| MEXICO (IPS) Actos de corrupción probados o en investigación desde inicios de los años 90 ponen contra la pared, como nunca antes, a un nutrido grupo de ex presidentes y a dos aún en funciones en América Latina, una región con graves problemas de este tipo según el estudio divulgado por Transparencia Internacional (TI).
En ese grupo de políticos involucrados en casos de corrupción, que viene engrosándose desde comienzos de los años 90, se cuenta una veintena de hombres que pasaron por el gobierno, salvo dos que todavía ocupan sus cargos.
Entre ellos hay quienes estuvieron en la cárcel, otros que están detrás de rejas, también bajo proceso pero en libertad y hasta sospechosos y que podrían ser enjuiciados.
En la lista sobre percepción de la corrupción de Transparencia Internacional (TI), donde los países se clasifican en una puntuación que va del cero (alta corrupción) al 10 (alto nivel de honradez), los países más sanos en América Latina son Chile, con 7,5 puntos de calificación, y Uruguay, con 6,2.
El resto de naciones de la región exhibe calificaciones de 4,9 para abajo, siendo el peor del mundo Haití con 1,5 de nota.
La lista que cada año difunde TI, organización no gubernamental con sede en Alemania, se obtiene en base a encuestas entre empresarios, analistas y estudiantes.
América Latina está marcada por la corrupción, pero hay señales que indican que su combate tiene algún éxito, dijo a IPS el mexicano Arturo del Castillo, director de CIE Consulting & Research, un centro de investigación y consultoría especializado en temas relacionados a la lucha contra este mal político.
Para el experto, la ola de imputaciones contra gobiernos y ex presidentes es una prueba de esos avances. Del Castillo sostuvo que en ningún período de la historia de América Latina hubo tantos ex gobernantes acusados, como la que se registra desde comienzos de los años 90.
El grupo de acusados comenzó a crecer de modo importante desde 1992, cuando el entonces presidente de Brasil, Fernando Collor de Mello, terminó abruptamente su mandato por un escándalo de corrupción y en medio de movilizaciones populares, explicó el director de CIE Consulting & Research.
En la primera fila de los acusados, aparece hoy el presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, a quien la Contraloría General de su país pide destituir por resistirse a informar sobre el origen de cuentas bancarias millonarias que habría utilizado en su campaña electoral en 2001, lo cual dibujaría la figura de un delito electoral.
Bolaños sucedió en la presidencia a Arnoldo Alemán (1997-2002), quien fue condenado en primera instancia a fines de 2003 a 20 años de prisión por lavado de dinero.
Un problema similar al de Bolaños afronta su par de Costa Rica, Abel Pacheco, quien es centro de una pesquisa desde 2003, también por la financiación supuestamente irregular de su campaña política.
En la última lista de TI, Costa Rica recibió la calificación de 4,9 y Nicaragua apenas 2,7.
El antecesor de Pacheco, Miguel Angel Rodríguez (1998-2002), quien asumió la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) el 15 de septiembre y debió renunciar a ese cargo menos de un mes después, afronta la acusación de haber recibido comisiones ilegales durante su mandato presidencial en negocios de telecomunicaciones a cargo de la firma francesa Alcatel.
Ese efímero secretario general de la OEA regresó a su país y fue inmediatamente detenido y esposado. También en Costa Rica tiene un caso pendiente el ex presidente Rafael Calderón (1990-1994), quien no puede abandonar su país hasta que no concluya la investigación de su presunta participación en un caso de corrupción con recursos del Seguro Social.
En el caso de Bolaños en Nicaragua, la OEA decidió intervenir, para lo cual envió esta semana una misión especial para tratar de evitar una crisis institucional en ese país centroamericano, pues la oposición, que es mayoría en el Congreso legislativo, tienen el poder y la facultad para destituirlo.
”Para los opositores políticos siempre es muy tentador enarbolar el ataque a la corrupción. Es importante tomar este asunto con mucho cuidado, pues la idea del combate contra los corruptos no es llegar al extremo de poner en crisis constantes a las instituciones, esto no ayuda a nadie”, opinó Del Castillo.
El experto no quiso señalar cuáles de los casos estarían inspirados en revanchas políticas, pues arguyó ”que ese es un terreno movedizo”.
Según el índice de TI, el problema de la corrupción en América Latina es importante. En Argentina, país calificado por TI con 2,5 puntos en esta escala de 0 a 10 de mayor a menos corrupto, el ex presidente Carlos Menem (1989-1999) está procesado por varios cargos, entre ellos por su posible responsabilidad en el contrabando de armas a Croacia y Ecuador.
Menem, quien ya estuvo detenido por varias semanas en Argentina, vive ahora en Chile y pesa sobre él un pedido de captura internacional por negarse a declarar en varias de las causas en las que se lo investiga.
Es de destacar que una encuesta de KPMG, realizada entre 1.000 empresarios, rectores universitarios, líderes de la sociedad civil y funcionarios de los tres poderes del Estado, concluye que los niveles de corrupción en Argentina son los más bajos de los últimos 20 años.
Otro a punto de ser requerido por la justicia es el ex presidente derechista de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien renunció en octubre de 2003 obligado por la revuelta popular en oposición a la venta de gas natural a América del Norte en condiciones consideradas malas para el país, y tras ordenar la represión que dejó 67 muertos. Ese país, recibió 2,2 puntos en la lista de TI.
El 14 de octubre, el parlamento autorizó a la Corte Suprema de Justicia iniciar un proceso de responsabilidad contra el ex mandatario, quien huyó y vive todavía en Estados Unidos .
La investigación por la gestión de Collor de Mello, en Brasil, país con 3,9 puntos de calificación en el índice de corrupción divulgado el 20 de octubre, es considerada el punto de partida de estos estudios que dan cuenta de la actual ola de acusaciones de corrupción contra mandatarios y ex mandatarios.
En Chile, el país con menor indicador de corrupción en América Latina según TI, es sobre el ex dictador Augusto Pinochet (1973-1990) que llueven cargos por enriquecimiento ilícito, además de las imputaciones por delitos contra la humanidad. Se lo investiga por ocho millones de dólares guardados en secreto en bancos estadounidenses y de cuyo origen se tienen serias sospechas. (FIN) |