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MADRID
(IPS)
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da
Silva fue elegido para recibir el Premio Príncipe de
Asturias a la Cooperación Internacional, en la septentrional
ciudad española de Oviedo, y ese fallo recibió
de inmediato amplio apoyo dentro y fuera de España.
La Comisión Europea, el Foro Económico Mundial
(FEM), sindicatos, políticos, empresarios y organizaciones
no gubernamentales (ONG) destacaron la justeza del galardón
anunciado el 18 de junio, por la personalidad de Lula y su
firme compromiso en la lucha contra la pobreza, en su país
y en otros del mundo en desarrollo.
El premio es concedido por la fundación que lleva el
título del príncipe Felipe, heredero del trono
de España, quien se lo entregará personalmente
a fines de octubre, en un acto público en Oviedo.
El presidente brasileño recibirá 50.000 euros
(casi 59.000 dólares), una escultura realizada a partir
del modelo creado y donado expresamente por el artista español
Joan Miró, un diploma y una insignia.
El jurado destacó que Lula, elegido entre 13 candidatos,
"es titular de un admirable pasado de lucha por la justicia,
impulsor de unas actitudes políticas llenas de buen
sentido y símbolo de la esperanza".
Por ello, quiso reconocer "una trayectoria política
y personal en defensa de los trabajadores y en la lucha contra
la pobreza, la desigualdad y la corrupción".
Esa voluntad se expresó en la propuesta de "un
Foro Internacional de lucha contra el hambre", según
se destacó en el fallo.
El premiado, "en su propósito de 'hacer política
con el corazón', -ejercer la política como ética,
atendiendo al bienestar de un pueblo-, ha llevado la esperanza
a un continente cuyo desarrollo es decisivo para el resto
de la humanidad", dijo el presidente del jurado, Leopoldo
Calvo Sotelo, ex presidente del gobierno español.
Fueron finalistas, junto con Lula, el secretario general de
la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan,
y la organización no gubernamental humanitaria Amnistía
Internacional.
La candidatura del presidente de Brasil fue presentada por
el rector de la Universidad de Oviedo, Juan Vázquez,
y contó con respaldo de las universidades españolas
Internacional Menéndez Pelayo, Complutense de Madrid
y Politécnica de Madrid, y de una treintena de universidades
de otros países.
También recibió apoyo de anteriores ganadores
del galardón, entre ellos el fotógrafo brasileño
Sebastiao Salgado, premio de las Artes 1998, y el economista
hispano-uruguayo Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano
de Desarrollo y premio de Cooperación 1982.
También apoyaron que se premiara a Lula el presidente
del Banco Santander Central Hispano, Emilio Botín,
y el dirigente sindical Cándido Méndez, secretario
general de la española Unión General de Trabajadores
y presidente de la Confederación Europea de Sindicatos.
La ONG Manos Unidas, próxima a la Iglesia Católica,
emitió un comunicado en el que "se congratula
porque Lula es, sin duda, un claro exponente de esos millones
de seres humanos que han adquirido un compromiso con los más
pobres de la Tierra y que dedican a ese compromiso su esfuerzo
diario".
Manos Unidas, que lleva 43 años en su labor humanitaria,
piensa que este galardón "hace más factible
la creencia de que 'Otro mundo es posible' por la que tantas
personas luchan diariamente", en alusión al lema
del Foro Social Mundial.
La Federación de Cámaras de Comercio, Industria
y Navegación de España afirmó en un comunicado
que el premio "supone un respaldo significativo a la
política económica y social" impulsada
por Lula, que entre otras cosas ha logrado "dar confianza
a los inversores extranjeros".
José María Figueres, ex presidente de Costa
Rica y presidente del FEM, y Romano Prodi, presidente de la
Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la
Unión Europea, fueron los primeros en manifestar su
apoyo al premiado.
El FEM reúne cada año a gobernantes, grandes
empresarios y expertos en finanzas, generalmente en la sudoriental
ciudad suiza de Davos.
Figueres aseguró que en esa organización se
recibió "con gran complacencia y alegría
este merecido reconocimiento", porque se ve en Lula a
"un líder que retoma la agenda del desarrollo
con verdadero sentido de la equidad, que tanto necesita nuestro
mundo".
Prodi expresó que "La Comisión Europea
se felicita por la concesión al presidente Lula del
premio, y apoya sus esfuerzos para unir la ética y
la política con el fin de dar soluciones al problema
del desarrollo en el subcontinente" sudamericano.
Lula nació en una familia pobre y numerosa, de padres
analfabetos. Comenzó a trabajar de niño, como
limpiabotas entre otras tareas. Años después
aprendió a ser tornero y comenzó a desempeñarse
como obrero metalúrgico.
En 1969 accedió a la dirección del sindicato
de ese sector laboral, y en 1975 asumió su presidencia.
En 1980 fue uno de los fundadores del izquierdista Partido
de los Trabajadores y lideró una huelga de 180.000
metalúrgicos durante 41 días. Todos esos hechos
ocurrieron durante la dictadura militar brasileña de
1964-1985.
Tras la huelga, Lula fue arrestado bajo cargos de violar la
ley de seguridad nacional y se le privó de su cargo
sindical.
Desde 1989, fue cuatro veces candidato a la presidencia, hasta
triunfar el 27 de octubre de 2002, en segunda vuelta y con
apoyo de más de 53 millones de votos.
En 1999 había encabezado la "Marcha de los Cien
Mil", organizada por partidos de izquierda y 80 organizaciones
populares en Brasilia.
Otros mandatarios latinoamericanos han recibido el Premio
Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional,
entre ellos el argentino Raúl Alfonsín (1983-1989),
el brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2003)
y el costarricense Oscar Arias (1986-1990).
En 2002, ese galardón fue otorgado al Comité
Científico para la Investigación de la Antártida.
Los otros premios Príncipe de Asturias asignados fueron
el de Artes a Miquel Barceló, el de Comunicación
y Humanidades a Ryszard Kapuscinki y Gustavo Gutiérrez
Merino, el de Letras a Fátima Mernissi y Susan Sontag,
el de Ciencias Sociales a Jürgen Habermas, el de Ciencia
y Técnica a Jane Goodall y el de Deportes a la Vuelta
de Francia. (FIN)
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