| WASHINGTON
(IPS)
Una carta enviada a líderes de la red terrorista Al
Qaeda por parte de un supuesto colaborador en Iraq, Abu Musab
Al Zarqawi, socava argumentos usados en Estados Unidos para
justificar la invasión a ese país árabe.
La carta, que esencialmente es un pedido de apoyo para una
”guerra” de los iraquíes de la rama sunita
del Islam, contra sus compatriotas de la rama chiita, fue
hallada el 23 de enero en una casa de Bagdad, durante una
redada realizada por fuerzas estadounidenses.
En esa casa se ocultaba un presunto mensajero de Al Qaeda,
y el texto de la carta, que estaba grabado en un disco compacto,
se filtró al periódico estadounidense The New
York Times, que lo publicó el 10 de febrero.
Partes de la misiva fueron reproducidos en la página
en Internet del Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense,
de la belicista fracción neoconservadora del gobernante
Partido Republicano.
Esa influyente fracción alega que la carta confirma
su teoría de que Al Qaeda, dirigida por el saudita
Osama bin Laden y considerada responsable de los atentados
del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, está
detrás de los constantes ataques en Iraq contra las
fuerzas de ocupación.
Al parecer, Washington habría permitido que el contenido
de la misiva se divulgara porque confirma esa teoría
sobre la resistencia iraquí.
El autor de la carta, identificado por el Departamento de
Defensa como un palestino-jordano vinculado con Al Qaeda,
admite que la ocupación estadounidense progresa y alcanza
sus objetivos.
”No
hay duda de que nuestro campo de movimiento se estrecha cada
vez más y que se aprieta con más fuerza la garganta
de los mujaidines (combatientes islámicos)”,
afirma.
”Con
el despliegue de militares y policías, nuestro futuro
se vuelve sombrío”, añade Zarqawi.
El autor se adjudica la organización de 25 ”operaciones
de martirio” (atentados suicidas) contra objetivos chiitas
y estadounidenses, y sugiere que la resistencia no es dirigida
por iraquíes sino por terroristas islámicos
de otros países, como sostienen las fuerzas ocupantes.
La misiva también menciona la preparación de
más ataques contra las fuerzas de seguridad integradas
por iraquíes que colaboran con la coalición
ocupante que encabeza Estados Unidos, secundado sobre todo
por Gran Bretaña.
Hasta aquí, todo bien para la tesis de Washington.
Sin embargo, al mismo tiempo la carta desacredita varios de
los mitos divulgados por los neoconservadores.
En primer lugar, no contiene ningún indicio de que
haya habido algún tipo de cooperación entre
el derrocado presidente Saddam Hussein y Al Qaeda.
Además, el autor de la carta expresa gran desilusión
por la ausencia de combatientes de Al Qaeda en Iraq. Según
el analista Juan Cole, de la estadounidense Universidad de
Michigan, el texto parece haber sido escrito por alguien que
perdió contacto con Al Qaeda hace mucho tiempo.
Pero lo más importante es que el pedido de ayuda para
realizar ataques contra chiitas socava la tesis neoconservadora
de que todos los extremistas islámicos luchan juntos
en Iraq contra las fuerzas de Estados Unidos.
El analista neoconservador Michael Ledeen sostuvo en su libro
”La guerra contra los amos del terror” que las
agencias de inteligencia de Occidente son ingenuas al pensar
que grupos chiitas, como el libanés Hizbolá
(Partido de Dios), o el poderoso clero iraní, no colaborarían
con sunitas como los líderes de Al Qaeda, debido a
sus diferencias religiosas.
Ledeen, ex funcionario del gobierno de Ronald Reagan (1981-1989)
y miembro del derechista Instituto Estadounidense de la Empresa
(AEI, por sus siglas en inglés) asegura que chiitas
y sunitas forman una ”coherente red terrorista”
en la que Irán desempeña un papel dominante.
Las discrepancias entre las dos ramas del Islam tienen 14
siglos, y su mantenimiento en la actualidad se debe a razones
más políticas que religiosas.
Otro defensor de la tesis de los ”amos del terrorismo”
es Richard Perle, también integrante del AEI y amigo
del vicepresidente Dick Cheney.
”La
red terrorista mundial es más compleja y mucho más
unida de lo que nuestros analistas han querido aceptar”,
escribió Perle el año pasado en la revista National
Review.
Para Ledeen, Irán es el ”eje de la red del terror”,
y es sede de encuentros periódicos entre los principales
líderes terroristas. Teherán ha negado vehementemente
cualquier vínculo con la red Al Qaeda u otro grupo
radical sunita.
El problema es que la carta atribuida a Zarqawi no da ningún
indicio de conexiones con Irán, y por el contrario
señala como enemiga a la población chiita iraquí,
a la que Teherán ha siempre dado su apoyo.
”Los
chiitas le han declarado una guerra sutil al Islam. Si bien
es cierto que los estadounidenses son el gran enemigo, los
chiitas se han convertido en un peligro mayor y están
causando más daños en la nación que los
estadounidenses”, dice la carta.
Estas referencias a los chiitas y el silencio en torno a los
supuestos vínculos con Irán sólo confirman
que la tesis de los ”amos del terrorismo” es cuestionable,
así como el supuesto vínculo de Saddam Hussein
con Al Qaeda, dijo Cole a IPS.
”El
documento socava todas las teorías de conspiración
sobre el apoyo iraní a Al Qaeda o sobre el vínculo
de esta red con Hizbolá”, añadió.
Es por eso que la distribución de la carta en medios
de comunicación derechistas juega contra sus propios
intereses. (FIN)
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