| LONDRES
(IPS)
La comunidad internacional debe asignar a la ONU facultades
para imponer justicia en el proceso de globalización,
concluyeron personalidades mundiales convocadas por la Organización
Internacional del Trabajo (OIT).
”El
sistema multilateral de la ONU (Organización de las
Naciones Unidas) constituye el centro del gobierno mundial
y está excepcionalmente equipado para encabezar el
proceso de reformas”, indica el informe ”Una globalización
justa: Creando oportunidades para todos”.
El estudio de 168 páginas preparado por la Comisión
Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización
instalada por la OIT incluye propuestas ambiciosas y específicas
para cambiar la globalización ”de un debate estéril
a una acción positiva”.
La Comisión, que presentó su informe el 24 de
febrero en Londres, incluye entre sus integrantes una amplia
gama de conocedores del proceso de globalización, y
fue codirigida por la presidenta Tarja Halonen, de Finlandia,
y su par de Tanzania, Benjamin William Mkapa.
En el cuerpo participaron expertos de países ricos
y pobres, sindicalistas y empresarios, parlamentarios y jefes
de gobierno, líderes de comunidades indígenas,
académicos y asesores de gobiernos.
De ese modo, la Comisión fue un ”microcosmos”
de opiniones diversas, anotaron Mkapa y Halonen en la introducción
del informe.
La amplia representación de la Comisión da peso
a sus recomendaciones, que prometen convertirse en un punto
de inflexión en el debate mundial sobre la globalización.
El informe considera que la unidad de las naciones es sinónimo
de multilateralismo y de globalización. Y, en ese sentido,
propone que la ONU se convierta en la organización
que controle el proceso.
”El
sistema multilateral de la ONU y sus organizaciones relacionadas
provee la base para las políticas mundiales necesarias
en las áreas de desarrollo, comercio, finanzas y de
paz y seguridad internacionales”, indica el informe.
El foro mundial ”brinda un marco probado por el tiempo
para guiar el proceso de globalización de acuerdo con
el imperio internacional de la ley”, agrega.
El documento indica que no existe ”alternativa duradera”
a la ONU, pero que la organización debe cambiar radicalmente
si la intención es asignarle la función de imponer
justicia en el proceso de globalización.
”La
globalización está cambiando las configuraciones
subyacentes del poder político y económico,
y las tensiones se sienten en el sistema de la ONU”,
añade.
El estudio apoya los llamados a cambiar la composición
del Consejo de Seguridad de la ONU, al que percibe como una
rémora del resultado de la segunda guerra mundial (1939-1945),
pero va mucho más allá al recomendar nuevas
funciones para el foro.
Las organizaciones internacionales como la ONU, el Banco Mundial
y el Fondo Monetario Internacional deberían lanzar
”iniciativas (...) coherentes” de trabajo conjunto
”para el desarrollo progresivo de propuestas políticas
integradas sobre asuntos específicos que equilibren
de manera apropiada preocupaciones económicas, sociales
y de desarrollo”.
Entre los asuntos que deberían ser ”considerados
de inmediato” figuran la creación de empleo,
el fortalecimiento de las mujeres, ”la integración
de la economía informal en la economía dominante”,
la protección de los derechos laborales básicos,
la educación, la salud, la seguridad alimentaria y
los asentamientos humanos.
La Comisión también propuso al creación
de un Foro de Políticas de Globalización por
parte de las organizaciones internacionales, que se convertiría
en ”una plataforma para el diálogo regular entre
diversos puntos de vista sobre el impacto social” del
proceso.
Este Foro, cuya fundación podría quedar a cargo
de la OIT, debería producir un informe regular sobre
el estado de la globalización, aconsejaron.
El informe de la Comisión también propone considerar
seriamente las iniciativas ya existentes de crear en la ONU
un Consejo de Seguridad Social y Económica y un Consejo
sobre Gobernanza Global, con un estatus similar al del Consejo
de Seguridad aunque sin la potestad de emitir resoluciones
de carácter obligatorio.
Una ONU fortalecida podría ayudar en la gobernanza
de los países, según la Comisión. ”Políticas,
instituciones y acciones dentro de las naciones son fundamentales
para determinar si los países y sus habitantes se benefician
de la globalización”, indicó.
Mercados eficientes requieren estados eficientes, indica el
documento. Pero las naciones deben ser más vigilantes
del sistema multilateral, advierte.
”Proponemos
la creación de un grupo parlamentario dedicado a velar
por la coherencia y consistencia entre las políticas
económicas, sociales y ambientales globales”,
agrega.
Asimismo, los países del Sur en desarrollo deberían
beneficiarse de un ”sistema de votación más
justo” en las instituciones multilaterales, donde serán
necesarias ”reformas radicales”.
”El
actual sistema de gobierno se basa sobre normas y políticas
que generan desequilibrio y, con frecuencia, resultados injustos”,
indica el estudio, que propone la ”reducción
sustancial” de las barreras injustas de los productos
del Sur en desarrollo a los mercados del Norte.
La dificultad, agrega, no es la globalización en sí
sino las ”deficiencias en su gobierno”.
La Comisión llamó a los países ricos
a prepararse para solventar los muchos cambios requeridos.
”La
meta de 0,7 por ciento” del producto interno bruto de
los países del Norte para la asistencia oficial al
desarrollo ”debe cumplirse y nuevas fuentes de financiamiento
deben explorarse y desarrollarse”, indica el informe.
Halonen y Mkapa evocaron un comentario del secretario general
de la ONU, Kofi Annan, en cuanto a que el foro mundial había
llegado a ”un cruce de caminos”. Ahora es tiempo,
agregaron, de que el mundo ”tome la ruta correcta”.
(FIN)
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