| NACIONES
UNIDAS (IPS)
El temor al terrorismo y a las armas de destrucción
masiva impide percibir amenazas reales como la miseria y las
enfermedades, advirtió el secretario general de la
ONU, Kofi Annan.
Los
temores que asaltan a más personas son los de la pobreza,
el hambre, el desempleo y las enfermedades mortales, no el
de las armas nucleares, biológicas o químicas,
dijo Annan.
"En
la vida diaria de la mayoría de la gente, el terrorismo
y las armas de destrucción masiva son amenazas remotas
e hipotéticas", sostuvo el máximo funcionario
de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
Las
declaraciones de Annan trazaron un fuerte contraste con las
del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en su discurso
sobre el Estado de la Nación ante el Congreso legislativo
el 20 de enero, en el que manifestó que el terrorismo
era aún la principal amenaza contra su país.
El
mandatario estadounidense se comprometió a mantener
su campaña política y militar contra los terroristas
y contra las armas de destrucción masiva.
Además,
advirtió a sus compatriotas que no debían "retroceder
a la peligrosa ilusión de que los terroristas no están
conspirando y que los regímenes forajidos no nos amenazan".
Si
Estados Unidos no hubiera invadido Iraq en marzo, los programas
armamentistas del hoy prisionero presidente Saddam Hussein
habrían "continuado hasta hoy", aseguró.
Pero Bush no mencionó el fracaso de sus expertos en
la búsqueda de armas de destrucción masiva en
Iraq.
Annan
sostuvo el 21 de enero que la mayoría de las personas
no están amenazadas por arsenales de destrucción
masiva sino por "armas de destrucción individual",
como los rifles de asalto AK-47 (Kalashnikov), los machetes,
las minas personales y los revólveres.
Expresando
su esperanza en que los medios de comunicación del
mundo no concentran su atención en la situación
de Iraq, como ocurrió en 2003, lamentó que la
comunidad internacional continúe sin emprender el camino
hacia el logro de las Metas de Desarrollo del Milenio.
Entre
esos objetivos, formulados por la Asamblea General de la ONU
en septiembre de 2000, figuran el de reducir a la mitad la
población hambrienta del mundo para 2015, alcanzar
la educación primaria universal y detener la epidemia
de sida.
"Estos
compromisos deberían estar grabados en nuestros corazones,
o al menos en el escritorio, de todos los dirigentes políticos
de todos los países", dijo Annan.
Annan
ha considerado que los países pobres no podrán
cumplir las Metas de Desarrollo del Milenio a menos que los
países industrializados aumenten la asistencia financiera
oficial, las inversiones y el asesoramiento, y que se reduzca
el peso de la deuda externa.
Sobrevolando
estas propuestas figura la demanda de reformar el sistema
de comercio internacional, de modo que los productores de
los países pobres no tropiecen con barreras o con la
competencia desleal de productos subsidiados del mundo rico.
La
política económica de la mayoría de los
países industriales agravó la miseria de los
más pobres, a los que alejó del cumplimiento
de las Metas de Desarrollo del Milenio, dijo a IPS la experta
Saradha Ramaswamy, de la Red del Tercer Mundo.
Los
subsidios agrícolas beneficiaron a cinco por ciento
de la población del Norte rico y empobreció
a 90 por ciento de los habitantes del Sur pobre, afirmó.
Los
440.000 millones de dólares de subsidios anuales de
la Unión Europea a sus productores de cereales, leche
y azúcar debilitaron a los agricultores africanos,
mientras los beneficios asignados por el gobierno estadounidense
a sus cultivadores de algodón redujeron a un cuarto
los precios internacionales, agregó Ramaswamy.
La
ONU informó la semana pasada que la asistencia mundial
al desarrollo aumentó de 52.300 millones de dólares
en 2001 a 57.000 millones en 2002, pero que aún está
muy por debajo del mínimo requerido, estimado en 100.000
millones anuales.
En
cuanto a la inversión extranjera directa, cayó
de 1.492 billones de dólares en 2000 a 735 billones
en 2002 y a 650 billones en 2003. Según el informe
del Estado de la Economía Mundial de la ONU, esta caída
acompaña la del crecimiento económico, en especial
en los grandes países ricos.
Otros
factores son la baja lucratividad de las empresas y de la
rentabilidad de los mercados bursátiles, así
como el enlentecimiento de las privatizaciones en algunos
países.
El
año pasado, sostuvo Annan, la comunidad internacional
estuvo preocupada --y con razón-- por cuestiones relacionadas
con la paz y la seguridad.
"Pero
no habrá paz ni seguridad, al menos para los más
privilegiados entre nosotros, en un mundo que sigue dividido
entre extremos de riqueza y pobreza, salud y enfermedad, conocimiento
e ignorancia, libertad y opresión", alertó.
"Seguramente,
ya debimos haber aprendido eso. Por eso, nuestra principal
tarea para 2004 es lograr que la atención mundial vuelva
a volcarse hacia el desarrollo", declaró Annan.
La segunda, agregó, será comenzar a reconstruir
la seguridad colectiva.
En
una crítica implícita al ataque unilateral estadounidense
contra Iraq, Annan dijo que la Carta de la ONU era muy clara.
Los
miembros de la ONU tienen derecho a defenderse a sí
mismos y a ofrecerse defensa recíprocamente, pero si
son atacados, afirmó.
"Pero
el primer propósito de la ONU, establecido en el artículo
1 de la Carta, es tomar medidas colectivas efectivas para
la prevención y remoción de las amenazas contra
la paz", concluyó. (FIN)
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