| DAVOS,
Suiza (IPS)
La imagen del Foro Social Mundial realizado en la ciudad india
de Mumbai planeó sobre los empresarios y gobernantes
congregados por el Foro Económico Mundial en el centro
turístico suizo de Davos.
El Foro
de Mumbai, la cuarta edición de las masivas asambleas
iniciadas en 2001 en la meridional ciudad brasileña
de Porto Alegre, reunió del 16 al 21 de enero a activistas
mundiales preocupados por la inequidad endémica de
la sociedad, mientras que el encuentro de Davos del 21 al
25 del mismo mes atrajo a personalidades más interesadas
en la marcha de los negocios.
Una fuente
inesperada, el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton
(1993-2001), se encargó de recordar la coincidencia
y el contraste de los dos encuentros a la crema de los empresarios
internacionales y de los economistas neoliberales presentes
en Suiza.
Clinton
mencionó que los participantes del Foro Social Mundial
(FSM) se describen a sí mismos como opositores a "la
globalización imperialista". "Yo respeto
los sentimientos de la gente que objeta la globalización",
aclaró.
Pero de
las diferencias entre los dos foros, el ex gobernante dedujo
que "el mundo está dividido, en lo político,
lo social y lo económico", y abonó su afirmación
con citas de los principales indicadores, entre ellos los
de género, que demuestran la exclusión dominante.
El diagnóstico
de los economistas en Davos se interesa más en los
síntomas de la sociedad vinculados a la prosperidad
y a la seguridad, principales inquietudes de la reunión
de este año.
El presidente
y fundador del Foro Económico Mundial (FEM), Klaus
Schwab, subrayó que "no tendremos crecimiento
económico global sostenido si no disponemos de seguridad".
Para obtener ambos objetivos necesitamos la paz, recalcó.
Respecto
de la prosperidad, los economistas confirman que se asiste
a una recuperación incipiente, liderada por el comportamiento
económico de Estados Unidos y por el crecimiento "fenomenal"
de China.
El país
asiático creció 8,5 por ciento en 2003 y a pesar
del largo período de bonanza que atraviesa, todavía
no enfrenta problemas de sobrecalentamiento de su economía,
estimó Jun Fu, vicedecano de la Universidad de Beijing.
El desempeño
de Estados Unidos en ese terreno merece interpretaciones contrastantes.
Jacob
Frenkel, quien preside el grupo de consultores financieros
Merril Lynch Internacional, se declaró optimista en
razón de la flexibilidad, la desregulación y
la competitividad que distinguen a la primera economía
del mundo.
El banquero
atribuyó importancia al índice de crecimiento
de la productividad en Estados Unidos, factor que influye
en el sistema educativo, en el espíritu de los empresarios
y en la recuperación del empleo, dijo.
Sin embargo,
en el pasado la economía estadounidense mostró
períodos de crecimiento simultáneo de la productividad
y de la ocupación, observó Stephen Roach, economista
jefe de la consultora Morgan Stanley.
La actual
ausencia de creación de puestos de trabajo es un fenómeno
sin antecedentes y reviste un carácter crítico,
insistió Roach.
Los analistas
apuntaron asimismo los flancos frágiles de la economía
de Estados Unidos.
Frenkel
aceptó que el déficit de cuenta corriente de
ese país (que se situó en 135.400 millones de
dólares en el tercer trimestre de 2003, o casi cinco
puntos del producto interno bruto) es uno de los mayores peligros
para la economía mundial.
Laura
Tyson, ex consejera de Clinton y actual decana de la Escuela
de Negocios de Londres, remarcó que Estados Unidos
ha exacerbado los problemas del mundo con sus gastos sin sustento
fiscal.
La opinión
extendida entre los expertos critica la lentitud extrema del
crecimiento económico de Europa, en particular del
bloque comunitario de los 15, que afronta la sobrevaluación
de su moneda, el euro.
En ese
aspecto, Tyson cuestionó al Banco Central Europeo que
"mantiene una política errónea", dijo.
Con relación
a Japón, el economista Takatoshi Ito, profesor de la
Universidad de Tokio, estimó probable que la tendencia
al crecimiento, reflejada en 2003 con un aumento de dos por
ciento, se mantenga en los períodos subsiguientes.
Sin embargo,
Japón ostenta un déficit presupuestal de seis
por ciento del producto interno bruto, lo que implica que
"sin estímulo fiscal no tendríamos recuperación",
admitió Ito.
Las descripciones
cautelosas de los analistas contrastaron con el optimismo
del sector más poderoso de los negocios (el de bancos,
aseguradoras y auditoras) que para 2004 espera una tasa de
crecimiento que duplicará la del producto bruto mundial.
Ese sector
de servicios financieros reconoce que el valor de mercado
de sus actividades ascendió en 2003 a 6,7 billones
de dólares, con lo cual superó el umbral que
había alcanzado en 2001, cuando se produjo la crisis
causada por los ataques del 11 de septiembre contra Nueva
York y Washington.
Pero el
mundo de los negocios no escapa a la vigilancia de las organizaciones
no gubernamentales, que realizan una conferencia alternativa
denominada "El ojo del público sobre Davos".
El tema
dominante allí es la responsabilidad social de las
empresas y el reclamo de normas vinculantes para controlar
su comportamiento.
Mary Robinson,
ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y
ex presidenta de Irlanda, reclamó a la sociedad civil
que trabaje de manera rigurosa y disciplinada para asegurar
que las empresas actúen de manera responsable.
En particular,
Robinson pidió respaldar a la Subcomisión de
Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones
Unidas) que se ocupa de la responsabilidad de las compañías
transnacionales.
Los gobiernos
deben establecer un marco jurídico para asegurar que
las empresas transnacionales respeten los derechos humanos,
dijo. (FIN)
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