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CORRUPCION-ARGENTINA: Menem, el perseguido
por Marcela Valente
 

BUENOS AIRES (IPS) Acorralado por citaciones judiciales y un pedido de captura internacional, el ex presidente argentino Carlos Menem (1989-1999) se refugia desde Chile en el papel de perseguido político sin garantías de juicio justo en su país. Nada nuevo, dicen expertos.

Más allá del desprestigio real de la justicia argentina, el ex mandatario no hace más que apelar a clásicas maniobras para eludir la ley, según observadores.

Sus abogados son cautos ante cada trámite, muy lejos del tono airado de las declaraciones públicas de su cliente contra el gobierno y el Poder Judicial. Prefieren apelar a todos los espacios técnicos posibles para retardar la comparecencia de Menem ante los tribunales, en espera quizás de un mejor ambiente político para desplegar su defensa.

”Por supuesto que la justicia argentina dista de ser perfecta, pero de ninguna manera es tan insegura que no da garantías”, dijo a IPS el abogado constitucionalista Daniel Sabsay, presidente de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales.

”Es típico de un perseguido penal decir que no tiene garantías” para justificar su resistencia a presentarse ante la justicia, añadió en referencia a Menem.

El juez Jorge Urso pidió el 20 de abril la captura internacional de Menem, residente en Chile junto a su esposa de esa nacionalidad, Cecilia Bolocco.

Urso reclama la comparecencia del ex mandatario en una causa sobre fraude en la construcción de dos cárceles. El trámite de extradición podría demorar seis meses, mientras la Corte Suprema de Justicia de Chile se pronuncia sobre el caso y ordena a Interpol (policía internacional) proceder al arresto.

La denuncia fue presentada en 2001 por la entonces secretaria de Asuntos Penitenciarios del gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001), Patricia Bullrich. En diálogo con IPS, Bullrich aclaró que la denuncia ”no fue contra Menem u otro dirigente, sino por la presunción de sobreprecios y sobornos en la construcción de las dos cárceles”.

Desde entonces Urso procesó a 20 funcionarios y ahora Menem, quien firmó un decreto convocando la licitación y otro adjudicando las obras, está en su mira.

Bullrich había investigado y comparado los gastos de construcción de cárceles en otros países, y detectó precios hasta 30 por ciento superiores a los del mercado, tasas de interés exorbitantes y un seguro contra eventual devaluación que encarecía enormemente el precio final.

”Calculamos que con cada cárcel que hizo Menem, se podían construir tres”, remarcó.

No obstante, Bullrich también es consciente de las debilidades del sistema judicial local, en las que procura medrar el discurso defensivo del ex mandatario.

”Menem está sufriendo las consecuencias de una justicia dependiente del poder de turno, que él mismo contribuyó a crear”, opinó Bullrich -quien preside el partido centroderechista Unión por Todos-, en referencia a las reformas y nombramientos en el sistema judicial efectuados en los años 90 por el entonces mandatario.

Desde que finalizó su segundo mandato, en 1999, Menem está en la mira de varios tribunales por fraudes, omisión maliciosa de bienes y contrabando de armas. Inclusive la justicia de Suiza sigue el rastro de sus bienes en bancos de ese país por sospechas de lavado de dinero.

El ex jefe de Estado suele asegurar que ”no tiene” más cuentas bancarias en Suiza, excepto la que reconoció tener, pero la justicia suiza indaga los bienes de unos 50 ex colaboradores y familiares en busca de posibles testaferros de un patrimonio construido sobre la base de corrupción.

En 2002, cuando todavía se jactaba de su disposición a ser investigado, Menem se presentó ante el juez Urso, que indagaba la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, ordenada por su gobierno a mediados de 1995.

Los decretos con su firma y las de varios ministros indicaban que el armamento se dirigía a Perú y a Panamá, pero luego se comprobaron desvíos.

Entonces Urso procesó a Menem como ”jefe de una asociación ilícita” que involucraba a funcionarios, empresarios y militares, y ordenó su arresto.

Tras seis meses en prisión domiciliaria -un beneficio al que pueden acogerse los mayores de 70 años-, Menem obtuvo mediante apelación un fallo de la Corte Suprema de Justicia que rechazó la figura delictiva usada por el juez, y se benefició con la inmediata excarcelación.

En 2003 el ex mandatario compitió incluso por la presidencia con quien ahora gobierna, su correligionario en el Partido Justicialista Néstor Kirchner.

Aunque ganó la primera vuelta por escaso margen, Menem se negó a participar de la segunda ronda alegando la existencia de maniobras para facilitar el triunfo de su contendor.

Desde entonces, se aceleraron algunos procesos. El ministro de Justicia Gustavo Béliz dijo que Menem ”debe devolver lo que robó”, y admitió que el gobierno de Kirchner accionará ”en forma decidida” para promover investigaciones en Suiza sobre presuntas cuentas bancarias del ex mandatario.

Según el legislador suizo Philippo Lombardi, de visita en Argentina en febrero, la justicia de su país avanzaba en la pesquisa sobre cuentas vinculadas a Menem ”porque ve buena voluntad de Kirchner” para encauzar la investigación.

El magistrado Norberto Oyarbide investiga a Menem por omisión maliciosa en su declaración de bienes como funcionario público de una cuenta en Suiza con 650.000 dólares.

En 2002, el ex presidente admitió ante la cadena estadounidense de noticias CNN que sólo poseía ese depósito fuera del país, fruto del cobro de una indemnización del Estado por los años que pasó en prisión durante la última dictadura militar (1976-1983).

Lo hizo como descargo cuando un ex agente de la inteligencia iraní declaró que un enviado del gobierno de Menem había cobrado en su nombre 10 millones de dólares que depositó en un banco suizo, a cambio de que el entonces presidente evitara que los tribunales vincularan a Irán con el atentado explosivo de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina. (FIN)

 

 

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