| MADRID
(IPS) Sólo una alianza de civilizaciones, religiones
y culturas logrará la paz en el mundo, sostienen personalidades
de diversas posiciones y nacionalidades que coinciden en apoyar
la propuesta presentada en tal sentido en la ONU por el presidente
del gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero.
Con ese objetivo, Zapatero propuso la creación, bajo
el mandato de la ONU (Organización de las Naciones
Unidas), de una ”alianza de civilizaciones entre el
mundo occidental y el mundo árabe y musulmán”,
que permitiría ahondar ”en la relación
política, económica, cultural y educativa”.
Al mismo tiempo que el socialista Zapatero hizo su propuesta
en la 59 Asamblea General de la ONU, iniciada el 21 de septiembre
en su sede de Nueva York, su antecesor, el derechista José
María Aznar, pronunció en Washington una conferencia
con rumbo totalmente opuesto y en la que afirmó de
la existencia en el planeta de ”una guerra total”.
Esas opiniones contrapuestas abrieron de inmediato una fuerte
polémica en España, en el marco del ya persistente
debate sobre la participación del país en la
guerra en Iraq, una decisión que, según analistas,
le costó el cargo a Aznar en las elecciones generales
de marzo.
En ese contexto, la propuesta de Zapatero ante la asamblea
de la ONU fue vista favorablemente por el presidente del Instituto
Internacional de Estudios Sefardíes, Isaac Siboni,
el embajador palestino en España, Nabil Maarouf, y
el director del Centro Islámico de Madrid, Mohamed
Afifi, quienes manifestaron a IPS su apoyo a la propuesta.
Afifi señaló que no hay tal guerra (la señalada
por Aznar) sino un desconocimiento mutuo entre algunas religiones
y culturas, que se debe superar impulsando algo más
que el diálogo, como ”una alianza por la paz
y los derechos humanos”.
A la pregunta de IPS de sí cree que eso es posible
en el mundo actual, el experto replicó que no solamente
lo es sino ”que es el único camino para salvar
a la sociedad humana, que es una sola”.
Siboni, firme partidario del encuentro de las tres religiones
mayoritarias en la región Euromediterránea (cristiana,
judía y musulmana), interpretó como muy positiva
la posición de Zapatero, al propiciar ”un diálogo
necesario”.
De igual manera se pronunció el embajador palestino,
porque cree que debe haber ”un entendimiento entre las
dos culturas, la occidental y la musulmana, pues eso dejará
abierta la puerta para terminar con los conflictos y el odio”.
”Si no se restaura el diálogo, incluyendo el
palestino-israelí, no habrá solución
para los conflictos. Y todo ello debe hacerse respetando la
legislación internacional y los derechos humanos”,
sostuvo Maarouf.
No obstante, Francisca Sauquillo, diputada socialista en
el Parlamento Europeo y presidenta del Movimiento por la Paz,
el Desarme y la Libertad (MPDL), apuntó que la violencia
y las guerras no están engendradas por un conflicto
entre civilizaciones o religiones.
En su opinión, las guerras y el terrorismo tienen
su origen en la pobreza, la injusticia y la falta de libertades,
incluso en los países gobernados por islamitas.
En ese plano, agregó en declaraciones a IPS, que
los grupos de poder que controlan el Gobierno de los Estados
Unidos, plantean la lucha contra lo que consideran otra civilización
para apoderarse de las riquezas de países que no dominan.
En su intervención en la asamblea de la ONU, el 21
de sweptiembre, Zapatero se comprometió también
a seguir luchando contra el terrorismo, porque ”no tiene
ninguna justificación”.
No la tiene, insistió, pero ”como sucede con
la peste, se puede y se deben conocer sus raíces, se
puede y se debe pensar racionalmente cómo se produce,
cómo crece, para combatirlo racionalmente”.
El terrorismo ”se malogra cuando cae en la roca de
la justicia, del bienestar, de la libertad, de la esperanza,
pero puede arraigar cuando lo hace en la tierra de la injusticia,
de la pobreza, de la humillación, de la desesperación”,
añadió.
Por esa razón, puso fin a su reflexión subrayando
con énfasis en que ”cuanta más gente viva
en condiciones dignas en el mundo, más seguros estaremos
todos”, lo cual fue altamente apreciado por un centenar
de países, entre ellos los europeos Francia y Alemania.
Pero no piensa de igual manera Aznar, hoy presidente honorario
de la principal fuerza opositora, el Partido Popular (PP),
además amigo del presidente estadounidense George W.
Bush, a quien apoyó sin reservas como gobernante de
España la decisión de invadir Iraq en marzo
2001.
El ex mandatario, quien coincidió con Zapatero en
Estados Unidos, afirmó en su primera conferencia magistral
en la Universidad de Georgetown, que el líder de la
red Al Qaeda Osama ”bin Laden nos ha declarado la guerra
porque somos países democráticos, prósperos,
libres y esencialmente seculares”.
En ese contexto, subrayó que la guerra que existe
es total, que ”no funciona una política de contención,
como la aplicada contra la (hoy disuelta) Unión Soviética”,
ya que entonces ”luchamos contra una ideología”.
Por ello, cree que ”la única manera de combatir
las causas del terrorismo es fomentar los valores occidentales
y la democracia en el mundo árabe”.
Aznar entiende que eso se conseguirá ganando los
corazones y las mentes de los musulmanes y apoyando la iniciativa
de Bush de crear un área de libre comercio, denominada
el Gran Oriente Medio, pues ”sólo la liberalización
económica y el libre comercio aportarán soluciones
a largo plazo a la crisis”.
Para ello, ”deberíamos transformarnos de una
comunidad de valores a una comunidad de acciones”, apelando
a la solidaridad entre la Unión Europea, de la cual
España es miembro pleno, y Estados Unidos. (FIN)
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