contra civiles, incluidos niños y adolescentes.
”Esas
son infracciones al derecho humanitario internacional y a
los derechos humanos. Sin embargo, estos crímenes suelen
ser perpetrados en un entorno de gran impunidad”, afirma
el reporte.
La guerra colombiana, cuyos orígenes se remontan a
los años 60, cuando aparecieron los primeros grupos
insurgentes campesinos, se complicó más tarde
con la fuerte presencia del narcotráfico y la proliferación
de armas pequeñas.
”Los
jóvenes son asesinados y mutilados, victimizados por
la violencia sexual, seducidos y forzados a ingresar a filas
combatientes, usados como informantes, señalados como
objetivos de guerra y apartados de sus hogares”, asevera
el documento.
Simultáneamente, en Bogotá, seis organizaciones
defensoras de los derechos humanos revelaron que, de 6.038
detenciones llevadas a cabo por el gobierno de Alvaro Uribe
desde agosto de 2002, en el marco del conflicto armado, fueron
capturados 112 menores de edad, muchos de ellos en redadas
masivas en las que también sus padres fueron presos.
Los menores detenidos son en su mayoría varones de
entre 15 y 17 años, y 80 por ciento de ellos son campesinos.
El jurista Agustín Jiménez, de la Fundación
Comité de Solidaridad con los Presos Políticos,
precisó a IPS que ”muchos están siendo
separados de sus padres, acusados de rebelión, y enviados
a hogares de reinserción”, es decir, a centros
donde son alojados guerrilleros o paramilitares desmovilizados.
Jiménez explicó que, en esos hogares, los menores
capturados son sometidos al mismo tratamiento que aquellos
que aceptaron hacer parte de un grupo armado.
Así, a los menores detenidos en redadas ”se les
viola (el derecho a) la presunción de inocencia”,
dijo el jurista.
Lo que más preocupa es que ”en muchos casos se
traslada a los menores a ciudades distantes de su región
de origen, quedando así desconectados de sus familias”.
Las autoridades argumentan que los alejan de la región
conflictiva para apartarlos del peligro.
Jiménez estimó que la mayoría de los
menores detenidos fueron puestos en libertad, aunque no existe
un estudio específico.
Sin embargo, ”todos deben ser puestos en libertad lo
más pronto posible, pues son inimputables según
la legislación colombiana”, es decir, ”no
pueden ser perseguidos penalmente y su caso debe ser visto
por un juez de menores”, pero ”cerca de sus familias
para que éstas puedan verificar la situación
del menor”, subrayó.
En caso de que se comprobara su participación en el
apoyo a la guerrilla, ”la actitud estatal debe ser de
ayuda y apoyo al niño para que se aleje del conflicto.
Debe rodearlo de garantías por su condición
de menor y en ningún caso darle tratamiento de reinsertado”,
agregó.
Según la organización de derechos humanos Human
Rights Watch, en Colombia hay entre 11.000 y 14.000 niños
soldados, en una población de más de 43 millones
de habitantes, de los cuales 16,5 millones son menores de
18 años.
De momento, Colombia tiene la segunda mayor cantidad de población
desplazada, casi tres millones de personas, la mitad de ellas
son niñas y niños.
Muchos menores, sobre todo de las comunidades indígenas
y afrocolombianas, carecen de atención de salud, educación
y asistencia humanitaria, agregó el estudio.
Los principales grupos armados izquierdistas son las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con unos 18.000
combatientes, y el Ejército de Liberación Nacional
(ELN).
Por otra parte las derechistas Autodefensas Unidas de Colombia
(AUC), uno de los mayores grupos paramilitares con entre 8.000
a 15.000 efectivos, son consideradas por la ONU como responsables
de 70 por ciento de los asesinatos contra civiles desarmados.
Los grupos armados han hallado en el tráfico de drogas
una fuente creciente de ingresos, aunque también llevan
a cabo secuestros extorsivos.
*
Con aporte de Constanza Vieira (Colombia)
(FIN)
|