| GINEBRA
(IPS)
Una comisión independiente de expertos dictaminó
que las críticas actuales a la globalización
desaparecerían en una situación de pleno empleo,
aunque advirtió que para alcanzar ese objetivo es necesario
que las instituciones internacionales actúen con coherencia.
El informe resaltó las contradicciones que surgen entre
los organismos del sistema multilateral cuando se tratan aspectos
relacionados con la globalización, y las diferencias
de poderío entre las agencias dedicadas a cuestiones
comerciales y financieras respecto de las especializadas en
asuntos sociales.
El blanco de las críticas son el Fondo Monetario Internacional
(FMI), el Banco Mundial, la Organización Mundial del
Comercio (OMC) y las agencias fundamentales de la ONU.
La gente dice que si se encuentra una solución al problema
del empleo, su visión de la globalización sería
diferente, confirmó el director general de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia.
Las conclusiones divulgadas en febrero por la Comisión
Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización,
creada por la OIT, establecen que la idea del ”trabajo
decente” debe primar en la agenda política porque
”eso es lo que la población reclama”.
El informe de la comisión demuestra el reclamo global
de que el trabajo digno se convierta en un objetivo universal.
Se trata probablemente de la demanda democrática más
expandida en todas las sociedades, reflexionó Somavia.
El concepto de trabajo decente acuñado por la OIT incorpora
requisitos como la libre elección del empleo, la provisión
de ingresos suficientes, el respeto de los derechos y de la
representación sindical, además de la protección
social y de condiciones laborales adecuadas.
Todo político sabe que no puede presentarse hoy a una
elección sin ofrecer algo en el campo del empleo y
a eso se refiere el informe ”Por una globalización
justa: crear oportunidades para todos”, refirmó
Somavia.
El director de la OIT aseguró que siempre abrigó
la convicción de que el mundo afrontaría serios
problemas si no encaraba la cuestión general de la
globalización y en particular el ángulo de su
dimensión social.
En las reuniones de jefes de las agencias de la ONU (Organización
de las Naciones Unidas), Somavia sostuvo que el foro mundial
debía ocuparse del estudio de la globalización
desde las distintas perspectivas de las instituciones que
integran el sistema.
Pero la idea no prosperó y finalmente la OIT decidió
crear, dos años atrás, una comisión de
expertos coordinada por los presidentes de Finlandia, Tarja
Halonen, y de Tanzania, Benjamin Mkapa.
Dicho grupo entregó un informe crítico que cuestiona
el rumbo actual de la globalización y diagnostica que
debe ser modificado pues sus beneficios se reparten entre
muy pocos.
El dictamen acepta que no existen soluciones simples ni milagrosas,
pero estima que se puede trabajar en una amplia gama de temas
durante un período razonable.
En este punto la opinión de los expertos cuestiona
el papel del sistema multilateral, que en algunos aspectos
se ha desempeñado de manera poco satisfactoria en cuanto
a eficiencia, efectividad, transparencia y responsabilidad,
dijo Somavia.
El informe reprocha a las instituciones internacionales por
la ausencia de equilibrio entre los temas económicos,
por un lado, y los sociales y ambientales.
El director de la OIT mencionó la falta de coherencia
entre esas instituciones, como demuestran las contradicciones
entre políticas provenientes de un sector u otro del
sistema multilateral. Esas falencias pusieron en descubierto
la necesidad de una mayor capacidad de decisión democrática,
dijo.
Las preocupaciones de la población se concentran en
el empleo, insistió Somavia. En consecuencia, sugerimos
que esas instituciones multilaterales se unan para pensar
un enfoque político integrado sobre el crecimiento,
las inversiones y la creación de puestos de trabajo
en el mundo.
La presidenta de Finlandia estimó que luego de las
conversaciones sostenidas por la comisión con el FMI
y el Banco Mundial puede alentarse la esperanza de que las
dos instituciones acepten reconocer mayor autonomía
a los países para que tracen sus políticas de
desarrollo.
La comisión criticó al sistema multilateral
pero también lo alentó a trabajar con mayor
coherencia, dijo Halonen.
Las organizaciones internacionales, como la OMC y la OIT,
deben respetar los valores y los objetivos de las otras instituciones.
Es realmente elemental que entre esas organizaciones exista
coherencia y cooperación, insistió la jefa de
Estado finlandesa.
Las recomendaciones de la comisión manifiestan que
las organizaciones del sistema multilateral deberían
tratar las políticas económicas y laborales
internacionales de un modo más integrado y coherente.
Los expertos reconocen que en la práctica, la responsabilidad
internacional de las políticas financieras, de desarrollo,
comerciales y sociales se asignó a diferentes instituciones,
pero los mecanismos adecuados de coordinación nunca
se crearon.
El informe observa también que existen asimetrías
de poder entre las instituciones que se ocupan del comercio
y las finanzas, y aquellas encargadas de las normas y de los
asuntos sociales.
Somavia insistió, durante la presentación del
informe, que las organizaciones internacionales deben trabajar
juntas para ocuparse de la globalización. Mientras
no lo hagan, seguirán desempeñando su papel
de manera deficiente, afirmó. (FIN) |